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lunes, 16 de abril de 2018

Las madres marroquiés toman la palabra

Las madres repudiadas de Marruecos toman la palabra

Las mujeres con hijos fuera del matrimonio se expresan en la radio gracias a un proyecto financiado por la UE

De izquierda a derecha: Kaoutar Belhirech, Ouahiba Rizki, Aziza Beailki y Rachida Morchid, cuatro madres solteras, en el estudio de radio que la ONG 100% Mamans posee en su sede de Tánger.
De izquierda a derecha: Kaoutar Belhirech, Ouahiba Rizki, Aziza Beailki y Rachida Morchid, cuatro madres solteras, en el estudio de radio que la ONG 100% Mamans posee en su sede de Tánger.
Las cuatro madres solteras que aparecen en la foto de este artículo han roto un doble tabú: muestran su rostro y se expresan sin tapujos en un programa de radio difundido en Internet dirigido a mujeres en su misma situación. Las relaciones fuera del matrimonio están prohibidas en Marruecos por el Código Penal. Y a los descendientes de estas madres se les llama ‘wlad ihram’, hijos del pecado. Ellas sufren a menudo el mismo trato que las prostitutas.
“Lo que hemos hecho no es un error. Es nuestro derecho. No escuchéis lo que diga la gente de vosotras porque os van a criticar siempre”, se dirige a sus oyentes Ouahiba Rizki, de 23 años y con un hijo de ocho meses.
La asociación 100% Mamans, radicada en Tánger, ha obtenido 316.000 euros de la Unión Europea para potenciar durante tres años los derechos de estas mujeres. “Ellas deberían tener derecho a disponer de su cuerpo”, indica Claire Trichot, fundadora de esta ONG, “a ser madres sin estar casadas, a que sus hijos tengan una identidad completa, a que el padre reconozca la filiación del niño, a no ser discriminadas. Queremos que ellas se empoderen de esos derechos”.
El proyecto, que tiene varios frentes, como el acompañamiento jurídico de las madres, ha disfrutado de cierto eco en Marruecos gracias a la programación de radio en Internet. El objetivo en los próximos meses es difundir el contenido al menos durante una hora a la semana en una emisora de FM.
Rachida Morchid, de 36 años y madre de una niña de nueve, toma el micrófono: “A vuestros hijos tenéis que decirles la verdad, que han sido concebidos fuera del matrimonio. Hay que crear una relación con ellos que sea más fuerte que las críticas de fuera. Ellos tienen derecho a saber”.
Morchid cree que el 90% de las madres solteras tienen miedo de los reproches que puedan hacerles sus hijos. “Y por esos les dicen que el padre ha muerto”, explica. Ella pretende llevar a su hija al estudio para que cuente lo que significa ser hija de madre soltera.
“Hay un momento clave en la vida de nosotras”, explica Morchid. “Y es cuando tenemos que elegir entre abandonar a nuestro hijo o satisfacer a nuestra familia. La mayoría de las que siguen adelante con sus hijos llegan a detestarlos. Hay chicas que nunca tuvieron responsabilidades en sus casas. Y de repente se ven en la calle, sin trabajo, mal miradas por todos y con un hijo que depende enteramente de ellas”.
Kaoutar Belhirech, de 24 años y madre de una niña de cinco meses, señala: “Cuando me quedé embarazada no tuve miedo a la sociedad. Al contrario, me quería vengar de ella por haberme abandonado. Sin embargo, desde que nació mi hija tengo miedo. Porque quisiera protegerla de todo lo que la sociedad le puede hacer”.
¿Contribuirán estos programas de radio a cambiar la sociedad? Aziza Beailki, soltera de 25 años, con dos hijos de 5 y 4 años, responde: “Por lo menos, así sabes que no estás sola. Cuando te ves en esta situación piensas que solo tú has tenido hijos fuera del matrimonio. Además, es mejor hablar de lo que nos pasa a nosotras que escuchar a otros hablar de nosotras”. “En la radio recogeremos muchos testimonios y poco a poco irá cambiando la mentalidad de la gente”, añade Rizki.
El proyecto está avalado por el ministerio de la Familia, cuya titular es Bassima Hakkaoui, del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). “Cuando lanzamos el programa hubo críticas dentro del PJD. Pero el ministerio no ha tenido más remedio que aceptarlo, porque venía subvencionado por la Unión Europea”, precisa Trichot.
Las madres solteras arrastran, además del repudio social, el desengaño de sentirse abandonadas por el hombre a quienes amaban y a veces siguen amando. Hablar de ese tema en público parecía impensable en Marruecos. Ya no.

miércoles, 11 de abril de 2018

Marruecos despierta ante el acoso a las mujeres

Marruecos despierta ante el acoso a las mujeres

Las redes sociales impulsan la lucha contra la pasividad de la sociedad y el Gobierno frente a la violencia de género

