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martes, 14 de noviembre de 2017

El mar


cuento, mar, ana maría matute
Ana María Matute. Fuente de la imagen


Se están cometiendo muchos errores con los niños, se les está quitando la capacidad de imaginar, se les está quitando la isla desde muy niños, lanzándoles al mar. Cada vez dura menos la infancia, pero tampoco se logra a cambio una madurez. Son niños expulsados muchos de ellos, lo que yo llamo adolescentes con cara de náufragos. Hay mucho niño náufrago, adolescentes que a lo mejor ya tienen 40 años, pero no han sabido madurar. Se está educando muy mal. Les quitan la capacidad imaginativa. Por ejemplo, la televisión. No estoy en contra de ella, sino de su uso. Tampoco hablo de la violencia, un niño siempre lleva dentro la violencia, y si no le compran pistolas las fabrican con las pinzas: mis hermanos lo hacían. La televisión les ha hecho perezosos, se lo dan todo hecho, los personajes, las músicas, los colores. Entre el cómic y la tele lo tienen todo. La lectura en cambio es una fábrica de sueños. Yo de niña me imaginaba los personajes, las ciudades. Tenía una idea fabulosa de la ciudad de Copenhague por lo que leía en Andersen, y cuando realmente la conocí, encontré mi sueño. Había un ilustrador ruso del siglo pasado que nunca pintaba al protagonista, lo ponía de espaldas para que el lector lo imaginara. O sea, que si además de ver las películas de dibujos leyeran… Pero no, están amorrados a la televisión todo el día. Yo recuerdo que cogía libros de la biblioteca de mi padre y no entendía nada, pero lo inventaba a mi modo.
Ana María Matute

miércoles, 20 de enero de 2016

Sígueme

Sígueme, una historia de amor que no tiene nada de raro

Hola, me llamo comecuentos y Sígueme, una historia de amor que no tiene nada de raro editado por OQO Editora es mi álbum ilustrado favorito. Ahora los que me leéis podéis responder: "Hola comecuentos". Y entonces yo prosigo.

Ya sé que una comecuentos no debería tener un álbum ilustrado favorito, pero en mi caso lo es por muchos motivos. Para empezar me lo recomendó una amiga muy cuentista que sabe mucho de esto, la María de Con cuentos a María, que siempre, siempre acierta, porque tiene un estilo en esto de los cuentos que da gusto. Pero yo no lo encontraba por ningún sitio; fue como hace dos años, no lo tenían en las librerías, me decían que estaba agotado, descatalogado... y yo necesitaba tener este cuento.

Así que me puse en contacto con el ilustrador, Roger Olmos, le lloré un poquito y me regaló un ejemplar (¡firmado!), pero solo le quedaban en francés... pues si hay que aprender francés, se aprende.



Di tanto la tabarra con el cuento, que a otra compañera del trabajo, editora también, le empezó a picar el gusanillo de tenerlo, y se puso manos a la obra y a buscarlo por Madrid. Lo consiguió y me consiguió a mí un ejemplar en castellano.



¿Y por qué me gusta a mí tanto el cuento?

Las ilustraciones de Roger Olmos son sencillamente geniales: ese elefante desaliñado de lunares morados vestido con un traje a cuadros con chaqueta de botones, esa hormiga de rostro circunspecto que se zambulle en el costurero, que es un mundo idílico de hilos, alfileres y botones... los lugares que crea Olmos son originales, coloridos, luminosos, y nos trasladan a un mundo mágico donde todo es posible. ¿Un elefante dentro de un hormiguero?


¿Una hormiga que hipnotiza a nuestro elefante con un sencillo "sígueme"?


La historia que nos cuenta José Campanari es fabulosa: nuestro elefante de lunares morados está locamente enamorado de una hormiga con cintura de avispa, y la perseguirá hasta un lugar muy, muy remoto. Todo ese trayecto por un mundo de dimensiones y recovecos de fantasía es esta historia.

