AULA DE INMERSIÓN LINGÜÍSTICA CUENCA DEL NALÓN Y CAUDAL (SEDE EN: I.E.S. CUENCA NALÓN. LA FELGUERA. LANGREO)
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miércoles, 15 de enero de 2020
Cuando la red no es social
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http://www.rtve.es/alacarta/videos/documentos-tv/documentos-tv-cuando-red-no-social/4602671/
domingo, 25 de noviembre de 2018
Datos preocupantes en los adolescentes
La involución de los adolescentes
Los expertos detectan comportamientos que reflejan una sumisión de las chicas a los chicos
Sevilla

“Es curioso que los jóvenes, que creemos están más educados en la igualdad, parece que no. Aventajan a los mayores en comportamientos machistas y las chicas consideran normal dejarle al novio el teléfono para que comprueben que no habla con otros. Esa igualdad de género que inculcan no aparece y pasa en todas las clases sociales”. El testimonio de Félix Romero, jefe del grupo de Delitos Tecnológicos de la policía en Sevilla, es esclarecedor.
Para revertir parte de la violencia sexual, y como casi con todas las cuestiones fundamentales del comportamiento, la clave está en la educación, coinciden los expertos. Es la histórica asignatura pendiente para los niños y adolescentes, una formación que asiente los valores del feminismo —la igualdad entre hombres y mujeres— ese sencillo concepto con tanta dificultad de comprensión este último año. Los educadores han detectado una peligrosa involución en el comportamiento tanto de los chicos como de las chicas, que reflejan una sumisión de estas últimas hacia sus parejas radicalmente opuesta a la ansiada igualdad.
Tras la LOMCE, los partidos políticos tienen ahora una ocasión de oro para potenciar los contenidos en igualdad en el Pacto por la Educación en la subcomisión del Congreso, pendiente ya de establecer conclusiones después de escuchar a 84 expertos, algunos de los cuales han alertado de la relevancia del asunto.
Sandra Moneo, portavoz de Educación del PP en el Congreso, admite: “Sorprendentemente, las relaciones son cada vez menos igualitarias. Hemos retrocedido, pero no sé qué se nos escapa, algo tendremos que valorar. Estamos en una sociedad extraordinariamente madura, pero resulta que dentro del centro educativo se da el acoso de chicos a chicas y el bullying está a la orden del día”.
Tras eliminar el Gobierno la asignatura Educación para la Ciudadanía en 2015, los alumnos hoy solo reciben educación en igualdad si tienen suerte con su profesor y un centro sensibilizado. “No hay nada que lo recoja, ni objetivos, ni programación ni nada que facilite la labor del profesorado. Tampoco están los docentes formados en igualdad”, confirma Mari Luz González, responsable de Organización de Mujeres de la confederación mayoritaria de sindicatos STES.
El director general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Marco Aurelio Rando, arguye que la educación en igualdad es un “elemento transversal” y que “algunas materias introducen referencias concretas, aunque en los trabajos por el Pacto educativo habrá ocasión de revisar este aspecto”.
El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU visitó en 2014 España para examinar la discriminación contra la mujer, y tildó de “medida retrógrada” esta sustitución de la asignatura Educación para la ciudadanía por Valores Sociales y Cívicos como alternativa a la de Religión. “Este cambio es una medida retrógrada en el esfuerzo general por eliminar los estereotipos de género discriminatorios y empoderar a las niñas”, zanjó.
Y para que los adolescentes aprendan qué significa una relación afectivo-sexual sana es necesario que alguien sin apellido Google les ilustre. “La educación sexual o no se hace o se hace con perspectiva limitada, porque también es deseo, comportamientos, placer, reproducción y pareja. No se ha avanzado nada”, lamenta Raquel Hurtado, sexóloga y especialista en adolescentes y jóvenes de la Federación de Planificación Familiar Estatal. Ninguna de las 17 comunidades autónomas considera esta formación imprescindible y solo aparece en los centros que organizan un par de talleres de 50 minutos al año, con programas de apoyo como el PIES en la Comunidad Valenciana, enfocado a los adolescentes.
