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sábado, 28 de marzo de 2020

Preparar al difunto en el funeral

PREPARAR AL MUERTO PARA SU FUNERAL


Es necesario saber como preparar al muerto para su oración funeral.

1. Si se confirma la muerte de una persona, deben cerrársele los ojos.

2. Al comenzar a lavar al muerto se deben cubrir sus partes privadas, luego levantarlo levemente y apretar suavemente su estómago, luego quien le bañe debe cubrir sus manos para limpiar los excrementos. Después se inicia la ablución (wudu') semejante a la ablución para orar, luego se lava su cabeza y barba con agua perfumada. Luego se lava el lado derecho y tras ello el izquierdo. Esto se efectúas dos veces o tres veces, en cada ocasión apretando suavemente el estómago; si sucede que excreta alguna sustancia, tal orificio debe ser tapado, con algodón o elemento semejante. Repita la ablución, pero si el cuerpo no se encuentra completamente limpio, entonces lávelo cinco o hasta siete veces. Luego debe secarlo con una tela y perfumar sus axilas y los lugares del cuerpo sobre los cuales hacía su postración. Luego perfume su mortaja con incienso, si tiene largos su bigote o uñas entonces córtelos, y péinelo. En cuanto a la mujer se debe arreglar su cabello a los costados y dejarlo suelto por detrás.

3. Cubrir al difunto: Lo mejor es amortajar al hombre con tres telas blancas de algodón que no sean una camisa o un turbante, ni tenga pliegues. Pero no hay inconveniente si se lo debe amortajar con una camisa, una falda y un lienzo blanco. La mujer debe amortajarse con cinco telas: pueden ser un camisón, un velo, un lienzo blanco, y dos lienzos blancos por encima. Se cubre al niño con una o hasta tres telas. Se cubren a los jóvenes con una camisa y dos lienzos
blancos.

4. Es el derecho de toda persona que sea lavado, orado por él, y enterrado por aquella persona que haya legado, en orden sigue su padre, su abuelo y los parientes. Los que tienen prioridad para lavar a la mujer son: aquel que ella haya legado, luego su madre, su abuela, y por último susparientes mujeres más cercanas. Los esposos se pueden lavar uno al otro. Esto es aceptable
porque Abu Bakú (RA) fue lavado por su esposa; y Alí (RA) lavó a su esposa Fatimah.

5. La oración funeral:

Se comienza con el Takbir (Allahu Akbar) y la recitación de Sura Al Fatihah; se puede también recitar otra Sura corta, o uno o dos versículos, acorde al Hadiz narrado por Ibn Abbas (RA). Luego del segundo Takbir, se ruega paz y bendiciones de Allah por el Profeta (SWS) tal como se hace durante el Tashahud en la oración.  Luego del tercer Takbir se reza:

¡Oh Allah! Perdónanos y a nuestros muertos, a los aquí presentes y a los ausentes, pequeños y grandes, hombres y mujeres.
¡Oh Allah! A quien des vida hónralo con el Islam, y a quién se la quites que muera creyente.
¡Oh Allah! Perdónalo y ten misericordia de él. Concédele bienestar y absuelve sus faltas. Honra su morada, y haz amplia su tumba. Purifícalo con agua, hielo, y granizo de sus pecados como se purifica la prenda blanca de la suciedad. Ingrésalo al Paraíso y protégelo del castigo de la tumba y el tormento del fuego.
¡Oh Allah! No nos vedes la recompensa de estas súplicas y no permitas que nos extraviemos.

>>Allahumma aghfirl haiinaa wa maiitanaa, wa shaahidina, wa ghaibinaa, wa saghiirina, wa kabiirina, wa dhakarina, was anaazana. Allahumma man ahiaithu minna faahiahu 'alal islaam, wa mam taufaiitahu fatawaffahu 'ala al iman. Allahumma aghfirlahu, wa arhamhu, wa 'aafahu, waa’fii anhu, wa akrim nuzulahu, wa wasi' mudjalahu, wa a'gsilhu bi maain waz zalyi wal barad, wa naggihu min al dhunubi wa al Jataaia kama iunagaa al zauba al abiadu min ad
danas, wa abdilhu daran Jairan min darahu, wa ahlaan jairan min ahlahu, wa
adjilhu al yannah, wa u 'idhuhu min 'adhabu al qabri wa 'adhaabun naar, wa afsah lahu fi qabrihi wa nawir lahu fihi, Allahumma la tahrimnaa ayrahu, wa la tudil-lanaa ba'dahu.<<

