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domingo, 1 de septiembre de 2019

Entrada en grupo en Ceuta

Un total de 155 migrantes entran en Ceuta cruzando su doble valla en la primera incursión en grupo en un año

El último salto masivo se produjo hace un año y al día siguiente el Gobierno devolvió a quienes lo protagonizaron aplicando un Tratado de Readmisión de 1992. Once guardias civiles han resultado heridos leves
155 migrantes entran en Ceuta cruzando la valla EL MUNDO (Vídeo)
Un total de 155 hombres de origen subsahariano ha accedido irregularmente a Ceuta a primera hora de la mañana de este viernes en el primer intento de asalto en grupo de su perímetro fronterizo terrestre desde hace un año.
Además, ocho inmigrantes han intentado pasar saltando la valla, quedándose encaramados durante algo más de dos horas. Desde tierra los guardias civiles intentaban disuadirles para que bajaran, pero finalmente han utilizado una cesta para subir a recogerlos de uno en uno. Una vez en territorio español han sido devueltos en caliente, entregados a la policía marroquí inmediatamente por la puerta que une los dos territorios aplicando la figura del "rechazo en frontera" incluida en la última reforma legal. Todos ellos presentaban serios síntomas de debilidad, heridas y problemas para caminar.
Personal de la Cruz Roja atiende a los inmigrantes llegados hoy a Ceuta.
Hacia las 7.20 horas, un grupo de unas 200 personas se ha aproximado a la ciudad autónoma por la carretera de Beliunes hasta llegar a la zona fronteriza de Benzú, donde han sorteado la cerca marroquí y a continuación han derribado una puerta en el doble vallado español, según el testimonio de los vecinos.
Los inmigrantes, que según su propio testimonio llevaban cinco meses preparando la entrada, han aprovechado la densa niebla que cubría la zona para evitar ser detectados por las cámaras de calor con las que España vigila los 8,2 kilómetros de frontera y donde el Ministerio del Interior ejecutó obras a principios de 2018 para intentar impermeabilizarlo.
El lugar elegido para el intento ha sido el extremo norte del perímetro fronterizo, un punto de unos 200 metros de longitud que termina en el espigón marítimo de Benzú, en aguas del Estrecho de Gibraltar, que no llega a cubrir la valla con concertinas desplegada durante los últimos meses por el Reino alauita en paralelo a las defensas territoriales españolas.
Los inmigrantes, la mayoría muy jóvenes, han logrado llegar al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) a la carrera siendo, algunos, atendidos por los vecinos de la zona. Otros han sido trasladados hasta el CETI por el Equipo de Respuesta Inmediata ante Emergencias (ERIE) de Inmigración de la Cruz Roja, cuyos voluntarios han curado a 16 fundamentalmente de "heridas, golpes y cortes de menor gravedad".

ONCE GUARDIAS CIVILES HERIDOS

Un total de once guardias civiles han tenido que recibir asistencia médica tras intentar contener a la llegada de los inmigrantes y han sido ya dados de alta. En todos los casos presentaban "contusiones leves en brazos, piernas y manos" y uno de ellos había sido alcanzado con "algún tipo de líquido abrasivo" en los ojos, según han precisado fuentes del Instituto de Gestión Sanitaria (Ingesa) en declaraciones a Europa Press.
Ninguno de los funcionarios de la Comandancia local de la Benemérita ha sido evacuado al Hospital Universitario tras pasar por una clínica del centro de la ciudad autónoma.
Hasta el área de Urgencias sí ha sido derivado uno de los inmigrantes, un varón de 21 años al que se ha diagnosticado un esguince de tobillo.
El último salto en grupo de la frontera de Ceuta se registró el 22 de agosto de 2018 aprovechando la relajación de las autoridades marroquíes durante la Fiesta del Sacrificio. Un total de 119 indocumentados logró acceder a la ciudad, pero todos salvo tres menores de edad fueron devueltos al día siguiente a Marruecos tras aplicar el Gobierno español un Tratado de Readmisión de 1992.
Ninguna de las fuentes gubernamentales consultadas por Europa Press ha confirmado o descartado que esta vez se vaya a implementar o no un procedimiento similar. Solamente han recordado que el texto de referencia establece que "la solicitud de readmisión deberá ser presentada en los diez días posteriores a la entrada ilegal".
La Delegación del Gobierno en Ceuta explica que con la entrada de estos inmigrantes la ocupación máxima del CETI vuelve a verse superada, ya que hasta la fecha se encontraba por debajo de sus 512 plazas, y ahora se situará por encima de las 620 plazas, aunque, de momento, no se necesitará instalar tiendas de campaña del ejército como en otras ocasiones.
Entre enero pasado y mediados de agosto, 18.018 inmigrantes entraron en España de manera irregular, aunque son 11.523 menos que en 2018, con un descenso del 39 %.
La gran mayoría llegaron en embarcaciones precarias procedentes de Marruecos y 3.427 (un 18,1% menos que el año pasado) lo hicieron a través de la frontera con ese país en las ciudades Ceuta (671) y Melilla (2.756), según datos del Ministerio español del Interior.