¿De dónde surge la ceguera si todos los expertos detectan esa involución en el comportamiento afectivo de los adolescentes? “Todo el mundo está de acuerdo en que el porno no es una vía para informarse de la sexualidad; o sobre que un embarazo no deseado en la adolescencia es un problema y hay consenso sobre el uso del preservativo. Pero la información de prevención no es suficiente, es necesario revisar el trabajo actitudinal y revisar comportamientos. Y ahí, eso, molesta un poco y piensan ‘estas cosas hay que hacerlas en casa”, ilustra Hurtado. “Eso es malentender la educación sexual. Ayudar a pensar no es dar respuestas. Les parece que vamos a adoctrinarles en vez de enseñarles a tomar decisiones en base a informaciones científicas. No basta con decir que no se vea porno”, concluye.
Los ejemplos del repunte del machismo temprano son tangibles: el control de la pareja identificado como amor, los celos como algo positivo, los mitos románticos como el amor de verdad, controlar y reducir las amistades de la chica, por lo que cuando la relación adolescente se rompe esta se aísla al haberse quedado sin círculo de amigas... “Estamos socializados en un ambiente en que las mujeres no somos sujetos sexuales, sino objetos”, resume Ángela Rodríguez, portavoz de Igualdad por Unidos Podemos en el Congreso, formación que se abstuvo ante el Pacto contra la Violencia de Género por no incluir la violencia sexual, entre otras razones.
El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) exhortó en 2015 a España a “impartir a niñas y niños, como parte del plan de estudios escolar ordinario, enseñanza obligatoria, integral y adaptada a su edad sobre salud y derechos sexuales y reproductivos, en particular sobre el comportamiento sexual responsable y la prevención de los embarazos precoces y las enfermedades de transmisión sexual, por medio de personal debidamente capacitado”. Y abundaba: “Eliminar los estereotipos de género, revisando su legislación en materia de educación, adoptando programas selectivos en el sistema educativo, revisando los libros de texto y los planes de estudio”. Al igual que con la violencia sexual, el Gobierno ignora a la CEDAW.
En la mayor parte de países europeos la educación sexual es una realidad, aunque con diferentes modelos. Mientras que en Francia se incluyó en el curriculum en 2001 en todos los cursos, en Alemania se integra en asignaturas como ciudadanía, ética o biología y en Bélgica es una asignatura independiente evaluable desde 2000. Finlandia la incluyó por primera vez en el curriculum en 1970 y hoy está consolidada, según destaca el informe sobre políticas educativas del Parlamento Europeo realizado en 2013.
La presidenta de la federación de asociaciones de padres CEAPA, Leticia Cardenal, alerta sobre ejemplos llamativos que se avecinan estas próximas semanas: “Los niños leen el catálogo de Reyes de arriba abajo y son muñecas para las niñas y coches de carreras y juguetes de construcción para los niños. Al final el mensaje es que la que limpia es la mujer y el que arregla el taller es el hombre. Hasta que no se corte con todo eso no habrá igualdad”.
Nuevas campañas contra la violencia de género
Lo que hay que dejar de hacer en una campaña contra la violencia de género
El objetivo es cambiar el mensaje, no culpabilizar o estigmatizar a las víctimas y dirigirlo también a quienes maltratan

Madrid
Un mes para el Día Internacional contra la Violencia de Género, el 25 de noviembre, y muy poco para empezar a ver el desfile de campañas institucionales, de radio, de televisión y de empresas que aseguran estar concienciadas con este tema. Un desfile de dos caras. Una positiva, porque si algo se ha conseguido desde el movimiento feminista es que el tema este en todas partes, y la otra no tanto, la de la necesidad de que esas campañas sigan evolucionando.