Luego se pronuncia el cuarto Takbir y tras ello el Taslim una sola vez hacia la derecha.Es recomendable levantar las manos en cada Takbir. Si el muerto es un niño o un feto, la súplica es:

¡Oh Allah! Recompensa a sus padres por tener paciencia, y haz de su hijo un intercesor por ellos ante Ti, y acepta su intercesión.

¡Oh Allah! que la paciencia y resignación de sus padres ante este dolor pese en su balanza aumentando su recompensa. Cuéntalo entre los buenos creyentes y ponlo bajo la protección de

Abraham. Resguárdalo con Tu misericordia del tormento del Infierno

>>Allahumma ay ‘alhu faratan wa dhujran li waalidaihi, wa shafii'an muyaaban. Allahuma zaqqil bihi mawaziinahuma, wa a'dhim bihi uyuurahumaa, wa al hiqq hu bisaalih al mu'minin, wa ay'alhu fi kafaalat Ibrahiim wa qihi birahmatika ‘adhabal yahiim.<<

La Sunnah es que el Imam se pare a la cabeza del difunto hombre, y al medio si es mujer. Si hay un niño hombre y la oración funeral es múltiple, el niño debe ser colocado delante de la mujer, pero si es una niña luego de ésta. La cabeza del niño debe ser colocada a la altura de la cabeza del hombre, y la mujer debe ser colocada de tal manera que su estómago coincida con la cabeza
del hombre. Si entre los difuntos hay una niña, su cabeza debe ser colocada a la altura de la mujer.

Los orantes deben situarse detrás del Imam, a menos que sea sólo uno, debiendo pararse a la derecha del Imam. Todas las alabanzas pertenecen únicamente a Allah. Que la Paz y las bendiciones sean con el Profeta Muhammad (SWS) su familia y compañeros.


Los funerales de los musulmanes vistos por los cristianos

¿Por qué entierran de forma tan particular a sus difuntos?

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El ritual de enterramiento islámico es bien distinto del católico

