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martes, 3 de septiembre de 2019

Sáhara

DOCUMENTAL «SAHARAUIS, ENTRE LA OCUPACIÓN Y EL EXILIO»

Recientemente se ha colgado en YouTube Saharauis, entre la ocupación y el exilio, un documental que fue realizado y producido por Al-Haima y Anou Audivisuals en 2010 y que, desde una perspectiva cronológica, explica los orígenes y las principales claves del conflicto del Sahara Occidental, sobre todo desde que España entregó el territorio a Marruecos y Mauritania a finales de 1975.

Saharauis, entre la ocupación y el exilio muestra la lucha del pueblo saharaui por su libertad y por la supervivencia de una sociedad y una cultura que han logrado mantenerse tanto en el territorio ocupado como en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).
Para ello, el documental se basa en entrevistas a diferentes protagonistas del conflicto, como son Mohamed Abdelaziz, Brahim Gali y Aminetu Haidar, entre otros, dando voz de esta manera tanto a refugiados de los campamentos de Tinduf como a nómadas de los Territorios Liberados y a otros activistas del Sahara ocupado.
Como hemos apuntado, el documental se terminó de editar en 2010, y por esta razón no entraron los acontecimientos de Gdeim Izik ni, por supuesto, todo lo que ha venido después. Pero las características del conflicto y la situación empantanada en la que se encuentra hacen que el documental mantenga plena vigencia aún hoy, cuando pronto se van a cumplir 44 años de aquella invasión militar que significó la Marcha Verde.
Aquí tenéis el vídeo completo del documental en YouTube:


martes, 20 de noviembre de 2018

Estructura social del pueblo saharaui

LA ESTRUCTURA SOCIAL DEL PUEBLO SAHARAUI

La sociedad saharaui, como la mayoría de sociedades tradicionales del Sahara, era una sociedad claramente jerarquizada. Toda persona formaba parte de una tribu. Cada tribu mantenía relaciones de dominación o sometimiento respecto a otras tribus.
Las diferentes tribus que habitaban en el Sahara occidental pueden agruparse en tres grandes grupos:
El grupo de los guerreros, las llamadas hasanias, que eran las que tenían el poder militar.
– El grupo con cierto prestigio religioso, las llamadas zuaia.
– El grupo de las que se dedicaban a la cría de ganado y que tenían que pagar tributo a las otras tribus.
Había además tre grupos de población que se dedicaban a otras actividades:
– Los artesanos, que solían ofrecer sus servicios a cambio de alimentos y protección.
– Los músicos, que se desplazaban para celebrar festejos y cantar para los jefes.
– Los esclavos, que eran utilizados por las otras tribus como pastores para realizar los trabajos domésticos más duros.
Con la colonización española primero, y con la revolución y la creación de la RASD después, todas estas estructuras sociales tradicionales se han ido transformando hasta llegar a la actual forma de organización social moderna, capaz de hacer frente a los retos del presente.
En la actualidad, todos los habitantes del Sáhara Occidental, sea cual sea su origen y posición social, gozan de una misma condición y todos son ciudadanos saharauis. Esta es la única posibilidad para superar antiguas divergencias y rivalidades y para alcanzar el proyecto común de la supervivencia del Pueblo Saharaui.

LA VIDA FAMILIAR

La familia saharaui tradicional estaba formada por un hombre, una mujer y sus hijos, los cuales vivían conjuntamente en una jaima.
Las jaimas raramente se encontraban aisladas. Junto a ellas se encontraban las de otros familiares y vecinos, formando campamentos que oscilaban entre las tres y las quince jaimas. En tiempos de guerra los campamentos podían llegar hasta las 250 jaimas.
Junto a las familias que integraban un Frig solía haber también algunos sirvientes, artesanos, un maestro y ocasionalmente algún músico ofrecía sus servicios por un tiempo.
Los hombres se ocupaban de los rebaños y de la defensa del campamento, la mujer era la encargada del transporte del agua, de la recogida de la leña, del pastoreo del ganado menor y del ordeño de las camellas y todo ello además de los trabajos familiares de tejer, reparar la jaima, y la preparación de los alimentos.