Me gusta mucho leerle a las comecuentos este álbum ilustrado porque además de eliminar cualquier prejuicio que pueda existir, nos abre las puertas a otro mundo donde todo es posible. ¿Que dices que es raro que una hormiga y un elefante se quieran? Pues ya verás como es muy normal. ¿Que no cabe en un hormiguero? Si uno se propone algo, cabe en un hormiguero y hasta en una caracola si hace falta. Además, si uno es un gordo elefante al que le salta el botón de la chaqueta y no tiene el aspecto ideal, también tiene derecho a amar y ser amado. Porque lo importante está detrás de esos mini ojos bonachones.

El amor es así, y se pueden amar elefantes y hormigas, no tiene nada de raro, y debemos normalizar cualquier situación que pueda resultar extraña. ¿Elefantes y hormigas viviendo "en una caracola que está en el fondo de una botella, al borde de un camino, que está en el fondo de un costurero, que está en la habitación de una hormiga, que está dentro de un hormiguero en medio de la selva"? Cosas más raras se han visto.

Campanari, un gran cuentacuentos


Cuentos bereberes

DJEHÁ Y EL JUDÍO AVARO

Un judío avaro iba todos los días al jardín de Djehá y descansaba bajo una palmera, pidiéndole a Dios que le concediese un poco de fortuna. Djehá le ve. Se vuelve a su casa, pone un poco de oro en un atadillo, trepa por la palmera y espera. Seguidamente llega el judío y hace su plegaria habitual a Dios. Djehá deja caer el atadillo. El judío lo abre y encuentra el oro.

— Dios me quiere —dice— voy a volver aquí cada día.

Al día siguiente Djehá regresa y vuelve a trepar por la palmera, esta vez sin atadillo. Cuando ve al judío hacer su petición, le dice:

— Corre a casa del juez, y pon por escrito la donación a Djehá de tus jardines, de tus casas y de toda tu fortuna. Cuando vuelvas aquí, encontrarás sacos de oro, ya que, hasta ahora, no te he enviado más que un atadillo para que sirviese de simple indicación.

El judío corre a casa del juez sin mirar hacia atrás. Dice al juez:

— Levanta un acta mediante el cual yo cedo toda mi fortuna a Djehá.

— ¿Por qué? — le pregunta el juez—.

— Lo quiero así — responde el judío—.

Entonces el juez levanta el acta de donación de toda la fortuna en favor de Djehá y le da el papel. El judío se va y le dice a Djehá:

— Toma, te hago donación de toda mi fortuna. Es Dios quien lo ordena.

— Yo no acepto la fortuna de otros —dice Djehá— es pecado.

— No, tú debes aceptar —responde el judío—.

Djehá coge la hoja del acta y la guarda en un cofre. El judío se va al jardín y allí encuentra unos sacos llenos de boñigas de camello (pero él no lo sabe). Se dispone a transportarlos, los carga, y los lleva a casa de su hermano, mientras que Djehá ya ha tomado posesión de todos sus bienes. El judío los deja en el suelo un minuto. Entonces los abre y, encendiendo una luz, encuentra las boñigas de camello. Se pone a gritar mientras se rasga la cara. Entonces va al encuentro del juez. Éste le dice:

— La causa de tu mal es tu fortuna.

He aquí como dejó Djehá al súbdito de los judíos.

En boca de M., de 20 años de edad, en 1946.

III

DJEHÁ DE UARGLA Y DJEHÁ DE NGUÇA

Un día, Djehá de Nguça oye decir que Djehá de Uargla es muy astuto. Se dice a sí mismo: «Tengo que ir a encontrarme con él para asegurarme de ello». Entonces, se pone en marcha y se lo encuentra contra el muro de la puerta de la ciudad. Le dice:

— Por favor, Señor, ¿sabes dónde vive Djehá?

— Confío en que sí —dice el otro—.

— He oído decir que es muy astuto y me gustaría cerciorarme de su astucia.

— Sostén este muro para que no se caiga, por favor —le respondió Djehá de Uargla— pues éste es, ciertamente, mi trabajo. Voy a llamar a Djehá.

Él se va y deja a Djehá de Nguça pegado al muro. Ahora bien, un viejo que pasa le pregunta:
— ¿Por qué te quedas ahí de pie?

— Espero a Djehá —responde— un hombre me ha dicho que sostenga el muro mientras que él va a llamarlo.

— Mala suerte para ti —le dice el viejo— era él.

— Vaya.