LA VERSIÓN DE MARRUECOS

El Gobierno de Marruecos ha asegurado que ha impedido el acceso de "unos 400 inmigrantes subsaharianos" a Ceuta. Un comunicado de las autoridades del gobierno local de Mdiq-Fnideq sostiene que 90 de los inmigrantes han sido detenidos, sin hacer alusión al hecho de que 155 lograron su objetivo y se encuentran actualmente en la ciudad autónoma.
La versión marroquí detalla que los 400 subsaharianos trataron de acceder a Ceuta a través de la valla en la zona de Beliunes, extremo oeste de la ciudad, sin llegar a lograrlo.
Añade que nueve de los participantes en el asalto resultaron heridos leves y necesitaron atención médica en el hospital de Fnideq (Castillejos), ciudad cercana a Ceuta por el sur.
En estos momentos la policía marroquí sigue buscando a los otros subsaharianos que participaron en el asalto.
El incremento de la presencia policial marroquí en el entorno fronterizo cada vez dificulta más las "bolsas" de emigrantes que antaño acampaban de forma indefinida en las montañas vecinas esperando el momento propicio para pasar.
Agentes de la Policía Nacional custodian a los inmigrantes llegados esta mañana a Ceuta.

martes, 13 de septiembre de 2016

Sirios entran por Melilla


Más de diez mil sirios han entrado a España por Melilla

El modelo de contención y rechazo de flujos migratorios español se copia en la Unión Europea

El 90% de los refugiados que llegaron a la península se han ido hacia otros países del norte




Entrada a Melilla en el paso fronterizo de Beni Enzar. FOTO: ANTONIO RUIZ / VÍDEO: EL PAÍS TV
En cuestión de meses, y con tres millones de refugiados aporreando las puertas de Europa, el modelo de gestión de los flujos migratorios de Melilla ha pasado de ser cuestionado y criticado a ser un ejemplo a seguir, reflejado en medios de comunicación internacionales y publicitado por ministros y comisarios europeos. En menos de un año, las llamadas “devoluciones en caliente”, que el Consejo europeo entendía como una vulneración del Convenio Europeo de Derechos Humanos y de la Convención sobre el estatuto de los refugiados de 1951, pasaban a ser “compatibles con su directiva de retorno”.


La presión migratoria ya no era solo una cosa de los países del sur de Europa y llevaba a la canciller Angela Merkel el pasado 8 de marzo a negociar, a cara de perro y hasta la madrugada en Bruselas, con su homólogo turco Erdogán para dar forma a un acuerdo que sonrojaba a toda Europa: Turquía acogería todos los refugiados devueltos desde Grecia a cambio de 6.000 millones de euros (en dos tandas), visados para los turcos a partir de junio y facilidades para su eventual ingreso en el club de los 28.
La crisis humanitaria más importante desde la Segunda Guerra Mundial relativizaba todas las regulaciones migratorias existentes. Y donde una comisaria de Interior sueca, Cecilia Malmström, había señalado “una violación de la legislación” de los derechos humanos en Melilla, su sucesor, el griego Dimitris Avramopoulos, aplaudía en febrero la creación de la oficina de asilo en su frontera con Marruecos y avalaba las devoluciones masivas desde España hacia el país vecino de inmigrantes de terceros países, tal y como iban a empezar a producirse después en Turquía con los sirios, incluso teniendo estatus de refugiados.
Dos países, Marruecos y Turquía, con menos cortapisas legales y una menor protección de los inmigrantes, para hacer el trabajo más incómodo de España y Europa respectivamente. Las contraprestaciones, sin embargo, no son tan claras y explícitas en el caso marroquí y dan lugar a circunloquios entorno a un tema tabú y sagrado para el reino alauí: el Sáhara Occidental. “Sin Turquía Europa no podría hacer frente al drama de los refugiados”, admite el ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz. Y, ante los cuestionamientos por el respeto a los derechos humanos, zanja: “Yo tengo que decir que, igual que Turquía es un país seguro, Marruecos es un país seguro”.


