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sábado, 28 de marzo de 2020

Protocolo para los funerales islámicos

Normas para los funerales en el Islam. Ritos y ceremonial

Las honras fúnebres en el Islam

Glorificado sea Dios, Creador del universo, Amo y Señor absoluto de este mundo y del mundo de la eternidad. A Él damos las gracias por habernos hecho musulmanes, y hacer de los musulmanes una comunidad coherente.
Las normas que seguimos, los modelos que proponemos y ejecutamos, y los ritos que practicamos, son elementos que nos distinguen y dotan de una personalidad propia, por lo tanto, conocerlas es un deber y practicarlas es la forma más sincera y amena de exteriorizar nuestro convencimiento absoluto de esta gran Doctrina y de nuestra pertenencia a la Umma Islámica (Comunidad Islámica).
El Islam, dada su condición de religión universal y misionera, no omite facetas de la vida sin tratar y legisla preceptos para desarrollar nuestra actitud ante ella, sin dejar librado ningún vacío legislativo, ni permite copiar legislaciones ajenas.
El hecho de nacer y el hecho de morir, son dos facetas vinculadas. Una trae la felicidad, mientras la otra, deja tras de sí tristeza y dolor.
El comienzo de la vida, para un musulmán, es la difusión del alma en el embrión humano. Desde ese preciso momento, la vida terrenal transcurre en etapas, teniendo cada cual su mundo, sus vivencias, sus goces y sufrimientos. El paso de un mundo a otro siempre va acompañado de una sensación de temor, temor a lo desconocido, lo incierto y lo inusitado.
El recién nacido deja el claustro materno en pos de nuestro mundo con un grito, el que no sabemos si es un grito de socorro, por haberlo extraído de un mundo donde disfrutaba de toda clase de protección y bienestar, o es un grito de alegría por haberlo liberado de un mundo limitado hacia otro más amplio y más variado.
El Islam, dada su condición de religión natural (Din al Fitra), permite expresar estados de ánimo, siempre que sean en forma moderada, pero advierte contra los excesos.
El realismo que caracteriza a la Doctrina Islámica hace de la muerte un escalón difícil, una especie de sendero que conduce hacia la gloria, en otras palabras, la muerte para un musulmán es un suceso triste y penoso, pero no catastrófico.
El llanto por la muerte de un ser querido es una manifestación sincera e innata de nuestros sentimientos, por lo tanto es imposible contenerlo totalmente, pero si es posible aliviarlo y moderarlo. Por otra parte, el Islam, dada su condición de Doctrina basada en la justicia y la equidad, condiciona la salvación a la obra y actitud personal de cada ser viviente que es, en definitiva, la suma del bien y del mal, realizada a lo largo de su vida mundana. Ser musulmán no es un salvoconducto hacia el paraíso.
Después de la muerte física, habrá un juicio y un veredicto, luego una condena justa o un premio merecido, y en último caso el Soberano tendrá la última palabra, confirmar la condena, rebajarla, u otorgar su amnistía a quién Él designe.
En este breve compendio trataremos de exponer, muy sucintamente, el comportamiento posible en estos casos, como así mismo las actitudes por parte de sus familiares, seres queridos y del resto de la comunidad.
Es necesario que cada uno de nosotros "programe" su propia muerte en la mejor escena posible, para que ésta sea lo menos traumática, para nosotros mismos como para nuestros allegados, herederos y seres queridos. Es algo así como prepararse para realizar el largo viaje; saldar las deudas, despedirse de los seres queridos, documentar nuestro testamento, recomendar y aconsejar a nuestros descendientes, etcétera.
Todo el equipaje permitido será solamente la obra personal, todo lo que pueda ser una obra benéfica, un legado cultural o un hijo virtuoso que implore la clemencia divina para con sus padres.
Sabemos que "toda alma probará el sabor de la muerte"y también que la comunidad musulmana se distingue de las demás por sus normas de vida específicas, que cada uno de nosotros tiene la obligación de conocer y de obrar en consecuencia; ya sea en los momentos difíciles como en los de felicidad.
Ciertamente hay normas y formalidades propias de nuestra tradición para con el musulmán fallecido. Bañarlo, amortajarlo, rezar por él y finalmente sepultarlo según las enseñanzas del Corán y de la Sunna (tradición de nuestro Profeta Muhammad).
Es nuestro propósito en este trabajo hacer conocer a nuestra comunidad todo cuanto rodea a estas normas y advertirle contra innovaciones y supersticiones que muchas veces prevalecen y distorsionan nuestra tradición.
También aludiremos a la ética y al sentido del pésame, a las visitas a los cementerios, al testamento etc., intentando con ello resumir lo esencial que debe conocer un miembro de nuestra comunidad.
El Islam, dada su condición de religión natural (Din al Fitra), permite expresar estados de ánimo
Esta comunidad, en el lugar del mundo donde se encuentre, tiene la obligación colectiva de despedir ritualmente a quienes se nos anticiparon hacia la otra vida. Este adiós debe abarcar el tiempo anterior, durante y posterior al hecho de la muerte. Es nuestra responsabilidad dar testimonio de este acto con respeto, solemnidad y condolencia.
Apelamos a los guías religiosos y a los responsables de las respectivas Entidades Islámicas, para que a través de sus encuentros con la comunidad, difundan estas normas con explicaciones detalladas, y con la mayor claridad posible.
Recordemos que todo proceso en las honras fúnebres está muy relacionado con la existencia de funerarias musulmanas y de cementerios para nuestra comunidad.
Anhelamos y alentamos la creación de estas funerarias y cementerios, cumpliendo al mismo tiempo con los requisitos necesarios. Ambas cosas pueden ser posibles, con una labor de solidaridad intercomunitaria y la planificación de nuestras Entidades Islámicas y colaboración entre ellas, además de la relación con los municipios de cada región.
Esperamos que esto sea de utilidad, y que Allah -Subhanahu ua Ta‘ala- dispense nuestros errores.