Y Djehá de Nguça se va en su busca. Lo encuentra por el camino y le dice:

— Esta noche nos vamos de viaje. Coge provisiones para ti, que yo ya cogeré para mí.

— Bien —le respondió Djehá de Uargla—.

Llegada la noche, él llena de caca de camello un saco de provisiones, lo pone sobre su espalda y se va. Djehá de Nguça llena su saco con piedras. Habiéndose encontrado en la puerta de la ciudad, se ponen en marcha. Mucho tiempo después, llegan al desierto y sienten hambre. Djehá de Nguça dice a Djehá de Uargla:

— ¡Ven, saquemos las provisiones!

— Saca las tuyas —responde Djehá de Uargla— que cuando las comamos, comeremos a continuación las mías.

El otro abre su saco de piedras, y Djehá de Uargla le dice:

— ¿Qué has traído ahí?

— Esto —responde él— es mi mujer, que ha querido gastarme una broma. ¡Comamos tus provisiones, tráelas!

Él le tiende su saco de cacas, y Djehá de Nguça se pone a gritar:

— ¡Oh! ¡Las mujeres son todas iguales!

La sed se hizo sentir y fueron en busca de agua. En el camino Djehá de Uargla dice a Djehá de Nguça:

— No tenemos cuerda para sacar el agua con el cubo.

Entonces Djehá de Nguça va a robar la cuerda de un hombre que está sacando agua. En el pozo, ninguno de los dos quiere bajar, pues tan astuto es el uno como el otro. Al final, Djehá de Uargla baja, bebe del agua y saca de su bolsillo un poco de oro. Las piedras del fondo del agua se parecían a este pedazo de oro. Todo contento, le dice a Djehá de Nguça:

— Trae el saco, tráelo rápido: Dios nos envía un tesoro.

— ¿El qué pues?

— Un gran depósito de oro.

El otro le hace llegar el saco con la cuerda. Djehá de Uargla se pone a llenar el saco con el oro. Ata el saco y dice:

— ¡Tira!

En aquel momento se le vino a la mente que el otro, cuando encontrase el oro dentro del saco, iba a escapar con él. Entonces dijo:

— ¡Vuelve a bajar el saco, que todavía queda más!

Abre el saco, lo vacía de su contenido y se introduce él mismo. Vuelve a atar el saco y grita:
— ¡Levanta!

El otro sube el saco, lo pone sobre su espalda y le dice a Djehá en el pozo:
— ¡Ahí te quedas!

Camina rápidamente hasta que cae la noche. Deja el saco para descansar y se duerme. Djehá de Uargla sale entonces del saco, y mete algunas piedras, lo ata y se va a acostar detrás de una duna. El otro, al levantarse por la mañana, no se da cuenta de nada. Contento, carga con el saco y se pone en camino. Djehá de Uargla le ve y se pone a rebuznar como un asno. Djehá de Nguça se dice: «¡Qué suerte!, Dios me envía un asno». Sube por la duna y Djehá de Uargla le dice entonces:

— ¡Ah! ¿Es así como tú actúas?

— Perdóname —responde el otro— no lo volveré a hacer más.

Partieron los dos juntos. Por el camino se sintieron cansados. Se sentaron cerca de una tienda y se aseguraron de que la gente estuviese dormida. Roban una burra y una alfombra, y se escapan. Por la noche, se hallan en pleno desierto. Djehá de Uargla había en vano preguntado a Djehá de Nguça:

— Por favor, déjame montar sobre la burra.

— Pero quién —había respondido el otro— te ha dicho que cojas una alfombra y no una burra.

— Siguieron caminando y llegan a un sitio donde hacía mucho frío. Djehá de Nguça dice entonces a Djehá de Uargla:

— Por favor, tápame un poco con tu alfombra.

— No te taparé, porque no me has dejado montar un poco sobre la burra.

— Bueno, vale —dice el otro—.

Una vez acostados, Djehá de Nguça, envidioso, desgarra un trozo de alfombra. Djehá de Uargla se levanta y acuchilla las narices de la burra, después se vuelve a acostar. Cuando se levantan por la mañana, Djehá de Nguça dice:

— ¿Qué le ha pasado a tu alfombra? Está desgarrada.