“No se puede resolver este asunto de forma limpia porque los estándares legales que los países de la Unión Europea se han dado a sí mismos lo hacen prácticamente imposible”, reconoce Carmen González Enríquez, investigadora principal del área de migraciones del Real Instituto Elcano. “Nuestras propias normas nos impiden gestionar el proceso como querríamos y por eso necesitamos países donde las normas no sean tan rígidas y permitan eso que aquí no podemos hacer”, explica. “Cualquier país en África con el que cualquier estado europeo llegue a un acuerdo de este tipo va a plantear ese tipo de dilemas”, analiza. Y recuerda: “Ya se planteaban cuando Italia tenía esos acuerdos con Túnez o con la Libia de Gadafi, o ahora con Turquía".
La eficacia del rechazo
El caso es que, a tenor de los resultados de esas políticas, primero repudiadas y luego alabadas, el modelo de contención y rechazo melillense es un éxito. Y frente a esa repetida idea de que son solo 18 los refugiados que ha acogido España —en referencia al cupo de reasentados—, en realidad son más de 10.000 (8.000 solo en 2015) los sirios que han entrado en el país por Melilla entre 2012 y 2015, y solo 400 en lo que va de año, según datos oficiales. El 90%, según las mismas fuentes y las ONGs responsables de su acogida, han continuado su viaje hacia el norte de Europa, principalmente hacia Bélgica y Alemania, donde encuentran mejores coberturas sociales. Incluso algunos han preferido regresar a Marruecos.
Por otra parte, de los 22.000 subsaharianos que se encaramaron a la valla en los 70 saltos, de unas 300 personas cada uno, registrados a lo largo del 2014, solo 2.000 lograron su primer objetivo: el CETI, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes de Melilla. Tan común era que saltasen 300, que en el argot policial "un 300" equivale a "un salto", aunque pronto quedó superado por avalanchas de miles de personas. "Comunicar por radio "un 300-1.000" resultaba contradictorio", recuerda el comandante Arturo Ortega.


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Un ciudadano sririo residente en el CETI de Melilla escribe en su brazo pidiendo ayuda. ANTONIO RUIZ


En 2015, en cambio, sólo hubo 11 saltos, en los que un centenar de personas consiguieron entrar. Y en lo que va de año solo ocho personas se han colado en suelo español, sorteando a los agentes de las fuerzas especiales desplegadas por la Guardia Civil, en el único salto —de los cinco registrados— que se ha culminado, según fuentes oficiales.
El sistema resulta disuasorio para los inmigrantes que quieren llegar de manera irregular y se sustenta en tres pilares. Por un lado, una triple valla, reforzada en distintas etapas desde el inicio de su construcción en 1997, con una inversión global de 48 millones de euros, según datos de Amnistía Internacional.
Por otra parte, en los rechazos masivos y forzosos de inmigrantes subsaharianosen frontera aceptados por Marruecos de buen grado desde 2006, aunque nadie sepa decir qué pasa después con ellos: “Me consta que muchos son enviados hacia Rabat, probablemente porque allí en la capital le pueden dar mejor solución”, apunta sin seguridad el delegado del Gobierno de Melilla, Abdelmalik El Barkani.
Por último, la limitada capacidad de acogida que no llega a mil personas —tras la reciente ampliación del CETI— y que condena a un incómodo hacinamiento a los inmigrantes por un máximo de seis meses no anima demasiado a los inmigrantes a elegir España como destino. Y, a la luz de los datos y de que el objetivo es evitar la entrada de inmigrantes irregulares, es eficaz, funciona.


