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lunes, 2 de octubre de 2017

Por fin al volante las mujeres en Arabia Saudí

Arabia Saudí permitirá que las mujeres conduzcan

La medida, largamente demandada por las activistas, no entrará en vigor hasta junio de 2018

Mujeres saudíes bajan de un coche durante una jornada de protesta en 2011. Foto: AFP / Vídeo: ATLAS
Las saudíes van a poder conducir. El rey Salmán ha emitido este martes un real decreto por el que se autoriza a las mujeres a obtener carnés de conducir en Arabia Saudí, según ha anunciado esta noche la agencia estatal de noticias, SPA. La medida, largamente demandada por las activistas, pone fin al anacronismo de que el Reino del Desierto fuera el único país del mundo que prohibía que sus mujeres se pusieran detrás de un volante. No obstante, su puesta en marcha no es inmediata. No habrá conductoras en las carreteras saudíes antes de junio de 2018.
“Realmente hemos trabajado para ello. Estoy muy contenta de que finalmente vayamos a poder conducir. Debería haber sido antes”, declara a EL PAÍS Eman al Nafjan, una de las saudíes que ha luchado por ese derecho. Al otro lado del teléfono su entusiasmo parece amortiguado por el peso del esfuerzo. Al Nafjan confía, no obstante, que no ha sido del todo una sorpresa. Con anterioridad al anuncio, las activistas habían recibido una indicación al respecto.
El fin de esa prohibición no escrita tiene un peso simbólico mucho más allá de la posibilidad de conducir. Al limitar la movilidad de las mujeres, y en consecuencia su acceso al trabajo, se había convertido en símbolo del resto de los obstáculos legales y sociales que les impide ser ciudadanas de pleno derecho.
De acuerdo con la orden, va a establecerse un comité interministerial de alto nivel para que prepare las recomendaciones oportunas en el plazo máximo de 30 días, y la legislación correspondiente deberá estar lista para junio de 2018. Representantes de los Ministerios de Interior, Economía, Trabajo y Desarrollo Social van a participar para abordar las necesidades que permitan la puesta en práctica de la norma de acuerdo con las sensibilidades locales.
Los sectores más conservadores se oponían a que las mujeres condujeran argumentando que eso las llevaría a mezclarse con hombres, algo que consideran impropio. En un caso que provocó las burlas de los propios saudíes, un clérigo llegó a afirmar que conducir “afecta a los ovarios y la pelvis”, y que “las mujeres que lo hacen con asiduidad dan a luz a niños con problemas”. El monarca menciona por ello el dictamen de los miembros del Consejo Superior de Ulemas según el cual no hay nada que impida que las mujeres conduzcan siempre que lo hagan en el marco de la ley islámica (Sharía) y con garantías legales.
Detrás de la decisión, se intuye la mano del príncipe heredero e hijo favorito del rey, Mohamed Bin Salmán, cuyos planes de modernización del país incluyen una mayor participación de las mujeres en la vida económica. Además, la prohibición ha pesado bastante en la mala imagen del reino en la opinión pública mundial.
El diario Saudi Gazette, el primero del reino en ser dirigido por una mujer, Sumayya Jabarti, ha calificado el real decreto de “histórico”. Activistas saudíes y grupos de derechos humanos han hecho campaña durante años en favor de que se permitiera conducir a las mujeres en el reino. Algunas de ellas incluso han ido a la cárcel y han sido multadas o perdido sus trabajos por desafiar la prohibición.
“Mujeres y hombres han estado demandándolo desde hace mucho tiempo en la calle, por escrito, en peticiones al monarca”, recuerda Al Nafjan.
La reclamación se remonta a 1990. El 7 de noviembre de aquel año, después de ver conduciendo a las soldados estadounidenses que formaban parte de las tropas desplegadas en Arabia Saudí para repeler la invasión iraquí de Kuwait, medio centenar de mujeres tomaron las calles de Riad al volante de sus coches familiares. Tras pasar 24 horas en comisaría, las autoridades les retiraron los pasaportes y algunas perdieron sus trabajos. Además sufrieron una humillante campaña de desprestigio.
Pero no fue hasta 2007 cuando la Asociación para la Protección y Defensa de los Derechos de las Mujeres en Arabia Saudí, fundada por Wajeha al Huwaider y Fawzia al Uyyoni, volvió a la carga con una petición al rey Abdalá que reunió 1.100 firmas. Al año siguiente, en el día internacional de la mujer, Al Huwaider se grabó conduciendo y colgó el vídeo en YouTube.
Cuatro años más tarde, al hilo de la primavera árabe, un grupo de activistas utilizó Facebook para animar a las saudíes a ponerse al volante el 17 de junio. Pero la detención de Manal al Sharif cuando conducía en Al Jobar, una ciudad de la Provincia Oriental, aguó la cita. Al Sharif, que se convirtió en el rostro de la iniciativa, ha plasmado su experiencia en un libro publicado este año, Daring to Drive. A Saudi Woman’s Awakening (Atreverse a conducir. El despertar de una mujer saudí).
Nada más conocerse la noticia, algunas activistas de la región se han lanzado a comentarlo en las redes sociales. “¡Qué hito histórico para las mujeres saudíes y de todo el mundo! Mi corazón se llena de alegría y de esperanza por el futuro de Arabia Saudí”, escribía la kuwaití Nourah al Oseimi en su cuenta de Twitter. Otras, sin embargo, han recordado que “Arabia Saudí aún tiene un largo camino que recorrer en derechos humanos, pero que al menos este es un paso en la dirección correcta”.