— Como ha hecho calor esta noche —dice el otro— se ha quemado. Y tú, ¿qué tiene tu burra que se ríe?

— Es que está contenta —responde—.

Regresan a la ciudad. Djehá de Nguça no quiere compartir el oro. Lo oculta en la bodega de su casa y se hace el muerto. Le dice a su mujer:

— Cuando esté en la sepultura, llévame comida cada día al mediodía.

— Bien.

Después la mujer se echó a llorar:

— ¡Djehá ha muerto! ¡Djehá ha muerto!

Djehá de Uargla fue entonces a decir a la mujer de Djehá de Nguça:

— Djehá me ha pedido, que si él muere, sea yo mismo quien le haga el aseo funeral y quien lo amortaje.

— Bien —dice ella—.

Tras hervir una olla de agua, lo lava y se cerciora de que verdaderamente está muerto. Le dice a la mujer:

— ¡Tráeme el sudario y una aguja gorda!

Se pone a coser el sudario al cuerpo. Al pinchar la aguja en el sudario, le pincha a Djehá en la carne. Éste no se queja en absoluto. Djehá de Uargla le dice a la gente:

— Adelante con el enterramiento.

Se le da sepultura en medio de una piedra que no se mueve. Después se va. Cada día, la mujer de Djehá de Nguça trae la comida a su marido al mediodía. Djehá de Uargla se dio cuenta. Un día, antes del mediodía, le lleva al otro un poco de pan, muy poco, y le dice:

— ¡Toma, tu desayuno!

— Trae, dice el otro.

Al recibirlo, se da cuenta de que es una pequeña cantidad, y pregunta:

— ¿Por qué no me traes más para desayunar?

— La harina se ha terminado —dice el otro—.

— No te lo había dicho —dice el otro—, pero el dinero se encuentra en la bodega.

— Vale —dice el otro—.

Y sale corriendo a la casa de Djehá de Nguça. Espera a que la mujer salga con el desayuno. Después entra en casa de Djehá de Nguça y le roba todo el oro. La mujer, al llegar, le dice a su marido, en la tumba:

— ¡Toma, tu desayuno!

— Vale —le responde— pero, ¿no me lo habías traído ya?
— En absoluto, dice ella.

— ¡Levanta rápidamente la losa! —dice él— eso es Djehá que ha venido.

Ella levanta la losa y él vuelve a su casa corriendo, pero ya no encuentra el oro. Él comprende. Le dice a Djehá de Uargla:

— ¡Perdóname! Llévate el oro. Ya no volveré aquí nunca más, pero déjame regresar a mi ciudad.

Volvió a su ciudad jurando: «No volveré más con este Djehá. ¡Qué no habrá hecho en su vida! Ésta si que ha sido una buena jugada por su parte.»
En boca de Dj., de 22 años en 1946.

IV

LEYENDA DE LA FUENTE DE ZEMZEM SUPERIOR

Un marroquí muy letrado, confeccionador de encantamientos, había leído en un viejo libro que había un tesoro escondido en la fuente llamada Zemzem Superior en el país de Uargla.

Entonces, él vino a Uargla, y al cabo de dos o tres días, conoció a un uargli al que tomó como amigo. Un día le dijo:

— He venido a rogarte que me indiques dónde se encuentra la fuente de Zemzem Superior.

Salieron de noche y se pararon al borde de la fuente. El sabio se puso a quemar sus inciensos y a hacer encantamientos, hasta que toda el agua de la fuente hubo desaparecido del suelo. La tierra temblaba y un ser humano apareció de forma bizarra. No tenía más que las mitades de todo: una sola pierna, un solo ojo, una sola mano, una sola oreja. Se dirigió al sabio:

— ¿Qué quieres?

— Hazme —le dijo el sabio— una escalera que llegue hasta el fondo de la fuente.

Le hizo una escalera. El sabio bajó sin dejar de hacer sus hechizos. Al llegar al fondo de la fuente, encontró tres cántaros de barro cocido llenos de oro. Los cogió y subió. A medida que subía, el agua retornaba a su lugar. Cargó los cántaros sobre un camello y volvió a su país. Su amigo volvió a la ciudad. Al día siguiente, los propietarios encontraron su fuente muerta: el agua ya no corría. Nuestro uargli les dijo entonces:

— Vuestra fuente ha sido muerta por un marroquí: se ha apoderado del tesoro que se ocultaba en ella y se ha ido cargado con él.

