Os aconsejo asomaros a una de las muchas referencias citadas en la obra
que os voy a presentar, para que podamos poner en contexto una de las
mejores novelas que he leído desde hace tiempo. ¿Es Siria, China o Corea
del Norte? ¿Qué es o qué está siendo el capitalismo de estado? ¿A qué
se refiere el símbolo del Panóptico? ¿Cómo podemos mirar al ojo que nos
ve, sino todos a la vez?
Probablemente muchos de vosotras y vosotros conoceréis el documental Silvered water: Syria self portrait (2014). No sé si alguno habrá sido capaz de mirar hasta el final.
Pero hay otra forma de ver, gracias a la buena literatura.
Es la autora de una historia apasionante, Cuando la revolución termine, recién publicada en España por la editorial Turpial. Se presentó hace pocos días de la mano de Santiago Alba Rico y Ana Pastor.
Leila ha narrado los orígenes de la revolución siria desde una
perspectiva múltiple, en forma de palimpsesto: cada uno de los capítulos
adopta el foco de uno de los protagonistas, mujeres u hombres, sirios
de distinta etnia y raíces culturales (árabe suní o shií, alauita,
druso, palestino, kurdo, cristiano), de clases o grupos sociales
separados o enfrentados (pobres y ricos, profesionales, campesinos,
empresarios o trabajadores de diversas ideologías), contrarios o
protegidos por el régimen de la dinastía Asad, rebeldes o partidarios en
el “país de Baaz”.
No obstante, la narradora es Sarah: una mujer siria, enamorada de su
país, hija de un profesor sirio y una española, que ha crecido entre las
dos orillas del Mediterráneo; y se dirige explícitamente, como
destinataria, a su propia hija, “que tendrá 15 años” en 2027, cuando
esté preparada para leerla y, según desea, para volver a una Siria
reconstruida en un contexto transformado.
Es un monumento fluido y dinámico a la memoria del pueblo sirio, de los
perseguidos y perdedores en el actual fratricidio, y, en especial, a las
mujeres; aunque reconstruye con habilidad y artificio las
personalidades masculinas. La obra es fruto de una reflexión madura
sobre la Historia y las relaciones interculturales, la libertad de
conciencia o de religión, los errores de las partes en conflicto y las
potencias influyentes, el escenario de los medios y las redes sociales,
la globalización y la sociedad-red, la cultura popular y las artes; las
modas y las formas de modelización; la psicología, el aprendizaje, los
sueños, los deseos, la mente y el cuerpo humanos.
Sin exageración, la novela de Leila Nachawati es la lectura imprescindible
para comprender el significado de la revolución siria en el contexto de
las primaveras árabes, así como la actualidad y el futuro de los países
del entorno. Paradójicamente, ha evitado representar aquello de lo que
todos creíamos saber algo: la crisis de los refugiados que llena las
páginas de información desde hace un año. Al acabar de leer, en vez de
acudir nuevamente a los periódicos, he tenido que volver al comienzo con
la certeza de que sabía muy poco.
La enorme riqueza de contenidos no interfiere en el curso de la
narración, sino que crea distintos niveles de lectura; por lo que está
al alcance y asegura el disfrute de cualquier lector o lectora... a
partir de los 15 años; o incluso antes, si se comparte en voz alta
siguiendo el consejo de Santiago Alba Rico, uno de los muchos referentes
citados en la obra.
Para no caer en la tentación de trasladar datos de la novela, creo
preferible enlazar el autorretrato profesional de Leila Nachawati en Linkedin.
Atención: Leila está disponible para presentar su libro en centros educativos.
Omar Amiralay, Diluvio en el país del Baaz
(2003). Impresionante documental sobre la vida cotidiana bajo el
régimen de la dinastía Asad y el partido Baaz en una aldea a las orillas
del Lago Asad, creado artificialmente por la represa del río Éufrates.
Sara Ishaq, La casa de la morera
(2013). Sara, hija de un yemení y de una escocesa, vuelve al Yemen para
recuperar sus raíces y se encuentra inmersa en una revolución.
Hoy me senti muy orgullosa al ver y escuchar a Bartek compartir con sus compañeros y compañeras de 1ºESO cómo es su país, Polonia. Explicó en español las características de su país, recordó anécdotas, su colegio polaco, suscitó preguntas y admiración en su grupo y en sus profesoras.
Me encantó oirte hablar recordando vivencias de tu país, improvisando, en definitiva comunicandote en el sentido más amplio de la palabra.
Mohamed ha realizado estra presentación mostrando las diferencias entre los camellos y los dromedarios.
Felcidades por este trabajo que me recuerda el paseo a lomos del dromedario en las playas de Essaouira en Marruecos
asa África dentro de su programa #ÁfricaVive
proyecta hoy, en el Ciclo de Cine sobre África, el documental
`Manzanas, pollos y quimeras´ de Inés París. Este film narra la historia
de Lali, una mujer guineana que llega a España porque un marinero le
contó que en Madrid las manzanas eran grandes como balones y pollos
gigantes corrían por la Gran Vía. Esta es una excelente oportunidad de
conocer de primera mano las vivencias de la mujeres que deciden
abandonar sus países en África en busca de un futuro mejor. Este ciclo
es gratuito y se proyecta hoy 20 de mayo a las 18;30 horas, en el Museo
Elder de la Ciencia. #CasaÁfrica#ÁfricaVive#MuseoElderdelaCiencia#LPACultura
Oviedo celebra hoy el día de África con varios actos en la plaza de Trascorrales
M. L. S. La
plaza de Trascorrales acoge hoy una serie de actividades que servirán
para conmemorar el Día Internacional de África. En el programa, diseñado
por la Fundación Pájaro Azul en colaboración con el Ayuntamiento de
Oviedo, están previstos cuentos, música, exposiciones, danza y una
inyección de ganas de solidarizarse con el pueblo africano.
