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jueves, 14 de junio de 2018

Futuro de los viajeros y viajeras del Aquarius

Una de las personas rescatadas en el Mediterráneo, a bordo del buque de rescate Aquarius, que ya se dirige a València.- Karpov / SOS Mediterranée

¿Qué va a pasar con las 629 personas rescatadas del Aquarius? Tras el anuncio de Pedro Sánchez de permitir la entrada en España de estos migrantes rescatados en el Mediterráneo, a los que Italia y Malta han negado el acceso a sus puertos, se han abierto varios interrogantes sobre la suerte que correrán una vez desembarquen en el puerto de València.
La ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, así como la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana adelantaron que está sobre la mesa la posibilidad de concederles el estatus de refugiado o de “personas en acogida", anunció el martes la vicepresidenta valenciana Mónica Oltra tras la primera reunión para coordinar la llegada. Sin embargo, Valerio se ha mostrado prudente este miércoles. “Hay que ver en qué situación están, si están en peligro en sus países y si es así, entonces se les daría la condición de refugiado", ha explicado este lunes.
Pero obtener la condición de refugiado no es tarea fácil. El año pasado, España sólo otorgó 626 estatutos de refugiado y tiene pendiente de resolver 43.000 solicitudes. No obstante, entre las 629 personas que actualmente se dirigen a Valencia hay 26 nacionalidades diferentes. En concreto, hay personas de Afganistán, Argelia, Camerún, Chat, Eritrea, Etiopía, Gambia, Ghana, Guinea Conakry, Guinea Bissau, Costa de Marfil, Malí, Marruecos, Níger, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sierra Leona, Sudán, Bangladesh, República Democrática del Congo, Liberia, Somalia, Sudán del Sur, Togo y las Islas Comores, han detallado a Públicofuentes de Médicos Sin Fronteras, una de las ONG que trabaja con el barco de rescate.

Situación de excepcionalidad por razones humanitarias

Aunque no se ha confirmado de manera oficial, parece que con los rescatados del Aquarius no se va a seguir el procedimiento habitual de Extranjería que se aplica a los migrantes que llegan en patera a las costas españolas. Lo normal, tras la primera atención de la Cruz Roja, es que pasen a disposición policial para ser identificados. Muchos de ellos acaban siendo expulsados o devueltos a su países —sobre todo las personas de Marruecos y Argelia, con cuyos Gobiernos España tiene acuerdos de repatriación—, aunque también pueden acabar en Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) mientras se intenta proceder a la expulsión.
Otros, sobre todo si son de origen subsahariano, acaban siendo inexpulsables por imposibilidad de filiación policial y, tras 72 horas en dependencias policiales, son puestos en libertad cuando hay pocas plazas en los CIE, muchas veces sin orientación ni recursos de acogida y con un expediente de expulsión abierto.
De todas las personas que llegan por mar a territorio español, a las únicas a las que no se les abre un proceso de devolución son aquellas que solicitan protección internacional y se les admite a trámite, que es la fórmula que está sobre la mesa. Pero según diferentes fuentes consultadas, no todas personas del Aquarius reunirán los requisitos.
Tampoco son susceptibles de expulsión los menores de edad y las personas en una situación de especial vulnerabilidad, por ejemplo, las mujeres embarazadas o las potenciales víctimas de trata.
Lo mediático de este caso parece haber envuelto a los rescatados por el Aquarius en un halo de excepcionalidad que, sin embargo, no confirman ni el Ministerio del Interior, ni el de Trabajo y Migraciones ni desde la Vicepresidencia del Gobierno. La vicepresidenta, Carmen Calvo, viajará este jueves a València y ofrecerá una rueda de prensa a las 13.30 horas junto al presidente valenciano, Ximo Puig, en el que aclararán algunas de esta dudas.
"Lo normal sería que se les autorice la entrada por razones humanitarias previstas en la ley de Extranjería para no aplicar procedimientos de devolución, garantizar el acceso al procedimiento de asilo y luego, que el Ministerio del Interior haga el estudio de los casos individuales, sus necesidades, así como las circunstancias de su país de origen", explica Paloma Favieres, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Fórmulas de protección internacional