¿Existe un modo particular en que los creyentes musulmanes den sepultura a sus fallecidos? Sí. Los musulmanes poseen un ritual específico para enterrar a sus fallecidos. Y en gran medida responde a su concepto sobre la muerte y las condiciones en que la persona ha de presentarse ante su Creador. Y este procedimiento difiere en varios aspectos del modo en que los católicos solemos hacerlo.
El enterramiento musulmán está  muy unido al concepto que tiene de la muerte. Por este motivo, recomendamos acudir al texto publicado sobre el sentido de la muerte en el Islam.
El lugar donde agoniza y entrega la vida a Dios es un espacio que se impregna de cierta bendición divina (baraka). Es el espacio donde nace la fecundidad, el sentido trascendente que significó la vida del fallecido. Al morir, es lavado y envuelto en un lienzo limpio y blanco. Después de una sencilla oración, se le da sepultura, sin caja y en contacto con la tierra, para que el agua llegue a su cuerpo. Porque el agua es concebida como Misericordia Divina (rahma), porque sobre la tierra se planta la vida. Enterrar a un fallecido es uno de los últimos servicios que se le puede prestar, además de una oportunidad para recordar su existencia.
El Ritual
  1. El ritual de enterramiento musulmán consta de tres partes. En primer lugar, la ablución funeral (al-Ghusul). Bañar el cuerpo del fallecido es un acto obligado. Es un modo de presentarse a Dios en estado de pureza, dignamente. Debe ser realizado por alguien iniciado, del mismo sexo del fallecido y que también se haya purificado. En este primer momento, una vez desvestido, se cubrirán sus partes íntimas. Después, diciendo “en el nombre de Dios y según las enseñanzas de su Mensajero” (Bismillah ua ‘ala millati  Rasulillah) se procede a ir limpiando el cuerpo, envolviendo la mano con tela. De arriba hacia abajo: cabello, cara, pecho estómago, piernas y pies. Desde su parte derecha a la izquierda. En un número de tres a cinco veces. Si es una mujer, su pelo quedará recogido con 3 trenzas a su espalda. Una vez limpio, se untarán aceites o perfumes y se cubriráel cuerpo con una sábana.
  2. En un segundo momento, se procede a la envoltura del cadáver en la mortaja (al-Kafan). Ésta consta de 3 sudarios blancos que deben ser nuevos, sin ornamento y estarán perfumados de incienso. Con una dimensión aproximada de 2’5m x 1’5m. Una vez colocados uno sobre otro, se procederá a poner encima el cuerpo. Una de ellas, se rasgará para introducir la cabeza, quedando una túnica (qamees) que le cubrirá hasta las rodillas. Las dos restantes, envolverán el cuerpo, quedando ajustados con piezas de hilo: dos en el cuerpo, una sobre la cabeza y otra a sus pies.
  3. Finalmente, se procede a dar sepultura (al-Dafan) y a la ceremonia religiosa. Por regla general, el funeral será sencillo. El cuerpo es trasladado en un ataúd de madera, preferentemente sin tapa. Una vez en el cementerio, se traslada hasta el borde de la tumba y se retira el ataúd. Se soltarán los hilos del sudario y el cuerpo quedará depositado en la tierra, apoyado en su lado derecho, pegado al muro de la sepultura y con la cara mirando a la Meca. Después será cubierto con ladrillos o piedras.
Entre sus allegados, en pie, seguirán la Takbira o plegaria iniciada por el imán: Dios es grande (Allahu Akbar). Los asistentes, responderán con la oración conocida como Fatiha (“la que abre”). Primera de las azoras o en que está dividido el Corán: “en el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso. Alabado sea Dios, Creador del Universo. Clemente, Misericordioso.  Soberano en el Día del Juicio. Sólo a Ti adoramos y de Ti imploramos ayuda. Guíanos por el sendero recto. El sendero de quienes agraciaste, no el de los execrados ni el de los desviados. Amén”. Tras recibir el pésame (at-ta‘zia), sólo quedará conmemorar los 40 días del fallecimiento, reuniendo a familiares y amigos, que en su recuerdo, recitarán el Corán durante 3 noches.
Y así queda cumplido: “de la tierra os creamos, a ella os retornaremos y de ella os haremos surgir otra vez” (Qur. 20, 55)