LA ECONOMÍA TRADICIONAL EN EL SÁHARA OCCIDENTAL

La ganadería nómada era la base de la economía saharaui. Junto a ella se realizaban otras actividades complementarias como el comercio, algunas formas de agricultura y la explotación de salinas. En las zonas costeras también se desarrollaba la pesca marítima.
LA GANADERÍA NÓMADA
 La cría de ganado era la base de la economía saharaui. Aunque también se criaban cabras y corderos, el rebaño estaba compuesto básicamente por camellos. Los camellos son los animales que mejor se adaptan a las condiciones del desierto. Durante la estación seca pueden llegar a pasar hasta 5 días sin beber y con ellos se pueden realizar diariamente largos desplazamientos. La camella era el eje de la economía ganadera, ya que a parte de criar, también se usaba como animal de carga.
Del ganado se aprovechaba todo. La leche y sus derivados que constituían la alimentación básica de los saharauis junto a la carne. La piel se utilizaba para fabricar monturas, cuerdas, alfombras, cojines así como para decorar estuches, instrumentos musicales, etc. Con pelos de camello se elaboraban tejidos en bandas que constituían la jaima. La grasa se aprovechaba como cosmético y para medicinas. Los excrementos y orines también tenían utilidad terapéutica.
Los rebaños eran propiedad de la familia. Cada tribu y fracción tenía una marca con la que identificaba sus rebaños. Prácticamente todas estas marcas tienen una leyenda que explica su origen.
 LA AGRICULTURA TRADICIONAL
 El agua es un bien escaso, pero también la agricultura se ha desarrollado, aunque solo como una actividad complementaria.
Los terrenos más fértiles se reservaban para el cultivo de cereales y hortalizas. La explotación agrícola era básicamente familiar, aunque para los trabajos de siega y trilla se necesitaba la participación de todo el campamento.
 LA PESCA TRADICIONAL
 Algunos grupos de la costa se dedicaban a la pesca marítima. Para éllo utilizaban redes de unos 10 metros de largo por 3 metros de ancho, que mantenian verticales en el mar con corchos y trozos de vasijas de barro. Pescaban sin embarcaciones por lo que manipulaban las artes de pesca desde la costa utilizando unos palos muy largos para colocar y recoger las redes.

EL COMERCIO

A lo largo de la historia, el Sáhara ha una sido una zona de paso y de destino de importantes vías comerciales. Algunas de estas vías nacían en Europa y sus destinos eran Essauría, Tombuctú y San Luis de Senegal.
El comercio transahariano tradicionalmente se desarrolló a lo largo de un eje norte-sur. A partir del siglo XVII se sumó un nuevo eje comercial este-oeste que unía las zonas del interior con las de la costa, que era donde las potencias europeas empezaban a instalarse.
Así, productos como la goma arábiga del norte del río Senegal, o las plumas de avestruz del desierto, atrajeron a los comerciantes europeos, que ofrecían metales, tejidos y alimentos a cambio de estos productos.
Pero los nómadas no se limitaban a participar en este comercio intercambiando productos, sino que también realizaban funciones de protección, guía, transporte, así como de arrendamiento de camellos.
Las salinas de Lyil eran el núcleo comercial más importante junto al Sáhara Occidental. De Lyil se extraían grandes losas de sal de unas dimensiones aproximadas de 1 x 0,4 x 0,15 m. Los trabajadores de las salinas recibían una de cada 687 que extraía, además de una medida de mijo por cada carga de animal que realizaba y que eran unas seis losas por camello.

LOS ARTESANOS

En cada campamento residían algunos artesanos que con sus habilidades satisfacían las necesidades técnicas del grupo. Producían instrumentos de lujo o útiles para la vida en el desierto, y a cambio recibían alimentos y protección.
En el pasado los artesanos no gozaban del prestigio y reconocimiento que actualmente se les concede. A pesar de que residían junto al resto de familias, se les consideraba extranjeros y formaban un grupo aparte. Sólo podían casarse con miembros de su propio grupo.
El artesano y su esposa se dedicaban a la elaboración de productos artesanales, pero los trabajos eran distintos para cada uno.
El hombre, con un instrumental simple de martillos, tenazas, alicates y un fuelle, se dedicaba al trabajo de la madera y los huesos o bien del oro, la plata y el hierro. La mujer se dedicaba al trabajo del cuero realizando el curtido, el grabado, la pintura a el cosido. Con el cuero se elaboraban grandes alforjas, cojines, odres, cuerdas, monturas, tabaqueras o cajas forradas de piel y otros objetos de decoración.
El arte saharaui es un arte de miniaturistas a juzgar por la extraordinaria delicadeza de las decoraciones ejecutadas con la pluma y el cincel sobre la plata o el cuero.
Se trata de un arte de aparente simplicidad con motivos geométricos que esconden significados difíciles de descifrar para los no expertos.
 Algunos especialistas tienen el conocimiento de las letras y de las cifras mágicas, con las que construyen amuletos y talismanes que ofrecen protección a los que los llevan consigo.
Algunos de los diseños del arte saharaui, como los que podemos encontrar en los tapices de cuero, los recipientes de madera, o en las joya, tienen equivalencias al alfabeto árabe.
Si leemos los motivos decorativos, podremos observar como el número cinco aparece con mucha frecuencia, ya que simboliza la mano de Fátima, la Providencia, y resume la Ley y la Religión.
Se comprende, que los motivos ornamentales raramente se abandonaran a la libre fantasía del artesano. Los diseños son limitados, cada uno tiene su nombre, y muchos de ellos tienen un significado preciso y una función clara que cumplir.

