domingo, 29 de mayo de 2016

La revolución de Leila

La revolución de Leila

Omar Amiralay, Diluvio en el país del Baaz (2003).

Os aconsejo asomaros a una de las muchas referencias citadas en la obra que os voy a presentar, para que podamos poner en contexto una de las mejores novelas que he leído desde hace tiempo. ¿Es Siria, China o Corea del Norte? ¿Qué es o qué está siendo el capitalismo de estado? ¿A qué se refiere el símbolo del Panóptico? ¿Cómo podemos mirar al ojo que nos ve, sino todos a la vez?
Probablemente muchos de vosotras y vosotros conoceréis el documental Silvered water: Syria self portrait (2014). No sé si alguno habrá sido capaz de mirar hasta el final.
Pero hay otra forma de ver, gracias a la buena literatura.

Leila Nachawati Rego

Es la autora de una historia apasionante, Cuando la revolución termine, recién publicada en España por la editorial Turpial. Se presentó hace pocos días de la mano de Santiago Alba Rico y Ana Pastor.

Podéis leer las primeras páginas aquí.

Leila ha narrado los orígenes de la revolución siria desde una perspectiva múltiple, en forma de palimpsesto: cada uno de los capítulos adopta el foco de uno de los protagonistas, mujeres u hombres, sirios de distinta etnia y raíces culturales (árabe suní o shií, alauita, druso, palestino, kurdo, cristiano), de clases o grupos sociales separados o enfrentados (pobres y ricos, profesionales, campesinos, empresarios o trabajadores de diversas ideologías), contrarios o protegidos por el régimen de la dinastía Asad, rebeldes o partidarios en el “país de Baaz”.

No obstante, la narradora es Sarah: una mujer siria, enamorada de su país, hija de un profesor sirio y una española, que ha crecido entre las dos orillas del Mediterráneo; y se dirige explícitamente, como destinataria, a su propia hija, “que tendrá 15 años” en 2027, cuando esté preparada para leerla y, según desea, para volver a una Siria reconstruida en un contexto transformado.

Es un monumento fluido y dinámico a la memoria del pueblo sirio, de los perseguidos y perdedores en el actual fratricidio, y, en especial, a las mujeres; aunque reconstruye con habilidad y artificio las personalidades masculinas. La obra es fruto de una reflexión madura sobre la Historia y las relaciones interculturales, la libertad de conciencia o de religión, los errores de las partes en conflicto y las potencias influyentes, el escenario de los medios y las redes sociales, la globalización y la sociedad-red, la cultura popular y las artes; las modas y las formas de modelización; la psicología, el aprendizaje, los sueños, los deseos, la mente y el cuerpo humanos.

Sin exageración, la novela de Leila Nachawati es la lectura imprescindible para comprender el significado de la revolución siria en el contexto de las primaveras árabes, así como la actualidad y el futuro de los países del entorno. Paradójicamente, ha evitado representar aquello de lo que todos creíamos saber algo: la crisis de los refugiados que llena las páginas de información desde hace un año. Al acabar de leer, en vez de acudir nuevamente a los periódicos, he tenido que volver al comienzo con la certeza de que sabía muy poco.

La enorme riqueza de contenidos no interfiere en el curso de la narración, sino que crea distintos niveles de lectura; por lo que está al alcance y asegura el disfrute de cualquier lector o lectora... a partir de los 15 años; o incluso antes, si se comparte en voz alta siguiendo el consejo de Santiago Alba Rico, uno de los muchos referentes citados en la obra.

Para no caer en la tentación de trasladar datos de la novela, creo preferible enlazar el autorretrato profesional de Leila Nachawati en Linkedin.

Atención: Leila está disponible para presentar su libro en centros educativos.

Este es su Twitter: @leila_na


Sigue viendo o leyendo:

Omar Amiralay, Diluvio en el país del Baaz (2003). Impresionante documental sobre la vida cotidiana bajo el régimen de la dinastía Asad y el partido Baaz en una aldea a las orillas del Lago Asad, creado artificialmente por la represa del río Éufrates.
Sara Ishaq, La casa de la morera (2013). Sara, hija de un yemení y de una escocesa, vuelve al Yemen para recuperar sus raíces y se encuentra inmersa en una revolución.
Sean McAllister, Siria: una historia de amor (2015). 
Santiago Alba Rico, Islamofobia: nosotros, los otros, el miedo. Barcelona, Icaria, 2015.

Joaquín J. Martínez Sánchez @joaquineku @exilioyregreso

viernes, 27 de mayo de 2016

Exposición de Bartek sobre Polonia






Hoy me senti muy orgullosa al ver y escuchar a Bartek compartir con sus compañeros y compañeras de 1ºESO  cómo es su país,  Polonia. Explicó en español las características de su país, recordó  anécdotas, su colegio polaco, suscitó preguntas y admiración en su grupo y en sus profesoras. 
Me encantó oirte hablar recordando vivencias de tu país, improvisando, en definitiva comunicandote en el sentido más amplio de la palabra. 
¡¡¡ Felicidades!!!

Diferencias entre camellos y dromedarios





Mohamed ha realizado estra presentación mostrando las diferencias entre los camellos y los dromedarios.
Felcidades por este  trabajo  que me recuerda el paseo a lomos del dromedario en las playas de Essaouira en Marruecos

miércoles, 25 de mayo de 2016

Manzanas, pollos y quimeras





asa África dentro de su programa ‪#‎ÁfricaVive‬ proyecta hoy, en el Ciclo de Cine sobre África, el documental `Manzanas, pollos y quimeras´ de Inés París. Este film narra la historia de Lali, una mujer guineana que llega a España porque un marinero le contó que en Madrid las manzanas eran grandes como balones y pollos gigantes corrían por la Gran Vía. Esta es una excelente oportunidad de conocer de primera mano las vivencias de la mujeres que deciden abandonar sus países en África en busca de un futuro mejor. Este ciclo es gratuito y se proyecta hoy 20 de mayo a las 18;30 horas, en el Museo Elder de la Ciencia. ‪#‎CasaÁfrica‬ #ÁfricaVive ‪#‎MuseoElderdelaCiencia‬ ‪#‎LPACultura‬