viernes, 27 de marzo de 2020

Ritos funerario musulmanes

El rito musulmán funerario
Funerales

Rito musulmán. Otra cultura, otras costumbres funerarias


Rito musulmán. Preceptos

Iniciamos con el rito católico del funeral una serie de artículos sobre los diferentes ritos funerarios según culturas y religiones. Hoy vamos a continuar con un vistazo al rito musulmán. Al igual que el mundo católico el mundo musulmán es muy amplio. Este hecho provoca que haya ciertas peculiaridades según la zona.
El rito musulmán sigue las directrices del Corán y la Sunna. El Corán, para el que no lo sepa, es el libro religioso guía de todo musulmán. Es lo que para los cristianos es la Biblia. La Sunna es la recopilación de las costumbres de Mahoma y los cuatro primeros califas ortodoxos que contempla una seria de preceptos religiosos que se deben seguir.

¿Que es la muerte para un musulmán?

La religión musulmana se encuentra situada en la misma familia que la cristiana y la judía. Para un musulmán esta vida no es más que un paso hacia otra posterior. La muerte es un hecho que debe asumirse como algo natural y que se produce cuando Allah lo decide.
En algún momento el mundo será destruido y Allah resucitará físicamente a los muertos para ser juzgados. Los musulmanes también creen que hay un paraíso y un infierno.
En el paraíso encontrarán palacios, excelentes manjares y vírgenes o huríes. A diferencia de los cristianos el infierno no es un lugar donde se permanece eternamente. Existen una serie de pasos que se pueden seguir para conseguir salir de él.

¿Que es lo primero que se le hace a un musulmán tras su muerte?

Se asume por parte del Islam que en los primeros momentos se produce un shock por el acontecimiento sucedido. Una vez pasados estos minutos de recogimiento que nos permite asumir la muerte comienza el rito.
En primer lugar es preferible en la religión musulmana morir rodeado de los más allegados a ti y no en presencia de extraños. Una vez dicho esto cuando el cuerpo ya no tiene vida uno de los allegados debe pasar la mano de arriba hacia abajo por el rostro para cerrarle los ojos. El cuerpo debe ser cubierto en ese momento por un trozo de tela o alguna ropa.
También es costumbre decir en alto una súplica que más o menos vendría a decir:
A Dios pertenecemos y hacia Él es nuestro regreso.

Rito musulmán. Las deudas del fallecido.

En estos momentos el fallecido está rodeado de las personas más cercanas a él. Es habitual en el Islam que los familiares o amigos se presten dinero entre ellos. Esto es así porque el Corán prohíbe de alguna manera los bancos. Un musulmán que siga sus preceptos religiosos no acudirá a un banco a pedir un préstamo. Acudirá a un familiar para que le preste lo que necesite.
El alma de un creyente permanece en suspenso hasta que todas sus deudas son pagadas
Esto dijo el profeta Mahoma y los musulmanes creen que este es un buen momento para saldar las deudas de los muertos.
Los musulmanes entierran a los muertos lo más rápidamente posible. Así que se procede con celeridad a informar del suceso. Esto se hará por los medios que estén al alcance de la familia del difunto.

