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martes, 24 de febrero de 2015

Poetisas saharauis




MUJERES SAHARAUIS, EXILIO Y REPRESIÓN
Acto celebrado el 6 de marzo de 2014
Fundación AISGE (http://www.aisge.es/ficha.php?menu_id...)
Mesa redonda, moderada por Elvira González Jiménez (cooperante con el pueblo saharaui de apoyo a la UNMS), estuvo integrada por:
Jadiyetu El Mohtar, representante de la UNMS en España.
Mariam Burhimi, Zonas ocupadas (Equipe Media) arrestada y torturada por las fuerzas de represión marroquí.
Cheja Abdalaje, saharaui nacida en los campamentos de refugiados.
https://www.youtube.com/watch?v=NNweB...
Poesía recitada: VOCES
https://www.youtube.com/watch?v=JPmmT...

Fernando Íñiguez, Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Madrid.
vídeo completo:
https://www.youtube.com/watch?v=gH7d-...
AFAPREDESA, vídeo
MUJERES SAHARAUIS BAJO LA REPRESIÓN MARROQUÍ
http://www.youtube.com/watch?v=Qs2b1G...
Otros enlaces:
Durísimo. Que se sepa:
AFAPREDESA, vídeo "Mujeres saharauis bajo la represión marroquí". Cómo actúa su policía.
http://www.youtube.com/watch?v=Qs2b1G...
Western Sahara Resource Watch (WSRW)
http://www.wsrw.org/


Poetas contra el muro



Con estos versos poetas saharauis y artistas internacionales que participan en ARTifariti, han denunciado el muro como un crimen contra la humanidad, porque divide familias y causa muchas muertes con sus minas, que en algunos lugares hay espacios de cinco kilómetros cuadrados todos sembrados de minas antipersonales.

 #‎Murodelavergüenza‬ Poesía saharaui contra el muro marroquí de ocupación. ARTifariti.
Poemas de la Generación de la Amistad. Limam Boicha, Salka Embarek, Bachir Ahmed Aomar, Mohamed Ali Ali Salem, Zahra Hasnaui, Ali Salem Iselmu, Bahia Mahmud Awah y Mohamed Salem Abdelfatah Ebnu.
Realización: Juan Ignacio Robles y Juan Carlos Gimeno.

POEMAS DE MOHAMED SALEM ABDELFATAH, EBNU

La generosidad de la lluvia

La generosidad de la lluvia Esta entrada ha sido escrita por el poeta Ali Salem Iselmu. La lluvia es rahma1, es baraka2, es el retorno de la vida al desierto después de una larga sequía. Los nómadas preguntan por ella, la desean, la buscan en el cielo, en el horizonte; y salen los bueah3 exploradores de la lluvia, a capturar las noticias para trasladarlas a los beduinos. Cuando un enorme río seco, sufre una intensa riada y en su interior queda atrapada el agua, los nómadas buscan las dunas blancas y empiezan a cavar hasta encontrar el precioso líquido que dará vida a sus rebaños y a la vegetación que crece entorno a las zonas que conservan mejor la humedad. La lluvia también es poesía, es descripción, es precisión, es el cielo salvador, es plegaria hacia dios pidiendo su vuelta, es baile, es música. Un sinfín de rituales hace el hombre pidiendo que la lluvia vuelva, y al volver, retornan con ella los frig4, los pastos y el ganado. Es así la historia del nómada que busca en las primitivas nubes parte del milagro que caracterizó su antiquísimo, modo de vida. En las palabras de los antiguos saharauis y de su poesía, la describen en los siguientes versos: Sobre la montaña de Mades5 ha llovido, en Telklaket6 crecen las espigas de cebada, corren las gacelas a su encuentro se ven sobre la hermosa sábana. Ha llovido, y el ganado abandonará los pozos, buscará el agua de esa lluvia. Los niños gritan de alegría, y los veloces dromedarios se dirigen hacia ella, quieren masticar las frescas yerbas, quieren bañarse bajo sus gotas. El calor desaparece, los hombres hierven sus teteras, beben el dulce té, observando a sus animales, beber de los charcos de agua, que emergen sobre la planicie. Vuelve la estampa de otoño al Tiris7, al Adrar Sutuf8; y entre montaña y montaña, se ven las jaimas, los hombres, las mujeres y los niños; la vida regresa lentamente después de una terrible sequía, los pastores vuelven a jugar el tablero de la dama de arena con sus palos de Mrokba9 y sus pelotas de estiércol de camello. La lluvia vuelve a dibujar el paisaje del desierto, devolviéndole, los animales, los pastos y los hombres. Muere la sequía y los nómadas vuelven a bailar con un cuenco lleno de caramelos y otro lleno de leche. 1 Es una palabra de origen árabe que significa misericordia. 2 Es una palabra de origen árabe que significa bendición. 3 Palabra que designa al oteador de la lluvia. 4 Conjunto de jaimas que se forma una al lado de otra, con una separación aproximada de quinientos metros. 5 Montaña del Adrar Sutuf, parte suroeste del Sáhara Occidental. 6 Territorio que se encuentra en Adrar Sutuf, Sáhara Occidental. 7 Llanura blanca caracterizada de dunas y montañas negras. 8 Tierra que se encuentra en el suroeste del Sáhara Occidental. 9 Pequeña planta de tallos amarillos-verdosos, crece en ella una pequeña gramiña llamada Az.