Las
cuatro exposiciones previstas se celebrarán entre las 17 y las 21 horas.
Además, habrá un cuento sobre el continente (17.30-19.30), una charla
literaria (18.00 horas) y un concierto de música africana, que tendrá
lugar entre las 19.00 horas y las 21.00 horas. La jornada estará
dedicada al papel de la mujer en África.
Día de África: ocho historias que no son ‘las de siempre’
Normalmente
llegan noticias de muerte, hambre y pobreza del continente. Pero otras
realidades suceden: la tecnología, el deporte, el activismo... Así te lo
hemos contado este 2016
Guardar
Día de África Un
artista de la empresa social ruandesa Kurema, Kureba, Kwiga, cuya
historia contamos en el reportaje 'Pintura para acabar con los tabús'.
La crisis del ébola puso en el mapa de la comunidad internacional a tres países africanos: Sierra Leona, Liberia y Guinea. Boko Haram
nos hizo geolocalizar a Nigeria para conocer la destrucción a la que
sometían a los pueblos que atacaban. La crisis de refugiados nos ha
hecho preguntarnos de qué huyen quienes abandonan su casa a miles de
kilómetros en el África subsahariana,
en busca de una vida mejor. Malas noticias. El hambre, la pobreza
extrema, la violencia, las enfermedades mortales y las que no deberían
serlo, pero allí, lo son. Estas son las imágenes e historias que
recordamos del continente con mayor proporción de gente joven del mundo.
Pero eso no es todo. África también usa las
últimas tecnologías de la información para estar conectada. Y las
mujeres reclaman que se escuche su voz, piden igualdad. La producción
cultural es abundante, y sus artistas plantan cara a las injusticias.
Para conmemorar el Día de África, que se celebra este 25 de mayo, recopilamos ocho historias (hay muchas más) publicadas en PLANETA FUTURO en 2016 que no son las de siempre.
África siempre estuvo en movimiento, pero ahora una revolución se
está gestando en el continente más allá de la política, a pie de calle,
en redes, ordenadores, teléfonos móviles… Generaciones de jóvenes que no
vivieron el colonialismo construyen el futuro y exigen democracia,
transparencia, justicia social y derechos humanos a través de la
tecnología. Lo que estás a punto de ver es una radiografía (siempre
incompleta porque está vivo y crece) de ese África cambiante. Un largo
camino que los ciberactivistas desean recorrer en libertad, armados de
iniciativas y creatividad.
Izzy, cantante de reggae y fundador del primer movimiento de skate
de Etiopía, se ha propuesto “crear un entorno de expresión positiva”
para los jóvenes de su barrio a través del monopatín. “Aquí, donde
crecí, es muy duro, no hay nada que les inspire. Uso el patín como
herramienta para empoderarlos, para crear nuevas oportunidades y para
potenciar el cambio”, afirma ilusionado. En 2015 participó en una charla TED en Atenas y otra en Addis Abeba para explicar su iniciativa. Cuenta con padrinos de lujo.
El libro Revolución vertical: o por qué los humanos caminan de pie ha sido publicado simultáneamente en 32 lenguas africanas, incluyendo francés e inglés, por el colectivo panafricano de escritores Jalada, en un proyecto para fomentar las escritura en lenguas nacionales.
Tanzania es uno de los países africanos más
avanzados en derechos sociales y civiles, en parte, gracias al trabajo
de organizaciones como Tamwa, que utiliza los medios de comunicación
para el activismo.
Para los residentes de Kigali, ciudad en camino de convertirse en centro de excelencia urbana, el espacio público es lugar para la terapia colectiva. La empresa social Kurema, Kureba, Kwiga
(Crear, Ver, Aprender) nació en 2014 con la intención de que el color y
la creatividad sean vehículos para reforzar lo comunitario y construir
un futuro mejor. Pretende que el arte en los espacios públicos configure
un elemento identitario común, capaz de trascender los muros, aceras y
edificios en los que se plasma y se convierta en la bisagra entre esos
espacios y las personas que los habitan.
Con la serie de imágenes 'Born Free' (nacidos libres), el fotógrafo
evidencia el modo de vida y las expectativas sin cumplir de quienes
nacieron tras el 'apartheid'.
La artista mozambiqueña de 31 años es abogada y defensora de Eva
Anadón, cooperante española expulsada del país por protestar contra los
abusos sexuales a las menores. Iveth adora escribir, y reconoce que
despacho y escenario se retroalimentan. “Siendo abogada conozco mejor
las injusticias, y el rap me enseña a acercarme a quienes me necesitan”.
La Gran Muralla verde es una iniciativa que un grupo de países al sur
del Sáhara puso en marcha hace décadas para protegerse de la
desertificación. Más que un dique, es un conjunto de proyectos de
desarrollo rural.
La ópera de Beijing fusionó el teatro, el canto, la música, la danza y las artes marciales.La actuación de los cantantes en la ópera es en realidad una gran concentración de habilidades.
Por ejemplo la lucha, es una magnífica demostración que combina las artes marciales y la danza.
Taichi jian en la Opera China. El mas famoso catante chino Mei Lanfang (1894-1961), solicitó la ayuda del propio Yáng Chéngfǔ (1883-1936) , patriarca del reformado estilo Yang de taichi chuan, para que con sus indicaciones pudiera mejorar la realización de la danza con doble espada que debia ejecutar en la opera china "Adios a mi Concubina". Aqui lo vemos en una filmación del año 1955.
La ópera Kunqu es el género más
importante e influyente de entre los más de 300 géneros de ópera
tradicional que existen en China. Esta hace parte del Listado del
Patrimonio Intangible Mundial de UNESCO.