El rito musulmán del baño.

Al-Ghusul o ritual del lavado. Esta operación debe hacerse por personas del mismo sexo de la persona que ha fallecido. Cuanto más cercanas sean a él mejor. Todo el procedimiento sigue unas instrucciones estrictas que todo musulmán debe conocer.
El lavado del cuerpo sirve para que los pecados del difunto sean eliminados. De esta manera se reunirá con Allah totalmente puro.
Las partes íntimas del cuerpo estarán cubiertas por un trapo o tela. Aquel o aquella encargado del lavado pronunciará siempre las palabras «en el nombre de Allah»
A las mujeres además del lavado del cuerpo su pelo será trenzado. Se realizarán tres trenzas a la espalda de la difunta.
Existen funerarias en el mundo musulmán. Estas entidades pueden encargarse de todo el proceso tras la muerte de un ser querido. Pero las reglas son sencillas y cualquiera se puede encargar de ello. Solo deben cumplirse tres requisitos:
  1. Ser discreto para no revelar nada de lo que vea del cuerpo del difunto.
  2. Ser del mismo sexo que el difunto.
  3. Conocer los preceptos del Islam que debe seguir.
El lavado debe realizarse un número impar de veces. El último lavado debe realizarse con perfume o almizcle.
Existe una excepción para el lavado. En el caso de los mártires no se producirá el lavado para que conserven su almizcle para el día del juicio final.

El amortajamiento del cadáver.

El proceso de envolver al cadáver para su posterior inhumación se llama Al-Kafan. El cuerpo se envuelve con tres sábanas perfumadas. Estas lienzos se llaman Qamees, Izaar y Lifafah. La primera tiene un agujero para introducir la cabeza del cadáver y le llegará hasta las rodillas. La segunda se dobla primero a la derecha y luego a la izquierda. Finalmente la tercera lo cubre completamente.
Sobre las sábanas se atará el cuerpo con cuatro cuerdas. Una en la cabeza, otra en los pies y dos en el cuerpo. Solo los considerados héroes pueden ser enterrados con la ropa con la que murieron.

El rito musulmán. La oración fúnebre.

Tras el lavado y purificación del cuerpo se lleva a cabo la oración fúnebre. Este rito es muy importante en el rito musulmán funerario. Se realiza fuera de la mezquita en una zona llamada Musallah. Puede realizarse también en el cementerio pero no está muy bien visto.
Los creyentes deben participar en este rito porque Mahoma dijo que les recompensaría. Mahoma también dijo que si un musulmán ha muerto y cuarenta musulmanes rezan por su alma Dios aceptara sus súplicas.
Tras este ritual se pasa a trasladar el cadáver al cementerio.

El entierro en el rito musulmán

El hecho que más difiere entre el rito cristiano y el musulmán es la falta del ataúd. En el rito musulmán el cuerpo es enterrado, bajo tierra a ser posible, solo envuelto en las telas antes mencionadas. En el caso de que el entierro sea en un país extranjero que obligue al uso del ataúd puede hacerse si no hay más remedio.
Existen dos clases de tumbas. Si la tumba tiene forma rectangular se llama Al-lahed. Si por el contrario se realiza en forma de angulo recibe el nombre de  Al-saqq.
Es recomendable que los muertos se entierren en la ciudad donde mueren y no sean trasladados. Cuanto antes el cuerpo este bajo tierra mejor para el día de la resurrección.
El entierro recibe el nombre de Al-dafin y puede realizarse en cualquier momento con algunas excepciones. No se puede enterrar un cuerpo desde el alba hasta que se levanta el sol. Tampoco cuando el sol empieza a palidecer al atardecer hasta que se pone completamente. Tampoco cuando el sol esta situado en su cenit.
El cuerpo debe recostarse sobre el lado derecho mirando hacia La Meca. No suele colocarse sobre la tumba ni lápida ni flores.

El luto en el Islam.

Una de las cosas que establece el rito musulmán es como llorar a los muertos. Al contrario de la costumbre cristiana de llorar a los muertos incluso contratando personas para ello (plañideras) los musulmanes tienden a ser recatados.
Este recato se debe a que Mahoma les dijo que alguien que llora excesivamente o se lamenta en voz alta hace sufrir al fallecido.
El periodo de luto en el que se puede llorar a un muerto es de tres días. Este periodo se llama Iddah y es el que deben seguir familiares y amigos.
Para la esposa del difunto el procedimiento es diferente. El luto se extenderá por un período de cuatro meses y diez días. Esto se considera una extensión del matrimonio con el fallecido. Sirve para comprobar que la esposa no está embarazada. En el caso de que si esté embarazada este período se lleva hasta el parto.