África en Oviedo

Oviedo celebra hoy el día de África con varios actos en la plaza de Trascorrales


La plaza de Trascorrales acoge hoy una serie de actividades que servirán para conmemorar el Día Internacional de África. En el programa, diseñado por la Fundación Pájaro Azul en colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo, están previstos cuentos, música, exposiciones, danza y una inyección de ganas de solidarizarse con el pueblo africano.
Las cuatro exposiciones previstas se celebrarán entre las 17 y las 21 horas. Además, habrá un cuento sobre el continente (17.30-19.30), una charla literaria (18.00 horas) y un concierto de música africana, que tendrá lugar entre las 19.00 horas y las 21.00 horas. La jornada estará dedicada al papel de la mujer en África.


Hoy es el día de África

Día de África: ocho historias que no son ‘las de siempre’

Normalmente llegan noticias de muerte, hambre y pobreza del continente. Pero otras realidades suceden: la tecnología, el deporte, el activismo... Así te lo hemos contado este 2016

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Día de África Un artista de la empresa social ruandesa Kurema, Kureba, Kwiga, cuya historia contamos en el reportaje 'Pintura para acabar con los tabús'.
La crisis del ébola puso en el mapa de la comunidad internacional a tres países africanos: Sierra Leona, Liberia y Guinea. Boko Haram nos hizo geolocalizar a Nigeria para conocer la destrucción a la que sometían a los pueblos que atacaban. La crisis de refugiados nos ha hecho preguntarnos de qué huyen quienes abandonan su casa a miles de kilómetros en el África subsahariana, en busca de una vida mejor. Malas noticias. El hambre, la pobreza extrema, la violencia, las enfermedades mortales y las que no deberían serlo, pero allí, lo son. Estas son las imágenes e historias que recordamos del continente con mayor proporción de gente joven del mundo. Pero eso no es todo.
África también usa las últimas tecnologías de la información para estar conectada. Y las mujeres reclaman que se escuche su voz, piden igualdad. La producción cultural es abundante, y sus artistas plantan cara a las injusticias. Para conmemorar el Día de África, que se celebra este 25 de mayo, recopilamos ocho historias (hay muchas más) publicadas en PLANETA FUTURO en 2016 que no son las de siempre.

El áfrica conectada

África siempre estuvo en movimiento, pero ahora una revolución se está gestando en el continente más allá de la política, a pie de calle, en redes, ordenadores, teléfonos móviles… Generaciones de jóvenes que no vivieron el colonialismo construyen el futuro y exigen democracia, transparencia, justicia social y derechos humanos a través de la tecnología. Lo que estás a punto de ver es una radiografía (siempre incompleta porque está vivo y crece) de ese África cambiante. Un largo camino que los ciberactivistas desean recorrer en libertad, armados de iniciativas y creatividad.

La primera rampa de monopatín de Etiopía

Izzy, cantante de reggae y fundador del primer movimiento de skate de Etiopía, se ha propuesto “crear un entorno de expresión positiva” para los jóvenes de su barrio a través del monopatín. “Aquí, donde crecí, es muy duro, no hay nada que les inspire. Uso el patín como herramienta para empoderarlos, para crear nuevas oportunidades y para potenciar el cambio”, afirma ilusionado. En 2015 participó en una charla TED en Atenas y otra en Addis Abeba para explicar su iniciativa. Cuenta con padrinos de lujo.

El relato más africano para fomentar la cultura

El libro Revolución vertical: o por qué los humanos caminan de pie ha sido publicado simultáneamente en 32 lenguas africanas, incluyendo francés e inglés, por el colectivo panafricano de escritores Jalada, en un proyecto para fomentar las escritura en lenguas nacionales.

El altavoz del feminismo tanzano

Tanzania es uno de los países africanos más avanzados en derechos sociales y civiles, en parte, gracias al trabajo de organizaciones como Tamwa, que utiliza los medios de comunicación para el activismo.

Pintura para acabar con los tabús 

Para los residentes de Kigali, ciudad en camino de convertirse en centro de excelencia urbana, el espacio público es lugar para la terapia colectiva. La empresa social Kurema, Kureba, Kwiga (Crear, Ver, Aprender) nació en 2014 con la intención de que el color y la creatividad sean vehículos para reforzar lo comunitario y construir un futuro mejor. Pretende que el arte en los espacios públicos configure un elemento identitario común, capaz de trascender los muros, aceras y edificios en los que se plasma y se convierta en la bisagra entre esos espacios y las personas que los habitan.

Las nuevas generaciones sudafricanas a través de la lente de Sipho Mpongo

Con la serie de imágenes 'Born Free' (nacidos libres), el fotógrafo evidencia el modo de vida y las expectativas sin cumplir de quienes nacieron tras el 'apartheid'.

Iveth, la rapera justiciera

La artista mozambiqueña de 31 años es abogada y defensora de Eva Anadón, cooperante española expulsada del país por protestar contra los abusos sexuales a las menores. Iveth adora escribir, y reconoce que despacho y escenario se retroalimentan. “Siendo abogada conozco mejor las injusticias, y el rap me enseña a acercarme a quienes me necesitan”.

A un lado el desierto, al otro verde

La Gran Muralla verde es una iniciativa que un grupo de países al sur del Sáhara puso en marcha hace décadas para protegerse de la desertificación. Más que un dique, es un conjunto de proyectos de desarrollo rural.

martes, 24 de mayo de 2016

Mei Lanfang

La ópera de Beijing fusionó el teatro, el canto, la música, la danza y las artes marciales.La actuación de los cantantes en la ópera es en realidad una gran concentración de habilidades. Por ejemplo la lucha, es una magnífica demostración que combina las artes marciales y la danza. Taichi jian en la Opera China. El mas famoso catante chino Mei Lanfang (1894-1961), solicitó la ayuda del propio Yáng Chéngfǔ (1883-1936) , patriarca del reformado estilo Yang de taichi chuan, para que con sus indicaciones pudiera mejorar la realización de la danza con doble espada que debia ejecutar en la opera china "Adios a mi Concubina". Aqui lo vemos en una filmación del año 1955.

