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lunes, 9 de mayo de 2016

Historia de un reencuentro

"Quiero decir a los jóvenes senegaleses que no vale la pena venir a España"

Entrevista a Mamadou Dia, activista senegalés que acaba de publicar su segundo libro titulado 'A las 15:00' en el que cuenta las historias de siete migrantes que sufrieron acoso policial
"Es una denuncia contra los actos xenófobos que viven los inmigrantes en muchos rincones de España, particularmente en Lavapiés", cuenta Mamadou
El senegalés llegó a España en un cayuco cuando tenía poco más de 20 años
Detenido el cooperante senegalés Mamadou Dia por resistencia y desobediencia
El cooperante senegalés Mamadou Dia EFE
Hace unos años el activista senegalés Mamadou Dia decidió volver a su pueblo, regresar a Gandiol. Lo hizo con la idea de devolver a su gente una parte de todo lo que le habían enseñado pero también para compartir con ellos lo aprendido en Europa. Tras arriesgar su vida en un cayuco para alcanzar la idealizada España, recorrió el camino de vuelta para explicar en el origen de su viaje que "no merece la pena". 
Pese a su regreso, Mamadou nunca se despegó del todo de España. De hecho, 'A las 15:00' –el segundo libro del escritor cooperante– surgió después de una de sus visitas a Madrid. Mamadou estaba en un bar de la Calle del Amparo, en el corazón de Lavapiés, sacó el móvil para indicar a un amigo su ubicación y un policía pensó que le estaba fotografiando. Acto seguido le golpeó y lo llevó al calabozo.
Uno de los artículos más polémicos de la ' Ley Mordaza' ideada por el Gobierno de Rajoy, el 36.23, prohíbe hacer fotografías a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en el caso de que "pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o en riesgo de una operación".
"Es una denuncia contra los actos xenófobos que viven los inmigrantes en muchos rincones de España, particularmente en Lavapiés", dice cuando se le pregunta por esta publicación. "No es una historia particular, muchas personas me han escrito para contarme que les han detenido y metido en el calabozo", explica y dice tajante: "Es una manera de denunciar el acoso policial".
Mamadou tiene 32 años, estudió Trabajo Social entre África y Europa, y llegó a España en un cayuco cuando tenía poco más de 20 años. Se subió al bote sin despedirse y sin avisar a nadie. No quería que lo disuadiesen. Soñaba con la Europa próspera en la que los inmigrantes pueden hacerse ricos y se encontró con una España desvencijada por el paro y reacia, en algunas ocasiones, a los inmigrantes.
"Cuento las razones que hacen que mucha gente quiera venir a España y explico cómo el saqueo de las riquezas africanas nos ha obligado a ello", añade. Pero Mamadou ha regresado a Senegal con el objetivo de explicarle a sus compatriotas que Europa no es la tierra soñada, que es muy difícil encontrar un trabajo e incluso regularizar su situación. El activista no quiere convencer a nadie y cree en la libertad de cada uno para decidir si abandona o no su país, pero desea hacer ver a sus amigos y familiares que en Gandiol se puede tener una vida tan completa y próspera.
"Los que viajan son los más curiosos y preparados", apunta el activista y plantea el problema que supone que los jóvenes más talentosos se vayan de Senegal, algo que recuerda –salvando las distancias– a nuestra propia historia, a la huida de la generación de españoles mejor preparada. "Si esta gente no se plantea regresar, si mueren en el camino... nadie ayudará a nuestros hermanos", comenta emocionado. Mamadou cree firmemente que hay que regresar a África para poder participar en el desarrollo de su continente.
Los 400 ejemplares de la primera edición de A las 15:00 ya se han agotado aunque Dia dice con alegría que están a punto de imprimir una segunda tanda.
Un grupo de mujeres en Gandiol // Hahatay
Un grupo de mujeres en Gandiol // Hahatay

"En mi pueblo también hay oportunidades"

Una tarde, Mamadou conoció a un grupo de ancianos senegaleses en una plaza de Madrid. Cuando se interesó por sus historias, le contaron que viajaron a Europa para hacerse ricos y volver con dinero a sus ciudades. Pero no fue así. Muchos de ellos llevan más de 25 años en nuestro país y saben, aunque no lo dicen, que jamás volverán a ver Senegal. "Quiero decir a los jóvenes que no vale la pena venir a España", reconoce después de su propia experiencia.
Cuando pisó Gandiol por primera vez después de su periplo hasta Europa descubrió sorprendido que muchos españoles habían viajado hasta Senegal y para él esto tenía un significado claro: "En mi pueblo también hay oportunidades". Así que se lanzó a la aventura de fundar una ONG y espera levantar un centro cultural con la ayuda de sus propios vecinos y de voluntarios.
"Hemos empezado el proyecto del centro cultural para que haya un espacio de encuentro en el que alfabetizar a niños y mujeres". Mamadou ve esencial que las mujeres sean capaces de leer y escribir puesto que "el pueblo está sostenido por la fuerza de las mujeres y queremos darles las herramientas necesarias para que sean autosuficientes". También quieren seguir instalando zonas de cultivo y organizar diferentes talleres de reciclaje o de medio ambiente.

