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domingo, 8 de diciembre de 2019

Conoce a Senigne Mbaye

Serigne Mbaye: «Mi vida está dedicada a la igualdad de derechos»

Serigne Mbaye
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Hace doce años se montó en una barca en una playa senegalesa, pero en esa ocasión no fue para pescar. La sobreexplotación de los grandes buques extranjeros le expulsó de su tierra y de su mar, empujándole hacia una Europa que no se lo ha puesto fácil. Hoy trabaja en un restaurante agroecológico en Madrid.

Háblame de tu vida en Senegal.
Nací en Kayar, un pueblo de pescadores y de pequeño ya aprendí el oficio. Estudié hasta el bachillerato, pero después me dediqué por completo a pescar. La estructura familiar en África es muy grande, solemos vivir con los abuelos y los tíos, y para nosotros es un deber, a cierta edad, tomar el relevo para mantener a la familia.
¿Tenías otras aspiraciones?
La pesca nunca me ha gustado. Yo aspiraba a tener estudios, un puesto de trabajo como, por ejemplo, administrativo, y terminar mis estudios en Europa. Pero para mis padres era demasiado gasto. Además yo veía a gente con muchos estudios que no conseguía un puesto de trabajo, y eso me hizo replanteármelo.
Serigne Mbaye
Serigne Mbaye el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo
¿Por qué no te gustaba la pesca?
Llegué a tener un pequeño barco artesanal y también fui capitán de barcos más grandes, en los que íbamos cincuenta personas. No me gustaba porque era un riesgo. He vivido cómo muchos colegas morían delante de mis ojos. Se vuelca la embarcación con las olas y cada uno intenta salvarse. Ves a gente delante de ti nadando mientras tú también intentas salir de esa situación y no puedes hacer nada por ayudarles. Me dediqué a la pesca durante once años y con lo que capturábamos podíamos mantener a la familia y ahorrar. Pero poco a poco fuimos notando que iba desapareciendo el recurso debido sobre todo a los grandes buques industriales extranjeros que cada vez eran más y no respetaban las zonas de pesca ni el medioambiente.
¿Qué hacían?
Eran barcos muy grandes, con una capacidad de captura impresionante, que congelaban en alta mar. No respetaban las zonas y se metían donde estábamos nosotros, provocando incluso choques con nuestras barcas en los que moría gente. Aprovechan que los gobiernos del sur no tienen medios para detectar las irregularidades, aunque sabemos que en ocasiones pagan dinero. Nuestra forma de pescar era respetuosa. Si estábamos muchos barcos, hacíamos cupos y unos pescaban hoy y otros mañana. Pero estos grandes buques lo que hacen es arrastre por el fondo del mar, pescando también donde hay rocas y plantas marinas, arrasándolo todo. Cuando levantan sus redes se ve. Hacen una selección y tiran lo que no quieren, que se pudre y flota. Destrozan el ecosistema del mar. La falta de recurso y la sequía que afectó mucho a la agricultura, a la que se dedicaba mi padre, me hicieron tomar una decisión.
¿Emigrar?
Cuando volvíamos de pescar nos quedábamos en casa de un amigo o en alguna plaza del pueblo para tomar té y charlar sobre cosas del mar. No sabíamos cuánto podríamos aguantar. Algunos decían que lo mejor era meterse en una barca e ir a Europa. Un día, jugando al fútbol en la playa, vi a un grupo de gente que preparaba una barca. Por la cantidad de personas y los bidones y materiales que estaban subiendo yo sabía que no iban de pesca. Cuando me dijeron que habían organizado el viaje algo me empujó a irme con ellos. Tardamos siete días en llegar a Canarias.
¿Cómo fueron esos siete días?
Muy duros. Para mí lo peor fue ver a la gente sufrir. Yo tenía mucha experiencia del mar, pero en la embarcación estábamos noventa y cuatro personas, y la mayoría no sabían nada. Los primeros días sufrieron el mal del mar, vomitando, y algunos empezaron a perder la memoria. Nos metimos en altamar para sortear los guardacostas y fue complicándose más. Un día, de madrugada, se oyó caer a una persona al agua. Nos levantamos rápidamente y nos pusimos a mirar por todas partes pero aunque el agua estaba limpia y clara no logramos ver a nadie. Cayó como una piedra y desapareció. La gente entró en pánico. Y justo esa tarde el mar se puso más furioso. Entraba agua por todas partes y el motor empezó a mojarse y a funcionar mal. Los que éramos pescadores llegamos a un acuerdo. Aguantaríamos por la tarde y por la noche, cuando el mar estuviera más calmado, avanzaríamos. Y así lo hicimos