Las condolencias

El período en que se pueden extender el hecho de dar el pésame no tiene limitación temporal en el Islam. Se supone que es una forma de compartir el dolor que ayuda a la familia a superarlo.
Es costumbre acudir con comida para la familia en duelo. También se considera contraproducente el hecho de permanecer en la casa más tiempo del necesario a no ser que la familia lo solicite.

Curiosidades y prohibiciones.

Este procedimiento que hemos explicado debe ser llevado a cabo en cualquier rito musulmán funerario. Sea del lugar o condición social que sea no se puede cambiar ni un ápice.
El Islam prohíbe tajantemente cualquier cremación o embalsamamiento del cuerpo. Como ya hemos dicho antes los musulmanes creen que el cuerpo sera resucitado físicamente y debe permanecer lo más puro posible.


martes, 6 de junio de 2017

Entierro de Juan Goytisolo

Juan Goytisolo fue enterrado en Larache a la vera de Jean Genet

El pintor marroquí Mohamed Morabity (c) junto al féretro del escritor español Juan Goytisolo, en el cementerio español de Larache JAVIER OTAZUEFE
La ceremonia duró 15 minutos y se leyeron varios fragmentos de sus obras
El escritor español Juan Goytisolo, fallecido ayer en Marrakech a los 86 años, fue enterrado hoy en el "cementerio español" de Larache a la vera del escritor francés Jean Genet, que yace allí desde 1986.
El escritor fue sepultado tras una sencilla ceremonia de quince minutos donde se leyeron varios fragmentos de sus obras y en la que no hubo ningún símbolo religioso por expreso deseo del autor.
Goytisolo descansa en una colina que mira al Atlántico y rodeado de sencillas lápidas de españoles muertos en la década de los años veinte del siglo pasado, la mayor parte soldados españoles caídos en las distintas guerras libradas en Marruecos.
El féretro del novelista barcelonés viajó esta misma mañana desde Marrakech y llegó a Larache poco después del mediodía.
A la ceremonia de entierro asistieron el escritor y diplomático José María Ridao, nombrado por la familia albacea del difunto, además de representantes de la embajada de España, artistas de Marrakech -lugar de residencia de Goytisolo en los últimos 30 años-, periodistas y varias decenas de ciudadanos anónimos.

jueves, 26 de junio de 2014

Ritos funerarios (Egipto, aztecas...)

Ritos funerarios en China

Funerales tradicionales chinos: un profundo ritual se cambia por la cremación

En las grandes ciudades de China los muertos son cremados, pero en las zonas rurales, donde prevalecen los valores conservadores, los entierros predominan como la elección preferida
La Gran Época
Mie, 4 Nov 2009 12:46 +0000