LA MÚSICA

Originarios de Mauritania, donde incluso llegaron a formar poblados, los músicos emigraban hacia el norte al encuentro de algún jefe tribal que los acogiera y contratara y cantaban para él y su grupo en tono elogioso.
Si el jefe no quería sus servicios, los músicos componían temas de carácter satírico con los que se burlaban de él o su grupo. Posiblemente de este hecho se deriva la consideración social que tienen los músicos, entre la admiración y el desprecio.
Los músicos también jugaban un papel destacado en las incursiones guerreras. Recitaban poesías de carácter heroico y tocaban para dar coraje a los guerreros.
En la música del Sáhara se puede distinguir entre las abundantes canciones populares que eran conocidas por una o varias cábilas, y la música culta de la zona conocida como el houl.
El houl es un estilo musical muy apreciado y difundido, no sólo en el Sáhara occidental, sino también en Mauritania, Mali y sur de Argelia. Dentro del houl se distinguen siete estilos que en cada recital se combinan en un orden bastante riguroso, cada uno de los cuales hace referencia a un tema específico como la guerra, el amor, la belleza, el territorio, etc.

LA INFANCIA

Durante los primeros años de vida las mujeres son las encargadas del cuidado y formación de los niños.
Desde que son pequeños los niños reciben una formación moral y religiosa a través de las primeras canciones que les cantan los mayores. También se les enseña mediante los juegos, los proverbios y las adivinanzas en las que se entremezcla lo religioso y lo mágico, las recitaciones de la vida del profeta y los hechos de sus antepasados
A partir de los siete años se produce un cambio importante en la vida de los niños y niñas. La de los niños pasa a cargo del padre y se transforma en una educación más severa. A partir de esa edad, al niño se le practica la circuncisión y empieza a asistir a la escuela coránica. El resto de su tiempo se reparte entre los juegos y el aprendizaje de su futuro papel como adulto. La educación de las niñas se realiza junto al resto de mujeres con las que aprende a comportarse y también con ellas aprende todas las habilidades que se esperan de una mujer.

LA ESCUELA CORÁNICA

En el Sáhara Occidental, la escuela llegó con el Islam, ya que la formación religiosa exige el aprendizaje de la lectura y la escritura.
En cada campamento de la sociedad tradicional solía haber una escuela coránica. Si el campamento debía permanecer en un mismo sitio por un largo período, se construía la “zriba”, que eran ramas dispuestas sobre la arena que simbolizaban los muros de la mezquita cuyo techo era la bóveda celeste.
Al cabo de un largo período de estudio durante el cual aprendía a leer y memorizar gran cantidad de libros, el maestro instaba al estudiante a impartir sus enseñanzas. De este modo empezaba su actividad al servicio de una familia, que se hacía cargo de él a cambio de sus enseñanzas. Sus alumnos, entre 6 y 15 años debían aprender fragmentos del Corán, así como otros aspectos vinculados a la religión y el sentido del respeto y la obediencia.

LA RELIGIÓN

La religión ha sido siempre un elemento fundamental para la sociedad saharaui. Como en el resto de países del Magreb, en el Sáhara conviven dos formas de ver y de practicar el Islam. Por una parte están los saberes ortodoxos de los que deriva la teología y el derecho islámico. Por otra parte están las creencias populares, los místicos y las cofradías.
Durante el colonialismo, las Cofradías jugaron un papel muy importante en todo el mundo islámico musulmán por su capacidad de movilización a favor de la independencia. En el Sáhara existen varios ejemplos de ello. Uno es el del cheikh Ma el Ainin, que durante algunos años contó con el apoyo de las tribus del Sáhara, cada vez más en contra de la presencia de fuerzas extranjeras en su territorio.
Otro aspecto relacionado con la religiosidad popular tradicional son las prácticas rituales y mágicas, los tabúes alimentícios, los males de ojo, las acciones de los espíritus y los diferentes tipos de prodigios.
Entre la población saharaui también es conocido el uso de amuletos con diferentes finalidades. Para obtener seguridad se utiliza un cuadro con nueve cifras mágicas, cuya suma equivale al nombre de Dios. Para favorecer el desarrollo de la inteligencia de los alumnos se inscribe el “kaiketar” en sus pizarras. Para favorecer el entendimiento entre los que habitan una tienda se coloca la progresión de los números del “boudour” en la cumbrera de la jaima.

MODA Y VESTIDOS

En las provincias saharauis, el hombre y la mujer tienen trajes específicos  abundantes en estilos y muestras. Así, el hombre suele llevar la “darâa”, mientras que la mujer se lleva la “Malhfa”. Por lo general, los trajes de ambos sexos se caracterizan por su decoro, modestia, recato, buen gusto y sencillez. El hombre saharaui no encuentra ninguna dificultad en realizar las labores más complejas, pese a las sensaciones de lentitud y falta  de agilidad y  funcionalidad y,  de incompatibilidad con las exigencias de nuestra época  que pueda dar su traje tradicional.
En cuanto a las joyas, pues la mujer saharaui en su vida beduina acostumbra ataviarse con alhajas de plata engarzadas  con piedras preciosas. Entre estas joyas, podemos citar “Lmbaíl”, los brazaletes y “al-líat” que son pulseras que se pone alrededor de la muñeca, mientras que en sus pies se pone ajorcas llamadas “jlajel” y se alhaja el cuello con “al-baghdad” que consiste en un pequeño libro de plata de ley engarzado con una piedra preciosa llamada “al-bzrada”.
Igualmente, encontramos otra alhaja llamada “al-sraa´”,  una especie de sarta de piedras preciosas muy parecida a la gargantilla,  y  el collar que, igualmente,  se engasta con las mejores piedras preciosas.