¿Y funcionó?
Sí, avanzamos mucho, pero nos quedamos sin agua y mucha comida se mojó. Hicimos algo de arroz que había quedado, con agua de mar. La gente, muy cansada, volvió a entrar en pánico. Teníamos un GPS que no funcionaba pero yo pensaba que no quedaría mucho para llegar, porque vimos algo de basura flotando. De pronto, llegó una paloma y se posó en la barca. Seguramente se había perdido o era un ángel protector. Lo que sí sabía es que había recorrido unos kilómetros que nosotros podríamos recorrer. Volvió a levantar el vuelo y marchó en la dirección en la que íbamos. Llegamos a Tenerife por la noche.
Serigne Mbaye
Serigne Mbaye el día de la entrevista. Fotografía: Javier Sánchez Salcedo
¿Cómo te sentiste al llegar?
Mi preocupación no era por mí, sino por lo mal que lo estaban pasando los demás. Durante la travesía vimos barcas hundidas, zapatos, chalecos e incluso a gente flotando. Fue una liberación cuando llegamos porque me sentía muy responsable.
¿Cuál es ahora tu situación?
Después de mucho tiempo y muchos problemas, durante los que me dediqué a la venta en la manta, sufrí las detenciones policiales y trabajé puntualmente en la obra, una época infernal, al final he conseguido la nacionalidad y ahora estoy trabajando en un restaurante agroecológico y vegetariano, El Fogón Verde, un proyecto basado en la economía social. Somos una cooperativa en la que no hay un jefe, sino varios socios que decidimos todo por asamblea. Hay igualdad de derechos, algo que no he experimentado en muchos trabajos anterior por ser extranjero subsahariano. Tenemos horarios que respetan el descanso y un salario digno. Y el hecho de que en nuestras hortalizas no se usen productos químicos me encanta y me recuerda de dónde vengo. Pienso en mi padre y en los buenos años de la agricultura. La llegada de los productos químicos dejó las tierras secas e improductivas. Por eso me gustó este proyecto con el que intentamos reducir la huella ambiental apoyando a pequeños productores locales.
 ¿Tu gran sueño?
Soy muy activista y estoy en asociaciones como la Asociación Sin Papeles o el Sindicato de Manteros y Lateros. El sueño que tengo es el de un mundo mejor en el que haya igualdad de derechos. Todos tenemos derecho a vivir libremente y poder viajar. Si soy español y esta tarde hay billete para Senegal, lo compro en el aeropuerto y me voy. Si soy senegalés, estoy en Dakar y veo un billete para España no puedo comprarlo y usarlo. Tengo que hacer trámites, ir al consulado, pedir un visado y me piden miles de papeles. Puedo tardar años, si hay suerte, y en muchos casos no te los dan. Esta desigualdad de derechos es algo que tiene que desaparecer. Ahora estoy bien, porque tengo los papeles. Pero si salgo a la calle con mi hermano, un amigo o un primo, nos para la policía y a él le llevan a la comisaría. Me siento como si no fuera igual que él y él siente que no es igual que yo. ¿Qué es lo que nos diferencia? Una tarjeta que hace que él no pueda gozar de los mismos derechos que yo. Afecta tanto a mi vida que mi lucha está dedicada a terminar con esto. Es en lo que creo y lo que me hace feliz.
¿Eres optimista?
Soy muy optimista. Últimamente hay muchos discursos en contra de la inmigración y los inmigrantes pero también vemos a muchas personas más consciente de lo que está pasando. La gente tiene que saber que somos vecinos y que sus políticas deben incluirnos. Yo he llegado a formar parte de este proyecto gracias al apoyo de muchos amigos. Durante estos años he podido aprender el idioma y he demostrado que tengo cualificación. Entre los manteros hay mucha gente que puede hacer mucho más que yo. Solo necesitan una oportunidad.