La condición de refugiado, según establece el convenido internacional, la recibe una personas que "debido a un miedo fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, membresía de un grupo social o de opinión política en particular" no pueden retornar a su país de origen. Las personas que huyen de un conflicto bélico pueden obtener una protección subsidiaria.
En caso de que se admita a trámite la solicitud, pasarán a centros del sistema de acogida estatal, cuyos recursos son bastante limitados, en opinión de numerosas ONG. No obstante, los ofrecimientos de decenas de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas para participar en la acogida paliarán este déficit.
"Esperamos que las personas que llegan cada día a nuestra costas puedan recibir este mismo tratamiento", piden desde CEAR
En el caso de que no se acepte a trámite la solicitud de asilo o que, directamente, decidan no solicitarlo, pasarían a ser inmigrantes irregulares. El hecho de que éste se considere un caso excepcional por razones humanitarias posibilita que no se aplique la Ley de Extranjería, sino que los migrantes pasen al programa de Ayuda Humanitaria del Ministerio de Trabajo y Migraciones, que cuenta también con escasos recursos en todo el país y son gestionados por diferentes ONG como la Cruz Roja.
Sin embargo, este escenario no está confirmado por el Gobierno central. Tampoco saben exactamente a qué situaciones se van a enfrentar los abogados del Consejo General de la Abogacía Española y el Colegio Oficial de Abogados de Valencia, que se encargarán de prestar asistencia letrada a las personas que desembarquen en Valencia. Según fuentes del Consejo, hay 70 letrados del turno de oficio de Extranjería preparados para la llegada durante el fin de semana. Pero todo son dudas entre los abogados, que entienden que el trato dependerá de muchos factores, como la nacionalidad y no pueden descartar que haya procedimientos de expulsión

Más de cien menores solos

Más clara parece la situación de los niños y adolescentes del barco. A bordo del Aquarius hay 123 personas que son o manifiestan ser menores de edad que han emprendido solos su proyecto migratorio. Al llegar a Valencia pasarán a ser considerados menores extranjeros no acompañados y su tutela recaerá en la Comunidad Autónoma.
Uno de los mayores temores de las ONG de protección de la infancia es que se les realicen pruebas oseométricas para determinar la edad. Se trata de radiografías, generalmente de la muñeca, con las que la Fiscalía decreta si una persona es mayor o menor de edad. Son pruebas con un margen de error de varios años, pero a pesar de ello, en muchos casos tienen más validez que los documentos de identidad que porte el supuesto menor. Este protocolo ha dejado en un limbo jurídico a cientos menores que han sido convertidos en mayores edad por decreto del fiscal y han quedado desprotegidos por el sistema.
Sin embargo, el desembarco es sólo la primera fase de un proceso que se alargará en el tiempo. Muchas organizaciones han mostrado su preocupación sobre el destino de estos migrantes cuando el Aquarius desaparezca de los medios de comunicación y, sobre todo, piden que este gesto del Gobierno sea un “cambio de tendencia” en materia de acogida y en políticas migratorias. “Esperamos que las personas que llegan cada día a nuestra costas puedan recibir este mismo tratamiento, que se les dé información adecuada, se les facilite el acceso a la protección internacional y no se solicite directamente el ingreso en los CIE”, destaca Favieres, de CEAR.

Opiniones encontradas el Aquarius

CEAR celebra la decisión de España con el Aquarius


CEAR celebra la decisión de acoger a la embarcación ‘Aquarius’ y pide que España lidere un cambio en la política de acogida de la UE

CEAR celebra la decisión del Gobierno de ofrecer acogida a la embarcación ‘Aquarius’ como medida de urgencia para evitar el sufrimiento de las más de 600 personas migrantes y refugiadas que se encuentran a bordo, al tiempo que anima y pide que España lidere un cambio en la política de acogida de la UE.

Además, la entidad pide a la Comisión Europea que estudie sanciones a Italia ya que su comportamiento vulnera las reglas internacionales que regulan los rescates marítimos y el derecho de asilo, así como hace un llamamiento a la corresponsabilidad de los Estados miembro.
“Esta llegada no es el final sino el inicio de un proceso de acogida y deben plantearse ya las medidas sanitarias y sociales necesarias, así como la previsión de dotación de más plazas y con una gestión más flexible”, afirmó Estrella Galán, secretaria general de la entidad.
Desde CEAR apuntan que los estados de la UE deben establecer un mecanismo de coordinación regional ante la llegada de personas migrantes y refugiadas, de forma que no se repitan sucesos como el de estos últimos días.
“Resulta bochornoso tener que recordar una vez más la obligación legal de salvar vidas en el mar con arreglo al Derecho Internacional”, apuntó Galán, secretaria general de la entidad.

