jueves, 1 de marzo de 2012

El colibrí que quiso salvar al mundo

Un día, un enorme incendio comenzó a devorar la selva. Todos los animales quedaron pasmado, sintiéndose impotentes ante el tamaño del incendio, viendo cómo iba acabando con la selva. Todos menos un pequeño colibrí que dijo “voy a hacer algo con ese incendio”.
Entonces vuela hasta el arroyo más cercano, toma una gota de agua en su pico y sale volando para echarla al incendio. Y así, iba y venía del arroyo al incendio llevando una gota de agua en cada viaje, lo más rápido que podía.
Los demás animales, que eran mucho más grandes, como el elefante que con su enorme trompa podía llevar muchísima agua, le dijeron “¿qué piensas que puedas hacer? ¡Eres muy chiquito, el incendio es muy grande y tus alas muy pequeñitas y tu pico es muy chiquito y sólo puedes llevar una gota de agua! Y así, mientras el colibrí iba y venía echando una gota de agua cada vez, los otros animales intentaban desanimarlo hasta que se volteó hacia ellos y sin perder nada de tiempo les dijo “Estoy haciendo lo mejor que puedo hacer”.

Wangari Maathai cuenta esta fábula para invitarnos a la acción (1). No importa que tan insignificantes seamos, lo que importa es que hagamos lo mejor que podamos hacer. Esa filosofía de vida la llevó a crear el movimiento “ The Green Belt (2), una organización que lucha por evitar la deforestación al tiempo que defiende la democracia y el empoderamiento de las mujeres y de las bases sociales. Su labor le ha llevado a plantar cerca de 40 millones de árboles. Eso, así como su activismo contra el régimen totalitario de Kenia le merecieron el premio Nobel de la paz en 2004.

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