lunes, 19 de marzo de 2018

SOS RACISMO


SOS Racismo Madrid: Comunicado tras la muerte de Mame Mbaye Ndiaye

By on 16 marzo, 2018
Comunicado tras la muerte de Mame Mbaye Ndiaye
Desde SOS Racismo Madrid queremos mostrar nuestro dolor por la muerte de Mame Mbaye Ndiaye este jueves 15 de marzo y nuestra solidaridad con sus familiares y allegados por esta pérdida.

Asimismo queremos expresar lo siguiente ante las circunstancias de la muerte de Mame Mbaye Ndiaye:
  • Denunciamos cómo la situación de Mame Mbaye Ndiaye, tras 14 años de residencia en territorio español y todavía en situación irregular, demuestra una vez más cómo el racismo institucional ejercido mediante la Ley de Extranjería condena a muchas personas a vivir excluidas y sin derechos.
  • Apuntamos a cómo la situación de Mame Mbaye Ndiaye, dedicado a la venta ambulante en el Top Manta para poder sobrevivir debido a la exclusión a la que condena la Ley de Extranjería, remarca los riesgos a los que los manteros se ven sometidos a diario cuando intentan salir adelante.
  • Consideramos que las redadas racistas y paradas por perfil étnico ejercidas por las autoridades, y que ponen su foco en las personas en situación de vulnerabilidad como los manteros, suponen una constante persecución, criminalización y estigmatización de migrantes y racializados con consecuencias que pueden llegar a la muerte.
  • Denunciamos la pasividad de los poderes políticos en cuanto al otorgamiento a las personas migrantes de unos derechos y libertades que se ajusten a los Derechos Humanos.
Por ello exigimos:
  • El inicio de una investigación exhaustiva y detallada con todos los mecanismos disponibles que sirva para esclarecer las causas de la muerte de Mame Mbaye Ndiaye.
  • La depuración de responsabilidades para que quienes se hayan podido ver envueltos en la muerte de Mame Mbaye Ndiaye sean llevados ante la Justicia.
  • La derogación de la Ley de Extranjería y de todos los mecanismos de control y exclusión amparados bajo ella como las redadas racistas, las paradas por perfil étnico, los Centros de Internamiento de Extranjeros o las deportaciones.
  • A los poderes políticos el reconocimiento en las leyes de unos derechos y libertades para las personas migrantes que se ajusten a los Derechos Humanos, para así evitar más casos como el de Mame Mbaye Ndiaye.

Concentraciones:

MADRID 

BARCELONA

ZARAGOZA 

IRUÑA

VALENCIA

MANRESA

LEÓN




martes, 24 de mayo de 2016

CONOCE NUESTROS PAÍSES


El alumnado de las Aulas de Inmersión en Asturias trabaja de forma individual, y en pequeños grupos, el español como segunda o tercera lengua. 

Nuestra meta como profesoras de español es que logren un manejo del español que les permita acceder a los conocimientos del aula en la que están escolarizados.  

En muchas ocasiones, cuando el profesorado de los centros a los que vamos nos lo permite, accedemos al aula ordinaria y acompañamos al alumnado de incorporación tardía para que presente ante su clase de referencia su país. Apoyados en un pps que hemos elaborado con ellos y ellas cuentan aspectos de su cultura que contribuyen  a  generar riqueza y caminar hacia una educación intercultural.

Estos son algunos de los pps que han elaborado desde el AULA DE INMERSIÓN LINGÜÍSTICA DEL IES CALDERON DE LA BARCA ( Gijón)  mi compañera, Maite Seigas con su alumnado.







martes, 19 de abril de 2016

3052, Mamadou Dia

El senegalés Mamadou Dia relata sus 3.052 Km.
28 Abril 2014 ► 23 ABRIL DE 2012 PRESENTACIÓN OFICIAL DEL LIBRO 3052
Cuando solo tenía 22 años,el senegalés Mamadou Dia recorrió 3.052 kilómetros, parte de ellos en una patera, hasta llegar a la Región de Murcia, una distancia que da título al libro en el que narra su periplo y con el que pretende recaudar fondos para fomentar la educación en su pueblo natal.

3.052, persiguiendo un sueño se presentará en Cartagena dentro de la sección literaria del festival La Mar de Músicas, y nace de la promesa que le hizo a sus amigos en 2006 antes de embarcarse en la experiencia que le "cambió la vida", según explica en una entrevista.

Cuando en 2006 se embarcó en un cayuco rumbo al "sueño dorado" de la vida en Europa no podía compartir sus anhelos de crecer con sus amigos, una experiencia que "suponía jugarse la vida".
"No me hubieran permitido partir, así que les escribí una carta diciéndoles que les quería y que al llegar a España escribiría un libro con esa historia", recuerda.
El sueño y la pesadilla.

El proyecto ha tardado seis años en salir a la luz, porque la realidad fue muy diferente a aquel "sueño dorado": en los ocho días que duró su viaje hasta la isla canaria de La Gomera, el senegalés perdió a uno de sus compañeros de viaje y pasó dos jornadas sin apenas agua ni comida, "esperando a la muerte, dentro de una nube de desesperación".