öpera china

Opera kunqu, china




La ópera Kunqu es el género más importante e influyente de entre los más de 300 géneros de ópera tradicional que existen en China. Esta hace parte del Listado del Patrimonio Intangible Mundial de UNESCO.

Duración: 31 Minutos
Audio: Español
Subtitulos: No
Fuente: http://youtu.be/svasnB7kVD8

Más de 10.000 sirios han entrado a España por Melilla

Más de diez mil sirios han entrado a España por Melilla

El modelo de contención y rechazo de flujos migratorios español se copia en la Unión Europea

El 90% de los refugiados que llegaron a la península se han ido hacia otros países del norte

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Entrada a Melilla en el paso fronterizo de Beni Enzar. FOTO: ANTONIO RUIZ / VÍDEO: EL PAÍS TV
En cuestión de meses, y con tres millones de refugiados aporreando las puertas de Europa, el modelo de gestión de los flujos migratorios de Melilla ha pasado de ser cuestionado y criticado a ser un ejemplo a seguir, reflejado en medios de comunicación internacionales y publicitado por ministros y comisarios europeos. En menos de un año, las llamadas “devoluciones en caliente”, que el Consejo europeo entendía como una vulneración del Convenio Europeo de Derechos Humanos y de la Convención sobre el estatuto de los refugiados de 1951, pasaban a ser “compatibles con su directiva de retorno”.
La presión migratoria ya no era solo una cosa de los países del sur de Europa y llevaba a la canciller Angela Merkel el pasado 8 de marzo a negociar, a cara de perro y hasta la madrugada en Bruselas, con su homólogo turco Erdogán para dar forma a un acuerdo que sonrojaba a toda Europa: Turquía acogería todos los refugiados devueltos desde Grecia a cambio de 6.000 millones de euros (en dos tandas), visados para los turcos a partir de junio y facilidades para su eventual ingreso en el club de los 28.
La crisis humanitaria más importante desde la Segunda Guerra Mundial relativizaba todas las regulaciones migratorias existentes. Y donde una comisaria de Interior sueca, Cecilia Malmström, había señalado “una violación de la legislación” de los derechos humanos en Melilla, su sucesor, el griego Dimitris Avramopoulos, aplaudía en febrero la creación de la oficina de asilo en su frontera con Marruecos y avalaba las devoluciones masivas desde España hacia el país vecino de inmigrantes de terceros países, tal y como iban a empezar a producirse después en Turquía con los sirios, incluso teniendo estatus de refugiados.
Dos países, Marruecos y Turquía, con menos cortapisas legales y una menor protección de los inmigrantes, para hacer el trabajo más incómodo de España y Europa respectivamente. Las contraprestaciones, sin embargo, no son tan claras y explícitas en el caso marroquí y dan lugar a circunloquios entorno a un tema tabú y sagrado para el reino alauí: el Sáhara Occidental. “Sin Turquía Europa no podría hacer frente al drama de los refugiados”, admite el ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz. Y, ante los cuestionamientos por el respeto a los derechos humanos, zanja: “Yo tengo que decir que, igual que Turquía es un país seguro, Marruecos es un país seguro”.
“No se puede resolver este asunto de forma limpia porque los estándares legales que los países de la Unión Europea se han dado a sí mismos lo hacen prácticamente imposible”, reconoce Carmen González Enríquez, investigadora principal del área de migraciones del Real Instituto Elcano. “Nuestras propias normas nos impiden gestionar el proceso como querríamos y por eso necesitamos países donde las normas no sean tan rígidas y permitan eso que aquí no podemos hacer”, explica. “Cualquier país en África con el que cualquier estado europeo llegue a un acuerdo de este tipo va a plantear ese tipo de dilemas”, analiza. Y recuerda: “Ya se planteaban cuando Italia tenía esos acuerdos con Túnez o con la Libia de Gadafi, o ahora con Turquía".
La eficacia del rechazo
El caso es que, a tenor de los resultados de esas políticas, primero repudiadas y luego alabadas, el modelo de contención y rechazo melillense es un éxito. Y frente a esa repetida idea de que son solo 18 los refugiados que ha acogido España —en referencia al cupo de reasentados—, en realidad son más de 10.000 (8.000 solo en 2015) los sirios que han entrado en el país por Melilla entre 2012 y 2015, y solo 400 en lo que va de año, según datos oficiales. El 90%, según las mismas fuentes y las ONGs responsables de su acogida, han continuado su viaje hacia el norte de Europa, principalmente hacia Bélgica y Alemania, donde encuentran mejores coberturas sociales. Incluso algunos han preferido regresar a Marruecos.
Por otra parte, de los 22.000 subsaharianos que se encaramaron a la valla en los 70 saltos, de unas 300 personas cada uno, registrados a lo largo del 2014, solo 2.000 lograron su primer objetivo: el CETI, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla. Tan común era que saltasen 300, que en el argot policial "un 300" equivale a "un salto", aunque pronto quedó superado por avalanchas de miles de personas. "Comunicar por radio "un 300-1.000" resultaba contradictorio", recuerda el comandante Arturo Ortega.
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Un ciudadano sririo residente en el CETI de Melilla escribe en su brazo pidiendo ayuda.