La presión migratoria ya no era solo una cosa de los países del sur de Europa y llevaba a la canciller Angela Merkel el pasado 8 de marzo a negociar,
a cara de perro y hasta la madrugada en Bruselas, con su homólogo turco
Erdogán para dar forma a un acuerdo que sonrojaba a toda Europa:
Turquía acogería todos los refugiados devueltos desde Grecia a cambio de
6.000 millones de euros (en dos tandas), visados para los turcos a
partir de junio y facilidades para su eventual ingreso en el club de los
28.
La crisis humanitaria más importante desde la Segunda Guerra Mundial
relativizaba todas las regulaciones migratorias existentes. Y donde una comisaria de Interior sueca, Cecilia Malmström, había señalado “una violación de la legislación” de los derechos humanos en Melilla, su sucesor, el griego Dimitris
Avramopoulos, aplaudía en febrero la creación de la oficina de asilo en
su frontera con Marruecos y avalaba las devoluciones masivas desde
España hacia el país vecino de inmigrantes de terceros países, tal y
como iban a empezar a producirse después en Turquía con los sirios,
incluso teniendo estatus de refugiados.
Dos países, Marruecos y Turquía, con menos cortapisas legales y una
menor protección de los inmigrantes, para hacer el trabajo más incómodo
de España y Europa respectivamente. Las contraprestaciones, sin embargo, no son tan claras y explícitas en el caso marroquí y dan lugar a circunloquios entorno a un tema tabú y sagrado
para el reino alauí: el Sáhara Occidental. “Sin Turquía Europa no
podría hacer frente al drama de los refugiados”, admite el ministro del
Interior español, Jorge Fernández Díaz. Y, ante los cuestionamientos por
el respeto a los derechos humanos, zanja: “Yo tengo que decir que, igual que Turquía es un país seguro, Marruecos es un país seguro”.
“No se puede resolver este asunto de forma limpia porque los
estándares legales que los países de la Unión Europea se han dado a sí
mismos lo hacen prácticamente imposible”, reconoce Carmen González Enríquez, investigadora principal del área de migraciones del Real Instituto Elcano.
“Nuestras propias normas nos impiden gestionar el proceso como
querríamos y por eso necesitamos países donde las normas no sean tan
rígidas y permitan eso que aquí no podemos hacer”, explica. “Cualquier
país en África con el que cualquier estado europeo llegue a un acuerdo
de este tipo va a plantear ese tipo de dilemas”, analiza. Y recuerda:
“Ya se planteaban cuando Italia tenía esos acuerdos con Túnez o con la
Libia de Gadafi, o ahora con Turquía". La eficacia del rechazo
El caso es que, a tenor de los resultados de esas políticas, primero
repudiadas y luego alabadas, el modelo de contención y rechazo
melillense es un éxito. Y frente a esa repetida idea de que son solo 18 los refugiados que ha acogido España
—en referencia al cupo de reasentados—, en realidad son más de 10.000
(8.000 solo en 2015) los sirios que han entrado en el país por Melilla
entre 2012 y 2015, y solo 400 en lo que va de año, según datos
oficiales. El 90%, según las mismas fuentes y las ONGs responsables de
su acogida, han continuado su viaje hacia el norte de Europa,
principalmente hacia Bélgica y Alemania, donde encuentran mejores
coberturas sociales. Incluso algunos han preferido regresar a Marruecos.
Por otra parte, de los 22.000 subsaharianos que se encaramaron a la valla en los 70 saltos, de unas 300 personas cada uno, registrados a lo largo del 2014,
solo 2.000 lograron su primer objetivo: el CETI, el Centro de Estancia
Temporal de Inmigrantes de Melilla. Tan común era que saltasen 300, que
en el argot policial "un 300" equivale a "un salto", aunque pronto quedó
superado por avalanchas de miles de personas. "Comunicar por radio "un
300-1.000" resultaba contradictorio", recuerda el comandante Arturo
Ortega.
ver fotogaleríaUn ciudadano sririo residente en el CETI de Melilla escribe en su brazo pidiendo ayuda. Antonio Ruiz
En 2015, en cambio, sólo hubo 11 saltos, en los que un centenar de personas consiguieron entrar. Y en lo que va de año solo ocho personas se han colado
en suelo español, sorteando a los agentes de las fuerzas especiales
desplegadas por la Guardia Civil, en el único salto —de los cinco
registrados— que se ha culminado, según fuentes oficiales.
El sistema resulta disuasorio para los inmigrantes que quieren llegar
de manera irregular y se sustenta en tres pilares. Por un lado, una
triple valla, reforzada en distintas etapas desde el inicio de su
construcción en 1997, con una inversión global de 48 millones de euros,
según datos de Amnistía Internacional.
Por otra parte, en los rechazos masivos y forzosos de inmigrantes subsaharianos en frontera aceptados por Marruecos de buen grado desde 2006,
aunque nadie sepa decir qué pasa después con ellos: “Me consta que
muchos son enviados hacia Rabat, probablemente porque allí en la capital
le pueden dar mejor solución”, apunta sin seguridad el delegado del
Gobierno de Melilla, Abdelmalik El Barkani.
Por último, la limitada capacidad de acogida que no llega a mil personas —tras la reciente ampliación del CETI—
y que condena a un incómodo hacinamiento a los inmigrantes por un
máximo de seis meses no anima demasiado a los inmigrantes a elegir
España como destino. Y, a la luz de los datos y de que el objetivo es
evitar la entrada de inmigrantes irregulares, es eficaz, funciona.
ver fotogaleríaUn policia controla el paso de vehículos y peatones entre España y Marruecos. A. R.
Las vallas ya se han replicado en las fronteras de media Europa y la empresa malagueña Security Fencing (ESF)
que las fabrica ha hecho su agosto, pero ¿hasta qué punto es este
modelo es exportable o extrapolable?. Según El Barkani, “la experiencia
de tantos años de Melilla es digna de tener en cuenta” pero, dice, “los
melillenses, y yo como melillense, español y europeo, no nos podemos
resignar a que este sea el modelo de inmigración, o ¿es que no somos
capaces de generar una forma en que los inmigrantes de distintos países
lleguen con su documentación e incluso con un contrato de trabajo a este
territorio?”.