MATRIMONIO

El matrimonio saharaui empieza con el rito de la dote, llamada “d´fuâ”,  cuya ceremonia se inicia en el domicilio de la familia del pretendiente,  en un gran cortejo al que suelen asistir la familia del novio, sus parientes y amigos más cercanos. El importe de la dote puede variar y estar sujeto a la situación social y financiera del pretendiente, y suele constar de varias reses de ganado, de varios cortes de tela para confeccionar la “mlehfa”, la prenda tradicional de la mujer saharaui., así como de varios perfumes, elaborados localmente y llamados “Ljmira” , de incienso y, de varios kilos de té y azúcar, amén de las joyas, de la ropa para la novia y de algunos muebles y enseres.
La dote en la provincias saharauis suele tener una atención muy especial, hasta el extremo de que muchos se extralimitan y exageran en la misma, ya que connota una serie de valores tribales relacionados con la caballerosidad, la  generosidad y el empeño del pretendiente por mostrar su amor a la futura esposa y su consideración a la familia y tribu de la misma, a más de otras consideraciones inherentes al lugar que ocupa la mujer en la sociedad saharaui.
El día de la boda, y en previsión de la llegada del cortejo nupcial del novio, la familia de la novia suele levantar una gran tienda de campaña, llamada “Jaimat ar-rag”, donde recibe al cortejo el cual ofrece la dote “dufuú” y se celebran los banquetes y se tocan los tambores y panderos  en una gran fiesta.
En la noche de la boda, una mujer, llamada en las provincias saharauis la “m´alma”, se encarga de trenzar y teñir a la novia con alheña y con los más prestigiosos perfumes locales. La recompensa  de la “m´alma  corre a cargo del pretendiente, quien procura ser muy generoso en la misma, ya que tal recompensa será objeto de las discusiones de ambas tribus,  particularmente entre las mujeres.
Los festejos de boda en las provincias saharauis se mantienen ininterrumpidamente a lo largo de tres días.  La segunda noche sirve para ocultar a la novia por parte de las amigas de la misma, en una ceremonia llamada “teruagh” y cuyo objetivo consiste en conferir cierto aire de esparcimiento y  suspense a la boda, ya que las amigas de la novia desafían al novio para encontrar a su esposa, por lo que éste debe esforzarse sobremanera para encontrar a su consorte, como muestra de su amor y consideración a la misma.
A la novia se la suele ocultar en una tienda de campaña de la tribu vecina, donde recibe una atención especial y se le regalan los más variados obsequios y perfumes, ya que la tribu escogida para acoger a la novia, se siente honrada por haber sido escogida. Mientras, el novio se esfuerza en encontrar a su esposa, acudiendo a la ayuda de sus amigos más cercanos a los que utiliza para espiar,  buscar noticias sobre la esposa, y hacer conjeturas sobre su posible escondite.
Y sólo en la tercera noche, se entrega la esposa a su consorte en un alegre cortejo, en medio de los gritos de júbilo, mientras redoblan los tambores y suenan las canciones de boda en  idioma  “hassaní”  y poemas que destacan las virtudes de ambas tribus y que ensalzan las nociones de generosidad y  coraje. Entre las costumbres de los saharauis, la  primera noche de matrimonio suele tener lugar en el domicilio de la familia de la esposa, la cual sólo puede abandonar la casa paterna cuando haya dado a luz a su primer hijo.
La última noche de boda suele denominarse entre los saharauis “Aheshlaf”, es decir la culminación; otros la denominan como la noche de las abuelas o “al-ŷaddát”, ya que ambos esposos pasan la noche en el mismo lugar.
A continuación, todo el mundo acude a casa del esposo, donde puede contemplar a la esposa llevada en un grueso paño, mientras que ella se resiste simbólicamente. En la misma noche, se obsequia a la esposa un regalo, llamado “amrouk”. A continuación, la madre de la esposa envía a la familia del esposo un regalo, denominado “al-fashja”, constituido por la mitad de las arras que el marido había entregado como dote “dufu´u”, con algunos regalos suplementarios. Más tarde, ambos consortes proceden a reflexionar juntos sobre  la incorporación de la consorte al domicilio conyugal, cosa que precisa de específicos preparativos que, a lo mejor, pueden durar mucho tiempo.