* Foto: Alicia Petrashova – Última Parada Libertad / Archivo CEAR

Entrevista a Beatriz Becerra



Federico entrevista a Beatriz Becerra

Federico entrevista a la eurodiputada de ALDE y vicepresidenta de la subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Beatriz Becerra.

 

 

martes, 12 de junio de 2018

Barco Aquarius

A bordo del Aquarius


El barco ‘Aquarius’, últimas noticias en directo

Comienza el traslado de una parte de las personas del 'Aquarius' a un barco de la marina italiana para aliviar la carga y llegar a Valencia

Una persona es trasladada este martes del 'Aquarius' a un barco de la marina italiana. FOTO Y VÍDEO: OSCAR CORRAL
Una parte de las personas que llevan más de dos días en el barco Aquarius —que navega por el Mediterráneo con 629 seres humanos rescatados por Médicos Sin Fronteras y Sos Mediterranée— está siendo trasladada este mediodía a un barco de la marina italiana para aliviar la carga y llegar a Valencia. En total, tres embarcaciones—el Aquarius, el de la marina italiana y otro navío militar— acercarán a los migrantes a España, según ha confirmado esta mañana el coordinador de Médicos Sin Fronteras a bordo, Aloys Vimard. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ofreció este lunes a acoger en el puerto de Valencia al barco, que ha recibido suministros para los próximos tres días de una lancha italiana enviada por el Gobierno, aunque estos ya se han terminado. La embarcación había quedado a su suerte tras impedir su entrada a Italia el nuevo ministro del Interior, Matteo Salvini. Además, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha aplaudido la solidaridad del Gobierno español y ha recriminado a Italia su "cinismo" e "irresponsabilidad".

España ofrece un puerto seguro, Valencia


DERECHOS HUMANOS

España ofrece un puerto seguro al 'Aquarius'

  • El ofrecimiento de asilo a los 629 migrantes ha sido entendido como un cambio de política respecto al Gobierno del PP, pero los expertos consultados por infoLibre advierten de que este "gesto" tendrá que trasladarse a políticas concretas
  • Médicos Sin Fronteras advierte de que emprender el viaje hacia España "en un barco que supera su capacidad máxima es inseguro" y más teniendo en cuenta que el trayecto podría durar hasta tres días
  • Italia ha cerrado sus puertos al buque, incumpliendo así las leyes internacionales de derechos humanos, aunque no es seguro que esta decisión pueda conllevar sanciones
La ruta central del Mediterráneo ya ha sido bautizada como la más mortífera para los miles de migrantes y refugiados que, cada año, salen de sus países. Las cifras no dejan de ser desoladoras, sobre todo desde la crisis migratoria que comenzó hace tres años. Tan sólo en 2017, fueron más de 3.000 las personas que se ahogaron. El destino de estas personas es Europa, pero la puerta de entrada son los países del sur, Italia y Grecia, los dos Estados que han soportado la mayor presión migratoria. Así, Italia registro, desde el 1 de enero hasta el 6 de junio de este año, la llegada de 61.201 migrantes a sus costas, de los que 1.668 fallecieron en el mar, según el organismo internacional. Pero desde este domingo, las llegadas podrían bloquearse. O, al menos, esa parece la intención del recién formado Gobierno.

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, prohibió este fin de semana la entrada en los puertos del país al barco de salvamento Aquarius, operado por las ONG Médicos Sin Fronteras y SOS Mediterranée, que transportaba a 629 migrantes –entre ellos 123 menores, once niños y siete mujeres embarazadas– rescatados de correr la suerte que las otras 1.668 tuvieron en su intento de llegar al país. Salvini instó a la tripulación del barco a que dejara a todas las personas que iban a bordo del buque en los puertos de Malta que, en cambio, también bloqueó su frontera.