Ya en España, y con paradas en Madrid y Castellón antes de llegar a Murcia, las cosas no fueron más fáciles.
"Pasé más de dos semanas sin entender ni siquiera la palabra ′hola′, y el periodo de adaptación fue muy duro, porque en mi país vivimos todos juntos, en comunidad, con la familia, mientras que aquí estaba solo, me sentía como en una cárcel, totalmente limitado", señala.

Sin embargo, la promesa de escribir su periplo no había caído en el olvido: "la mayoría de mis amigos murieron en otros viajes, tratando de llegar a España, así que no podía incumplir mi palabra porque no tenía la posibilidad de pedirles perdón por ello".
Así nace el libro en el que el senegalés cuenta sus motivaciones para jugarse la vida a bordo de un cayuco, el viaje en sí y la realidad que encontró al pisar tierra española.

"Cuando un joven abandona África en un cayuco, no es un viaje de placer, pero a veces salir de tu país es una obligación, te sientes impotente porque no puedes acceder a un trabajo y piensas que debes vivir dignamente y, si hace falta, morir intentándolo", ha declarado.
Problemas aquí y allí.

En su texto expone también su punto de vista sobre la inmigración y los problemas que esta entraña para los países de llegada y para los de origen ya que, dice, si los jóvenes de Senegal hubieran gastado tanta energía como la que han empleado en España "habrían levantado" la nación.

Dia, voluntario en Cruz Roja y de la Fundación Cepaim de ayuda a inmigrantes, ha puesto en marcha tras la publicación de su libro el Proyecto 3.052 kilómetros, parafinanciar libros de texto y construir una granja en su pueblo natal, Gandiol, en la costa norte del país.

miércoles, 17 de junio de 2015

3052 persiguiendo un sueño



Contundente y claro el escritor, trabajador social y mediador intercultural senegalés Mamadou Dia, lanzando dardos envenenados contra la gestión de la migración por parte de España y Europa. Autor del Libro "3052" persiguiendo un sueño. Dia señala a los causantes del paro juvenil, la escasez de recursos y la pobreza como los verdaderos mafiosos. "Los europeos son los que siempre han invadido y siguen invadiendo a los demás, los que siempre han saqueado y siguen saqueando los recursos de los demás".


jueves, 25 de septiembre de 2014

Repatriados Documental


Reportaje documental rodado en Dakar, Senegal. 2013.
Publicado en El País - Planeta Futuro:
elpais.com/elpais/2014/06/02/planeta_futuro/1401708465_493759.html
Cámara y edición: Celia Hernández
Redactora: Alma Toranzo
http://vimeo.com/92521995

“Cuando nos envían de vuelta nos atan como corderos”

Unos inmigrantes llegan; otros, no. Y son devueltos, en caliente o en frío. Sin dinero ni sueños. En Thiaroye Sur Mer (Senegal) lo saben bien. Esto es parte de su historia