CUENTOS POPULARES

Desde siempre, el Sahara es un terreno fértil para el florecimiento de la imaginación. De allí la proliferación de los cuentos y historias.
El cuento en el Sahara es la encarnación de la lucha entre las fuerzas del bien y el mal.
El protagonista de este cuento entra en conflicto con seres pertenecientes a mundo extraños como aquél de los demonios. Este protagonista vive en la tienda de campo y puede ser un animal no del todo ajeno al ambiente del Sahara (gacela, serpiente, hiena, lobo) o un animal totalmente imaginado (“niro”, “bukra”, “shertat”).
La noche es el tiempo idóneo para relatar cuentos tanto para divertir a los niños hasta que se duermen como para velar entre adultos.
El cuento hassaní requiere que el narrador disponga de gran talento de actor y de narrador capaz de hacer frente al público y transmitirle el mensaje con toda precisión…Generalmente, el narrador es siempre un viejo (shaibani) o vieja (kahla) debido a su capacidad de narración basándose en el dialecto hassaní.
El cuento de “Shertat” es muy conocido en el Sahara. Existen diferentes versiones de esta historia: algunas dicen que “Shertat” era un nómada, otras lo comparan al lobo en su astucia o al león en su fuerza, mientras que otras narraciones dicen que es medio hombre medio animal que asombra a quien lo ve.

REFRANES

Los refranes son el espejo que refleja el imaginario colectivo de los pueblos, su cultura, su concepción de las relaciones humanas y materiales, sus preocupaciones espirituales y políticas y la síntesis de sus experiencias, las etapas felices o trágicas de sus historia, la creatividad de sus sabios y la memoria de las epopeyas de sus héroes.
La sociedad hassani, como otras sociedades árabes produjo una multitud de refranes populares a las especificidades culturales particulares. Estos refranes se caracterizan por su pertinencia y la síntesis que hacen de la vida económica, social y cultural en Sáhara.
 Estos refranes tratan de  temática muy variada. Desde lo  moral y las  relaciones humanas, hasta la calidad de los comportamientos en sociedad, y  las sabidurías que sacan fruto de experiencias de la vida, pasando por los consejos a propósito de la educación de los niños, la moralidad y las reglas de conveniencia.

miércoles, 9 de mayo de 2018

LA guerra por los recursos naturales en el Sáhara Occidental


Sáhara Occidental: comienza la guerra por los recursos naturales



El Tribunal de Justicia de la Unión Europea pide a Marruecos que cumpla con sus responsabilidades con este territorio al validar los acuerdos establecidos entre Bruselas y Rabat. Se exige al reino magrebí que escuche a la población saharaui

Reda Zaireg

Middle East Eye, 24/03/2018

El martes 27 de febrero, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó sentencia sobre el acuerdo de pesca firmado entre la Unión Europa (UE) y Marruecos. Es muy similar a la que ya pronunció en 2016 sobre el acuerdo agrícola con Rabat: el acuerdo no queda invalidado pero, en su forma actual, no puede aplicarse al Sáhara Occidental. El territorio anexado en 1975 y controlado en su 80% por el reino alauí, se encuentra en el centro de un conflicto de cerca de medio siglo que enfrenta a Rabat con el Frente Polisario, un movimiento independentista que pretende establecer un república independiente en el Sáhara Occidental.

El acuerdo de pesca firmado entre Marruecos y la UE incluye el Sáhara Occidental en tanto que “territorio dependiente de la soberanía o de la jurisdicción del Reino de Marruecos”. Una fórmula que el TJUE ha considerado falseada, ya que, a pesar de que el territorio esté administrado por Marruecos y se someta a sus leyes, se trata, como ha recordado ese tribunal, de un territorio no autónomo y que, por lo tanto, no puede ser simplemente considerado un espacio más del reino.

Tanto para Rabat como para Bruselas, hay mucho en juego. El acuerdo de pesca conlleva un pago de 40 millones de euros y es a su vez una buena inversión para la UE: se espera que por cada euro invertido, el sector europeo de la pesca consiga 2,78 euros de valor añadido.

Se prevé acceso a un máximo de 126 navíos pesqueros de la UE y en el periodo 2014-2017, una media de 69 barcos pesqueros europeos solicitó autorizaciones de pesca. Las capturas realizadas por pesqueros europeos en aguas marroquíes se elevan a 83.000 toneladas por año, de las cuales, según un informe de evaluación de la UE, un 91% se producen en aguas del Sáhara Occidental, cuyos 1.200 kilómetros de costa separan Marruecos y Mauritania.

Canarias

En 2017 Rabat aprobó dos textos que pretendían delimitar su espacio marítimo a lo largo del Sáhara Occidental frente a las islas Canarias y a “cimentar la tutela” del reino sobre estas aguas de estatus indefinido (Envisat/ESA)

La sentencia del TJUE da paso a varias consecuencias jurídicas y diplomáticas y además subraya el estatus problemático de Marruecos en el Sáhara Occidental.

España sigue siendo de jure la potencia administradora de ese territorio. De hecho, a pesar de que España abandonara esa colonia en 1976 y desde entonces se vea a sí misma libre de toda responsabilidad al respecto, sigue siendo considerada por la ONU la potencia administradora. Marruecos es considerado la “potencia administradora de facto”, pero ese estatus carece de fundamento jurídico.

