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viernes, 8 de marzo de 2019

Vetos a la cantante saharaui Aziza Brahim

Marruecos veta un concierto en París de la cantante saharaui Aziza Brahim

Periodistas


La emisora pública francesa Radio France Internacional (RFI) hizo público el lunes 4 de marzo de 2019 lo que era un secreto a voces. La presión de las autoridades marroquíes, a través de su embajada en París, obligó a desprogramar el concierto de la cantante saharaui Aziza Brahim, previsto para el 10 de marzo.
La embajada presionó al Instituto del Mundo Árabe (IMA) que preside el exministro y miembro del lobby promarroquí francés Jack Lang, para pedir explicaciones y calificar a la artista como “activista del Frente Polisario” tras ser anunciada su intervención. También amenazaron con presionar a los mecenas marroquíes para retirar la financiación al IMA si el concierto seguía adelante.
Finalmente, el pasado 7 de febrero se anunció la suspensión del concierto bajo el eufemismo “por una razón que está más allá del control de la artista”.
El propio Lang había defendido inicialmente la presencia de Brahim señalando que iba a cantar la historia de su pueblo. La Asociación de Amigos de la República Saharaui en Francia expresó su condena y rechazo a la decisión de la administración del IMA.
Dentro de los actos del festival bajo el título ‘Les Arabofolies’ dedicada a la mujer y la resistencia, con motivo del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, la saharaui iba a cerrarlo dos días después el domingo 10 con su concierto.
A pesar de que RFI intentó recabar la opinión del IMA y la embajada marroquí en París, ambas se negaron a hacer declaraciones al respecto.
Los hechos se producen después de que en París el pasado 15 de febrero una conferencia sobre la libertad de prensa en Marruecos fuera boicoteada por baljatíes, personas pagadas por el majzén, el régimen marroquí, para crear broncas y violencia, algo usual en Marruecos pero que ahora se extiende a otros países. Reporteros sin Fronteras (RSF) solicitó que se abriera una investigación sobre lo ocurrido.
Hay que recordar también que fuertes presiones marroquíes, incluido un escrito del responsable de sus Museos nacionales, obligaron a retirar unos paneles, fotos y publicaciones de la lucha saharaui en el centro George Pompidou de París el pasado mes de noviembre de 2018.
Comunicado público de Aziza BrahimPor su parte, el pasado 7 de febrero la cantante hizo público un comunicado público sobre lo sucedido donde manifestaba:
“Mi concierto del 10 de marzo para la clausura del Festival ‘Arabofolies’ del Instituto del Mundo Árabe (IMA) de París ha sido cancelado por razones totalmente ajenas a mi voluntad.Este evento ha sido anulado debido a presiones del Reino de Marruecos a través de su embajada en Francia. Para justificar este desagradable hecho, también han emprendido una campaña de propaganda contra mi persona que me veo obligada a desmentir públicamente. Desgraciadamente, no es la primera vez que este tipo de presiones políticas impiden mis conciertos. Recuerdo bastantes casos en los que la polémica ni siquiera llegó a publicarse. Al menos, en esta ocasión sale a la luz la censura que sufrimos los saharauis por parte de aquellos que vulneran nuestros derechos, incluso fuera de nuestro territorio. Cualquiera que haya escuchado mis canciones sabe que suscribo un firme compromiso con la Paz. Hay poderes políticos que no respetan los derechos humanos fundamentales, en este caso la libertad de expresión. Cuando la cultura incomoda a la política, es que se están haciendo políticas injustas. Solo conociendo y respetando al otro podemos trabajar por un mundo pacífico. Lamento no poder ofrecer mi concierto en París en esta ocasión, aunque espero que pueda hacerlo pronto”.
Aziza Brahim, de 42 años, nació en los campamentos de refugiados de Tinduf. Nunca conoció a su padre debido a la guerra en el Sahara. Ha vivido en España y lleva cantando enhassanía, el dialecto árabe saharaui, desde 1995, editando cinco álbumes en solitario y varios en colaboraciones.
En 2009, fue finalista para el Premio Libertad para Crear, que otorga el poder del arte para luchar contra la opresión, a romper los estereotipos y fomentar la confianza en las sociedades.
A finales de abril de 2012, ganó en el Festival de Cine de Málaga la Biznaga de plata a la Mejor Banda sonora original por su música de la película Wilaya.
Se da la circunstancia que hace apenas dos días, el pasado sábado día 2 actuó en Alcalá de Henares, España dentro del concierto ‘100 % Muheres’. Sus próximas actuaciones son el 26 de marzo en Amberes, Bélgica y precisamente en París el 26 de abril en la sala Pan Piper.
Fuente: https://periodistas-es.com/marruecos-veta-un-concierto-en-paris-de-la-cantante-saharaui-aziza-brahim-120526

Mujeres africanas en el 8 de marzo

Ocho africanas poderosas para el 8M

Suman 650 millones y es evidente que el desarrollo socioeconómico y político de África solo será posible a través de la participación de sus mujeres y de la igualdad de oportunidades. Muchas ya lo saben y lo pelean cada minuto