El asunto es peliagudo. Y no hay una respuesta unívoca. “Estos son los pilares”, resumía el ministro del Interior: “Cooperación en origen con los países de origen y tránsito, cooperación operativa y también equipos policiales conjuntos,
ayuda al desarrollo y también, para facilitar todo esto, apertura de
embajadas y antenas diplomáticas en todos estos países de origen y
tránsito. Esa es la política para luchar y hacer frente y gestionar de
manera adecuada los flujos migratorios”. Y aseguraba: “En la agenda
comunitaria ya se habla de cooperación con los países de origen y
tránsito, es decir, todo lo que nosotros hemos desarrollado con no pocos
países: Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea Conacry, Guinea
Bissau, Gambia, Cabo Verde, Mali y Nigeria y, donde ya teníamos
embajadas abiertas, pues consejerías de Interior. Eso hay que hacerlo
porque eso es lo que te permite después gestionar todas esas políticas”.
Pero lo que en el modelo español resulta difícilmente aplicable al
caso actual de la crisis de refugiados, como señala Enríquez, “es que en
el modelo español no hay refugiados”, y los que llegaron se fueron.
“Nuestra inmigración es esencialmente económica y sus normas son claras:
si un país europeo no desea recibir inmigrantes porque considera que no
tiene un hueco en su mercado laboral, tiene todo el derecho a negarse.
En el refugio entran en juego unas valoraciones morales, una
obligaciones legales, que no se tienen respecto a la migración
económica”, explica. “Pero hay que tener en cuenta también que dentro de
esta oleada de refugiados hay muchos que no lo son. Y en el caso
italiano casi el 100% son inmigrantes económicos, en ese caso sí podría
ser aplicable este modelo”.
ver fotogaleríaCuatro inmigrantes subsaharianos intentaron entrar en Melilla ocultos en un vehículo. La policía detectó su presencia. A. R.
En realidad, “el modelo” no es más que el resultado de las sucesivas
respuestas y adaptaciones a las emergencias provocadas por las distintas
oleadas de inmigrantes a lo largo de la historia. Entre 2001 y 2003
fueron las pateras desde Marruecos a la costa española, que se cortaron
principalmente con el SIVE, el Vistema de Vigilancia Exterior. Entre
2004 y 2005 comenzaron a sucederse los saltos masivos en Ceuta y
Melilla, en la llamada "crisis de las vallas". En 2006 fueron los cayucos desde el África Occidental,
que desembarcaron a cerca de 40.000 personas en un solo verano en las
islas Canarias y que se frenaron radicalmente con una decidida ofensiva
diplomática española en Mauritania y Senegal y, en paralelo, el acuerdo
con Marruecos para que aceptase las devoluciones de subsaharianos.
Las barcazas empezaron entonces a salir de Libia hacia Italia y colapsaron Lampedusa y después Sicilia. Y la guerra de Siria
provocó el gran éxodo de refugiados de Turquía a Grecia camino de los
Balcanes para alcanzar los países del norte de Europa, a la que se han
sumado también inmigrantes económicos.
Se cierra una vía y se abre (o se reabre) otra. “Si ya no se habla
del Mediterráneo Occidental es porque forma parte de la solución”,
asegura Fernández Díaz. Pero advierte: “Esto son vasos comunicantes: si
tu taponas el Mediterráneo Oriental y Central, vendrán al Occidental”.
España no es país para refugiados (ni quiere serlo)
La
política de asilo ha estado marcada por una nula voluntad política de
ayuda y aunque el sistema de acogida ha mejorado la mayoría no se queda
en el país
Ver fotogaleríaUna familia de refugiados sirios abandona el CETI de Melilla para embarcarse rumbo a Málaga. Antonio Ruiz
El miércoles es día de fiesta para algunos de los internos del CETI,
el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla. Es el día de
salida del grupo de elegidos que pueden viajar por fin a la península,
en un ferry que zarpa a medianoche y llega a Málaga la mañana siguiente.
En la fila están todos contentos, vestidos con su mejor ropa y se hacen
fotos. Es un grupo de 66, pero probablemente muchos no se quedarán en
España. Porque no les atrae lo más mínimo, y España hace lo mínimo por
atraerles. No deja de ser curioso que pocos quieran venir a pedir asilo
para vivir en uno de los primeros destinos turísticos del mundo. Pero es
que con los refugiados la idea es al revés: se hace lo posible para que
no se acerquen.
España, en realidad, se ha especializado en escaquearse de acoger
refugiados. Los 18 sirios que ha aceptado este año, de 16.000 que había
acordado, aunque están a punto de llegar más, son un caso conocido. Pero
antes hay un historial. Marruecos y Argelia, por ejemplo, ya le hacen
parte del trabajo impidiendo que los sirios, y los demás, lleguen a
Melilla. “Amnistía Internacional ya ha denunciado la falta de control de
lo que ocurre en terceros países. No hay ningún interés en acoger
refugiados. Tienes familias que llegan a Melilla divididas, niños que entran solos, un desastre total”,
lamenta Virginia Álvarez, responsable de Política Interior de esta
organización. “El gran tema de los próximos años será la responsabilidad
extraterritorial de Europa en el control de fronteras. Lo que se hace
con nuestro dinero en países que no respetan los derechos humanos”,
opina Cristina Manzanedo, de la ONG Entreculturas.
Las llamadas devoluciones en caliente son el último recurso cuando no
hay más remedio y tienes unos cuantos africanos que han logrado saltar
la valla. Aunque en este caso el ministerio de Interior responde con un
dato: en 2014, de 2.000 que lograron saltar, solo 5 pidieron asilo, y 3
luego retiraron la solicitud. Las ONGs replican que ese argumento se cae
ante el derecho de cualquiera a hacerlo.