“El principio de que los intereses de los habitantes están por encima de todo”

Tras haber sostenido durante años que los acuerdos no se podían aplicar al Sáhara Occidental, la comisión de la UE considera que “se pueden llevar a cabo acuerdos con el Reino de Marruecos sobre los recursos naturales del Sáhara Occidental” apoyándose en el dictamen de Hans Corell, exsecretario general adjunto de asuntos jurídicos de la ONU. Según Corell, a pesar de que la ONU no haya reconocido Marruecos como potencia administradora de ese territorio, debido a que el Sáhara Occidental forma parte desde 1963 de la lista de los territorios no autónomos, el reino alauí está obligado a respetar las obligaciones que se imponen a las potencias administradoras.

En su artículo 73, la Carta de las Naciones Unidas exige a los Estados miembro que administran territorios no autónomos respetar “el principio según el cual los intereses de los habitantes de esos territorios están por encima de todo” y aceptar “como un encargo sagrado la obligación de promover en todo lo posible, en el sistema de un sistema de paz y seguridad internacionales […], [su] bienestar”.

Otra de sus obligaciones consiste en consultar a la población regularmente o comunicar a la ONU información relativa a las condiciones económicas, sociales y educativas de los territorios de los que son responsables.

Corell

Desde la aparición de su dictamen en 2002, Hans Corell no ha cesado de pedir que se definan “auténticas reglas sobre la forma en la que el acuerdo beneficia a la población” (Facebook)

Desde la aparición de su dictamen en 2002, Hans Corell no ha dejado de denunciar las malinterpretaciones que se realizan de su dictamen e incluso su instrumentalización por la UE y Marruecos. Corell pide que se definan “auténticas reglas sobre la forma en la que el acuerdo beneficia a la población”.

“Si el acuerdo no se firma con el consentimiento del pueblo del Sáhara Occidental, o tras una consulta a este, y si las ventajas del acuerdo no revierten en la población del territorio, estará violando el derecho internacional”, decía en 2010 acerca del acuerdo de pesca entre Rabat y Bruselas.

Tras la sentencia, los países de la UE deberán cumplir con las disposiciones del derecho internacional relativas a los territorios no autónomos. Asimismo, dentro de esta óptica, la comisión pidió a los marroquíes un informe sobre el beneficio de estos acuerdos para la población local.

En el marco de las consultas llevadas a cabo por la UE para renovar los acuerdos, Marruecos envió a Bruselas representantes saharauis fieles al gobierno central, para que hablasen en nombre de los saharauis que viven en el territorio controlado por Marruecos, según Jeune Afrique.

De este modo, Marruecos ha conseguido incluir a “sus” representantes saharauis, tanto para cumplir con la exigencia impuesta a los Estados administradores de obtener el consentimiento de las poblaciones para explotar sus recursos naturales, como para hacer la zancadilla al Frente Polisario, que trata de mostrarse como el único representante de los saharauis.

Marruecos iniciará una segunda etapa con una serie de consultas sobre los acuerdos pesquero y agrícola con representantes de cada sector, los Consejos Regionales y la Cámara de los Consejeros, la cámara alta del parlamento marroquí.

Una guerra jurídico-diplomática

La decisión del TJUE se produjo tras el recurso presentado ante el Tribunal Supremo británico por Western Sahara Campaign, una ONG cercana al Frente Polisario, según el cual las autoridades británicas estaban incurriendo en la ilegalidad al aplicar ese acuerdo y dar permisos para pescar en las aguas adyacentes al Sáhara Occidental. La justicia británica remitió el asunto al TJUE, para saber si el acuerdo era conforme al derecho comunitario.

En 2016, tras un recurso presentado por la misma ONG, el TJUE dictó una sentencia que impedía que el acuerdo agrícola entre la UE y Marruecos se pudiese aplicar al Sáhara Occidental.

Aparte de los acuerdos firmados entre Marruecos y la UE, el Frente Polisario está manteniendo una guerra diplomática centrada en los fosfatos, el principal producto de exportación del Sáhara Occidental.

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Las minas de fosfatos del Sáhara Occidental, situadas en Bucra, obtuvieron en 2013 ingresos de cerca de 276 millones de dólares, lo que supone casi un 6% de los ingresos del grupo OCP (Facebook)

Las minas situadas en Bucra, a 100 km al sur de El Aiún obtuvieron en 2013 ingresos de casi 273 millones. Desde 1962, la explotación de las minas saharauis es gestionada por Phosboucraâ, que, tras la anexión del territorio por parte de Marruecos, se convirtió en una filial del grupo OCP, la empresa pública de fosfatos marroquí. Las minas de Bucra suponen un 6% del volumen total de negocio de esa empresa, según una auditoría de KMPG.

Phosboucraâ es el principal empleador de la región, y dio trabajo a 2118 personas en 2013. De ellas, el 59% eran originarias del Sáhara Occidental, según la auditoría. Según la ONG Western Sahara Resource Watch, el volumen total de fosfatos exportados del Sáhara Occidental en 2016 ascendió 1,86 millones de toneladas, lo que supone un valor estimado de 213,7 millones de dólares.