martes, 19 de abril de 2016

3052, Mamadou Dia

El senegalés Mamadou Dia relata sus 3.052 Km.
28 Abril 2014 ► 23 ABRIL DE 2012 PRESENTACIÓN OFICIAL DEL LIBRO 3052
Cuando solo tenía 22 años,el senegalés Mamadou Dia recorrió 3.052 kilómetros, parte de ellos en una patera, hasta llegar a la Región de Murcia, una distancia que da título al libro en el que narra su periplo y con el que pretende recaudar fondos para fomentar la educación en su pueblo natal.

3.052, persiguiendo un sueño se presentará en Cartagena dentro de la sección literaria del festival La Mar de Músicas, y nace de la promesa que le hizo a sus amigos en 2006 antes de embarcarse en la experiencia que le "cambió la vida", según explica en una entrevista.

Cuando en 2006 se embarcó en un cayuco rumbo al "sueño dorado" de la vida en Europa no podía compartir sus anhelos de crecer con sus amigos, una experiencia que "suponía jugarse la vida".
"No me hubieran permitido partir, así que les escribí una carta diciéndoles que les quería y que al llegar a España escribiría un libro con esa historia", recuerda.
El sueño y la pesadilla.

El proyecto ha tardado seis años en salir a la luz, porque la realidad fue muy diferente a aquel "sueño dorado": en los ocho días que duró su viaje hasta la isla canaria de La Gomera, el senegalés perdió a uno de sus compañeros de viaje y pasó dos jornadas sin apenas agua ni comida, "esperando a la muerte, dentro de una nube de desesperación".

Ya en España, y con paradas en Madrid y Castellón antes de llegar a Murcia, las cosas no fueron más fáciles.
"Pasé más de dos semanas sin entender ni siquiera la palabra ′hola′, y el periodo de adaptación fue muy duro, porque en mi país vivimos todos juntos, en comunidad, con la familia, mientras que aquí estaba solo, me sentía como en una cárcel, totalmente limitado", señala.

Sin embargo, la promesa de escribir su periplo no había caído en el olvido: "la mayoría de mis amigos murieron en otros viajes, tratando de llegar a España, así que no podía incumplir mi palabra porque no tenía la posibilidad de pedirles perdón por ello".
Así nace el libro en el que el senegalés cuenta sus motivaciones para jugarse la vida a bordo de un cayuco, el viaje en sí y la realidad que encontró al pisar tierra española.

"Cuando un joven abandona África en un cayuco, no es un viaje de placer, pero a veces salir de tu país es una obligación, te sientes impotente porque no puedes acceder a un trabajo y piensas que debes vivir dignamente y, si hace falta, morir intentándolo", ha declarado.
Problemas aquí y allí.

En su texto expone también su punto de vista sobre la inmigración y los problemas que esta entraña para los países de llegada y para los de origen ya que, dice, si los jóvenes de Senegal hubieran gastado tanta energía como la que han empleado en España "habrían levantado" la nación.

Dia, voluntario en Cruz Roja y de la Fundación Cepaim de ayuda a inmigrantes, ha puesto en marcha tras la publicación de su libro el Proyecto 3.052 kilómetros, parafinanciar libros de texto y construir una granja en su pueblo natal, Gandiol, en la costa norte del país.

viernes, 8 de abril de 2016

Entrevista a Mamadou Dia


mamadou dia. escritor y activista senegalés

"Los sirios no se juegan la vida en el mar, lo hacen quedándose allí"

Su libro '3052', en el que relata su odisea en cayuco rumbo a España va por la sexta edición Denuncia la lacra del "racismo institucional"
Enrique Abuín granada | Actualizado 08.04.2016 - 01:00
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El escritor senegalés Mamadou Dia, ayer en su visita al taller de Cooperación y Arquitectura de la UGR.
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"Se han repartido el mundo, ya nada me asombra". Este estribillo del cantante Tiken Jah Fakoly recoge el sentimiento de un continente, África, al que las grandes potencias no invitaron a la hora de partir la tarta y dividir sus tierras. Lo que deriva en las miles de personas que cada año se juegan la vida en el mar con destino a una Europa esquiva con la acogida. Uno de ellos es Mamadou Dia, que en 2006 partió desde Dakar (Senegal) en busca de 'El Dorado', pero se topó con otra realidad cuando llegó a España. Su suerte es la de poder contar una historia que merece ser escuchada. La que comenzó tras oír la palabra agua después de 72 horas en La Gomera de la boca de una voluntaria. Ahí se le aclaró la garganta y se le encendió la bombilla de ayudar a los demás. Lo hizo escribiendo el libro que le prometió a sus amigos antes de partir, que tituló 3052 (la distancia entre su casa y Murcia, donde se asentó) y que ya va por la sexta edición tras vender 11.000 ejemplares. Ahora tiene uno nuevo, 15:00, en el que cuenta una de las peores horas de su vida cuando fue detenido y agredido por dos policías en Madrid. Aunque su gran obra es Hahatay, la ONG con la que lleva risas a los niños de Gandiol, su pueblo natal, y de la que ayer habló con orgullo en su visita a Granada.