Desde hace varios años el objetivo es cambiar el mensaje, no culpabilizar o estigmatizar a las víctimas, dirigirlo también a quienes maltratan. Ampliar el foco. Hablar de todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas, que son múltiples y diversas y no se limitan a las relaciones de pareja; debemos hablar de los hijos e hijas de las mujeres que viven y sufren esa violencia y que también son, en ocasiones, asesinados; hablar de las mujeres que son violadas en nuestro país cada ocho horas y lo denuncian, según los datos de la fiscalía; de las mujeres que son explotadas sexual y laboralmente; de aquellas que sobreviven en los márgenes de la marginación.

Las campañas todavía no han dado esos pasos tan amplios y se trabaja cada tema en cada día estipulado para ello. La cuestión entonces es cómo. Tal vez este 25 de noviembre sea el momento de dejar de hablarle solo a la víctima, de abandonar el discurso extendido del “denuncia mujer”. Tenemos un sistema que a veces falla, que a veces no consigue proteger a las víctimas, que a veces las violenta doblemente. Y no es que la salida sea no denunciar; significa que existe una necesidad urgente de que la ley integral se cumpla y de que todos los estamentos que están vinculados con la atención y la protección de las mujeres maltratadas y sus hijos e hijas, tengan la formación y los recursos necesarios para que su trabajo sea eficaz.
Esto pasa porque la ciudadanía, como parte consciente de todo este proceso, también se mantenga firme y reclame su cumplimiento; porque el movimiento asociativo tenga las posibilidades y las estrategias para dar cobijo a estas mujeres y a su entorno en un proceso que es largo y muy complejo, en el cual todas las manos que ayuden —siempre con el requisito indispensable de la formación—, suman; porque los Ayuntamientos tengan ya de forma efectiva los recursos económicos y profesionales para facilitar este trabajo; y por la necesidad de un mensaje que abarque toda la problemática.
La violencia de género afecta a la toda la sociedad y, sin embargo, se deja fuera de la comunicación a muchos actores, directos e indirectos, de esta violencia. Es también necesario apelar a quienes todavía miran hacia otro lado cuando ven una agresión, un roce en el metro, o un insulto en la calle, a esos vecinos que escuchan la violencia y suben el volumen de la tele y luego salen en los telediarios, a quienes en las barras de los bares niegan que esto sucede a pesar de que, si se presta un poco de atención, la inmensa mayoría tendrá a alguna mujer cerca que ha sufrido algún tipo de acoso, abuso o agresión.
A jueces y fuerzas y cuerpos de seguridad, a los equipos sanitarios y psicosociales que las atienden y elaboran los informes que luego van a servir en los procesos judiciales. A las empresas que siguen pagando menos a las mujeres o las mantienen en espacios donde es casi imposible mejorar sus condiciones profesionales y económicas.
A aquellos medios de comunicación que, aunque elaboran campañas y contenidos durante los días alrededor del 25N, mantienen después contenidos sexistas, estereotipados o violentos. Esos que tienen en sus platós a hombres que insultan a las mujeres. O esos que limpian las distintas formas de explotación del cuerpo de la mujer hablando de los vientres de alquiler y de la prostitución.
La comunicación con perspectiva feminista también pasa por esto, por atender cada eslabón de la cadena que perpetúa de alguna u otra forma estas cifras de violencia hacia la mujer que la OMS hace tiempo definió como un problema de salud pública. Reclamar una visión más amplia de las campañas: no solo a través de los medios tradicionales y no solo el 25 de noviembre y no solo dirigidas a las víctimas.