Las mujeres españolas que trabajan en Arabia Saudí

Españolas que trabajan en Arabia Saudí: “Aquí necesitas un hombre”

Relato de las españolas que trabajan en la construcción del metro de Riad


Musulmanas rezan fuera de la Gran Mezquita de La Meca, en 2009. Ampliar foto
Musulmanas rezan fuera de la Gran Mezquita de La Meca, en 2009. AFP
“En este país necesitas un hombre”, resume Vega Gutiérrez, una de las ingenieras españolas que trabaja en la construcción del metro de Riad. “Este país” es Arabia Saudí, donde las mujeres tienen prohibido conducir, no pueden estudiar, viajar o someterse a una intervención médica sin el permiso del varón que tenga su tutela, y deben ocultar sus cuerpos bajo unas túnicas negras llamadas abayas. Pero ni esas restricciones, ni la mala imagen del Reino del Desierto, han desanimado a estas pioneras ante un reto profesional tan importante para ellas como para su anfitrión.
Gutiérrez se refiere a los problemas de movilidad como no poder coger el coche para ir a visitar otros puntos de la obra, hacer la compra semanal o acudir a un restaurante. Esta ingeniera de Caminos salmantina es la responsable de contrato de la línea 5, una de las tres constructoras del consorcio internacional liderado por la española FCC. Con la experiencia de 15 meses en Riad, admite que tiene la suerte de que su marido también trabaje en el mismo proyecto. Le da mayor independencia fuera del entorno laboral.
“El conductor se ha convertido en mi sombra”, señala por su parte Berta Tapia, jefa del departamento de Topografía de la misma línea, cuyo marido e hijos se han quedado en Barcelona. “Pero no sólo es un problema de movilidad, si no tienes marido no puedes socializar con otros hombres o compañeros”, añade.Las dificultades son a veces sutiles y, para mujeres acostumbradas a liderar equipos, resultan difíciles de encajar. Cuentan que a los compañeros saudíes les cuesta dirigirse a ellas y, cuando lo hacen, no les miran a la cara. “No tienen costumbre porque entre ellos [mujeres y hombres] no hablan, pero poco a poco se están habituando. También tú aprendes a no dar la mano a no ser que ellos te la ofrezcan primero”, apunta Almudena Álvarez, ingeniera de Caminos que dirige el departamento de diseño. “En su mentalidad no existimos, están aprendiendo”, añade.
Supera lo anecdótico. También afecta a la organización del trabajo. “No tienes la libertad que en otros países para convocar una reunión, pero son temas que se pueden salvar, haciéndolo a través de un compañero, por ejemplo”, reconoce Gutiérrez. “Hay que venir con una actitud diferente; eso mismo que en Madrid sería el fin del mundo, aquí soy consciente de donde estoy”.
Tampoco les pilló de sorpresa. Sabían que venían al país más conservador y misógino de Oriente Próximo. Intuían que las condiciones serían difíciles, pero pesó la oportunidad profesional. “Es un proyecto muy ambicioso, y en España en estos momentos no hay mucha obra civil”, coinciden.
Más complicado resulta dar órdenes o reprender a alguien cuando su trabajo no está a la altura. “Hay una parte cultural”, concede Álvarez. Esta viguesa, que llegó hace 10 meses desde Panamá, ya había notado allí la necesidad de tener más delicadeza para hacer las críticas. “Los españoles somos muy directos y eso se malinterpreta”, afirma. “Cuando vine, no podía salir a la obra, pero en mi trabajo si no veo…”, recuerda Tapia, la topógrafa. “No me pongo físicamente detrás de la máquina [el teodolito o estación total, con el que se hacen las mediciones], aunque de vez en cuando bajo a la tuneladora a echar un vistazo con discreción”, confía antes de recordar divertida que el primer día rompió la abaya porque se enganchó.
No obstante, se muestran convencidas de que al tratarse de occidentales, a los saudíes no les preocupa mientras vayan cubiertas y sean discretas. “Les causa más sorpresa que otra cosa”, asegura Vega.
También notan cierto esfuerzo por encajar este nuevo fenómeno de mujeres a pie de obra. En Arabia Saudí, ni siquiera pueden estudiar ingeniería. Unas pocas valientes lo han hecho fuera, pero o trabajan en Aramco (la compañía nacional de petróleo) o en tareas de oficina. Sólo en 2005 abrió la primera facultad de arquitectura en una universidad femenina.
Esa segregación absoluta a la que aspiran los más puritanos saudíes también crea oportunidades para las extranjeras. Tal es el caso de Sandra Yagüez, joven topógrafa en otra empresa de ingeniería que está rehabilitando y ampliando un campus. “Para el periodo de garantía de la obra, las mujeres, que van a ser las usuarias, no pueden comunicarse con los hombres que la están ejecutando; así que voy a ocuparme yo”, explica.
“Es una contradicción: no dejan que entren mujeres, pero las necesitan”, constata Yagüez, que tuvo que casarse antes de instalarse en Riad para poder vivir con su hasta entonces novio. En la obra tiene una oficina separada de sus compañeros, y al principio alguno se apartaba de su camino cuando se cruzaban. “Trabajo en la sombra”, admite. Aunque eso no le resta entusiasmo. “Te lo han pintado tan mal antes de venir, que una vez aquí no te parece tanto”, subraya.
Es la misma impresión a la que han llegado sus compañeras de FCC. “Al final, llevar la abaya es el mal menor, como un uniforme”, concluye Álvarez.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La bicicleta verde en Gijón