Los Gobiernos españoles de todo signo han usado armas silenciosas
para eludir su responsabilidad. Como denunció la Comisión Española de
Ayuda al Refugiado (CEAR), a los pocos meses de estallar la guerra en Siria
y ante los primeros casos de familias de este país que llegaban al
aeropuerto de Madrid en tránsito y pedían allí asilo, se introdujo
rápidamente la exigencia de visado. Para que no llegaran.
Otra de las ideas más eficaces de esta política de refracción es más silenciosa y se deslizó en la reforma de 2009 de la ley de asilo,
vigente desde 1994: eliminó la posibilidad de pedir asilo en embajadas y
consulados. Lo hizo el Gobierno del PSOE. Se dejó pendiente del
desarrollo del reglamento de aplicación, que sigue esperando con el PP.
En estos temas suele haber un gran consenso. “Es muy hipócrita porque al
final todo el mundo reconoce derechos pero hace todo lo posible para
que no se puedan ejercer. En el caso del acuerdo de Turquía con la UE ha sido negro sobre blanco:
yo voy a pasar de mis principios éticos y morales, y aunque tenga
reconocido el derecho de asilo, y en el caso de España en el artículo
13.1 de la Constitución, voy a negociar con un tercero para que esos
tíos que vienen a Europa en busca de protección, y que tienen derecho a
ella, no vengan. La gran paradoja es que si hoy llega un afgano a Madrid
podría pedir asilo, pero ese derecho no se lleva a cabo porque se
impide su ejercicio. No puedes ir a una embajada, tienes que jugarte la
vida en el mar para llegar”. En realidad el artículo 38 de esa ley de
2009 admite la posibilidad de que un embajador tramite una solicitud si
conoce un caso que lo requiera, pero por su cuenta, de forma
excepcional.
“Aquí la cuestión es poder tener alternativas legales para que
familias enteras puedan llegar sin jugarse la vida por tercera y cuarta
vez. Las pedimos a todos los países europeos e industrializados, porque
nueve de cada diez refugiados están acogidos en los países próximos a
las zonas de conflicto”, dice María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en
España. Recuerda que actualmente hay 60 millones de personas desplazadas
de sus hogares: “No hay ningún país que pueda mirar para otro lado y
dejar de echar una mano. El número de refugiados que han llegado hasta ahora a España es un 1% del total, y en los reasentamientos las cifras son ínfimas”.
La buena disposición de un país es clave si uno quiere realmente
ayudar. ACNUR propone ejemplos de países con mayor disponibilidad que
España. A Canadá en tres meses han llegado 25.000 sirios. Brasil tiene
unos visados humanitarios desde hace tres años para gente que huye de la
guerra de Siria. En Portugal, becas para estudiantes afectados por la
guerra para que pueda continuar sus estudios. “España debería y podría
hacer bastante más, y creo que es el momento de subirse al tren”, opina
María Jesús Vega.
ver fotogaleríaUn grupo de inmigrantes subsaharianos sentados frente a la puerta del CETI de Melilla. Antonio Ruiz
En
septiembre de 2014, ante el drama sirio y por las presiones de
organizaciones humanitarias, España decidió abrir una oficina de asilo
en la frontera de Melilla. Fue una señal. Ese mes aparecieron allí
cuatro sirios. Luego las llegadas se dispararon. En 2015 registraron
unas 40 peticiones de media al día. El récord, 64 en una jornada.
Llegaron más de 7.000 y por eso España alcanzó su cifra más alta de
peticiones de asilo, 15.000 frente a las 6.000 del año anterior. En 2016
el ritmo ha bajado, porque era más fácil desde Grecia -hasta ahora- y
porque Argelia comenzó a pedir el visado en 2015 y cortó en la práctica
esa ruta.
Las nuevas oficinas de asilo del paso de Beni Anzar, en Melilla,
estaban impecablemente vacías la semana pasada. Persiste un pequeño
goteo de llegadas, pero casi todos son sirios que aterrizaron en Argelia
antes de que este país exigiera visado. Asunto resuelto. No se debe
olvidar tampoco la cínica obviedad de que sirios y palestinos, por
ejemplo, pueden acercarse a la oficina de asilo de Melilla, pero un
africano negro en el lado marroquí no puede ni andar por la calle, le
paran antes.
“Históricamente las cifras de asilo de España no cuadran con su peso demográfico
y su posición geográfica de frontera, es muy llamativo”, apunta Ramiro
Muñiz, de CEAR. Otra cosa, diferencian en esta organización, es que
después los que consiguen entrar en España sí encuentren un sistema de
acogida que ahora es aceptable, en opinión de CEAR. Hasta ahora ha
padecido una insuficiencia crónica, “menguado absolutamente de recursos y
con una capacidad totalmente limitada”, según Acnur, que no obstante
reconoce que en el último año el Gobierno ha hecho un esfuerzo. Ha
aumentado a 230 millones su partida presupuestaria para refugiados,
frente 20 millones de 2015, y la semana pasada añadió 83 millones más.
Ha duplicado las plazas y ahora mismo hay 2.300, gestionadas por el
ministerio de Empleo y Asuntos Sociales y seis ONGs: las tres
principales, CEAR, Cruz Roja y ECCAM, y otras tres, Cepain, Dianova y La
Merced. “En este momento hay unas 200 plazas libres y el tiempo de
espera es muy corto”, asegura Mónica López, de CEAR.
ver fotogaleríaUn refigiado sirio afeita a un compañero en las puertas del CETI de Melilla A. R.