En 2015, en cambio, sólo hubo 11 saltos, en los que un centenar de personas consiguieron entrar. Y en lo que va de año solo ocho personas se han colado en suelo español, sorteando a los agentes de las fuerzas especiales desplegadas por la Guardia Civil, en el único salto —de los cinco registrados— que se ha culminado, según fuentes oficiales.
El sistema resulta disuasorio para los inmigrantes que quieren llegar de manera irregular y se sustenta en tres pilares. Por un lado, una triple valla, reforzada en distintas etapas desde el inicio de su construcción en 1997, con una inversión global de 48 millones de euros, según datos de Amnistía Internacional.
Por otra parte, en los rechazos masivos y forzosos de inmigrantes subsaharianos en frontera aceptados por Marruecos de buen grado desde 2006, aunque nadie sepa decir qué pasa después con ellos: “Me consta que muchos son enviados hacia Rabat, probablemente porque allí en la capital le pueden dar mejor solución”, apunta sin seguridad el delegado del Gobierno de Melilla, Abdelmalik El Barkani.
Por último, la limitada capacidad de acogida que no llega a mil personas —tras la reciente ampliación del CETI— y que condena a un incómodo hacinamiento a los inmigrantes por un máximo de seis meses no anima demasiado a los inmigrantes a elegir España como destino. Y, a la luz de los datos y de que el objetivo es evitar la entrada de inmigrantes irregulares, es eficaz, funciona.
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Un policia controla el paso de vehículos y peatones entre España y Marruecos.
Las vallas ya se han replicado en las fronteras de media Europa y la empresa malagueña Security Fencing (ESF) que las fabrica ha hecho su agosto, pero ¿hasta qué punto es este modelo es exportable o extrapolable?. Según El Barkani, “la experiencia de tantos años de Melilla es digna de tener en cuenta” pero, dice, “los melillenses, y yo como melillense, español y europeo, no nos podemos resignar a que este sea el modelo de inmigración, o ¿es que no somos capaces de generar una forma en que los inmigrantes de distintos países lleguen con su documentación e incluso con un contrato de trabajo a este territorio?”.
El asunto es peliagudo. Y no hay una respuesta unívoca. “Estos son los pilares”, resumía el ministro del Interior: “Cooperación en origen con los países de origen y tránsito, cooperación operativa y también equipos policiales conjuntos, ayuda al desarrollo y también, para facilitar todo esto, apertura de embajadas y antenas diplomáticas en todos estos países de origen y tránsito. Esa es la política para luchar y hacer frente y gestionar de manera adecuada los flujos migratorios”. Y aseguraba: “En la agenda comunitaria ya se habla de cooperación con los países de origen y tránsito, es decir, todo lo que nosotros hemos desarrollado con no pocos países: Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea Conacry, Guinea Bissau, Gambia, Cabo Verde, Mali y Nigeria y, donde ya teníamos embajadas abiertas, pues consejerías de Interior. Eso hay que hacerlo porque eso es lo que te permite después gestionar todas esas políticas”.
Pero lo que en el modelo español resulta difícilmente aplicable al caso actual de la crisis de refugiados, como señala Enríquez, “es que en el modelo español no hay refugiados”, y los que llegaron se fueron. “Nuestra inmigración es esencialmente económica y sus normas son claras: si un país europeo no desea recibir inmigrantes porque considera que no tiene un hueco en su mercado laboral, tiene todo el derecho a negarse. En el refugio entran en juego unas valoraciones morales, una obligaciones legales, que no se tienen respecto a la migración económica”, explica. “Pero hay que tener en cuenta también que dentro de esta oleada de refugiados hay muchos que no lo son. Y en el caso italiano casi el 100% son inmigrantes económicos, en ese caso sí podría ser aplicable este modelo”.
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Cuatro inmigrantes subsaharianos intentaron entrar en Melilla ocultos en un vehículo. La policía detectó su presencia.
En realidad, “el modelo” no es más que el resultado de las sucesivas respuestas y adaptaciones a las emergencias provocadas por las distintas oleadas de inmigrantes a lo largo de la historia. Entre 2001 y 2003 fueron las pateras desde Marruecos a la costa española, que se cortaron principalmente con el SIVE, el Vistema de Vigilancia Exterior. Entre 2004 y 2005 comenzaron a sucederse los saltos masivos en Ceuta y Melilla, en la llamada "crisis de las vallas". En 2006 fueron los cayucos desde el África Occidental, que desembarcaron a cerca de 40.000 personas en un solo verano en las islas Canarias y que se frenaron radicalmente con una decidida ofensiva diplomática española en Mauritania y Senegal y, en paralelo, el acuerdo con Marruecos para que aceptase las devoluciones de subsaharianos.
Las barcazas empezaron entonces a salir de Libia hacia Italia y colapsaron Lampedusa y después Sicilia. Y la guerra de Siria provocó el gran éxodo de refugiados de Turquía a Grecia camino de los Balcanes para alcanzar los países del norte de Europa, a la que se han sumado también inmigrantes económicos.
Se cierra una vía y se abre (o se reabre) otra. “Si ya no se habla del Mediterráneo Occidental es porque forma parte de la solución”, asegura Fernández Díaz. Pero advierte: “Esto son vasos comunicantes: si tu taponas el Mediterráneo Oriental y Central, vendrán al Occidental”.