“Cuando nos envían de vuelta nos atan como corderos”, cuenta con expresión de dolor Moustapha Diouf, un joven de Dakar que se ha subido a una patera en más de una ocasión para alcanzar el dorado. Él es el presidente de la Asociación de Jóvenes Repatriados de Thiaroye Sur Mer, un pueblo periférico de la capital senegalesa y uno de los principales puntos de partida de migrantes del país. Durante 2006 y 2007 miles de jóvenes procedentes de Thiaroye murieron o desaparecieron en el mar. Moustapha y sus vecinos conocen bien las consecuencias de la inmigración clandestina y, si hay algo que todos confirman, es que lo único que les ha traído son pérdidas. El documentalRepatriados, que se puede ver en el vídeo de arriba, cuenta cómo los jóvenes, ante la falta de trabajo y la imposibilidad de encontrar un medio para ganarse la vida, decidieron montarse en una patera para llegar a las costas europeas. “No podemos hablar de la inmigración clandestina omitiendo la pobreza. Todo es consecuencia de ella”, sentencia Moustapha.
En los pueblos del litoral senegalés como Thiaroye, el 90% de la población vive de la pesca artesanal. La sucesión de piraguas en las costas de Dakar son una imagen habitual. Cada grupo familiar cuenta con una red: los hombres salen a pescar durante el día mientras las mujeres esperan a que les traigan la mercancía para venderla en el mercado al final de la tarde, cuando un sinfín de barcas vuelven a la playa cargadas de pescado.
No obstante, la mercancía fue disminuyendo a medida que pasaban los años, principalmente a causa de los acuerdos de pesca entre la Unión Europea y Senegal, mediante los que grandes pesqueros europeos trabajaban en el caladero senegalés. Esto, sumado a la presencia de barcos asiáticos y rusos, ha provocado que las familias senegalesas cada vez tengan más dificultades para ganarse la vida. “Los barcos industriales extranjeros se quedan con grandes cantidades de pescado. Todas las zonas donde había peces están ahora esquilmadas. Los pescadores tienen que recorrer cada vez más kilómetros en busca de capturas”, cuenta Ibrahima Sall, presidente de la asociación Luchemos por el desarrollo de Yarakh, desde la que combaten la inmigración clandestina. Ante esta situación, numerosos jóvenes decidieron arriesgar su vida en el mar.
Muchos de ellos alcanzaron su ansiado deseo, llegar a España y forjarse una vida, conseguir un trabajo y poder, de esta manera, ayudar a sus familiares en Senegal a través de las esperadas remesas, unos ingresos que se convierten en el sustento de muchas familias. Un apoyo económico que marca la diferencia y que tiene un efecto llamada, puesto que incita a los vecinos a querer ser partícipes de ese éxito y alcanzar las costas europeas.
Tengan trabajo o no, victoria o fracaso, en los últimos años se están produciendo numerosas repatriaciones de inmigrantes africanos que tienen un dudoso sustento legal. José Miguel Sánchez Tomás, letrado del Tribunal Constitucional, ha calificado las llamadas devoluciones en caliente como “pornografía jurídica”. Diversas organizaciones –principalmente el grupo de lucha contra los Centros de Internamiento para ExtranjerosCIEs No– han denunciado las condiciones en las que producen las repatriaciones, generalmente en lo que se conoce como macrovuelos de deportación, en los que decenas de personas son devueltas a la fuerza en compañías aéreas como Air Europa.
Las personas repatriadas se ven expuestas a situaciones muy complicadas en sus países de origen, pues tienen que soportar la vergüenza del fracaso ante sus familias. Muchos ni siquiera se atreven a volver a sus casas por miedo al rechazo. “Hay gente que se ha vuelto loca porque no le queda más esperanza. Otros han sido estigmatizados en sus casas, en sus familias”, explica Ibrahima.
Yayi Bayam perdió a su hijo en el mar. Esto le llevó a crear un Comité de Mujeres de Lucha contra la Inmigración Clandestina, que ha reunido a un grupo de mujeres cuya principal labor es sensibilizar a los jóvenes para que no se vayan y ofrecer alternativas de formación. Yayi se muestra categórica: “La manera en que repatrían a las personas, esposadas y en condiciones lamentables, supone una violación de los Derechos Humanos”.
Miles de inmigrantes llegan cada año a las fronteras españolas. En ocasiones, como sucedió en el trágico acontecimiento de Ceuta donde15 subsaharianos resultaron muertos, son recibidos con violencia, encerrados en Centros de Internamiento para Extranjeros y repatriados en condiciones de dudosa legalidad. La Unión Europea quiere frenar la llegada de inmigrantes clandestinos; pero también de personas que, queriendo venir por el procedimiento legal, se encuentran con todo tipo de trabas para conseguir el visado necesario. En opinión de Yayi, hay que cambiar esta situación: “Es necesario que Europa comience a construir puentes, Europa no puede desarrollarse sin África”.


jueves, 18 de septiembre de 2014

Partir para contar

Imagen de cubierta: PARTIR PARA CONTAR

PARTIR PARA CONTAR
UN CLANDESTINO AFRICANO RUMBO A EUROPA

TRAORÉ, MAHMUD - LE DANTEC, BRUNO

Libro
Libro de la Distribuidora: 
No
ISBN: 
978-84-15862-12-3
Editorial: 
PEPITAS DE CALABAZA
Coleccion del libro: 
Sin Colección
Idioma: 
Castellano
Número de páginas: 
288
Dimensiones:
145x210
Estado: 
Disponible
Etiquetas: AFRICA


Mahmud Traoré dedicó más de tres años de su juventud a llegar a Europa, en un viaje que le llevó a través del Sahel, el Sáhara, Libia y el Magreb. El final de esta odisea moderna llegó el 29 de septiembre de 2005, cuando participó en el asalto colectivo a la frontera de Ceuta, un hecho que tuvo una gran repercusión en su momento. Aunque su viaje no terminó ahí.