Sin embargo, muchos de los solicitantes de asilo se van. De los pocos que llegan, comparado con otros países europeos –Alemania tuvo el año pasado medio millón de peticiones-,
muchos acaban por largarse. En Melilla se han visto incluso familias
sirias que se vuelven a Marruecos. “Conocen a otros refugiados que viven
aquí que les cuentan los plazos para reunificaciones familiares, para
resolución de documentación, dificultades de trabajo, de integración,
para alquilar pisos y en muchos casos prefieren irse”, señala Vega, de
ACNUR. Principalmente porque quieren llegar a otros países europeos,
como Alemania, Bélgica o Suecia, porque tienen allí familia o porque
saben que hay mayores ayudas. También influye la crisis económica de
España, donde es difícil encontrar trabajo. Las prestaciones duran un
máximo de dos años y si no encuentran un empleo luego quedan, como
cualquier ciudadano español, a merced de los servicios sociales. Que en
otros países son mejores. Pero,
según ACNUR y otras ONGs, también tiene que ver con su marcha que no se
fían del sistema español, que juzgan lento, poco transparente y con un
alto nivel de rechazo de solicitudes. En 2014, el 75%. En 2015, el 68%, frente al 48% rechazadas de media en la UE.
El CETI de Melilla ha sido su primer contacto con el país de los que
han entrado por esa vía y les ha marcado. En 2015, ante la gran
afluencia, los inmigrantes alojados se quedaban aparcados meses, a veces
más de un año, y en situación precaria por la excesiva ocupación. Había
480 plazas, con picos de hacinamiento de 2.500 personas. “Muchos, sobre
todo de Siria, o palestinos, incluso subsaharianos, que han pasado
muchos meses allí cuando llegan a la península trasladan su intención de
marcharse de España porque han vivido una experiencia muy difícil y muy
dura”, señala María Jesús Vega, portavoz de la ACNUR, la agencia de
Naciones Unidas para los Refugiados. Pero es verdad que el CETI ha
cambiado: las plazas se han ampliado hasta mil y hay menos gente que nunca, en torno a 500. La explicación, como admite sin rodeos su director, Carlos Montero, es que “no pasan, Marruecos hace de filtro”.
En enero de 2016 la ONG jesuita Entreculturas denunció que 15 sirios
llevaban 8 meses en el CETI esperando por sus solicitudes de asilo. Poco
después por fin les hicieron caso. Pero la misma organización advierte
que tiene a 40 iraquíes que esperan desde hace tres años que se resuelva
su expediente. “El sistema de asilo es un fracaso”, sentencia una
responsable de esta organización, Cristina Manzanedo.
ver fotogaleríaNumerosos ciudadanos marroquíes hacen cola para poder acceder a la ciudad de Melilla. A. R.
ACNUR concluye que hace falta cambiar el sistema y considera que es
un buen momento, porque en este momento de cambio político todos los
partidos dicen, si hay que creerles, que tienen intención de hacerlo:
“Con esta solidaridad impresionante de la gente española, con la
cantidad de instituciones, a nivel regional y local, que quieren echar
una mano, podríamos trabajar para poder adaptar el sistema de asilo y
que España deje de ser un país trampolín para irse a otros lugares, pero
para eso hace falta voluntad política”.
Hay que enmarcar esta actitud en una perspectiva histórica. Aunque
ahora sea un modelo de eficacia por cómo se cierra a la inmigración
irregular, España tuvo siempre un problema con el resto de Europa por la inmigración.
“Durante años ha hecho la vista gorda a la inmigración irregular, esa
es la realidad, aunque la retórica fuera otra. Hemos recibido a 7
millones de inmigrantes básicamente por vía irregular. Somos el país de
la UE que más inmigración ha recibido, con mucha diferencia. Pocos
países en el mundo han recibido tantos inmigrantes en tan poco tiempo.
Nuestro proceso es de una densidad inaudita. Ha sido muy muy raro y muy
espectacular”, explica Carmen González, investigadora del Real Instituto
Elcano. Todo cambió con la crisis económica, que coincidió con las
primeras llegadas numerosas a Ceuta y Melilla y Canarias. Entonces
España se tomó en serio por primera vez la lucha contra la inmigración
irregular. Pero no el asilo.
Un campamento de refugiados en la frontera griega con Macedonia el pasado 19 de mayo. Amnistía InternacionalEFE
Las constantes críticas que ha recibido España por su racanería en la acogida de los refugiados que esperan por millones a las puertas de Europa
podrían comenzar a mitigarse la próxima semana, según comunicó ayer el
Ministerio del Interior. Desde el próximo día 24 hasta mediados de junio
se espera la reubicación de 200 personas, 150 procedentes de Grecia y
50 de Italia y de 386 —285 procedentes de Líbano y 101 desde Turquía—,
en nuestro país. Interior entiende que, de este modo, “España se
convertirá en el país que ha reubicado al 11,8% de los 1.683 reubicados
hasta el momento en Europa”, y “el quinto en recepcionar refugiados para
su reasentamiento, el 6,1% de los 6.321 reasentados en Europa”.
Mientras el controvertido pacto entre Europa y Turquía para la devolución de los refugiados desde Grecia se resquebraja,
el próximo 24 de mayo llegarán previsiblemente a España los primeros 20
refugiados procedentes del país heleno, a los que seguirían otros 28
procedentes de Italia el 25 de mayo, otros 44 procedentes de Grecia el
30 de mayo, y 19 el 1 de junio. Son en total 83 de los 150 refugiados
que serán trasladados a España desde ese país. Los 67 restantes, se
espera que lleguen a España antes de que finalice junio. Para entonces
está previsto que lleguen también a España los cuatro restantes
refugiados procedentes de Italia, ya que 18 de ellos fueron reubicados en diciembre de 2015 en el marco de un primer proyecto piloto y 28 lo serán la próxima semana.
En el anuncio del ministerio no se hace mención, sin embargo, del más
de medio millón de refugiados que —desde 2014— han pedido asilo en
Alemania, donde la mayor parte pretende quedarse, frente a los
aproximadamente 10.000 sirios que han cruzado por ejemplo la frontera de Melilla,
en el caso de España, siguiendo la mayor parte camino hacia otros
países del norte de Europa donde encuentran mejores coberturas sociales.