Varios jóvenes esperan su turno para entrar en el camión del grupo teatral Zanka Bla Violence (Calle Sin Violencia), el pasado jueves en Marrakech.
Varios jóvenes esperan su turno para entrar en el camión del grupo teatral Zanka Bla Violence (Calle Sin Violencia), el pasado jueves en Marrakech. EL PAÍS
Una menor que es asaltada en plena calle llora y grita a su agresor: “¿Es que no tienes corazón, no tienes hermana, te gustaría que le hicieran esto?”. La escena se graba con un teléfono y luego se vierte en Internet. Cientos de usuarios de las redes sociales se indignan; otros culpan a la chica. La policía tarda menos de 24 horas en detener al agresor, de 21 años, al que filmó el vídeo y a otro hombre por ocultación de delito. Sucedió este mes en una aldea de Marrakech. El país se estremeció de la misma manera que el pasado agosto cuando varios jóvenes desnudaron a una mujer discapacitada en un autobús de Casablanca en pleno día, sin que el chófer ni nadie actuasen. La difusión del vídeo inflamó las redes y los agresores también fueron detenidos. Pero estas atrocidades no son más que la punta de un iceberg en un contexto donde el 62,8% de las mujeres declara haber sufrido algún acto de violencia, física o mental.
Muchas feministas no se hacen demasiadas ilusiones en un país donde las relaciones fuera del matrimonio pueden castigarse con penas de cárcel, donde el 38% de los hombres asume que las mujeres merecen en ocasiones ser golpeadas, según una encuesta de ONU Mujeres elaborada en 2016 en la región de Rabat-Salé-Kenitra y difundida en febrero. En ella, el 62% de los consultados, hombres y mujeres, cree que la mujer “debe tolerar la violencia para mantener a su familia unida”.
El reparo a expresarse sobre este asunto es palpable, incluso entre intelectuales de marcada trayectoria feminista. La propia ONU Mujeres ha declinado atender a este diario. Para hacernos una idea del miedo imperante basta señalar que el mes pasado una célebre ensayista marroquí, Asma Lamrabet, se vio conminada a dimitir como directora del Centro de Estudios Femeninos del Islam, perteneciente al centro de análisis Rabita Mohamadia de los Ulemas de Marruecos. Lamrabet había suscrito una carta de cien intelectuales donde pedían que igualdad de derecho entre hombres y mujeres en las herencias. Los ulemas o eruditos del Corán tomaron esa iniciativa como una afrenta al islam. Desde su dimisión, Lamrabet no ha concedido ninguna entrevista y ha anulado sus actos públicos.
Sin embargo, algo parece moverse en la sociedad, a pesar de que el eco de las campañas internacionales contra el acoso, como #yotambién o #metoo, tan solo llega a unas élites muy reducidas, según señala la escritora tangerina y consultora de comunicación Chams Doha Bouraki, de 61 años. “Gracias a las redes sociales, hoy se puede hablar de la despenalización de las relaciones sexuales entre personas adultas, de la homosexualidad, de los derechos de las madres solteras [en Marruecos, las mujeres que conciben hijos fuera del matrimonio son consideradas casi como prostitutas; y a sus descendientes se les llama ‘hijos del pecado’]. En los ochenta era casi un insulto hablar de eso, una apostasía. Las redes han liberado las voces. Pero no solo la de aquellos que defienden los derechos humanos, también las de los más conservadores que hablan en nombre de la religión”.
Las redes ha liberado las voces. Pero no solo la de aquellos que defienden los derechos humanos, también las de los más conservadores
CHAMS DOHA BOURAKI, ESCRITORA Y CONSULTORA DE COMUNICACIÓN
Sonia Terrab, de 33 años, es guionista y realizadora del programa televisivo Marokkiat ("Marroquíes" en el dialecto árabe local), donde hombres y mujeres hablan a cara descubierta de temas como violación, homosexualidad o acoso. “Gracias a Internet existe una toma de conciencia desde hace algunos años. Es cierto que aún perdura la mentalidad arcaica y a la mujer se la mira como algo que hay que proteger. Pero las jóvenes están dando un paso adelante. Claro que eso a veces tiene un coste para ellas. Recuerdo que una chica de 17 años nos contó que recibió muchos insultos en las redes después de salir con su pancarta en una foto durante la manifestación que hubo en Casablanca contra el acoso tras la agresión a la mujer del autobús. Nos contaba que la insultaban por su aspecto, no por lo que decía la pancarta”.
Claire Trichot, fundadora de la asociación 100% Mamá, que acoge a madres solteras, percibe un “cambio de percepción” en la población. “Ahora se es consciente de que las mujeres tienen derechos. Aunque en Marruecos la presencia de la religión sigue siendo muy poderosa”.
El grupo de teatro Zanka Bla Violence (Calle sin violencia, en el árabe dialectal de Marruecos), formado por la española Beatriz Villanueva y los marroquíes Monsef Kabri y Soufiane Guerraoui, acaba de participar en un proyecto pionero financiado por ONU Mujeres. Durante 15 días han recorrido el país en entornos sociales muy distintos, con un camión en el que ofrecían información al público a la vez que lo entrevistaban. “Hemos trabajado directamente con mil personas en cinco ciudades diferentes”, explica Villanueva. “Hay ganas de hablar, la gente tiene muchas cosas que decir. Hay mucha frustración entre los hombres. Hay varios que nos han dicho: yo acoso o yo acosaba. Mucha gente coincide en que falta educación, formación. Y faltan espacios de encuentro. Y al final les preguntamos a todos qué creen que puede hacerse. La gente sube al escenario”.
Hablan. Las mujeres no suelen confiar en la policía para defenderlas, algunos proponen que se impartan cursos de concienciación para los agentes. Otros sugieren que hay que enfrentarse al acosador en grupo. Tres hombres pueden decirle a otro, “¿Qué estás haciendo, amigo?”. Otros proponen que intervengan las personas de edad. La clave es que ya se habla.
“¿Pero va a cambiar la mentalidad?”, se pregunta la escritora Chams Doha Bourak. “Yo creo que no, aunque el uso de las redes sociales está permitiendo ejercer una presión sobre los políticos para que transformen las leyes”.
El 14 de febrero, tras cinco años de estudio y debate, el Parlamento aprobó una ley contra la violencia de género. Una ley que todas las asociaciones de mujeres han juzgado insuficiente y cosmética. La violación dentro del matrimonio, por ejemplo, no se na ley que todas las asociaciones de mujeres han juzgado insuficiente y cosmética. La violación dentro del matrimonio, por ejemplo, no se condena. Queda mucho camino por recorrer. Pero ya hay gente en marcha.