El relato de esta aventura ?contado por Mahmud Traoré y escrito por Bruno Le Dantec? pone al desnudo la realidad de la vida errante de un migrante clandestino, una vida marcada por apaños, esperas, extorsiones y brutalidades, pero también por la ayuda mutua y la valentía. Aquí se desvela el funcionamiento de los centros de internamiento, los guetos y otros campamentos improvisados en los que los migrantes reinventan una organización social a la vez precaria y llena de contradicciones.

Hasta ahora ningún libro había retratado con tanta precisión la realidad subterránea que viven los clandestinos, sin estigmatizar ni idealizar a estos hombres y mujeres que han tenido la flaqueza de creer en la libertad de circulación.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cine africano en Gijón el jueves

Poster La Ausencia (2009)

Calificaciones y críticas

REMOLQUE

Sinopsis

Después de brillantes estudios en Francia y de una ausencia de quince años Adama, joven Polytechnique, apresuradamente regresó a su país natal, Senegal. Él está alarmado por un mensaje que le dice que el repentino deterioro de la salud de su abuela. Ella él y su hermana levantó después de la muerte de sus padres.Adama descubre a su llegada a Dakar, su abuela como un encanto ... A él se engañó deliberadamente? ¿Por qué?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

cine africano en Gijón

Cada jueves, desde el 11 de septiembre al 6 de octubre, el Salón de Actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón va a acoger la celebración de un ciclo de cine africano, organizado por Los Amigos de Thionck-Essyl de Asturias (LATE). Todas las proyecciones tendrán lugar a las 19:30 horas.
Desde hace algunos años, la asociación LATE Asturias realiza diferentes campañas para dar a conocer la realidad de la población senegalesa y africana en general. El ciclo de cine ahora programado forma parte de esa labor, que busca fomentar una relación de conocimiento mutuo, tolerancia y solidaridad entre nuestra cultura y las de África.
Las películas a proyectar en este ciclo son:
Barakat, de Djamila Sahraoui (jueves 11 de septiembre)
L’Absence, de Mama Kéïta (jueves 18 de septiembre)
Ezra, de Newton L. Adouaka (jueves 25 de septiembre)
Maiking of, Le Dernier film, de Nouri Bouzid (lunes 6 de octubre)

viernes, 29 de agosto de 2014

Bilal Traoré

Bilal Traoré: “Cuando abres la boca, empieza la suerte”

El músico y poeta senegalés reclama que la ley de extranjería cuente con los inmigrantes


Vilagarcía de Arousa, 20 de marzo de 2012



Taxista, vendedor de pescado, pintor de casas o panadero son algunos de los trabajos que Abdoulaye Bilal Traoré (Dakar, Senegal, 1968) ha desarrollado a lo largo de su vida. Pero nada le ha llenado más que la música y la palabra. Sobre todo la palabra. Esa con la que Bilal se siente identificado. La misma que le llevó a licenciarse en letras en la Universidad Cheikh Anta Diop Ucad de Dakar pese a la advertencia, todavía hoy vigente, de que “las letras no tienen salida”. Con todo, este senegalés sí le ha encontrado una tan básica como vital: comunicar. Comunicar a través de su poesía, a través de sus canciones. Así nació Oculto al sol (El taller del poeta, 2010), un poemario en el que Bilal habla del amor, de la economía, de la sociedad, de sí mismo, de lo que le rodea. Además de haber colaborado como cuentacuentos, forma parte del grupo de percusión africana Deggo (que significa “la unión” en wolof, el idioma predominante en Senegal) y ha impartido diversos cursos de percusión en Galicia. De espíritu nómada, el destino lo ha traído a la comarca de Arousa, donde reside desde hace más de una década. Actualmente, co-dirige, junto con Alejandro Guanella, el espectáculo“Colores del Alma” en el que confluyen la música y la palabra.


Pregunta.- ¿Qué hay detrás de la decisión de inmigrar que toma un senegalés?

Respuesta.- El senegalés es tan inmigrante como el gallego en el sentido de que los puedes encontrar en el sitio más remoto del mundo. No es una tierra grande, no es un pueblo de muchos millones de gente pero son viajeros. Ahí hay muchos motivos que pueden valer. La mayoría para buscarse la mejoría de su situación económica y la de sus familiares. Yo creo que nací para moverme, quise moverme siempre y siempre he tenido la sensación de moverme, de comerme el mundo, de beberme el mundo, de andar, de ver, sentir, ver lo que se hace por aquí… y ¡esto es una locura! No es fácil, pero la facilidad no está escrita en nada y hemos aprendido que es en el dolor que se aprende muchas cosas. Nosotros hemos evolucionado porque hemos tropezado muchas veces. El conjunto de todo esto es lo que forma la experiencia de cada uno, que cada uno lleva en la espalda para seguir moviéndose.