Me intrigó la reciente historia de un hombre chino de 92 años de edad que se escapó de la casa de sus nietos y caminó hasta su pueblo natal por temor a ser cremado después de muerto, en vez de ser sepultarlo apropiadamente. ¿Qué estaba haciendo el anciano? La curiosidad me hizo investigar las costumbres fúnebres chinas, y la cremación.
Esto es lo que encontré, y habiendo aprendido mucho, sentí empatía por la decisión del viejo hombre chino.
Sepultar los muertos siempre ha sido una cuestión seria en las sociedad china. Se cree que los arreglos fúnebres inapropiados traen mala suerte para la familia del fallecido.
Tradicionalmente, los rituales funerarios chinos se desenvuelven según la edad del fallecido, las causas de su muerte, su nivel social, y su estado civil.
Según la costumbre china, una persona mayor no debe mostrar respeto por alguien más joven. Por lo tanto, si el muerto es un joven soltero, su cuerpo no puede ser llevado al hogar, sino que debe ser dejado en la casa funeraria. Sus padres no pueden ofrecer plegarias por el hijo: siendo soltero tampoco tiene hijos que ejecuten estos rituales para él.
Si un bebé o niño muere, no se necesitan ritos fúnebres, ya que no se puede mostrar respeto por alguien menor. Entonces el niño es sepultado en silencio.
Los preparativos para el funeral comienzan antes de que la muerte ocurra. Cuando alguien muere en la familia, todas las estatuas de deidades en la casa son cubiertas con un papel rojo y quitan los espejos del lugar. Se cree que si uno ve el reflejo del ataúd en un espejo, en un corto tiempo habrá una muerte en su propia familia.
Una tela blanca se cuelga sobre la puerta de la casa y se coloca un gong a la izquierda de la entrada si el fallecido es hombre, y a la derecha si es mujer.
Antes de ponerlo en el ataúd, se limpia el cadáver con una toalla mojada, se le espolvorea talco y se lo viste con su mejor ropa. El cuerpo se viste completamente, incluso los zapatos, y maquillaje si es mujer, pero nunca se los viste con vestimentas rojas (esto causaría que se convirtiera en un fantasma). En general se usan los colores negro, marrón o azul.
Antes de poner el cadáver en el ataúd, se cubre la cara con una tela amarilla y el cuerpo con una tela celeste.
El velatorio
El ataúd se coloca dentro de la casa si la persona murió dentro de la casa; si murió fuera de la casa se lo ubica en el jardín. La cabeza del ataúd se pone enfrentando la parte interior de la casa. Se lo posiciona a unos 30cm del suelo sobre dos soportes.
Las coronas, regalos y un retrato o fotografía del fallecido, se colocan a la cabeza del ataúd.  
El ataúd no se cierra durante el velatorio. Se pone comida frente al ataúd como una ofrenda al fallecido. El peine del fallecido se parte en dos, una mitad se coloca en el ataúd y la otra se la queda la familia.
Durante el velatorio la familia no usa joyas o vestidos rojos; rojo es el color de la alegría. Tradicionalmente los niños y nietos del muerto no se cortaban el pelo durante 49 días desde la fecha del deceso, pero ahora esta costumbre generalmente la siguen sólo las generaciones viejas.
Se acostumbra que los familiares con vínculo de sangre y las nueras lloren durante el duelo como signo de respeto y lealtad al fallecido. Los lamentos y llanto son particularmente fuertes si el fallecido ha dejado una gran fortuna.
En el velatorio, los familiares del fallecido se reúnen alrededor del ataúd y se ubican de acuerdo a su posición en la familia. Se visten con ropa especial: los niños y nueras se visten de negro (el negro simboliza que son los más congojados), los nietos en azul y los biznietos en celeste.
Los yernos se visten con colores más brillantes como el blanco, porque son considerados de afuera.
Los niños y las nueras usan un velo sobre sus cabezas. El hijo mayor se sienta al hombro izquierdo y el cónyuge del fallecido a la derecha. Los familiares que llegan tarde deben caminar de rodillas hasta el ataúd.
Se coloca un altar al pie del ataúd para quemar incienso y se prende una vela blanca. Continuamente se quema papel joss (papel especial usado en estos rituales), y “dinero de oración” para proveer al fallecido de ingresos suficientes en su vida de ultratumba.
Durante el velatorio generalmente la gente juega juegos de azar en el patio de la casa del fallecido. El cadáver tiene que ser ‘custodiado’ y jugar estos juegos ayuda a los guardianes a mantenerse despiertos durante la vigilia; también ayuda a disminuir el dolor de los allegados.
La duración del velatorio depende de los recursos financieros de la familia, pero se necesita al menos un día para permitir que la gente ofrezca sus oraciones y rezos.
Mientras el ataúd está en la casa, un monje canta por la noche versos de las escrituras budistas o taoístas. Se cree que el alma del muerto tiene que enfrentar muchos obstáculos y torturas por los pecados que cometió en vida, antes que le sea permitido tomar su lugar en la vida después de la muerte.
Los rezos y cantos de las escrituras sagradas, y los rituales ofrecidos por los monjes, ayudan en el paso del fallecido hacia el cielo. Los rezos son acompañados de música de flauta, trompeta y gong.
Ceremonia fúnebre
Cuando los rezos y la ceremonia de plegarias se acaban, los lamentos de los que están de duelo alcanza el punto máximo y el ataúd se sella con clavos. El sello del ataúd significa la separación de los muertos y los vivos.
Papeles ‘sagrados’ blancos y amarillos se pegan al ataúd para proteger el cuerpo de ser molestado por espíritus malignos. Durante el sello del ataúd todos los presentes se dan vuelta, porque presenciar el sello del ataúd se considera de muy mala suerte.
El ataúd se lleva con la cabeza del fallecido hacia delante. Se cree que las bendiciones del fallecido son conferidas a los que llevan el ataúd, por lo tanto, generalmente, hay muchos voluntarios llevando el ataúd con un palo atado por encima del mismo.
No se lleva el ataúd directamente al cementerio sino que primero se lo coloca al lado del camino, afuera de la casa, donde más gente ofrece sus oraciones y papeles. Luego se coloca el ataúd en una carroza fúnebre que se mueve muy despacio por un kilómetro y medio con su hijo mayor y miembros de la familia siguiendo detrás y tocando con sus cabezas la carroza.