Refugiados noticias

España no es país para refugiados (ni quiere serlo)

La política de asilo ha estado marcada por una nula voluntad política de ayuda y aunque el sistema de acogida ha mejorado la mayoría no se queda en el país


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Una familia de refugiados sirios abandona el CETI de Melilla para embarcarse rumbo a Málaga.
El miércoles es día de fiesta para algunos de los internos del CETI, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla. Es el día de salida del grupo de elegidos que pueden viajar por fin a la península, en un ferry que zarpa a medianoche y llega a Málaga la mañana siguiente. En la fila están todos contentos, vestidos con su mejor ropa y se hacen fotos. Es un grupo de 66, pero probablemente muchos no se quedarán en España. Porque no les atrae lo más mínimo, y España hace lo mínimo por atraerles. No deja de ser curioso que pocos quieran venir a pedir asilo para vivir en uno de los primeros destinos turísticos del mundo. Pero es que con los refugiados la idea es al revés: se hace lo posible para que no se acerquen.
España, en realidad, se ha especializado en escaquearse de acoger refugiados. Los 18 sirios que ha aceptado este año, de 16.000 que había acordado, aunque están a punto de llegar más, son un caso conocido. Pero antes hay un historial. Marruecos y Argelia, por ejemplo, ya le hacen parte del trabajo impidiendo que los sirios, y los demás, lleguen a Melilla. “Amnistía Internacional ya ha denunciado la falta de control de lo que ocurre en terceros países. No hay ningún interés en acoger refugiados. Tienes familias que llegan a Melilla divididas, niños que entran solos, un desastre total”, lamenta Virginia Álvarez, responsable de Política Interior de esta organización. “El gran tema de los próximos años será la responsabilidad extraterritorial de Europa en el control de fronteras. Lo que se hace con nuestro dinero en países que no respetan los derechos humanos”, opina Cristina Manzanedo, de la ONG Entreculturas.
Las llamadas devoluciones en caliente son el último recurso cuando no hay más remedio y tienes unos cuantos africanos que han logrado saltar la valla. Aunque en este caso el ministerio de Interior responde con un dato: en 2014, de 2.000 que lograron saltar, solo 5 pidieron asilo, y 3 luego retiraron la solicitud. Las ONGs replican que ese argumento se cae ante el derecho de cualquiera a hacerlo.
Los Gobiernos españoles de todo signo han usado armas silenciosas para eludir su responsabilidad. Como denunció la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), a los pocos meses de estallar la guerra en Siria y ante los primeros casos de familias de este país que llegaban al aeropuerto de Madrid en tránsito y pedían allí asilo, se introdujo rápidamente la exigencia de visado. Para que no llegaran.
Otra de las ideas más eficaces de esta política de refracción es más silenciosa y se deslizó en la reforma de 2009 de la ley de asilo, vigente desde 1994: eliminó la posibilidad de pedir asilo en embajadas y consulados. Lo hizo el Gobierno del PSOE. Se dejó pendiente del desarrollo del reglamento de aplicación, que sigue esperando con el PP. En estos temas suele haber un gran consenso. “Es muy hipócrita porque al final todo el mundo reconoce derechos pero hace todo lo posible para que no se puedan ejercer. En el caso del acuerdo de Turquía con la UE ha sido negro sobre blanco: yo voy a pasar de mis principios éticos y morales, y aunque tenga reconocido el derecho de asilo, y en el caso de España en el artículo 13.1 de la Constitución, voy a negociar con un tercero para que esos tíos que vienen a Europa en busca de protección, y que tienen derecho a ella, no vengan. La gran paradoja es que si hoy llega un afgano a Madrid podría pedir asilo, pero ese derecho no se lleva a cabo porque se impide su ejercicio. No puedes ir a una embajada, tienes que jugarte la vida en el mar para llegar”. En realidad el artículo 38 de esa ley de 2009 admite la posibilidad de que un embajador tramite una solicitud si conoce un caso que lo requiera, pero por su cuenta, de forma excepcional.
“Aquí la cuestión es poder tener alternativas legales para que familias enteras puedan llegar sin jugarse la vida por tercera y cuarta vez. Las pedimos a todos los países europeos e industrializados, porque nueve de cada diez refugiados están acogidos en los países próximos a las zonas de conflicto”, dice María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España. Recuerda que actualmente hay 60 millones de personas desplazadas de sus hogares: “No hay ningún país que pueda mirar para otro lado y dejar de echar una mano. El número de refugiados que han llegado hasta ahora a España es un 1% del total, y en los reasentamientos las cifras son ínfimas”.
La buena disposición de un país es clave si uno quiere realmente ayudar. ACNUR propone ejemplos de países con mayor disponibilidad que España. A Canadá en tres meses han llegado 25.000 sirios. Brasil tiene unos visados humanitarios desde hace tres años para gente que huye de la guerra de Siria. En Portugal, becas para estudiantes afectados por la guerra para que pueda continuar sus estudios. “España debería y podría hacer bastante más, y creo que es el momento de subirse al tren”, opina María Jesús Vega.
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Un grupo de inmigrantes subsaharianos sentados frente a la puerta del CETI de Melilla.
En septiembre de 2014, ante el drama sirio y por las presiones de organizaciones humanitarias, España decidió abrir una oficina de asilo en la frontera de Melilla. Fue una señal. Ese mes aparecieron allí cuatro sirios. Luego las llegadas se dispararon. En 2015 registraron unas 40 peticiones de media al día. El récord, 64 en una jornada. Llegaron más de 7.000 y por eso España alcanzó su cifra más alta de peticiones de asilo, 15.000 frente a las 6.000 del año anterior. En 2016 el ritmo ha bajado, porque era más fácil desde Grecia -hasta ahora- y porque Argelia comenzó a pedir el visado en 2015 y cortó en la práctica esa ruta.