Con este escenario, fue España el país que anunció su voluntad de recibir a estas personas "abandonadas a su suerte". Así lo anunció la Moncloa en un comunicado. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiso desmarcarse así de la política de asilo que llevó a cabo hasta ahora su predecesor en el cargo, Mariano Rajoy, y se mostró dispuesto a ofrecer un puerto seguro a las más de 600 personas que viajan a bordo del buque. "Es nuestra obligación ayudar a evitar una catástrofe humanitaria y ofrecer un puerto seguro a estas personas, cumpliendo de esta manera con las obligaciones del Derecho Internacional", expresó Presidencia. Poco antes de que se difundiese el comunicado de Moncloa, el Gobierno valenciano –encabezado por Ximo Puig y Mónica Oltra– adelantó que el Gobierno de España había ofrecido a la ONU València como "puerto seguro"

El destino de este barco, en caso de que emprendan el viaje hacia España, será el puerto de València. No obstante, desde Médicos Sin Fronteras expresaron que emprender el viaje hacia España "en un barco que supera su capacidad máxima es inseguro", y más teniendo en cuenta que el trayecto podría durar hasta tres días y que las condiciones a bordo, según un médico de la ONG, no son las más adecuadas.
 
Tras conocerse la noticia, y aun sin saber el destino final del Aquarius y de las personas que viajan en él, Bruselas quiso dar las gracias a España. Así lo expresó el comisario europeo de Migración, Asuntos de Interior y Ciudadanía, Dimitris Avramopoulos, que dijo a través de su cuenta de Twitter que se trata de un ejemplo de "solidaridad real". Además de València, Euskadi, Baleares y Extremadura mostraron su disposición a que parte de los migrantes a bordo de la embarcación sean acogidos en sus ciudades, tal y como lo trasladaron el lehendakari Iñigo Urukullu, el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara y la presidenta balear, Francina Armengol, que trasladó a través de las redes sociales su disposición a ofrecer "ayuda" durante el proceso. El ministro del Interior italiano, por su parte, tan sólo se limitó a calificar la decisión del Ejecutivo español de "victoria" para su país.
 

Tanto Italia como España estrenan Gobierno, y este caso asentó la política de asilo que, a priori, parece que mantendrán ambos países. El cierre de fronteras italiano no es más que la confirmación de las promesas antimigratorias del partido ultraderechista italiano Liga Norte. Y la disposición de acogida de estas personas por parte del nuevo Gobierno socialista liderado por Pedro Sánchez ejemplifica el intento de cambio en la política de asilo que, hasta el pasado mes de mayo, llevó el anterior Gobierno conservador del Partido Popular, que ni siquiera cumplió con los compromisos de acogida a los que se comprometió hace ahora casi tres años.

Cambio de rumbo de la política de asilo

El nuevo Gobierno liderado por Pedro Sánchez comenzó por un gesto simbólico: el Ministerio de Empleo y Seguridad Social pasó a denominarse Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. La inclusión del término ya adivinaba un cambio en la política migratoria que se vio ejemplificado con el ofrecimiento de puerto seguro al Aquarius. "Ha habido un cambio en el enfoque y acción del nuevo Gobierno en relación con la política de asilo. El Gobierno ha impulsado un cambio de rumbo y ya lo está ejerciendo", explica Ruth Ferrero, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid. "Esto es un golpe sobre la mesa que demuestra que no todos los países de la Unión Europea están actuando en la misma dirección", añade.

No obstante, este no deja de ser un cambio simbólico que, argumenta, tendría que concretarse en acciones más concretas. Y señala, como ejemplo, la ley de asilo y refugio, cuyo desarrollo reglamentario lleva paralizado desde el año 2009. "Si hay un cambio en el rumbo tiene que haber un desarrollo de la ley o una nueva ley con su reglamento correspondiente. Tenemos una ley de asilo que no se ha desarrollado y las ONG dicen que está desfasada", critica.

Por tanto, para Ferrero, no basta con el ofrecimiento. Sin duda, reconoce, es un paso que desmarca al nuevo Ejecutivo del anterior, pero los gestos sin acciones, explica, acaban en papel mojado. No obstante, además del Gobierno, también es importante, según Ferrero, el papel que han jugado "los ayuntamientos del cambio". Habla de València, Madrid y Barcelona, que se han bautizado como "ciudades refugio". Estas ciudades, al margen del Estado central, se vieron dispuestas a ofrecer acogida a migrantes y refugiados.