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Un policia controla el paso de vehículos y peatones entre España y Marruecos. A. R.


Las vallas ya se han replicado en las fronteras de media Europa y la empresa malagueña Security Fencing (ESF) que las fabrica ha hecho su agosto, pero ¿hasta qué punto es este modelo es exportable o extrapolable?. Según El Barkani, “la experiencia de tantos años de Melilla es digna de tener en cuenta” pero, dice, “los melillenses, y yo como melillense, español y europeo, no nos podemos resignar a que este sea el modelo de inmigración, o ¿es que no somos capaces de generar una forma en que los inmigrantes de distintos países lleguen con su documentación e incluso con un contrato de trabajo a este territorio?”.
El asunto es peliagudo. Y no hay una respuesta unívoca. “Estos son los pilares”, resumía el ministro del Interior: “Cooperación en origen con los países de origen y tránsito, cooperación operativa y también equipos policiales conjuntos, ayuda al desarrollo y también, para facilitar todo esto, apertura de embajadas y antenas diplomáticas en todos estos países de origen y tránsito. Esa es la política para luchar y hacer frente y gestionar de manera adecuada los flujos migratorios”. Y aseguraba: “En la agenda comunitaria ya se habla de cooperación con los países de origen y tránsito, es decir, todo lo que nosotros hemos desarrollado con no pocos países: Marruecos, Argelia, Mauritania, Senegal, Guinea Conacry, Guinea Bissau, Gambia, Cabo Verde, Mali y Nigeria y, donde ya teníamos embajadas abiertas, pues consejerías de Interior. Eso hay que hacerlo porque eso es lo que te permite después gestionar todas esas políticas”.
Pero lo que en el modelo español resulta difícilmente aplicable al caso actual de la crisis de refugiados, como señala Enríquez, “es que en el modelo español no hay refugiados”, y los que llegaron se fueron. “Nuestra inmigración es esencialmente económica y sus normas son claras: si un país europeo no desea recibir inmigrantes porque considera que no tiene un hueco en su mercado laboral, tiene todo el derecho a negarse. En el refugio entran en juego unas valoraciones morales, una obligaciones legales, que no se tienen respecto a la migración económica”, explica. “Pero hay que tener en cuenta también que dentro de esta oleada de refugiados hay muchos que no lo son. Y en el caso italiano casi el 100% son inmigrantes económicos, en ese caso sí podría ser aplicable este modelo”.


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Cuatro inmigrantes subsaharianos intentaron entrar en Melilla ocultos en un vehículo. La policía detectó su presencia. A. R.


En realidad, “el modelo” no es más que el resultado de las sucesivas respuestas y adaptaciones a las emergencias provocadas por las distintas oleadas de inmigrantes a lo largo de la historia. Entre 2001 y 2003 fueron las pateras desde Marruecos a la costa española, que se cortaron principalmente con el SIVE, el Vistema de Vigilancia Exterior. Entre 2004 y 2005 comenzaron a sucederse los saltos masivos en Ceuta y Melilla, en la llamada "crisis de las vallas". En 2006 fueron los cayucos desde el África Occidental, que desembarcaron a cerca de 40.000 personas en un solo verano en las islas Canarias y que se frenaron radicalmente con una decidida ofensiva diplomática española en Mauritania y Senegal y, en paralelo, el acuerdo con Marruecos para que aceptase las devoluciones de subsaharianos.
Las barcazas empezaron entonces a salir de Libia hacia Italia y colapsaron Lampedusa y después Sicilia. Y la guerra de Siria provocó el gran éxodo de refugiados de Turquía a Grecia camino de los Balcanes para alcanzar los países del norte de Europa, a la que se han sumado también inmigrantes económicos.
Se cierra una vía y se abre (o se reabre) otra. “Si ya no se habla del Mediterráneo Occidental es porque forma parte de la solución”, asegura Fernández Díaz. Pero advierte: “Esto son vasos comunicantes: si tu taponas el Mediterráneo Oriental y Central, vendrán al Occidental”.