Según fuentes del ministerio, se hará un reparto por las diferentes
comunidades autónomas, “pero esta distribución le corresponde ya al
Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales”.
Hasta la semana pasada, el ministerio había dejado la pelota en el
tejado de Grecia e Italia, porque consideraban que eran ambos países
quienes debían hacerse cargo del traslado en avión de los refugiados. El
ministro reconoció que estaba todo listo para la acogida, a falta de
que los gobiernos griego e italiano realizaran los trámites necesarios
para el desplazamiento. Funcionarios desplazados
"Con el fin de agilizar la llegada de estas personas", el Ministerio
del Interior, ha desplazado a funcionarios a los lugares donde se
concentra la mayor llegada de refugiados. Tanto el proceso de
reubicación como el de reasentamiento conllevan una serie de
tramitaciones reguladas, muchas de ellas en los países donde se
encuentran los refugiados, que requieren, de forma inevitable, de tiempo
para su desarrollo y ejecución.
Desde el ministerio se ha dado prioridad a la ejecución del programa
de reubicación de refugiados, al igual que al de reasentamiento. Pero
Interior ha manifestado su intención de agilizar la tramitación de las personas que serán reasentadas
y, por este motivo, la semana próxima un grupo, integrado por
funcionarios del Ministerio del Interior (miembros de la Oficina de
Asilo y Refugio y de la Dirección General de la Policía), así como por
funcionarios del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, se trasladará a
Turquía para estudiar los expedientes relativos a las personas que
serán trasladadas a España para su reasentamiento con el objetivo de que
los refugiados puedan estar en nuestro país en la primera quincena de
junio.
El Ministerio del Interior trabaja con el objetivo de que a mediados
de junio haya venido a España un total de 586 refugiados (200 vía
reubicación desde Grecia e Italia y 386 vía reasentamiento desde Líbano y
Turquía). Numerosas tramitaciones reguladas
Tanto el proceso de reubicación como el de reasentamiento conllevan una serie de tramitaciones reguladas tanto a nivel de la Unión Europea
como en normativas nacionales, muchas de ellas en los países donde se
encuentran los refugiados, que requieren, de forma inevitable, de tiempo
para su desarrollo y ejecución. En los casos de Italia y Grecia (el
procedimiento de reubicación es idéntico) fue el pasado 1 de marzo
cuando el Ministerio del Interior español trasladó a las autoridades
helenas la voluntad de reubicar a 150 personas y comunicó a las
italianas la cifra de 32 para completar el cupo de 50 personas.
En lo que atañe a Grecia, el pasado 22 de marzo el ministerio español
comenzó a recibir paulatinamente los expedientes de personas a
reubicar, proceso que se completó el pasado 18 de abril. A medida que se
fueron recibiendo los expedientes, el departamento que dirige Fernández
Díaz procedió a realizar los correspondientes controles de seguridad,
labor que realizaron los servicios policiales y de inteligencia
correspondientes. Esta gestión comenzó el 13 de abril y terminó el 3 de
mayo. Durante este tiempo, conforme se iban ultimando los controles, se
fue comunicando formalmente a las autoridades griegas la aceptación de
los expedientes.
Confirmada por parte de Grecia la recepción de dicha aceptación, las
autoridades helenas tuvieron que notificar al solicitante que iba a ser
reubicado en España. En la práctica se dan con frecuencia dificultades
para localizarlos debido a que se encuentran repartidos por distintos
puntos del país.
Después se abrió la fase de traslado del refugiado. Para ello, Grecia
tuvo que expedir, en cumplimiento con el Reglamento de Dublín, un
salvoconducto a cada uno de los solicitantes. Paralelamente, las
autoridades griegas remitieron el 6 de mayo a la Organización
Internacional de Migraciones (OIM) el listado de personas aceptadas por
España para iniciar las gestiones de traslado. Traslado desde Atenas
Como el traslado a España se realizará desde Atenas, los integrantes
de los tres contingentes que llegarán a nuestro país deberán ser
trasladados desde los lugares en los que se encuentran hasta la capital
de Grecia. Previamente al traslado, la Organización Internacional de
Migraciones realizará exámenes médicos a cada uno de los solicitantes.
Completadas estas pruebas de salud, la OIM procederá a la reserva de los
vuelos para el traslado de los refugiados a España.
En cuanto a Italia, el procedimiento de reubicación es idéntico al de
Grecia. En este caso fue el 13 de abril cuando, tras haber comunicado
España el 1 de marzo la voluntad de completar el cupo de 50 personas con
la reubicación de 32 refugiados, el Ministerio del Interior comenzó a
recibir paulatinamente de las autoridades italianas los expedientes de
personas a reubicar, un proceso que terminó el pasado 3 de mayo. El Sistema español de Acogida e Integración de solicitantes/beneficiarios de protección internacional
ofrece la permanencia en un centro de acogida bien del Ministerio de
Empleo y Seguridad Social o de ONG (subvencionadas por este departamento
ministerial), en el que se garantiza alojamiento, manutención,
asistencia jurídica, asistencia psicológica, atención social y
asesoramiento, acompañamiento a centros escolares, sanitarios y sociales
públicos, aprendizaje del idioma y habilidades sociales básicas,
orientación e intermediación para la formación profesional y la
reinserción laboral, actividades culturales y ayudas económicas. Dichas
coberturas tienen un tiempo limitado y algunas de las cuales expiran a
los seis meses, por lo que son muchos los refugiados que han utilizado
España solo como trampolín hacia Europa y han evitado solicitar asilo
para no verse constreñidos por el tratado de Dublín, por el que
prevalece la potestad del primer país donde se solicita.