Según la auditoría de KPMG, entre 1976 y 2013 el grupo OCP acumuló cerca de 3.700 millones de dólares en gastos en las minas de Bucra, y asegura que la totalidad de los beneficios han sido reinvertidos en el Sáhara Occidental.

La ofensiva del Frente Polisario en el frente de la extracción de los fosfatos del Sáhara Occidental parece estar llegando a buen puerto: en mayo de 2017, tras un proceso judicial iniciado por el Frente Polisario, el tribunal civil marítimo de Port Elizabeth (Sudáfrica) ordenó retener el buque mercante NM Cherry Blossom, que transportaba 54.000 toneladas de fosfatos por un valor aproximado de 5 millones de dólares.

El 23 de febrero de 2018, el Tribunal Supremo de Sudáfrica dictaminó que el propietario de la carga de fosfatos era el Frente Polisario y no el grupo OCP que, según el tribunal, no estaba autorizado a vender fosfato extraído del Sáhara Occidental. Sudáfrica, uno de los principales defensores de la independencia del Sáhara Occidental, considera a Marruecos la potencia de ocupación en la zona.

La incautación de la carga del NM Cherry Blossom se produjo poco después de la inmovilización de otro buque mercante cargado de fosfatos en Panamá. En este caso, a diferencia de lo sucedido en Port Elizabeth, la justicia panameña falló a favor de la empresa OCP. No obstante, el tema representa una preocupación para el gigante de los fosfatos marroquí, que teme que se multipliquen actos de este tipo.

Desplazando el conflicto al terreno de los recursos naturales, el Frente Polisario ha logrado sumergir a Rabat en una guerra jurídico-diplomática a nivel internacional. También ejerce presión sobre los socios comerciales de Marruecos, que durante años han mantenido un silencio ambivalente sobre la explotación de recursos naturales en el Sáhara Occidental.

Marruecos considera que se trata de una cuestión periférica y presiona fuerte para que se mantenga invisible. El asunto no había aparecido en documentos de la ONU hasta 2014, cuando su inclusión en el informe anual del secretario general ya suscitó malestar y quejas por parte de Rabat. Teniendo en cuenta su retorno a la actualidad, no sería sorprendente que el próximo informe también lo mencionase.

Guerra de representación

A pesar de todo, es posible que el fallo más importante del TJUE todavía esté por llegar.

De momento, se ha pronunciado exclusivamente sobre el alcance territorial del acuerdo, evitando mencionar el estatus de Marruecos en el Sáhara y si está autorizado para explotar sus recursos.

Sin embargo, se puede plantear la hipótesis según la cual podría verse obligado a hacerlo en el futuro, ya sea directa o indirectamente. Cuando el régimen del acuerdo se extienda al Sáhara Occidental, sea cual sea la fórmula que se utilice en el tratado para incluir ese territorio, se presentará una nueva oportunidad para que el Frente Polisario involucre a las autoridades europeas.

En principio, nada impide que lleve el acuerdo de nuevo ante los tribunales europeos y les interrogue sobre dos aspectos: ¿está Marruecos autorizado a explotar los recursos del Sáhara Occidental? Y en caso afirmativo, ¿bajo qué estatus?

En el fallo sobre el acuerdo pesquero, el ex fiscal del TJUE Melchior Wathelet defendía que Marruecos fuera considerado una potencia de ocupación en el Sáhara Occidental.

Recuerda que la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental puede situarse tanto en el marco del derecho internacional humanitario como en el derecho aplicable a la explotación de recursos naturales en territorios no autónomos; y estima que los regímenes jurídicos aplicables a los territorios no autónomos y a los territorios no ocupados no son mutuamente excluyentes y que convergen en la condición que exige que la explotación de los recursos naturales debe hacerse para el beneficio de la población autóctona.

Teniendo en cuenta que el 91,5% de las capturas de buques pesqueros de la UE se realiza en aguas del Sáhara Occidental, el fiscal considera que los 40 millones que paga la comunidad deberían beneficiar casi exclusivamente a este territorio.

El TJUE deberá pronunciarse sobre otro asunto: en tanto que representante político de los saharauis, ¿está autorizado el Frente Polisario a defender los intereses de los saharauis en el territorio en disputa?

Hasta ahora, el tribunal ha esquivado este asunto aunque de las posiciones del ex fiscal Wathelet se podría deducir que no. En 2016, afirmaba que “su reconocimiento como movimiento nacional de liberación por parte de varios Estados, como representante del pueblo del Sáhara Occidental por la Asamblea General de la ONU, su adhesión como miembro a la organización internacional Unión Africana […] inclinan la balanza más bien en favor del reconocimiento de la personalidad jurídica que el derecho internacional reconoce a los movimientos nacionales de liberación”.