Se ata un pedazo de tela blanca a los coches que acompañan a la carroza, o se pega un pedazo de papel blanco en las ventanillas. Generalmente el hijo mayor se sienta al lado del ataúd.
El orden de la procesión funeraria sigue las posiciones dentro de la familia. Se enciende un palo de joss y se mantiene así durante toda la procesión simbolizando el alma del fallecido. Si el palo se apaga, se vuelve a encender inmediatamente.
En la procesión, ocasionalmente, se llevan papeles con formas de automóviles, barcos, etc., simbolizando la riqueza de la familia del fallecido.
Si la procesión tiene que cruzar por el agua, se le debe informar al fallecido que el cortejo la va a cruzar. Se cree que si no se le advierte al fallecido de la situación, su alma no podrá cruzar el agua.
El entierro
Los cementerios chinos están generalmente en la ladera de los montes, porque se cree que mejora el feng shui. Cuanto más alto está la tumba, tanto mejor se cree que es la situación.
Cuando la procesión llega al cementerio, todos los presentes se dan vuelta cuando se saca el ataúd de la carroza, y también se dan la vuelta cuando se coloca el ataúd en la tumba.
Los familiares arrojan un puñado de tierra antes de que el ataúd sea completamente cubierto con tierra. Después del funeral, toda la ropa que usaron los que presenciaron el duelo es incinerada para prevenir la mala fortuna asociada con la muerte.
Después que el ataúd se entierra, el sepulturero también ofrece plegarias al fallecido.
A la familia del fallecido se le entrega un paquete rojo que contiene dinero. Éste es un signo de gratitud. De acuerdo con la tradición, el dinero debe ser gastado.
Como signo de gratitud se les entrega una toalla blanca a los visitantes para secarse el sudor.
El hijo mayor sacará un puñado de tierra de la tumba que será puesta en el quemador de incienso, y la familia en la casa seguirá orando por el fallecido usando una tabla de los ancestros.
El luto
Aunque los rituales funerarios se acabaron, el período de luto para la familia continúa por 100 días. Un pedazo de tela de color se lleva en la manga de cada miembro de la familia durante 100 días significando que están de luto. Este es negro para los hijos del fallecido, azul para los nietos y verde para los biznietos. Las familias más conservadoras llevarán estos pedazos de tela hasta por 3 años.
No se mantiene luto si un niño muere, y el marido no está obligado a guardar luto si la esposa muere.
El retorno del fallecido
La creencia china dice que 7 días después de la muerte de un miembro de familia, su alma volverá a su casa. Una placa roja con una inscripción adecuada se puede poner afuera de la casa en este tiempo para que el alma no se pierda.
El día en que el alma retorna, los miembros de la familia deben quedarse en sus habitaciones.  Se puede espolvorear con harina o talco la entrada y el pasillo de la casa para detectar la visita del fallecido.
La tradición de la muerte desde el régimen comunista
En China, en las últimas décadas, la cremación se está acercando al mismo nivel de popularidad que en el resto del mundo. Las últimas estadísticas muestran que casi un 46% de las muertes terminan en cremación.  Este es un aumento del 15% desde la mitad del siglo XX. 
Para muchos estas cifras puede que sean un poco desalentadoras; son el resultado de que en gran parte de China la cremación es obligada por ley.
Bajo el régimen comunista de los años 40, los funcionarios prohibieron la tradición funeraria y ordenaron que todos los muertos fueran cremados. 
Usaron todos los argumentos usuales para validar la cremación, como que enterrar los cuerpos en un cementerio es un derroche inútil de espacio, es dañino para el ambiente, y es mucho más caro que la cremación. 
Como en China hay budistas que usaron la cremación por mucho tiempo, también fue usado por el régimen para justificar las nuevas leyes.
Se podría decir, que en realidad, los textos religiosos más importantes se mantienen en silencio cuando se trata de este tópico.
Pero hubo mucha resistencia, y asegurar que la orden se llevara a cabo presentó dificultades.  Los funcionarios gubernamentales decidieron no pelear con los residentes acerca la cremación. 
El seguir esta orden fue en aquel tiempo, y es en el presente, más o menos voluntaria. Entonces las autoridades empezaron a publicar artículos glorificando la cremación y haciendo otras cosas pacíficas para persuadir a los chinos a que opten por la cremación.
Hoy, en las grandes ciudades de China casi un 100% de los muertos son cremados, pero en las zonas rurales donde todavía se siguen los valores conservadores y no los comunistas, la tradición del código moral de los funerales predominan como la elección preferida.
La tradición familiar y los cementerios permanecen en la China rural a pesar de las leyes de cremación; y todavía se está por ver si los funcionarios gubernamentales algún día tomarán medidas drásticas para reforzar las leyes en contra de los funerales.
Mientras tanto, la cremación no es aceptada como la elección preferida, aún entre para los que viven en las grandes ciudades que habitualmente se someten a las reglas.
Los disidentes políticos en China confrontan aún más la rigidez de la ley que normalmente mantiene a los críticos silenciados.  En el caso de la cremación parece haber una indicación de que si se dejara la decisión al voto popular el resultado no sería lo que las autoridades imponen. 
Un hombre de la ciudad de Liuzhou le dijo a un reportero extranjero: “Si fuese legal, cuando yo muera quiero ser enterrado, no cremado”.
No hay sorpresa de que Luizhou ponga alguna resistencia con este asunto. Tiempo atrás la ciudad fue conocida como la casa de ‘La línea de Longevidad’, el mejor lugar donde comprar ataúdes de madera de alta calidad. 
En realidad la leyenda dice que los ataúdes de La Línea de Longevidad eran tan buenos que preservaban perfectamente el cadáver hasta 6 meses después de la muerte.
La famosa calle se llama ahora La línea Siempre Verde y está llena de gente que vive en las viejas fábricas de ataúdes que han sido remodeladas para viviendas.  Los pequeños letreros en las calles son testigos de las viejas tradiciones del pueblo chino.