Los otros replicaron:

— Entonces, ¿por qué le has mostrado dónde se hallaba nuestra fuente?

Lo apalearon violentamente y lo soltaron.

Pero desde entonces, la fuente de Zemzem Superior nunca más volvió a manar.

En boca de Dj., de 22 años de edad en 1946.

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miércoles, 27 de mayo de 2015

Piratas informáticos



Robert escribe su propia historia,  partiendo de una experiencia personal nos adentramos en el mundo de la informática y los piratas...

viernes, 1 de mayo de 2015

La esperanza de una niña que vende fruta

Desde hace un tiempo las editoriales especializadas en álbum ilustrado están realizando una labor de enriquecimiento de catálogo admirable, desde la recuperación de libros descatalogados hasta la apuestas por nuevas promesas que vienen de lugares lejanos.

Es el caso de La esperanza es una niña que vende fruta, el primer libro de Amrita Das, una artista de mathubani, pintura popular de la región de Mithila en la India, realizada tradicionalmente por mujeres. Se caracteriza por sus colores vivos y sus diseños fuertemente simbólicos, de gran carga religiosa.  Los colores se preparan artesanalmente con todo tipo pigmentos. Los temas centrales de este estilo suelen ser el amor y la fertilidad, y con ellos se decora desde las habitaciones hasta los enseres domésticos.


Amrita ha encontrado en esta disciplina el modo de expresión perfecto para reivindicar los derechos de la mujer india y especialmente de las más pobres a tener una vida digno.

Durante un viaje en tren Amrita se hace preguntas sobre la condición de sí misma como artista y de las mujeres en la sociedad.

El texto y la imagen dialogan de un modo exquisito y llenan de detalles las páginas en las que perderse es un verdadero placer.






 
Publicado por Los libros del zorro rojo, no son los primeros que traen este tipo de libros ilustrados a España, hace unos años Kokinos publicó Los colores de Dulari, del que os hablaré en próximos post.

viernes, 6 de marzo de 2015

La estación seca y dura por Veronique Tadjo



La profe también lee y cuenta este cuento de Veronique Tadjo,  éste porque recuerda a los que emigran buscando un futuro mejor, recuerda  las primeras migraciones, del campo a la ciudad, ... 
Espero que os guste con esta música de fondo de una cantante africana, de Costa de Marfil, compatriota de V. Tadjo. 

 - Va por mi alumnado, procedente de tantos lugares lejanos... - 

jueves, 15 de enero de 2015

Cuento saharaui en la arena

Un cuento del poeta saharaui Abdurahman Boudda, dibujado en arena por los participantes en el taller La estrella luminosa de Federico Guzmán. III Semana del Arte de la Universidad Europea de Madrid, 2010. Voz Halam Isalmou. Música "Preludio a la siesta de un fauno" de Claude Debussy. Montaje musical Michel Suárez.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Libros en árabe y castellano para niños y niñas

  • Anécdotas de Yoha (Edición Bilingüe Árabe-Español)
  • Raghida Abillamaa, (aut.)
  • Editorial Sirpus, S.L.
  • El autor de este libro es Raghida Abillamaa, el libro está escrito en Español, Árabe y su encuadernación es Rústica. Esta publicación tiene ciento treinta y seis páginas.
    La publicación Anécdotas de Yoha (Edición Bilingüe Árabe-Español) forma parte del catálogo de Editorial Sirpus. Su andadura comenzó en la decada de los noventa y actualmente se encuentra en Cataluña. Tiene más de 160 textos en catálogo. La editorial está especializada en Literatura De Viajes, Espiritualidad, Multiculturalidad, Publicaciones En Español, Catalán, Francés Y árabe y Publicaciones De Informática. El fondo editorial de Editorial Sirpus se distribuye en colecciones como Sirpus Literaria, Benteveo, Bilingüe Ilustrada Infantil, Sirpus Bolsillo, El Puente entre otros. María Rosa Solsona, Paulina Vergés, Thierry Dedieu, Francesc Amorós I Gonell, Jorge De Pallejá... son algunos de los autores que han publicado en dicha editorial.