Sin embargo, aunque reconoce que el Frente Polisario representa a los saharauis en el proceso político y como tal puede personarse ante la justicia de la UE, Wathelet le niega cualquier interés jurídico en atacar decisiones y acuerdos de naturaleza económica. Estima, asimismo, que “la misión del Frente Polisario no concierne en absoluto cuestiones de orden económico y social”.

Esta disociación entre, por un lado, la representación de los saharauis en el proceso político y, por otro, la defensa de sus intereses comerciales ha sido criticada.

François Dubuisson, profesor en el Centro de Derecho Internacional de la Universidad Libre de Bruselas, considera que la distinción propuesta por el fiscal es “totalmente artificial” y que los aspectos están inextricablemente ligados: “la soberanía permanente sobre los recursos naturales y el desarrollo económico están directamente asociados al derecho de autodeterminación del que constituyen a la vez una condición previa y consecuente”.

En todo caso, le toca a Marruecos mover ficha.

Inquietos por la repartición de las riquezas

Marruecos no deja de argumentar que las inversiones realizadas en la región superan los ingresos que recibe y que está realizando una política de desarrollo a marchas forzadas en la región (enfocada, como explica la geógrafa Karine Bennafla, a “arrimar el territorio en conflicto al resto del reino, siguiendo una lógica centrípeta de integración nacional”, y que participa en una política que “busca crear una situación irreversible en la zona”). No obstante, esta política de desarrollo no ha sabido reducir el paro entre los jóvenes, ni evitar el desamparo de parte de la población, ni contribuir a la redistribución de la riqueza.

La gestión política de Rabat en el Sáhara Occidental, apoyándose esencialmente en las estructuras tribales de la sociedad saharaui, ha conseguido que la tribu sea una prolongación del aparato del Estado que consolida el control social sobre la región a bajo coste.

De este modo, las políticas sociales y económicas han permitido comprar la paz social, pero esta gestión no ha conseguido crear  un lazo nacional, ni una identificación de los saharauis con Marruecos. Al apoyarse en los notables de algunas tribus, la gestión de Rabat ha producido excluidos. El conflicto en el Sáhara Occidental ha modificado profundamente la representación de la saharauidad: se valoran los aspectos más meridionales, haciendo del extremo sur el polo de referencia para la identidad saharaui. Las identidades saharauis del norte se han visto desvalorizadas y se han construido “grados de saharauidad” que, para las poblaciones, se pueden evaluar en función de las ventajas económicas y sociales concedidas a las diferentes tribus de este territorio, como revela la geógrafa Claire Cécile Mitatre en un artículo sobre los Tekna, una confederación tribal que vive en el norte del Sáhara Occidental.

Al recurrir a los notables de las grandes tribus de la región, Marruecos también ha impedido una renovación de las élites y ha construido un techo de cristal para los jóvenes de la región.

Además de a la dificultad de acceder a posiciones de poder, los jóvenes saharauis se enfrentan a elevadas tasas de paro. Esta situación pone en tela de juicio las acciones del gobierno marroquí en la región.

La desigualdad en la repartición de las riquezas de la región ha dado lugar a protestas, de las cuales las más violentas se produjeron en 2010 en Gdeim Izik, a 12 kilómetros de El Aiún. Los manifestantes reclamaban medidas sociales, económicas y políticas, con una dimensión identitaria subyacente. Los saharauis reivindicaban un tratamiento más justo y una mejor integración económica.

“De forma global, en la administración de los recursos naturales hay un déficit de información sobre las condiciones y criterios de acceso a estos” revelaba en 2013 el Consejo Económico, Social y Ambiental (CESA), un órgano de consultas promovido por el rey de Marruecos.

El CESA recomendaba que, en materia de recursos naturales, “las poblaciones y sus representantes sean consultados e integrados, y que obtengan beneficio justo y efectivo”.

A nivel interno, el gobierno marroquí ha decidido debatir los acuerdos a los que ha llegado con la UE tan solo con representantes de los sectores de la agricultura y la pesca, además de con los consejos regionales del Sáhara Occidental. Esta decisión puede ser vista como un intento de sectorizar y despolitizar estas cuestiones (que en el pasado fueran fuente de conflicto y han servido para la reafirmación de un “nosotros” colectivo) en lugar de optar por un debate más amplio con la población del Sáhara Occidental.

Si Marruecos fijase un verdadero marco de consultas y mecanismos para llegar a acuerdos con la población del Sáhara Occidental relativos a la explotación de los recursos naturales, los saharauis podrían tomar las riendas de su futuro y tener voz en los asuntos que les conciernen. Sin embargo, para que ello se produjese, haría falta reforzar los espacios de mediación y los dispositivos de consulta del Sáhara Occidental.

Traducido del francés por Leandro James Español Lyons en el marco de un programa de colaboración de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada y la Fundación Al Fanar.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Sáhara libre

Hoy se cumplen 42 años de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (27 de febrero de 1976). Más de cuatro décadas de lucha por la soberanía y la dignidad de un pueblo colonizado y saqueado, ocupado y exiliado, por España y por Marruecos.
#YoreconozcolaRASD
#SaharaOccidental
#saharalibre