Ritos funerarios

https://www.youtube.com/watch?v=We_GOdRlp_o

Funerales chinos: tradición, ataúdes colgantes y cremación

Un sacerdote chino explicó a mi familia para el funeral católico de mi madre (que fue en los EE.UU.) que ciertas tradiciones funerarias chinas eran permisibles siempre que se hicieran con la debida intención.Por ejemplo, tras la Misa fúnebre se repartieron monedas de chocolate a los asistentes, combinando la costumbre de repartir monedas (símbolo de prosperidad continua) y algo dulce (para consolar a los asistentes), no con la superstición de que si no se hiciera traería mala suerte a los asistentes y a la familia, sino como recuerdo de que la muerte no es el punto final de nuestra existencia, ya que Cristo pagó por nosotros con su vida.
En la casa, para recordar el aniversario del fallecimiento, se dejan frutas ante la imagen del difunto y se encienden velas, saludando con tres inclinaciones de la cabeza antes de rezar por el difunto.No se adora al difunto ni se cree que se da de comer a los difuntos para que no se conviertan en fantasmas o traigan mala suerte, como piensan bastantes en China. Las frutas en una familia católica china indican cariño y recuerdo del difunto en la vida de la familia, como un detalle de que no se les olvida.
Las inclinaciones de cabeza se permiten ya que es práctica eomún en China saludar a otros con respeto, especialmente a los que son mayores en edad que uno, con una sola inclinación de la cabeza. Las velas animan la oración por los difuntos, que en familias católicas se hace con oraciones de la Iglesia. Se concluye la oración con tres inclinaciones de cabeza de nuevo, otra muestra de respeto, como una despedida.
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¿Qué se hace con los restos de los difuntos en China?
Persiste la creencia en China que cuanto más alto se entierra a alguien, mejor para ellos en la siguiente vida. Por eso tradicionalmente cada familia tiene una colina en la que entierran a sus antepasados. Una vez al año, toda la familia se reúne en esa colina o montaña para venerar a los difuntos. En 2003 se descubrió una sima sepulcral en Guizhou, en la que más de mil ataúdes están colgados sobre estacas en la ladera por orden genealógico, con los más antiguos encima.
Loa ataúdes colgantes de China son atracciones turísticas en la montaña Wuyi, donde están los más antiguos (de más de 3000 años de antigüedad) y en la montaña Longhu “Dragón Tigre”, que desde su descubrimiento en 1978 sigue siendo un misterio cómo se metieron los ataúdes en cavernas cuya altura difitculta el acceso.
En la región de las Tres Gargantas del río Yangtsé hay ataúdes colgantes en Bawuxia en la que se encuentran parejas, posiblemente porque al morir los hombres se mataba a una mujer para acompañarle en la nueva vida. A orillas del mismo río, se pueden ver 300 ataúdes colgandes de la cultura “Bo” en Luobiao, Gongxian (Sichuan). Todavía son famosos los ataúdes tallados de un tronco entero de árbol de esa zona .
[Se puede ver una imagen de ataúdes colgantes en este sitio, que tiene enlaces en azul con más imágenes]
En 1956 Mao Zedong comenzó a promover la cremación por considerar los entierros un despilfarro debido a la superstición popular, aunque su cuerpo está embasalmado en un mausoleo.
Tiene razón en el sentido de que hay bastantes quienes piensasn que si no reciben un funeral debido, se convertirán en fantasmas que traerán mala suerte a la familia. Por eso hasta las familias más pobres dedicaban todos sus ahorros a gastos funerarios, que incluye quemar billetes para la siguiente vida de los difuntos, for ejemplo.
En la actualidad, las regulaciones funerarias de China prohiben esas prácticas en las zonas urbanas, favoreciendo la cremación. En un país en el que fallecen hasta 8 millones de fallecidos al año, la preocupación de los gobernantes respecto al tema se centra en la conservación de recursos (madera y terreno, por ejemplo).