Isabel Mastrodoménico es feminista y asesora en igualdad. Licenciada en Ciencias Sociales por la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia y con un máster en Igualdad de Género en las Ciencias Sociales por la Universidad Complutense de Madrid, es también directora de la Agencia Comunicación y Género por una comunicación igualitaria, responsable y con perspectiva de género.
domingo, 1 de abril de 2018
Refugio por género
Refugio por género
Mariana recibió una paliza porque su entorno no aceptó que se sintiera una mujer transexual. La madre de Aisha huyó para que ella no tuviera que pasar también por una mutilación genital. Andrei luchó para que la agresión de su pareja a manos de la policía no quedara impune. A Fátima la quisieron obligar a casarse con un hombre que no amaba. Lubna sufría agresiones verbales y físicas de su marido. Abiona consiguió escapar de una red de trata.Nacieron en lugares muy lejanos entre sí, pero todas ellas son personas refugiadas por motivos de género. Los nombres y los rostros de este vídeo son ficticios, pero sus historias sí están basadas en hechos reales.
Así violencia de género, orientación sexual e identidad de género, matrimonio forzado, mutilación genital, feminicidio, esterilización forzada, aborto selectivo, crímenes de honor, defensa de los derechos humanos de las personas perseguidas por motivos de género, o trata de personas con fines de explotación sexual son motivos de persecución de las personas refugiadas por género. Estas son graves vulneraciones de derechos humanos, y las personas que las sufren tienen el mismo derecho a solicitar asilo y obtener protección que las personas que huyen de un conflicto armado.
Para concienciar sobre esta realidad, CEAR publica las siguientes gráficas que acercan la realidad de estas personas a través de testimonios, recuerdan las causas de persecución por motivos de género y se proponen recomendaciones a los medios de comunicación para visibilizar esta realidad.

Esta iniciativa ha sido financiada por la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, y elaborada por CEAR junto a Quepó.
Conoce las historias completas en el Canal de CEAR en Youtube.

Ayúdanos.Con 10€ logramos que un niño refugiado tenga
acceso a material escolar y libros de texto para ir al colegio.
acceso a material escolar y libros de texto para ir al colegio.
sábado, 26 de noviembre de 2016
lunes, 24 de noviembre de 2014
invisibles
La invisibilidad de las víctimas de violencia de género extranjeras que no hablan el idioma en los materiales de sensibilización e información elaborados por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género de España
Doris Fernandes del Pozo
Resumen
La violencia de género (VG) se reconoce internacionalmente como toda violencia ejercida contra la mujer por el hecho de serlo, que afecta a mujeres y niñas de todo el mundo. Es una violación de derechos humanos presente en todas las sociedades contemporáneas, con independencia de la nacionalidad, el estrato social o la religión predominante. En España, la legislación acota la VG a aquella que se produce cuando existe una relación matrimonial y/o de afectividad entre agresor y víctima en una pareja o ex-pareja heterosexual, por lo que excluye a mujeres que sufren violencia sexual, laboral, económica y social como consecuencia de la trata, la explotación o la discriminación. La incidencia en nuestro país de la VG entendida oficialmente se duplica en el caso de las mujeres extranjeras, teniendo en cuenta que muchos casos nunca llegan a figurar en las cifras oficiales y que no se contabiliza a las víctimas de trata de mujeres, entre otras. Por todo ello, resulta llamativo que los materiales institucionales de sensibilización e información a nivel nacional cuenten con una representación muy baja de la violencia de género en la población extranjera y que tampoco existan materiales centrados en la información para estas víctimas en diferentes idiomas sobre las cuestiones que les impiden acceder a los servicios especializados de apoyo, como las relativas a la legislación de extranjería.