P.- ¿Qué papel juegan las cofradías senegalesas en los movimientos migratorios?

R.- Se puede decir que en cierto modo, sobre todo en el muridismo que es la más grande, han participado en el hecho de que la gente vaya a fuera a buscar riqueza y traerla al país. A la hora de migrar, aunque no existieran cofradías, la gente emigraría igual por necesidad. Las cofradías tienen su influencia en la vida económica, política y social. Son como comunidades grandes con una guía religiosa que muchas veces manda, digamos, decretos o leyes verbales que se aplican casi a rajatabla. Entre las cofradías no hay choque, más bien hay entendimiento. Aunque haya el 90% de musulmanes en Senegal, la constitución no dice: “Senegal, país islámico”; dice: “Senegal, República laica”. Y eso es muy importante. Pasó porque, simplemente por suerte, la gente prefirió encontrarse en vez de separarse.


P.- ¿Qué opina del “mito del retorno”?

R.- Yo creo que los senegaleses piensan volver. Eso no quiere decir que haya gente que en la vida no haya elegido su sitio o país de acogida como suyo. Pero, en general, en Senegal se emigra para volver algún día. Importante.


P.-¿Cómo comenzó su relación con la música?

R.-A la vuelta de Mauritana volví a mi país con lo equivalente a dos euros en mi bolsillo. Eso en mi país son dos paquetes de tabaco, y lo fumas y se acabó. Es todo lo que había ganado. Y había que buscar una salida. Entonces un buen amigo me dijo: “Montamos un taller de montajes de djembes y vamos a ver”. Empezamos así. Y luego empezamos a tener pedidos de djembes por contenedores. Así pues llega un momento en el que te das cuenta de que para vender el djembe o hacer mejora del negocio tienes que saber cómo tocarlo.
P.- ¿Su amigo tampoco sabía tocar eldjembe?

R.-No, más o menos estábamos en la misma línea. Pero todos acabamos tocando porque era importante y, además, son aprendizajes naturales. En África, el hecho de aprender a tocar la gente lo hace de forma natural. A lo mejor antes eran cosas reservadas a una casta, a un tipo de apellidos; pero hoy en día todo el mundo puede tocar o cantar. El sistema que hay allí es bastante normal: si veo a un grupo de gente que de repente se juntan para ensayar o montar una fiesta espontánea, si tienes un instrumento, te puedes acercar e ir tocando, mirando, oyendo… e intentando poco a poco hasta estar en la base rítmica, acompañar y, paso a paso, pasar a ser solista o lo que uno quiera. Por lo menos vas controlando los ritmos de manera muy natural... Y así empezó mi historia.


P.- Una historia que le ha traído a Europa…

R.- Tuvimos la posibilidad de ir a Bélgica por una invitación de una feria que se organizaba en Liège en 1999. Estuve allí un año. Y luego tuve la posibilidad de quedarme y seguir recorriendo bastantes ferias vendiendo percusión, máscaras, arte africano.


P.- ¿Por qué ha venido a España?

R.- A España vine de visita en el 2000. Era para 15 días, ya ves tú… 11 años. Galicia es bastante parecida a la parte sur de Senegal, en verde, y mucha agua y bastante marisco, gente buena. Y me quedé porque me gusta lo natural. Es una tierra de meigas… ¡qué quieres que te diga! Cuanto más vas subiendo a Europa del Norte, la gente es más robot, y aquí aún quedan cosas que se pueden salvar de humano.


P.- ¿En qué trabajaba entonces?
R.- En el caso de los senegaleses, cuando llegan lo más natural es que tus compañeros te digan: “Búscate alguien que vaya contigo al mercado o si tienes posibilidad cómprate un coche e intentamos ayudarte en mercancías”. Y empiezas en las ferias. Y yo así empecé de venta ambulante. Hice durante un año… un año y medio. Son de las cosas que más he disfrutado. Yo soy muy maruja [risas]. Y te vendía la mercancía pero también te entablaba una conversación. Yo busco conocer, y sí, me lo disfruté muchísimo. Y se aprende mucho mucho mucho mucho… Muy interesante. Aprendí a oír mucho gallego, a conocer, a tener amigos nuevos de diferentes entornos del mismo sitio de acogida, clientes y posibilidades que siempre salen cuando uno habla. Cuando abres la boca, empieza la suerte.