Protocolo para los funerales islámicos

Normas para los funerales en el Islam. Ritos y ceremonial

Las honras fúnebres en el Islam

Glorificado sea Dios, Creador del universo, Amo y Señor absoluto de este mundo y del mundo de la eternidad. A Él damos las gracias por habernos hecho musulmanes, y hacer de los musulmanes una comunidad coherente.
Las normas que seguimos, los modelos que proponemos y ejecutamos, y los ritos que practicamos, son elementos que nos distinguen y dotan de una personalidad propia, por lo tanto, conocerlas es un deber y practicarlas es la forma más sincera y amena de exteriorizar nuestro convencimiento absoluto de esta gran Doctrina y de nuestra pertenencia a la Umma Islámica (Comunidad Islámica).
El Islam, dada su condición de religión universal y misionera, no omite facetas de la vida sin tratar y legisla preceptos para desarrollar nuestra actitud ante ella, sin dejar librado ningún vacío legislativo, ni permite copiar legislaciones ajenas.
El hecho de nacer y el hecho de morir, son dos facetas vinculadas. Una trae la felicidad, mientras la otra, deja tras de sí tristeza y dolor.
El comienzo de la vida, para un musulmán, es la difusión del alma en el embrión humano. Desde ese preciso momento, la vida terrenal transcurre en etapas, teniendo cada cual su mundo, sus vivencias, sus goces y sufrimientos. El paso de un mundo a otro siempre va acompañado de una sensación de temor, temor a lo desconocido, lo incierto y lo inusitado.
El recién nacido deja el claustro materno en pos de nuestro mundo con un grito, el que no sabemos si es un grito de socorro, por haberlo extraído de un mundo donde disfrutaba de toda clase de protección y bienestar, o es un grito de alegría por haberlo liberado de un mundo limitado hacia otro más amplio y más variado.
El Islam, dada su condición de religión natural (Din al Fitra), permite expresar estados de ánimo, siempre que sean en forma moderada, pero advierte contra los excesos.
El realismo que caracteriza a la Doctrina Islámica hace de la muerte un escalón difícil, una especie de sendero que conduce hacia la gloria, en otras palabras, la muerte para un musulmán es un suceso triste y penoso, pero no catastrófico.
El llanto por la muerte de un ser querido es una manifestación sincera e innata de nuestros sentimientos, por lo tanto es imposible contenerlo totalmente, pero si es posible aliviarlo y moderarlo. Por otra parte, el Islam, dada su condición de Doctrina basada en la justicia y la equidad, condiciona la salvación a la obra y actitud personal de cada ser viviente que es, en definitiva, la suma del bien y del mal, realizada a lo largo de su vida mundana. Ser musulmán no es un salvoconducto hacia el paraíso.
Después de la muerte física, habrá un juicio y un veredicto, luego una condena justa o un premio merecido, y en último caso el Soberano tendrá la última palabra, confirmar la condena, rebajarla, u otorgar su amnistía a quién Él designe.
En este breve compendio trataremos de exponer, muy sucintamente, el comportamiento posible en estos casos, como así mismo las actitudes por parte de sus familiares, seres queridos y del resto de la comunidad.
Es necesario que cada uno de nosotros "programe" su propia muerte en la mejor escena posible, para que ésta sea lo menos traumática, para nosotros mismos como para nuestros allegados, herederos y seres queridos. Es algo así como prepararse para realizar el largo viaje; saldar las deudas, despedirse de los seres queridos, documentar nuestro testamento, recomendar y aconsejar a nuestros descendientes, etcétera.
Todo el equipaje permitido será solamente la obra personal, todo lo que pueda ser una obra benéfica, un legado cultural o un hijo virtuoso que implore la clemencia divina para con sus padres.
Sabemos que "toda alma probará el sabor de la muerte"y también que la comunidad musulmana se distingue de las demás por sus normas de vida específicas, que cada uno de nosotros tiene la obligación de conocer y de obrar en consecuencia; ya sea en los momentos difíciles como en los de felicidad.
Ciertamente hay normas y formalidades propias de nuestra tradición para con el musulmán fallecido. Bañarlo, amortajarlo, rezar por él y finalmente sepultarlo según las enseñanzas del Corán y de la Sunna (tradición de nuestro Profeta Muhammad).
Es nuestro propósito en este trabajo hacer conocer a nuestra comunidad todo cuanto rodea a estas normas y advertirle contra innovaciones y supersticiones que muchas veces prevalecen y distorsionan nuestra tradición.
También aludiremos a la ética y al sentido del pésame, a las visitas a los cementerios, al testamento etc., intentando con ello resumir lo esencial que debe conocer un miembro de nuestra comunidad.
El Islam, dada su condición de religión natural (Din al Fitra), permite expresar estados de ánimo
Esta comunidad, en el lugar del mundo donde se encuentre, tiene la obligación colectiva de despedir ritualmente a quienes se nos anticiparon hacia la otra vida. Este adiós debe abarcar el tiempo anterior, durante y posterior al hecho de la muerte. Es nuestra responsabilidad dar testimonio de este acto con respeto, solemnidad y condolencia.
Apelamos a los guías religiosos y a los responsables de las respectivas Entidades Islámicas, para que a través de sus encuentros con la comunidad, difundan estas normas con explicaciones detalladas, y con la mayor claridad posible.
Recordemos que todo proceso en las honras fúnebres está muy relacionado con la existencia de funerarias musulmanas y de cementerios para nuestra comunidad.
Anhelamos y alentamos la creación de estas funerarias y cementerios, cumpliendo al mismo tiempo con los requisitos necesarios. Ambas cosas pueden ser posibles, con una labor de solidaridad intercomunitaria y la planificación de nuestras Entidades Islámicas y colaboración entre ellas, además de la relación con los municipios de cada región.
Esperamos que esto sea de utilidad, y que Allah -Subhanahu ua Ta‘ala- dispense nuestros errores.