Las nuevas oficinas de asilo del paso de Beni Anzar, en Melilla, estaban impecablemente vacías la semana pasada. Persiste un pequeño goteo de llegadas, pero casi todos son sirios que aterrizaron en Argelia antes de que este país exigiera visado. Asunto resuelto. No se debe olvidar tampoco la cínica obviedad de que sirios y palestinos, por ejemplo, pueden acercarse a la oficina de asilo de Melilla, pero un africano negro en el lado marroquí no puede ni andar por la calle, le paran antes.
“Históricamente las cifras de asilo de España no cuadran con su peso demográfico y su posición geográfica de frontera, es muy llamativo”, apunta Ramiro Muñiz, de CEAR. Otra cosa, diferencian en esta organización, es que después los que consiguen entrar en España sí encuentren un sistema de acogida que ahora es aceptable, en opinión de CEAR. Hasta ahora ha padecido una insuficiencia crónica, “menguado absolutamente de recursos y con una capacidad totalmente limitada”, según Acnur, que no obstante reconoce que en el último año el Gobierno ha hecho un esfuerzo. Ha aumentado a 230 millones su partida presupuestaria para refugiados, frente 20 millones de 2015, y la semana pasada añadió 83 millones más. Ha duplicado las plazas y ahora mismo hay 2.300, gestionadas por el ministerio de Empleo y Asuntos Sociales y seis ONGs: las tres principales, CEAR, Cruz Roja y ECCAM, y otras tres, Cepain, Dianova y La Merced. “En este momento hay unas 200 plazas libres y el tiempo de espera es muy corto”, asegura Mónica López, de CEAR.
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Un refigiado sirio afeita a un compañero en las puertas del CETI de Melilla
Sin embargo, muchos de los solicitantes de asilo se van. De los pocos que llegan, comparado con otros países europeos –Alemania tuvo el año pasado medio millón de peticiones-, muchos acaban por largarse. En Melilla se han visto incluso familias sirias que se vuelven a Marruecos. “Conocen a otros refugiados que viven aquí que les cuentan los plazos para reunificaciones familiares, para resolución de documentación, dificultades de trabajo, de integración, para alquilar pisos y en muchos casos prefieren irse”, señala Vega, de ACNUR. Principalmente porque quieren llegar a otros países europeos, como Alemania, Bélgica o Suecia, porque tienen allí familia o porque saben que hay mayores ayudas. También influye la crisis económica de España, donde es difícil encontrar trabajo. Las prestaciones duran un máximo de dos años y si no encuentran un empleo luego quedan, como cualquier ciudadano español, a merced de los servicios sociales. Que en otros países son mejores. Pero, según ACNUR y otras ONGs, también tiene que ver con su marcha que no se fían del sistema español, que juzgan lento, poco transparente y con un alto nivel de rechazo de solicitudes. En 2014, el 75%. En 2015, el 68%, frente al 48% rechazadas de media en la UE.
El CETI de Melilla ha sido su primer contacto con el país de los que han entrado por esa vía y les ha marcado. En 2015, ante la gran afluencia, los inmigrantes alojados se quedaban aparcados meses, a veces más de un año, y en situación precaria por la excesiva ocupación. Había 480 plazas, con picos de hacinamiento de 2.500 personas. “Muchos, sobre todo de Siria, o palestinos, incluso subsaharianos, que han pasado muchos meses allí cuando llegan a la península trasladan su intención de marcharse de España porque han vivido una experiencia muy difícil y muy dura”, señala María Jesús Vega, portavoz de la ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. Pero es verdad que el CETI ha cambiado: las plazas se han ampliado hasta mil y hay menos gente que nunca, en torno a 500. La explicación, como admite sin rodeos su director, Carlos Montero, es que “no pasan, Marruecos hace de filtro”.
En enero de 2016 la ONG jesuita Entreculturas denunció que 15 sirios llevaban 8 meses en el CETI esperando por sus solicitudes de asilo. Poco después por fin les hicieron caso. Pero la misma organización advierte que tiene a 40 iraquíes que esperan desde hace tres años que se resuelva su expediente. “El sistema de asilo es un fracaso”, sentencia una responsable de esta organización, Cristina Manzanedo.
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Numerosos ciudadanos marroquíes hacen cola para poder acceder a la ciudad de Melilla.
ACNUR concluye que hace falta cambiar el sistema y considera que es un buen momento, porque en este momento de cambio político todos los partidos dicen, si hay que creerles, que tienen intención de hacerlo: “Con esta solidaridad impresionante de la gente española, con la cantidad de instituciones, a nivel regional y local, que quieren echar una mano, podríamos trabajar para poder adaptar el sistema de asilo y que España deje de ser un país trampolín para irse a otros lugares, pero para eso hace falta voluntad política”.
Hay que enmarcar esta actitud en una perspectiva histórica. Aunque ahora sea un modelo de eficacia por cómo se cierra a la inmigración irregular, España tuvo siempre un problema con el resto de Europa por la inmigración. “Durante años ha hecho la vista gorda a la inmigración irregular, esa es la realidad, aunque la retórica fuera otra. Hemos recibido a 7 millones de inmigrantes básicamente por vía irregular. Somos el país de la UE que más inmigración ha recibido, con mucha diferencia. Pocos países en el mundo han recibido tantos inmigrantes en tan poco tiempo. Nuestro proceso es de una densidad inaudita. Ha sido muy muy raro y muy espectacular”, explica Carmen González, investigadora del Real Instituto Elcano. Todo cambió con la crisis económica, que coincidió con las primeras llegadas numerosas a Ceuta y Melilla y Canarias. Entonces España se tomó en serio por primera vez la lucha contra la inmigración irregular. Pero no el asilo.