En este sentido, continúa, València tiene más de 1.000 plazas de acogida disponibles para las 629 personas que viajan a bordo del Aquarius. "Hay dispositivos preparados y hay colaboración con otros ayuntamientos que también han ofrecido plazas", explica. "Se les puede acoger", confirma. Y con ella coincide Vicente Baeza, de Movimiento por la Paz, que opina que el argumento de la falta de recursos para la acogida es, simplemente, ideológico. "No es fácil, pero España fue capaz de acoger en otros momentos de empobrecimiento del país", explica. Por tanto, en el caso de que se produzca el desembarco en València, estas personas iniciarían el proceso ordinario de solicitud de asilo.

"Según el Convenio de Dublín, [los migrantes] tienen que solicitar el asilo en el primer país europeo que pisen, y no podrán salir de él" hasta que se resuelva, explica Daniel Rivas, miembro de Maydayterraneo. "El Gobierno tiene instrumentos para alojarles mientras se tramita", asegura.

Es ideológico porque el principal argumento que emplean los países que impiden la acogida y el asilo es que este tipo de políticas generarían un "efecto llamada" que desbordaría, según argumentan, sus recursos. Baeza, a este respecto, no niega que este gesto del Gobierno del PSOE provoque que las ONG, que tienen por bandera "la vida de las personas", busquen puertos seguros que les permitan el desembarco de los refugiados. Pero esto no sería un "efecto llamada", sino, a su juicio, el "cumplimiento del derecho internacional". "Aquí los que incumplen las leyes son Italia y Malta con el consentimiento de la UE", lamenta.

María Jesús Vega, portavoz de Acnur España, por su parte, opina en este sentido que "es evidente que, muchas veces, cuando se cierra una vía se abre otra y las mafias se reorganizan y buscan la manera de seguir adelante con la desesperación". "No sería de extrañar que pudiera haber cambios de ruta", advierte, pero en este momento, en su opinión, no se puede anticipar nada, más aún cuando la decisión de Italia y el ofrecimiento de España se ha dado después de un cambio en el Gobierno. Habrá que ver, por tanto, si ambas decisiones son un anticipo de la política que emprenderán o meros gestos simbólicos.

¿Sanciones para Italia?

En este sentido, ¿podría Italia enfrentarse a sanciones por impedir el desembarco de los refugiados en sus puertos? Según todos los expertos consultados por infoLibre, la decisión tomada este fin de semana por Salvini constituye un incumplimiento de las leyes internacionales de derechos humanos pero, sin embargo, no está tan claro que el país pueda enfrentarse a algún tipo de sanción. "Hay un vacío legal porque no se establece la obligación de abrir los puertos. Pero, en cambio, la legisación sí dice que hay que llevar a las personas al puerto seguro más cercano", explica Rivas, que afirma que existe, en este sentido, una "contradicción".
 

"Italia estará incumpliendo la legislación si sigue cerrada", añade Baeza, que indica que, de este modo, estaría incumpliento "los tratados que tiene ratificados". "En un mundo normal, esto tendría consecuencias", lamenta.

Ferrero, en cambio, opina que sí podrían existir. "Pueden negarse a abrir sus puertos, pero existen denuncias por denegación del auxilio. Y es un delito", afirma. "Hay antecedentes desde el año 2011", añade, pero en casos no europeos. Por ejemplo, algunos países de Asia estuvieron acusados de este delito por impedir el desembarco de los rohingyas.

En cualquier caso, según añade, esto no constituye nada más que otro ejemplo de la "criminalización de la ayuda humanitaria" que han llevado a cabo los estados europeos. "Hay que pelear contra esto y llevar a cabo un cambio de fuerza y tendencia en ese desarrollo de la política migratoria europea", explica Ferrero. Si no, las desoladoras cifras de desplazados y fallecidos en el intento no dejarán de aumentar. "El caso del Aquarius no es más que la consecuencia de causas más profundas que no se intentan solucionar. Y así esto no va a dejar de pasar", sentencia Baeza.
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Publicada el 12/06/2018 a las 06:00Actualizada el 11/06/2018 a las 22:13