Palabras clave
violencia de género; víctimas extranjeras; información; sensibilización; traducción; visibilidad
Texto completo:
PDFReferencias
Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. (2014). Violence against women: an EU-wide survey. Main results. Consultado el 01/07/14 en http://fra.europa.eu/sites/default/files/fra-2014-vaw-survey-main-results-apr14_en.pdf
CEDAW. (1992). Recomendación general nº 19. Recomendaciones generales adoptadas por el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer. Consultado el 01/07/14 en http://www.un.org/womenwatch/daw/cedaw/recommendations/recomm-sp.htm
Consejo de Europa. (2011). Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. Consultado el 01/07/14 en http://www.coe.int/t/dghl/standardsetting/convention-violence/convention/Convention%20210%20Spanish.pdf
Delegación del gobierno para la violencia de género. (2009). Plan de atención y prevención de la violencia de género en población extranjera inmigrante 2009-2012. Consultado el 01/07/14 en https://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/Documentacion/medidasPlanes/DOC/Plan_atencion_prevencion_violencia_genero_poblacion_extranjera_inmigrante(2009_2012).pdf
Delegación del gobierno para la violencia de género. (2012). Macroencuesta de violencia de género 2011. Principales resultados. Consultado el 01/07/14 en http://www.observatorioviolencia.org/upload_images/File/DOC1329745747_macroencuesta2011_principales_resultados-1.pdf
Delegación especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer. (2007). Plan nacional de sensibilización y prevención de la violencia de género 2007-2008. Consultado el 01/07/14 en https://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/Documentacion/medidasPlanes/DOC/Plan_nacional_sensibilizacion_prevencion_violencia_genero.pdf
Boletín Oficial del Estado. (2004) Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Consultado el 01/07/14 en http://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2004-21760
Naciones Unidas. (1995). Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer. Beijing. Consultado el 01/07/14 en http://www.un.org/womenwatch/daw/beijing/pdf/Beijing%20full%20report%20S.pdf
martes, 26 de noviembre de 2013
La talla 38 occidental vista por una mujer feminista árabe
La talla 38 occidental vista por una mujer feminista árabe
255
octubre 2, 2013 por ofeliaeol
Tánger a la vista, toca hacer la maleta. Acción a la que sigue la pregunta: ¿qué llevas para vestir allí en Marruecos? Respuesta: mi ropa. Con que sea de mi talla, tanto a mi cuerpo como a las y los marroquís, creo que les parecerá una vestimenta extranjera correcta.
Este pequeño dialogo pre-viaje me lleva a recordar con una sonrisa la experiencia vestimentaria de la genial Fatema Mernissi, como mujer feminista árabe, en Occidente y no me resisto a compartirlo. ¡Ahí va dicha experiencia y su reflexiva visión de nuestra talla 38!
El harén de las mujeres occidentales es la talla 38
“Mientras intentaba encontrar, sin éxito, una falda de algodón en unos grandes almacenes en Estados Unidos, oí por primera vez que mis caderas no iban a caber en la talla 38. A continuación viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo occidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer. Tanto, incluso, como la actitud de la policía pagada por el Estado para imponer el uso del velo, en países con regímenes extremistas como Irán, Afganistán o Arabia Saudí.
La elegante señorita del establecimiento me miró de arriba abajo desde detrás del mostrador y, sin hacer el menor movimiento, sentenció que no tenía faldas de mi talla: ¡Es usted demasiado grande! – dijo.- ¿Comparada con qué? – repliqué.- Pues con la talla 38. Lo normal es una 36 o una 38. Las tallas grandes, como la que usted necesita, puede encontrarlas en tiendas especiales.Era la primera vez que me decían semejante estupidez respecto a mi talla.- Y ¿se puede saber quién establece lo que es normal y lo que no? – pregunté a la dependienta como queriendo recuperar algo de mi seguridad si ponía a prueba las reglas establecidas. – ¿Quién ha dicho que todo el mundo deba tener la talla 38? – bromeé, sin mencionar la talla 36, que es la que usa mi sobrina de doce años, delgadísima.- La norma está presente en todas partes, querida mía. En las revistas, en los anuncios. Es imposible no verlo. Si aquí se vendiera la talla 46 ó 48, que son probablemente las que usted necesita, nos iríamos a la bancarrota. Pero ¿en qué mundo vive usted, señora? Lo siento, pero no puedo ayudarla, de verdad.- Pues vengo de un país donde no existen las tallas en la ropa de mujer – repliqué-. Yo misma me compro la tela, y la costurera del barrio o un artesano me hacen la falda que le pido a medida. De hecho, si quiere que le diga la verdad, no tengo ni idea de qué talla uso.- ¿Quiere usted decir que no vigila su peso? – me preguntó con cierta incredulidad.”