La bicicleta verde / Ciclo VOS Estreno

Sábado, 14 de Diciembre de 2013 a las 20:30
la bicicleta verde
sábado 14 de diciembre, 20.30h, C.M.I. Pumarín Gijón Sur
Premio a la Mejor Película de Arte y Ensayo – Festival de Venecia 2012
Wadjda es una chica de 10 años que vive en los suburbios de Riad, la capital de Arabia Saudita. Aunque vive en un mundo conservador, Wadjda es divertida, emprendedora y siempre llega al límite entre lo que puede hacer y lo prohibido.
WADJDA. Alemania, Arabia Saudí. 2012. 93 minutos.
Dirección y Guión: Haifaa al Mansour. Montaje: Andreas Wodraschke. Director de fotografía: Lutz Reitemeier. Música: Max Richter. Intérpretes: Reem Abdullah, Waad Mohammed, Abdullrahman al Gohani, Ahd, Sultan Al Assaf.
Sinopsis:
Wadjda es una chica de 10 años que vive en los suburbios de Riad, la capital de Arabia Saudita. Aunque vive en un mundo conservador, Wadjda es divertida, emprendedora y siempre llega al límite entre lo que puede hacer y lo prohibido. Tras una pelea con su amigo Abdullah, un vecino con el que no debería jugar, Wadjda ve una bonita bicicleta en venta. Quiere desesperadamente la bicicleta para poder ganar a Abdullah en una carrera. Sin embargo, la madre de Wadjda no se lo permite por temor a una sociedad que ve las bicicletas como un peligro para la dignidad de una chica.
Han dicho de ella:
"Un verdadero descubrimiento de Oriente Medio que va a ser una de las películas en lengua árabe más vistas del año (...) Las tres excelentes actrices principales están dirigidas con sutileza"
The Hollywood Reporter
"Una historia ganadora, bellamente elaborada, con una carismática protagonista que garantiza encantar al público internacionales"
Variety
"Puede parecer modesta, pero se trata de cine que traspasa límites de la mejor manera posible, y lo emocionante que es escuchar como crujen estos límites"
Telegraph
"Una película agridulce, que te hace sonreír de vez en cuando, que habla con sutileza de una moral tan hipócrita como asfixiante, eficazmente contada y resuelta, protagonizada por una niña que te puede enamorar"
El País
"Es modesta, está bien narrada y sirve para componer un personaje encantador: es una recomendación sin fisuras para público inteligente (...)
Fotogramas
"Película valiente, luminosa y cálida (...)
Cinemanía
Precio: 4€
Precio4.0 

martes, 26 de noviembre de 2013

Prohibido ir al estadio de fútbol

Veto a las mujeres en los estadios de fútbol

Día 29/08/2013 - 20.44h

La prohibición de acceso a las mujeres en Arabia Saudí hace peligrar que el país albergue la Copa Asiática de Fútbol de 2019

