Hoy fue un día especial, terminé las clases con mis alumnos de origen chino y se abrazaban a mí, no querían que acabasen las clases, deseaban continuar aprendiendo español.
.Y que dos besos enormes me lleve en mis mejillas, dos besos preciosos, conquistados a una cultura que no lleva bien este contacto físico que tenemos en la nuestra y yo he tratado de respetar y mantener cierta distancia física, que ha ido disminuyendo a medida que los cuentos y las miradas eran más profundas, largas, e intensas. Hay un lenguaje universal que se da entre seres humanos, un lengauje que habla de amor, de respeto, de complicidad y en esa lengua nos comunicamos muchas veces. Son estos moemntos mágicos, alegres, en los que esta profesión me hace sentirme feliz.
Más tarde en el instituto descubrí el nombre de otra persona de 16 años que se despidió de mi con un abrazo y dos besos hermosos, tan bellos como estos dos de las primeras horas.
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