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¿Qué dice la Iglesia Católica sobre la cremación de los difuntos?
El “Catecismo de la Iglesia Católica” indica: “La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo (cf _ CIC can. 1176, 3). (2301)” Esta última referencia al
“Código de Derecho Canónico” dice: “La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohibe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana.”
“Aunque la Iglesia claramente prefiere y urge que el cuerpo del difunto esté presente en los ritos funerales, estos ritos pueden celebrarse también en presencia de los restos incinerados del difunto. Cuando por razones válidas no es posible que los ritos se celebren en presencia del cuerpo del difunto, debe darse a los restos incinerados el mismo tratamiento y respeto debido al cuerpo humano del cual proceden. Este cuidado respetuoso significa el uso de un recipiente digno para contener las cenizas; debe expresarse en la manera cuidadosa en que sean conducidos y en el sitio de su colocación final. Los restos incinerados deben ser sepultados en una fosa o en un mausoleo o en un columbario (nicho).
“La práctica de esparcir los restos incinerados en el mar, desde el aire o en la tierra, o de conservarlo en el hogar de la familia del difunto, no es la forma respetuosa que la Iglesia espera y requiere para sus miembros. (Orden de Funerales Cristianos, Apéndice No. 2, Incineración, No. 417)” (www.corazones.org)
Según Aciprensa: “Iglesia en Italia aclara la práctica de la cremación de difuntos”, y el 9 de noviembre de este año se espera la aprobación de un manual con un código actualizado para ritos fúnebres. Explicará que no se debe guardar las cenizas en casas, lo cual no permitiría acompañar los restos al cementerio, un lugar más apropiado para los difuntos que el ‘lugar de los vivos’.
Tampoco se debe esparcer las cenizas por ser contraria esa práctica a la obra de misericordia de sepultar a los difuntos. Aciprensa informa en el mismo artículo: “Esparcir las cenizas, según los Obispos italianos, responde a un rito pagano, que supuestamente simboliza la unión del muerto con la “gran alma de la madre tierra", y que se opone a la obligación cristiana, establecida por el mismo Señor Jesús, de dar sepultura a los difuntos.”
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Sta. Ángela de la Cruz (1846-1932)indicó a sus hijas espirituales:
“Cuando enferme [alguna hermana] de cama, no entrará nadie a verla. Y si a la última hora pide morir como su padre San Francisco, se le concederá el morir en la tarimita; después, su mortaja será el hábito que le servía en casa y sus sandalias. Se pondrá de cuerpo presente en el dormitorio y cuatro velas, y nadie la verá, sólo el padre, que le dirá algún responso. Su entierro será muy pobre; aunque tenga familia y quiera otra cosa, no se le admitirá.”
Lo importante es que estemos bien dispuestos para poder contemplar al Señor, que nos recuerda en el Evangelio de la Solemnidad de Todos los Santos“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt. 5, 8). Muchos hacen planes para sus funerales, y expresan en detalle sus deseos sobre lo que quieren que se haga con su cuerpo. ¿Nos preocupamos también por nuestras almas, que serán juzgadas tras nuestra muerte?
[Fotos de Wikimedia Commons: Montaña Longhu (Chenyun), Montaña Wuyi (Tom@HK), Sta. Ángela de la Cruz (Anual)]