Goytisolo se queda en Marruecos
El escritor español Juan Goytisolo
falleció la madrugada del domingo en su casa de Marrakech, donde vivía
desde hace tres décadas. Y en un cementerio de Marruecos será enterrado
Nació en Barcelona en 1931 pero
se entierra este lunes 5 de junio en un cementerio de Larache
(norte de Marruecos), donde reposan los restos del novelista francés
Jean Genet, también homosexual y amante de Marruecos, que residió en el
Tánger Internacional, y a quien Goytisolo admiraba. A pesar de que se
encontraba débil de salud desde hace tiempo no quiso salir de la ciudad
ocre y separarse de los que él llamaba "
su tribu", una metáfora de familia.
Su
amor por el país magrebí le llevó en los años 90 a promover, junto a
varios intelectuales marroquíes, un movimiento que condujo a la
presentación de la solicitud de la plaza Jamaâ el Fna de Marrakech como
patrimonio oral e inmaterial de la humanidad por la UNESCO. El 18 de mayo de 2001, consiguió la distinción.
"Padre intelectual"
El excorresponsal de '
El País' en Marruecos y escritor Javier Valenzuela mantenía una gran amistad con el fallecido,
al que visitaba en Marrakech siempre que viajaba a Tánger para escribir sus dos novelas policiacas.
Goytisolo se lo pedía ya que no se encontraba bien de salud en los últimos años, y prefería recibirlo en la ciudad ocre. "
Juan era lo más parecido a un padre intelectual que haya tenido", lamenta el periodista desde Madrid en un día que considera "muy triste".
Hasta Alcalá de Henares escoltó a Goytisolo en 2015 para
recoger el galardón nacional más distinguido en el ámbito de la
literatura, el
Premio Cervantes. También recibió los premios Octavio Paz en 2002 y Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana y el Caribe en 2004.
Precisamente con motivo de su nominación al Cervantes,
Valenzuela le entrevistó para la revista 'Mercurio'
acompañado del fotógrafo Ricardo Martín, y entre las confesiones no
publicables, Goytisolo le soltó: "Nunca me he acostado con católicos.
Las mujeres con las que me acosté eran judías; los hombres, musulmanes".
Hoy el periodista ya puede desvelar este secreto en las redes sociales
porque le rogó que "solo lo difundiera después de su muerte".
Conocedor y defensor de Marruecos
En los últimos años ya no concedía entrevistas porque
oía mal y no se sentía cómodo delante de las cámaras,
contaba Yolanda Soler, la directora del Instituto Cervantes de
Marrakech durante unas jornadas en Rabat. Normalmente, ella le llevaba
la agenda y le hacía de enlace con los medios de comunicación. "
El Instituto era su segunda casa", explicó a
Cadena SER Javier Galván, coordinador de los Institutos Cervantes de Marruecos, al enterarse del fallecimiento del escritor.
Goytisolo era un gran conocedor y defensor de Marruecos y su cultura,
pero también era un enamorado de Argelia.
"Se le iluminaba la cara cuando hablaba del país", recuerda Galván. Su
primer encuentro con el escritor fue en el Café de France en Marrakech
en 2014, "
estaba bastante apagado" y aún así fue una persona "afable, cercana y cariñosa".
La Biblioteca del
Instituto Cervantes
de esta ciudad, la más internacional de Marruecos y donde vivieron
otros muchos escritores españoles, lleva su nombre. Allí era frecuente
verle impartiendo charlas, y además hacía aportaciones con donativos de libros.
Entre el público que acudía para escucharlo no solo había intelectuales y gente de la cultura,
se acercaban muchos marroquíes porque habían leído un artículo suyo o porque habían oído hablar de él.
De hecho, su libro 'Fronteras de Cristal', que presentó en ese centro,
está traducido al árabe. Recoge una selección de sus artículos sobre la
guerra de Irak, el conflicto palestino-israelí y la inmigración.
En pleno ramadán marroquí
Goytisolo deja de ser el escritor vivo más importante de comienzos del siglo XXI,
pero continuará siendo el narrador más importante de las generaciones
de medio siglo, y el tiempo seguirá colocando su obra en la historia
literaria de los grandes autores.
donde
reposan los restos del novelista francés Jean Genet, también homosexual
y amante de Marruecos, que residió en el Tánger Internacional, y a
quien Goytisolo admiraba.