P.- Pero también ha de ser duro…

R.-Muy muy muy duro. Porque eso quiere decir estar y no estar en ninguna parte. Es durísimo. No cuentas mucho. Desgraciadamente hay que tener papeles. En España pasan cosas muy raras sobre todo hablando de las leyes sobre la inmigración. Ya no llevo la cuenta de cuántas veces ha cambiado la ley sobre la inmigración y muy pocas
veces se ha contado con los inmigrantes.
P.- ¿Cómo logró normalizar su situación?

R.- Un amigo, la primera persona que yo hasta que me muera le daré las gracias. Un amigo, que tenía una tienda bastante conocida en Pontevedra de arte africana, fue la primera persona que me dijo: “Bilal, vente aquí a la tienda a dar clases de percusión, yo pego publicidad y vamos a ver”. Así empecé a dar clases de percusión. Y luego, con el tiempo, me dijo: “Oye, ahora que estamos así, ¿no crees que podemos intentar pedir los papeles por este trabajo, yo poniéndome como contratante?”. Así puse los papeles con la ayuda de un sindicato al que también siempre les daré las gracias: el CC.OO. No me gusta hacer política, pero de esto hay que hablar, porque me gusta dar las gracias a cualquier persona. Y luego, cuando salió la aprobación de los papeles mientras estaba en vía administrativa, yo ya había empezado a cambiar de chip en el sentido de que me parecía interesante buscarme alguna base económica. Estaba pensando abrir un locutorio, que acabé abriendo. Por abrir ese locutorio al final me dieron los papeles, me los aprobaron, pero como si fuera autónomo; y luego seguí dando las clases. El locutorio lo cerré en 2009.

P.- ¿Por qué un locutorio?

R.-Porque en Pontevedra en 2002 había sólo uno. El locutorio Ágora fue el segundo locutorio que se abrió en Pontevedra y era imprescindible porque era un servicio importante para inmigrantes que quieren enviar dinero, llamar… Un locutorio digamos se puede considerar como un sitio de servicios y como tener cita con el psicólogo. Son cosas que me gusta mucho hacer. Es muy interesante: un sitio de encuentros de gente, un sitio donde los caminos se cruzan, muchos caminos, de todo tipo. Expresiones. De todo. Alegría, tristeza, todo, todo, todo. Ganas de superar. Un locutorio son muchas cosas, por lo menos el mío. A veces venía gente para hablar de cualquier cosa. Desahogarse.


P.- ¿Y por qué lo cerró?

R.- Por la crisis. Económicamente se estaban poniendo muy frías las cosas. No tenía ganas de seguir. Uno se quema con el tiempo. El locutorio lo tenía para tener una base económica y tenía otras inquietudes, como hacer vida de artista, que es sobrevivir [risas].
P.- ¿Qué estereotipos tiene la población gallega sobre la población subsahariana?

R.-Tajantemente digo que no nos conocemos, aunque parezca. La ignorancia de la gente, de todos nosotros, hacia lo desconocido, es muy muy grande.
P.- ¿Cuál es su opinión acerca del tratamiento que realizan los medios de comunicación sobre la inmigración?

R.-Los medios de comunicación son medios de comunicación. ¿Qué es un medio de comunicación hoy en día? Una empresa. ¿Qué es una empresa? Un generador de beneficios. Tampoco te dicen todo. Los medios de comunicación pueden tener alguna o mucha culpa, pero la culpa la tenemos todos en el sentido de que ahora hay que pensar en el porqué la gente llega a hacer eso. Eso es desesperación. Y peor: una desesperación dentro de una ignorancia total.


P.- ¿Cree en la palabra “racismo”?

R.-No me lo creo mucho. Yo me lo podía creer años atrás, si me hablas de la historia de América hasta la Guerra de Secesión, o si me hablas de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy en el siglo XXI esos actos racistas están casi totalmente prefabricados. Hoy en día le llamaría “ataques de ignorancia”.


P.- ¿Considera que la sociedad está preparada para el multiculturalismo?R.- Yo creo que poco a poco está balbuceando. Creo que hasta el que se dice racista hace el esfuerzo de comprender que hay otras cosas también, porque si no haces el esfuerzo de comprender que hay otras cosas no puedes batallar.


P.- ¿Qué le ha aportado Galicia?R.- Muchas cosas. Tantas cosas que no les puedo contar en poco tiempo. Yo llevo siempre en mi espalda todo lo que he vivido en los lugares donde estuve.


Entrevista por Deborah CastroFotos de Marthazul