EL MAR - Mohamed Abdelfatah, Ebnu

EL MAR - Mohamed Abdelfatah, Ebnu
Cuando voy caminando por el desierto, siempre tengo la sensación de que el mar está cerca, a punto de surgir del horizonte. Supongo que debe ser un recuerdo genético, heredado de los pobladores del Sáhara que no llegaron a conocer estas doradas arenas; que no llegaron a ver esta inmensidad que parió la evaporación milenaria de las aguas que cubrían el territorio. Quizá es el deseo inconsciente de llegar a ver qué hay detrás de la monotonía. Qué hay detrás de los espejismos.
¡El mar y la arena, qué hermosa combinación!
Cuando las olas y las dunas se besan y se acarician se puede sentir su abrazo, se puede oír su risa, mientras juegan ajenos a la tristeza y al dolor de sus hijos, los que brotamos de esa mezcla de aguas saladas y arenas doradas.
¡El mar y la arena, testigos indiferentes de cuántas alegrías, cómplices involuntarios de cuántas tragedias!

“¿Ha visto usted el mar?” pregunta el niño a la maestra.



La maestra, que se temía la pregunta, hacía ya mucho tiempo que tenía preparada la respuesta. Pero en vez de responder, preguntó.
“¿Cuántos de vosotros habéis visto el mar?”
“Yo, maestra, yo, yo, yo…” gritaron todos los niños, levantando las manos.
Todos habían visto el mar, todos habían estado, al menos, en una playa. El Mar Mediterráneo, El Mar Cantábrico, El Océano Atlántico. Habían estado en todo el litoral español. Uno dijo que, también había visto el mar en Mauritania, otros dijeron que en Argelia. Era muy bonito dijeron, aunque muy salado. Era muy verde y muy azul, lleno de peces y barcos, dijeron unos; lleno de gente feliz y alegre, dijeron otros.

“¿Ha visto usted el mar?” pregunta, otra vez, el niño a la maestra.

El mar es como el desierto, sólo que en vez de arena tiene agua. El mar está en constante movimiento, como el desierto, las dunas son olas que se han secado y que perdieron el paso. La lenta imitación de un movimiento milenario que las tormentas llevan a su antojo hacia todas partes. El desierto y el mar terminan siempre en un abrazo fiel y eterno.

“Sí, he visto el mar” dijo la maestra

“¿En el Sáhara, maestra, en el Sáhara…?” preguntaron todos juntos.

El mar es un recuerdo borroso de una tarde de arenas blancas y ropa al viento; de gaviotas que surcaban el cielo azul siguiendo el rastro de un avión que se diluye en el infinito. Es un olor, ya casi imperceptible,  a comida primitiva, a murmullos de vida. El mar es una niña que baila sobre un espejo de plata.

“Lo he visto hoy en vuestros ojos” respondió la maestra.