-¿Mereció la pena el viaje?

-Siempre digo que no mereció la pena. Yo sólo soy uno más dentro de los más de 6.000 senegaleses que hay en España y de las más de 30.000 personas que se dejaron la vida en el camino para venir aquí, personas que seguramente habrían hecho muchas cosas. Es la fuerza de 30.000 jóvenes que se han quedado en el mar y no es nada comparado con lo que puede conseguir uno solo. Es la materia gris, el poder de Senegal y África que viaja, lo que debería construir el futuro, por eso no merece la pena. Yo estoy intentando sembrar un granito de arena, pero todo esa gente podría aportar mucho más.

-Más de 600 inmigrantes han llegado a las costa andaluza en lo que va de año, no es fácil hacerle ver la realidad a una persona que está desesperada.

-La gente ve en su propio país guerras y hambrunas, pero no lo ven en Europa. Cuando lo están pasando mal, piensan en un país que no lo están pasando mal y yo les hago siempre la misma pregunta: ¿Por qué los sirios se están jugando la vida en un barco con tantas personas? Los sirios no es el mar donde se juegan la vida, sino estando en su propia tierra porque todos los días estallan bombas. De hecho, para los sirios es menos peligroso estar en el mar que en su país. La gente va a otros sitios con la esperanza de encontrar algo mejor.

-¿Le sorprende que Europa también le esté dando la espalda a los refugiados sirios?

-No. Cuando estás en África escuchas el típico insulto de que África no es una tierra civilizada y Europa sí. Y luego te das cuenta que con todas las desgracias que han pasado en África, se siguen acogiendo europeos sin ninguna persecución, sin ningún mal trato. Aquí, sin embargo, hay fronteras, vallas, frontex y existen muchos proyectos de la Unión Europea para frenar la inmigración y que la gente no venga aquí. Con Siria debería haber también un sentimiento de civilización porque todos hemos visto como han pasado por una miseria total de bomba sobre bomba. ¿Tú crees que es normal que en Francia estallara un atentado y al día siguiente salga con un puñado de armas para bombardear a Siria? ¿Dónde está la civilización en todo esto?

-Sin embargo, las democracias occidentales aluden constantemente a los derechos humanos.

-La política europea es hipócrita, sucia y sin vergüenza. Intenta enseñar sobre derechos humanos y civilización, pero luego hace lo peor y pisotea todos los días los derechos humanos. Europa está implicada en todas las políticas extranjeras, todos los países donde hay recursos naturales están pisoteándolos, porque allí manipulan para que haya guerra, miseria y poder llevarse los recursos que necesitan ellos. Aún así se permite dar lecciones porque dispone de los medios y del poder de la comunicación. Hace falta un periodismo un poco más comprometido para el pueblo, porque el periodismo es la oreja del pueblo y la voz del pueblo.

-Y en España, ¿ha sentido el racismo de cerca?

-Lo que he encontrado a pie de calle no es racismo. Muchos hermanos sí lo piensan, pero para mí es ignorancia. El racismo institucional sí existe y es el que tiene el poder de frenar, controlar, dirigir y manipular. El español a pie de calle puede ser ignorante y pasar de ti, pero no es un racismo de ir a por ti, a por lo que tú tienes, a matarte. Yo creo que no lo he visto. El institucional sí existe y lo he visto.

-En España, además de las concertinas de Ceuta y Melilla hay Centros de Internamiento de Extranjeros, ¿cómo valora estos establecimientos?

-Son cárceles. Encarcelan a gente que no han cometido delitos, que han cometido faltas administrativas como no llevar un papel, pero no un delito. No están atentando contra nadie, pero a esa gente se le priva de sus libertades, de sus derechos y de decidir por ellos. Europa se insulta todos los días llamándose a sí mismo civilización.

-¿Qué le parece el impulso que está cogiendo la extrema derecha en algunos países?

-Es muy preocupante. Europa tiene que tener mucho cuidado para los años que van a venir porque esa política de extrema derecha que está promoviendo el racismo y la xenofobia es una cultura bárbara. Además, Europa no tiene ningún recurso natural y su población va a envejecer mucho. Es decir, no se está centrando en los problemas de aquí a veinte años y estos acabarán llegando.

-Hay muchos jóvenes españoles que han tenido que emigrar, ¿cree que esto les ayudará a entender mejor por lo que pasan las personas que vienen a su país?


-Queda camino por recorrer, pero se va logrando este sentimiento.