Fatema Mernissi a partir de esta experiencia reflexiona sobre nuestra violencia simbólica en el último capítulo de su obra “El harén en Occidente”, uno de esos pequeños grandes libros de obligada lectura.
Fatema concluye que “a diferencia del hombre musulmán, que establece su dominación por medio del uso del espacio (excluyendo a la mujer de la arena pública), el occidental manipula el tiempo y la luz. Este último afirma que la mujer es bella cuando aparenta catorce años y al dar el máximo de importancia a esa imagen de niña y fijarla en la iconografía como ideal de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura”. Mernissi añade que no se ataca directamente la edad, sino que se enmascara como opción estética. “En efecto, en aquella tienda no solo me sentí repentinamente horrorosa, sino también inútil. Mientras los ayatolás consideran a la mujer según el uso que haga del velo, en Occidente son sus caderas orondas las que la señalan y marginan… El objetivo es el mismo en ambos casos.” Prosigue: “el poder del hombre occidental reside en dictar cómo debe vestirse la mujer y qué aspecto debe tener. Es el hombre quien controla la industria de la moda, desde la cosmética hasta la ropa interior. Me di cuenta de que Occidente es la única parte del mundo donde las cuestiones de la moda femenina son un negocio dirigido por hombres. En países como Marruecos la moda es cosa de mujeres.”
Esta es la visión acerca de la violencia simbólica occidental para una mujer árabe culta como Fatema Mernissi. Una visión que personalmente me impactó cuando la leí por primera vez, en tanto que como mujer occidental era la primera vez que sentía sobre mi cultura patriarcal la mirada crítica de una persona de origen árabe, una mirada feminista y taninflexible como nuestras miradas cotidianas al uso del velo y otras costumbres de la cultura patriarcal árabe. Fue un choque enriquecedor. Verse a través de los ojos de “el otro” siempre lo es.
El fragmento que aquí he reproducido, resumido, su autora lo vivió y escribió hace más de una década, sin embargo no parece tan lejano. Por el contrario, resulta muy actual tanto en las cuestiones que aborda acerca del control sobre la mujer en occidente como aquellas relativas al mundo árabe.
Cierto que, a distintos ritmos, se están produciendo avances positivos en ambos hemisferios, pero es un hecho que son lentos y que situaciones como las que vivió la escritora marroquí en aquella tienda estadounidense a finales de los 90, actualmente siguen presentes en nuestro día a día femenino.
Una de las últimas exclamaciones de Fatema Mernissi en este pasaje es: “¡Qué espanto si a los fundamentalistas les diera por imponer no solo el velo, sino también la talla 38!” Añado: ¡qué espanto si a los gurús de la moda occidental les diera por enmascarar de opción estética no solo la talla 38, sino también el velo! Doble e igual espanto si como mujeres de una cultura u otra, culquiera de ellas no son nuestra real, consciente y libre elección.
Fatema Mernissi, nacida en Fez en 1940, estudió Ciencias Políticas y fue becada por la Sorbona para un doctorado en la universidad de Brandeis, Estados Unidos. Historiadora, ensayista, doctora en sociología y profesora en la Universidad Mohamed V de Rabat. También ha sido asesora de varios organismos como la UNESCO o la BIT. Es una de las intelectuales marroquíes más conocidas en Europa, destacando por su defensa de los derechos de la mujer y por ser una autoridad mundial en estudios de El Corán, así como por el estudio del impacto de las nuevas tecnologías en el mundo islámico.
Mernissi defiende un concepto humanista donde las mujeres tienen que asumir su papel luchando con la palabra, el arma principal para lograr la igualdad, y un enfoque por la lucha por los derechos humanos y la revolución a través de la mejora de las habilidades de comunicación.En 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, junto a Susan Sontag.
Fuente: El Harén en Occidente, de Fatema Mernissi, 2000.
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