Llega a España el primer grupo de 20 refugiados reubicados desde Grecia
Proceden
de Siria e Irak y forman la avanzadilla de un contingente de 150
refugiados que el Gobierno va a acoger antes de julio. Han llegado
pasadas las 13.00 a Barajas
Madrid
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Llegada a Madrid de los refugiados procedentes de Grecia.FOTO: Diego Crespo VÍDEO: Presidencia del Gobierno
El primer grupo de 20 refugiados sirios e iraquíes que acoge España
desde Grecia dentro del programa de reubicación europeo ha llegado este
lunes poco después de las 13:00 al aeropuerto de Barajas en Madrid
procedentes de Atenas. Se trata de 7 hombres, 5 mujeres y 8 niños,
miembros de tres familias, con excepción de una mujer y tres hombres que
viajan solos. Proceden de Siria e Irak y forman la avanzadilla de un
total de 150 refugiados que el Gobierno prevé reubicar antes de julio desde el país heleno.
Hasta el aeropuerto se han desplazado el secretario de Estado de
Seguridad, Francisco Martínez, y la secretaria general de Inmigración y
Emigración, Marina del Corral, junto a miembros de las organizaciones
encargadas de la recepción. Fuentes de Interior han señalado que todos
han llegado "contentos y agradecidos por la acogida". Uno de los niños
ha aterrizado luciendo una camiseta del Barcelona y una niña de unos
cuatro años ha bailado para celebrar la llegada.
Tras aterrizar, la mitad ha sido trasladada a Barcelona, donde será
atendida por CEAR. Otros nueve van a Zaragoza, seis de ellos —una
familia con cuatro hijos de origen kurdo-iraquí— a un piso de Cruz Roja y
otros tres sirios a un centro de Accem. A otro centro de esta última
ONG, ubicado en Sevilla, irá una mujer que está embarazada.
Según han precisado las ONG, el protocolo de acogida es el que se
aplica al resto de refugiados que han llegado por otras vías a España.
En un principio la prioridad es que recuperen su estabilidad emocional y
de salud y tramitar las cuestiones jurídicas relativas a la
reubicación. En cuanto llegan se les ofrece la posibilidad de permanecer
en un centro de acogida durante un plazo máximo de un año. También se
les brinda asistencia psicológica, legal, orientación laboral y se les
dan clases de castellano, y de catalán en el caso de los que son
trasladados a Cataluña.
Los destinos de los asilados son establecidos por el Gobierno en
coordinación con las comunidades y autónomas y las organizaciones de
acogida, según ha explicado a Accem. Los criterios de distribución
obedecen a posibles vínculos personales, el perfil de los refugiados, a
que las instalaciones cuenten con plazas y espacio suficientes para
albergar a las familias y a que haya un equilibrio en el reparto entre
los distintos territorios.
A este grupo de 20 refugiados
le seguirán mañana otros 27 procedentes de Italia que tienen previsto
llegar mañana —aunque esta cifra podría variar a última hora. El segundo
traslado de refugiados procedentes de Grecia está fijado para el 30 de
mayo. Son un total 45 solicitantes de asilo que serán acogidos en Álava
(3), Asturias (7), Illes Balears (8), Guadalajara (2), Guipúzcoa (6),
Madrid (13) y Valladolid (6). Se trata de 21 grupos familiares,
compuestos por un total de 22 hombres, 8 mujeres y 15 menores.
Veinticinco de los trasladados son sirios, mientras que 19 son de Irak y
una persona de República Centroafricana.
También procedente de Grecia, el próximo día 1 de junio llegará el
tercer grupo de refugiados, integrado por 19 solicitantes de asilo.
Cinco irán a Salamanca y 14 a Navarra. Constituyen 8 grupos familiares,
compuestos por un total de 8 hombres, 5 mujeres y 6 menores. De ellos,
14 son de nacionalidad siria y 5 de nacionalidad iraquí.
Interior ya anunció que está gestionando con ACNUR desde el mes de
marzo el reasentamiento de 285 refugiados desde Líbano y de otros 101
desde Turquía. Con este fin, ha enviado funcionarios a dichos países con
el fin de "agilizar la llegada de estas personas" para que sean
trasladadas a España.
Así, si las previsiones se cumplen, desde hoy hasta mediados de junio
serán reubicadas en España 150 personas procedentes de Grecia y 50 de
Italia, más los 285 de Líbano y 101 desde Turquía, sumando un total de
586. Hasta ahora España solo había acogido a 18 refugiados de los 16.000 a los que se comprometió a dar asilo político entre 2016 y 2017, todos ellos procedentes de Italia.
En apartamentos y hoteles en Grecia
EFE
La mayoría de los refugiados que forman el primer contingente
proveniente de Grecia vivía en apartamentos y hoteles facilitados para
solicitantes de asilo en Atenas, y por tanto forman parte de una minoría
relativamente privilegiada puesto que no han pasado su estancia en el
país heleno en campamentos militares, acampados en la calle o en centros
de detención, según informa Efe.
Uno de ellos, Nafia Bedredín, padre de familia iraquí, tenía trabajo
en su ciudad pintando casas pero lo dejó todo atrás para huir de la
guerra junto a su esposa y sus cuatro hijos, dos niñas y dos niños, el
más pequeño de tan solo 5 meses.
"Sobre España no sé mucho, solo decir hola, pero estoy feliz de ir",
ha contado sonriendo Bedredín mientras esperaba en el aeropuerto para
embarcar.
En el grupo no viajan solo familias, también tres hombres que van
solos y una mujer. Se trata de Demia, una ciudadana iraquí ciega, cuya
pareja, Khalib, un alemán de procedencia árabe que vive en Berlín, ha
pasado los tres meses que ella ha estado en Grecia acompañándola e
intentando llevarla a Alemania con él, algo que no ha podido conseguir.
"Me dijeron que no podía ser, que no hay más plazas en Alemania, pero seguiré intentándolo", ha explicado Khalib.