El férreo control que el Gobierno de Arabia Saudí establece sobre las mujeres amenaza con impedir que su capital, Riad, acoja en 2019 la fase final de la Copa Asiática de Fútbol, objetivo que se había marcado el reino árabe como uno de sus grandes retos deportivos de cara a los próximos años en un momento en el que la afición al balompié crece a ritmo espectacular.
A pesar de ello, no todos los ciudadanos saudíes cuentan con la libertad necesaria que les permita acudir a los estadios para presenciar los partidos que disputan sus equipos: las mujeres, como en tantos otros aspectos de la vida en Arabia –tienen prohibido conducir vehículos, por ejemplo-, encuentran numerosos obstáculos para sentarse en las gradas, a las que en ningún caso pueden acceder si son solteras.
A esto hay que sumar que las mujeres no casadas de otros países tampoco podrán entrar en el país para asistir a la Copa Asiática si no van acompañadas de parientes masculinos, lo que supone un gran inconveniente a la hora de celebrar con normalidad la fase final de este torneo continental.
Además de Arabia Saudí, actualmente optan a ser sede de la copa Bahréin, China, Irán, Kuwait, Omán, Tailandia y Emiratos Árabes Unidos. Todos estos países conocerán de forma directa el 10 y 11 de septiembre en Kuala Lumpur, capital de Malasia, los requisitos que deben reunir y las responsabilidades a asumir para albergar el torneo, una de ellas contar con tribunas y espacios para las espectadoras, tal como recoge el Reglamento de la Federación asiática.
Arabia ha estado siempre muy bien situada en esta carrera, entre otras razones por su alto nivel de infraestructuras, por su potencia económica y por su amplia experiencia en la organización de acontecimientos multitudinarios, como es el caso de la peregrinación anual de los musulmanes a La Meca. Pero sus posiciones sobre la mujer y los escasos derechos que le otorga están a punto de dar al traste con un sueño colectivo.
De hecho, la Ley islámica vigente en Arabia contempla un sinfín de prohibiciones para las actividades mixtas y el acceso de las mujeres a los espacios públicos. El deporte femenino prácticamente no existe,tan sólo en determinadas escuelas privadas.
Ello no impide que cada vez sean más las mujeres aficionadas al fútbol. Muchas no dudaron en acudir recientemente a Kuwait en apoyo del Al-Fath, equipo saudí que se enfrentaba con un club del emirato en una reñida competición, y también a Bahréin para asistir a los encuentros de la Copa del Golfo.
El cualquier caso, la decisión de permitir a las mujeres solteras tanto la entrada en el país como a los estadios no es competencia de ninguna organización deportiva sino de las autoridades de Arabia, que deberán ser las que se pronuncien sobre el tema.
Esta cuestión provocó el pasado mes de mayo una ardiente polémica en Arabia a raíz de las declaraciones de un alto directivo de la Asociación de Fútbol del país, Ahmad Eid, que dijo que «las mujeres estarán autorizadas a entrar en los estadios próximamente». Sólo unas horas después, tras lloverle las críticas de numerosos medios de comunicación contrarios a esa posibilidad, tuvo que puntualizar que sólo se trataba de «una opinión personal».

La bicicleta verde

Rompiendo tabús – La vida femenina en Arabia Saudita

Por  (manuela@eldiario.com.uy) | Martes, 4 de septiembre del 2012

La primera directora mujer de Arabia Saudita ha hecho su debut en el Festival de Cine de Venecia, explorando las limitaciones impuestas a las mujeres en el reino islámico conservador a través de la historia de una chica con tan solo 10 años de edad y con un gran coraje en Riad.
La película es la primera en haber sido rodada enteramente en Arabia Saudita, según su directora, y cuenta acerca de  la vida cotidiana de los jóvenes Wadjda y sus intentos de eludir las restricciones y romper las barreras sociales, tanto en la escuela como en el hogar.
Constantemente regañada por no usar el velo, por escuchar música pop y por no esconderse delante de los hombres, Wadjda utiliza la astucia para salirse con la suya.
Cuando ve una bicicleta verde a la venta, permitiéndole competir contra un amigo, ella arma un plan para recaudar el dinero necesario para comprarla a pesar de la oposición de su madre que le objeta que “las chicas respetables no andan en bicicleta en Arabia Saudita.”
Ella se aprendió versos del Corán de memoria para inscribirse en una competición religiosa en la escuela, con la esperanza de ganar el premio en efectivo que pagaría por la bicicleta, y en el proceso aparenta haberse convertido en el modelo de la muchacha piadosa que sus maestros quieren que sea.
La Directora Haifaa Al Mansour dijo que “Wadjda” pretende retratar la segregación de las mujeres en Arabia Saudí, donde tienen un estatus legal inferior a los hombres: tienen prohibido conducir y necesitan el permiso de un tutor masculino para trabajar, viajar o abrir una cuenta bancaria.
“Es fácil decir que es un lugar difícil y conservador para una mujer y no hacer nada al respecto, pero tenemos que seguir adelante y espero que podamos ayudar a hacer una sociedad más relajada y tolerante”, dijo después de que la película se estrenó en Venecia, hablando con los periodistas en Inglés.