386 refugiados llegarán a España

España acogerá a 586 refugiados a partir de la próxima semana

Interior anuncia que, aparte de los 200 reubicados desde Grecia e Italia, ha enviado a personal a Turquía y Líbano para reasentar a otros 386

Un campamento de refugiados en la frontera griega con Macedonia el pasado 19 de mayo. EFE
Las constantes críticas que ha recibido España por su racanería en la acogida de los refugiados que esperan por millones a las puertas de Europa podrían comenzar a mitigarse la próxima semana, según comunicó ayer el Ministerio del Interior. Desde el próximo día 24 hasta mediados de junio se espera la reubicación de 200 personas, 150 procedentes de Grecia y 50 de Italia y de 386 —285 procedentes de Líbano y 101 desde Turquía—, en nuestro país. Interior entiende que, de este modo, “España se convertirá en el país que ha reubicado al 11,8% de los 1.683 reubicados hasta el momento en Europa”, y “el quinto en recepcionar refugiados para su reasentamiento, el 6,1% de los 6.321 reasentados en Europa”.
Mientras el controvertido pacto entre Europa y Turquía para la devolución de los refugiados desde Grecia se resquebraja, el próximo 24 de mayo llegarán previsiblemente a España los primeros 20 refugiados procedentes del país heleno, a los que seguirían otros 28 procedentes de Italia el 25 de mayo, otros 44 procedentes de Grecia el 30 de mayo, y 19 el 1 de junio. Son en total 83 de los 150 refugiados que serán trasladados a España desde ese país. Los 67 restantes, se espera que lleguen a España antes de que finalice junio. Para entonces está previsto que lleguen también a España los cuatro restantes refugiados procedentes de Italia, ya que 18 de ellos fueron reubicados en diciembre de 2015 en el marco de un primer proyecto piloto y 28 lo serán la próxima semana.
En el anuncio del ministerio no se hace mención, sin embargo, del más de medio millón de refugiados que —desde 2014— han pedido asilo en Alemania, donde la mayor parte pretende quedarse, frente a los aproximadamente 10.000 sirios que han cruzado por ejemplo la frontera de Melilla, en el caso de España, siguiendo la mayor parte camino hacia otros países del norte de Europa donde encuentran mejores coberturas sociales.
Según fuentes del ministerio, se hará un reparto por las diferentes comunidades autónomas, “pero esta distribución le corresponde ya al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales”.
Hasta la semana pasada, el ministerio había dejado la pelota en el tejado de Grecia e Italia, porque consideraban que eran ambos países quienes debían hacerse cargo del traslado en avión de los refugiados. El ministro reconoció que estaba todo listo para la acogida, a falta de que los gobiernos griego e italiano realizaran los trámites necesarios para el desplazamiento.
Funcionarios desplazados
"Con el fin de agilizar la llegada de estas personas", el Ministerio del Interior, ha desplazado a funcionarios a los lugares donde se concentra la mayor llegada de refugiados. Tanto el proceso de reubicación como el de reasentamiento conllevan una serie de tramitaciones reguladas, muchas de ellas en los países donde se encuentran los refugiados, que requieren, de forma inevitable, de tiempo para su desarrollo y ejecución.
Desde el ministerio se ha dado prioridad a la ejecución del programa de reubicación de refugiados, al igual que al de reasentamiento. Pero Interior ha manifestado su intención de agilizar la tramitación de las personas que serán reasentadas y, por este motivo, la semana próxima un grupo, integrado por funcionarios del Ministerio del Interior (miembros de la Oficina de Asilo y Refugio y de la Dirección General de la Policía), así como por funcionarios del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, se trasladará a Turquía para estudiar los expedientes relativos a las personas que serán trasladadas a España para su reasentamiento con el objetivo de que los refugiados puedan estar en nuestro país en la primera quincena de junio.
El Ministerio del Interior trabaja con el objetivo de que a mediados de junio haya venido a España un total de 586 refugiados (200 vía reubicación desde Grecia e Italia y 386 vía reasentamiento desde Líbano y Turquía).
Numerosas tramitaciones reguladas
Tanto el proceso de reubicación como el de reasentamiento conllevan una serie de tramitaciones reguladas tanto a nivel de la Unión Europea como en normativas nacionales, muchas de ellas en los países donde se encuentran los refugiados, que requieren, de forma inevitable, de tiempo para su desarrollo y ejecución. En los casos de Italia y Grecia (el procedimiento de reubicación es idéntico) fue el pasado 1 de marzo cuando el Ministerio del Interior español trasladó a las autoridades helenas la voluntad de reubicar a 150 personas y comunicó a las italianas la cifra de 32 para completar el cupo de 50 personas.
En lo que atañe a Grecia, el pasado 22 de marzo el ministerio español comenzó a recibir paulatinamente los expedientes de personas a reubicar, proceso que se completó el pasado 18 de abril. A medida que se fueron recibiendo los expedientes, el departamento que dirige Fernández Díaz procedió a realizar los correspondientes controles de seguridad, labor que realizaron los servicios policiales y de inteligencia correspondientes. Esta gestión comenzó el 13 de abril y terminó el 3 de mayo. Durante este tiempo, conforme se iban ultimando los controles, se fue comunicando formalmente a las autoridades griegas la aceptación de los expedientes.
Confirmada por parte de Grecia la recepción de dicha aceptación, las autoridades helenas tuvieron que notificar al solicitante que iba a ser reubicado en España. En la práctica se dan con frecuencia dificultades para localizarlos debido a que se encuentran repartidos por distintos puntos del país.
Después se abrió la fase de traslado del refugiado. Para ello, Grecia tuvo que expedir, en cumplimiento con el Reglamento de Dublín, un salvoconducto a cada uno de los solicitantes. Paralelamente, las autoridades griegas remitieron el 6 de mayo a la Organización Internacional de Migraciones (OIM) el listado de personas aceptadas por España para iniciar las gestiones de traslado.
Traslado desde Atenas
Como el traslado a España se realizará desde Atenas, los integrantes de los tres contingentes que llegarán a nuestro país deberán ser trasladados desde los lugares en los que se encuentran hasta la capital de Grecia. Previamente al traslado, la Organización Internacional de Migraciones realizará exámenes médicos a cada uno de los solicitantes. Completadas estas pruebas de salud, la OIM procederá a la reserva de los vuelos para el traslado de los refugiados a España.
En cuanto a Italia, el procedimiento de reubicación es idéntico al de Grecia. En este caso fue el 13 de abril cuando, tras haber comunicado España el 1 de marzo la voluntad de completar el cupo de 50 personas con la reubicación de 32 refugiados, el Ministerio del Interior comenzó a recibir paulatinamente de las autoridades italianas los expedientes de personas a reubicar, un proceso que terminó el pasado 3 de mayo.
El Sistema español de Acogida e Integración de solicitantes/beneficiarios de protección internacional ofrece la permanencia en un centro de acogida bien del Ministerio de Empleo y Seguridad Social o de ONG (subvencionadas por este departamento ministerial), en el que se garantiza alojamiento, manutención, asistencia jurídica, asistencia psicológica, atención social y asesoramiento, acompañamiento a centros escolares, sanitarios y sociales públicos, aprendizaje del idioma y habilidades sociales básicas, orientación e intermediación para la formación profesional y la reinserción laboral, actividades culturales y ayudas económicas. Dichas coberturas tienen un tiempo limitado y algunas de las cuales expiran a los seis meses, por lo que son muchos los refugiados que han utilizado España solo como trampolín hacia Europa y han evitado solicitar asilo para no verse constreñidos por el tratado de Dublín, por el que prevalece la potestad del primer país donde se solicita.

