¿Por qué China tiene el mejor y el peor sistema educativo del mundo?
Tras
los resultados de China en PISA, muchas voces animan a copiar su
sistema. Sin embargo, no son pocos, incluso entre los chinos, los que
advierten de que puede causar más daño que beneficio

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Esta es la razón por la que menciono aquí este libro. Seguimos hablando de que Finlandia ocupa el primer lugar en el 'ranking' de sistemas educativos, pero cuando se incluyen en él los países orientales, no es así. Según el último PISA, en matemáticas el orden era Shanghái, Singapur, Hong-Kong, Taiwán, Corea del Sur, Macao, Japón, Liechtensein, Suiza, Países Bajos, Estonia y Finlandia. También en ciencias y en comprensión lectora las primeras plazas están ocupadas por países asiáticos. Todos ellos siguen el modelo educativo chino, basado en la repetición y la memoria. Esta disparidad entre lo que consideramos “mala pedagogía” y los buenos resultados, constituye lo que se ha denominado “la paradoja china”, que ha sido estudiada, entre otros, por John Biggs en 'The chinese Learner' y 'Teaching the chinese Learner'.
Si los países occidentales adoptan el modelo educativo chino, subirán de rango en las pruebas, pero perderán lo que les ha llevado a la modernidad
El éxito de la escuela china hizo decir al actual secretario de Estado de Educación norteamericano -Arne Duncan- que vivíamos un “momento Sputnik”, recordando que cuando la URSS lanzó su primer satélite, Estados Unidos sufrió la penosa experiencia de sentirse tecnológicamente superado, y se pusieron a trabajar frenéticamente para recuperar el liderazgo. Tras los resultados de China en PISA, muchas voces animan a copiar su sistema. En Estados Unidos tuvo un gran éxito el libro 'The Battle Hymn of the Tiger Mother', escrito por Amy Chua, una profesional de prestigio norteamericana de procedencia china, donde cuenta cómo educó a sus dos hijas como una “madre china”, decepcionada por la permisiva educación americana. Zhao advierte contra lo que considera que sería un tremendo error: “China representa una peligrosa amenaza (…). Si, abandonando sus propias tradiciones, los países occidentales adoptan el modelo educativo chino, posiblemente subirán de rango en las pruebas internacionales, pero perderán todo aquello que les ha llevado a la modernidad: creatividad, espíritu de empresa y una genuina diversidad de aptitudes”.
El objetivo de este artículo no es contestar a esta pregunta, sino insistir en la idea de que los sistemas educativos
no pueden estar en manos de aficionados o de ideólogos. Una nación
necesita estar al corriente de lo que se hace en otros países, sopesar
las evidencias, estar dispuesta a cambiar sus creencias educativas si
resultan equivocadas, tener claro lo que quiere conseguir y explicárselo
bien a los ciudadanos. Les pondré un ejemplo. Los currículos españoles
son largos y caóticos. Cada Comunidad Autónoma puede determinar un
porcentaje de la programación. El 45% las que tengan lengua cooficial y
el 35% las que no lo tengan. Si creemos en que la educación tiene una
base científica, parece lógico que la elección de los contenidos tenga
que justificarse con gran rigor. Nunca he visto que esto se haga. Por
esa razón, en el 'Libro blanco de la profesión docente' solicitaba la
existencia de un Consejo pedagógico del Estado, encargado de asesorar
sobre los currículos, su actualidad, la comparación con lo que se hace
en otros países, el resultado de su aplicación. En Francia, existe el
del Conséil Supérieur des Programmes. Ese consejo también debería
informar a la sociedad de sus estudios y conclusiones, para que esta
supiera a qué atenerse y tuviera confianza en quienes se ocupan de la
educación de su juventud.
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