    EDITORIAL GALERA 

    Yoha y el hombre de la ciudadYoha y el hombre de la ciudad Anna Molins 

    El filósofo y el pescadorEl filósofo y el pescador Anna Molins 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Cuentos chinos ( español-chino)

Este cuento lo han leído dos niños chinos, en español lee Haoran que ha aprendido a leer este año y en chino su hermano mayor Hao.  Han ensayado en clase y con su madre en casa.
Felicidades

miércoles, 22 de mayo de 2013

Dos amigos ( cuento bilingüe en árabe/español)



Este es uno de los cuentos que pudimos escuchar en la voz de una antigua ex-alumna del centro, junto con  Irene. Las dos en nombre de la Asociación Intervalo compartieron con el alumnado de la ESO cuentos de Marruecos, de Rumania y Senegal.
Además pudimos conocerlos un  poco más, y  compartir vivencias como el hamman y los orígenes de Aixa Kandisha.
SUCRAN, me siento muy orgullosa al veros así,  mostrando vuestra cultura.

martes, 30 de abril de 2013

La narración oral



Ana Cristina Herreros, (Ana Griott) habla sobre los cuentos populares con Sergio Angulo Bujanda en la Biblioteca Dámaso Alonso del Instituto Cervantes de Dublín.

Ana Cristina Herreros (Ana Griott es su nombre de batalla cuando se viste de cuentacuentos) nos dice de sí misma: Nací en León y mi abuela callaba cuentos. Así que pronto aprendí a escuchar el silencio y a querer a los que no tienen voz. Tanto que me puse, años después y ya emigrante en Madrid, a hacer una tesis doctoral sobre la literatura de los que ni escriben ni leen. Y así, investigando en la tradición oral, fui a dar con los cuentos y empecé a contar. Y desde hace casi veinte años no callo. Después la voz se me hizo letra y comencé a escribir. "Cuentos populares del Mediterráneo", "Libro de Monstruos españoles", "Libro de brujas españolas", "La asombrosa y verdadera historia de un ratón llamado Pérez..." son algunos de mis libros publicados por Siruela. El último, como los amores, es mi preferido, "Geografía mágica" se llama. Ay, si mi abuela levantara la cabeza...

lunes, 21 de mayo de 2012


Jiang Taigong y su caña
Por Leihongkai Ye

En otro tiempo Jiang Taigong fue un guerrero del emperador Zhou Wuwang    ( Ji Fa) .  
A la orilla del río  Huang He,  Jiang Taigong lanza su caña sin hilo al río una y otra vez. Llega hasta él un campesino y le pregunta:

-          ¿Qué haces pescando sin hilo? No vas a pescar nada así.
-          Soy tan pobre como tú, no tengo  dinero, ni comida, ni trabajo.
-          Yo tampoco tengo nada, todo me lo ha arrebatado el emperador.
-          Deberíamos unirnos y luchar contra el emperador Zhou Wuwang    ( Ji Fa). Yo soy un guerrero que con un buen ejército podría derrocar la tiranía del emperador.  ¿_Te vienes conmigo
-          Sí vamos.



¿Reciclamos?
Por Sara Ivanova

A la orilla del río Huang He, Jiang Taigong estaba pescando. De repente apareció un pececito. El pececito le dijo:
   -¿Por qué no reciclas? ¿Por qué contaminas la Tierra? ¿Por qué no ahorras energía y agua, tiempo y esfuerzo? ¿Por qué no separas la basura en los contenedores especiales?
El hombre se rió y dijo:
   -¡Jajaja! Me da igual reciclar, me da igual el planeta. ¡No voy a reciclar!

Entonces el pececito se cabreó mucho, y tiró a Jiang Taigong en el río. Él no podía nadar y se ahogó.
                                                                                            FIN

domingo, 29 de abril de 2012

UN CUENTO JORDANO

El Instituto Cervantes de Jordania y PDA presentan Mi amigo Amyad.18 niños y niñas españoles y jordanos realizaron durante 5 días un corto de animación basado en la vida real de dos beduinos que viven en el desierto de Wadi Rum.