Llegan a España 20 refugiados

Llega a España el primer grupo de 20 refugiados reubicados desde Grecia

Proceden de Siria e Irak y forman la avanzadilla de un contingente de 150 refugiados que el Gobierno va a acoger antes de julio. Han llegado pasadas las 13.00 a Barajas

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Llegada a Madrid de los refugiados procedentes de Grecia. FOTO: Diego Crespo VÍDEO: Presidencia del Gobierno
El primer grupo de 20 refugiados sirios e iraquíes que acoge España desde Grecia dentro del programa de reubicación europeo ha llegado este lunes poco después de las 13:00 al aeropuerto de Barajas en Madrid procedentes de Atenas. Se trata de 7 hombres, 5 mujeres y 8 niños, miembros de tres familias, con excepción de una mujer y tres hombres que viajan solos. Proceden de Siria e Irak y forman la avanzadilla de un total de 150 refugiados que el Gobierno prevé reubicar antes de julio desde el país heleno.
Hasta el aeropuerto se han desplazado el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, y la secretaria general de Inmigración y Emigración, Marina del Corral, junto a miembros de las organizaciones encargadas de la recepción. Fuentes de Interior han señalado que todos han llegado "contentos y agradecidos por la acogida". Uno de los niños ha aterrizado luciendo una camiseta del Barcelona y una niña de unos cuatro años ha bailado para celebrar la llegada.
Tras aterrizar, la mitad ha sido trasladada a Barcelona, donde será atendida por CEAR. Otros nueve van a Zaragoza, seis de ellos —una familia con cuatro hijos de origen kurdo-iraquí— a un piso de Cruz Roja y otros tres sirios a un centro de Accem. A otro centro de esta última ONG, ubicado en Sevilla, irá una mujer que está embarazada.
Según han precisado las ONG, el protocolo de acogida es el que se aplica al resto de refugiados que han llegado por otras vías a España. En un principio la prioridad es que recuperen su estabilidad emocional y de salud y tramitar las cuestiones jurídicas relativas a la reubicación. En cuanto llegan se les ofrece la posibilidad de permanecer en un centro de acogida durante un plazo máximo de un año. También se les brinda asistencia psicológica, legal, orientación laboral y se les dan clases de castellano, y de catalán en el caso de los que son trasladados a Cataluña.
Los destinos de los asilados son establecidos por el Gobierno en coordinación con las comunidades y autónomas y las organizaciones de acogida, según ha explicado a Accem. Los criterios de distribución obedecen a posibles vínculos personales, el perfil de los refugiados, a que las instalaciones cuenten con plazas y espacio suficientes para albergar a las familias y a que haya un equilibrio en el reparto entre los distintos territorios.
A este grupo de 20 refugiados le seguirán mañana otros 27 procedentes de Italia que tienen previsto llegar mañana —aunque esta cifra podría variar a última hora. El segundo traslado de refugiados procedentes de Grecia está fijado para el 30 de mayo. Son un total 45 solicitantes de asilo que serán acogidos en Álava (3), Asturias (7), Illes Balears (8), Guadalajara (2), Guipúzcoa (6), Madrid (13) y Valladolid (6). Se trata de 21 grupos familiares, compuestos por un total de 22 hombres, 8 mujeres y 15 menores. Veinticinco de los trasladados son sirios, mientras que 19 son de Irak y una persona de República Centroafricana.
También procedente de Grecia, el próximo día 1 de junio llegará el tercer grupo de refugiados, integrado por 19 solicitantes de asilo. Cinco irán a Salamanca y 14 a Navarra. Constituyen 8 grupos familiares, compuestos por un total de 8 hombres, 5 mujeres y 6 menores. De ellos, 14 son de nacionalidad siria y 5 de nacionalidad iraquí.
Interior ya anunció que está gestionando con ACNUR desde el mes de marzo el reasentamiento de 285 refugiados desde Líbano y de otros 101 desde Turquía. Con este fin, ha enviado funcionarios a dichos países con el fin de "agilizar la llegada de estas personas" para que sean trasladadas a España.
Así, si las previsiones se cumplen, desde hoy hasta mediados de junio serán reubicadas en España 150 personas procedentes de Grecia y 50 de Italia, más los 285 de Líbano y 101 desde Turquía, sumando un total de 586. Hasta ahora España solo había acogido a 18 refugiados de los 16.000 a los que se comprometió a dar asilo político entre 2016 y 2017, todos ellos procedentes de Italia.

En apartamentos y hoteles en Grecia

EFE
La mayoría de los refugiados que forman el primer contingente proveniente de Grecia vivía en apartamentos y hoteles facilitados para solicitantes de asilo en Atenas, y por tanto forman parte de una minoría relativamente privilegiada puesto que no han pasado su estancia en el país heleno en campamentos militares, acampados en la calle o en centros de detención, según informa Efe.
Uno de ellos, Nafia Bedredín, padre de familia iraquí, tenía trabajo en su ciudad pintando casas pero lo dejó todo atrás para huir de la guerra junto a su esposa y sus cuatro hijos, dos niñas y dos niños, el más pequeño de tan solo 5 meses.
"Sobre España no sé mucho, solo decir hola, pero estoy feliz de ir", ha contado sonriendo Bedredín mientras esperaba en el aeropuerto para embarcar.
En el grupo no viajan solo familias, también tres hombres que van solos y una mujer. Se trata de Demia, una ciudadana iraquí ciega, cuya pareja, Khalib, un alemán de procedencia árabe que vive en Berlín, ha pasado los tres meses que ella ha estado en Grecia acompañándola e intentando llevarla a Alemania con él, algo que no ha podido conseguir.
"Me dijeron que no podía ser, que no hay más plazas en Alemania, pero seguiré intentándolo", ha explicado Khalib.