Lo dice una de las ocho africanas aquí entrevistadas, la peluquera Khadi Mbaye, dejando caer su cuerpo soberano sobre el sillón: "Soy una dama de hierro". Lo es. Ella y 650 millones más, la mitad de los 1.300 millones de habitantes que tiene hoy África. "Nunca me ha gustado pedir, quiero conseguir las cosas por mis propios medios", declara.
Cierto es que no hay viaje a terreno en África, no hay evento allá o acá, conferencia o encuentro en que una no quede impresionada con la determinación de estas mujeres, si se tiene en cuenta el contexto en el que la mayoría vive. Con su fortaleza, si se considera que en el continente se encuentran los 20 países menos desarrollados del planeta. Con su entereza, si recordamos que hay conflictos enquistados donde ellas son claro y fácil objetivo de guerra; que la tradición las mutila de niñas allá donde más duele; que están por costumbre y patriarcado obligadas a realizar tareas del hogar, a cargar con el abastecimiento del agua sobre sus cabezas, a casarse antes de tiempo, a moler el maíz con sus manos, a cuidar a otros y olvidarse de sí... "Nunca quiero pararme donde estoy, en cuanto consigo algo, empiezo a pelear por lo siguiente", afirma otra de las entrevistadas, la influyente Adiara Sy, inspectora de Educación hoy y ferviente defensora de la educación igualitaria.
Sorprenden siempre, más si nos detenemos en el hecho de que suelen estar cargadas de hijos (con una variación por países amplia, desde dos por mujer en Seychelles o Marruecos a seis en Níger o Somalia). Que manejan parte de la economía informal del continente; y en la agricultura, el 80% de la producción se obtiene de pequeñas explotaciones y un 60% de ellas están gestionadas por mujeres. Que son el grueso de la población rural, porque son muchas las que se quedan mientras el marido, el padre o los hermanos marchan o migran hacia núcleos urbanos o más allá del océano. Que suelen ser cual urdimbre que mantiene las comunidades unidas a pesar del grave daño que en lo social infligió el colonialismo. Que trabajan en redes sociales desde antes que nadie las inventara y hasta han usado sus cuerpos como herramienta de denuncia y resolución de conflictos allá por Liberia o Sudáfrica, por ejemplo, para detener guerras antes de que muchas Femen nacieran siquiera.
Africanas que construyen y avanzan, que son energía arrolladora, pero a las que los pasos les cuestan doble. Aún así, no cejan. Se aprecia en un dato: en la apuesta creciente por la educación de las niñas. "Con lo poco que tenemos intentamos hacer grandes cosas. La ausencia de dinero no es una excusa para abandonar la causa”, afirma la activista Maymuna T. Tounkara, para quien los derechos humanos y la lucha contra la pobreza infantil son lo primero. Incluso triunfar en territorios más populares, como pueda serlo el deportivo (de por sí ya bastante desigual), tiene en África un plus de esfuerzo. "Ahora muchas niñas quieren jugar al basket, ven cómo he triunfado y he podido tenerlo todo. Eso me anima a seguir", asegura Ndèye Sène, la mejor jugadora de baloncesto de Senegal.
Han sido numerosas las africanas de las que hemos escrito en la sección (bien mirado son ellas protagonistas de casi todas las historias sobre desarrollo en África); de distinto origen y condición; de distintas áfricas (la del Norte, la oriental, la austral, la occidental, la negra, la no negra, la rica, la pobre, la lluviosa, la desértica, la indígena, la joven, la vieja, la elitista, la corrupta, la hermosa, la contaminada... ). Hemos tropezado y hablado con agricultoras, comerciantes, juezas, diseñadoras, estudiantes, emprendedoras, ciberactivistas, deportistas, parteras, cantantes, limpiadoras, artistas, pescadoras, políticas, maestras o médicos... Todas nos han dado lecciones y claves de una forma de vida o pensamiento que desde Occidente tendemos a ignorar o menospreciar (quizá porque la sola mención de la palabra África despierta el demonio de la aporafobia, que diría Adela Cortina). La última, la escritora senegalesa Aminata Sow. “Lo único que puede salvar al mundo es la educación y la cultura, el respeto por los demás", aseguraba esta mujer de origen privilegiado que optó un día por escribir de la pobreza local (de toda ella, la económica y la espiritual) para contar desde allí la sequía universal de valores.
Así, de entre todas las posibles africanas ejemplares, hemos elegido a ocho de ellas para la celebración de este 8 de marzo. Todas son nacidas en esa ciudad que Planeta Futuro/ElPaís está siguiendo durante este año, Saint Louis, en Senegal. Son mujeres empoderadas, con un objetivo y conscientes de su poder. "Hay que creer en una misma y estar muy orgullosas de lo que somos, tenemos mucho que enseñar al mundo", afirma la diseñadora ya internacional Rama Diaw. "Quizá cuesta más que te escuchen por joven que por mujer.", opina por su parte Coumba Sow, responsable para la resiliencia en África del Oeste y el Sahel de la FAO. "Cuando entras en una habitación donde se celebra una reunión, si hay una mujer mayor, la gente la escucha", dice.
Saben que se ha avanzado, sí, pero que queda mucho por hacer. Un ejemplo, la propiedad de la tierra. "Los hombres tienen la costumbre de poseer los mayores terrenos. Pero ahora los queremos nosotras también", resume, Fatimatou Sall, fundadora de una asociación de mujeres campesinas a la que pertenecen alrededor de 2.000 de toda edad.
Sobre tal cosa, sobre su papel clave e igual en el desarrollo del continente, versó el diálogo que ayer, 5 de marzo, tuvo lugar en la sede de la Cooperación Española (Aecid), en Madrid, entre el responsable de la Agencia para el Desarrollo de la Unión Africana (AUDA-NEPAP), Ibrahim Assane Mayaki, y la presidenta de la Fundación Mujeres por África, María Teresa Fernández de la Vega, dentro del ciclo Mujeres Libres: "Hoy por hoy", afirmó la hoy presidenta del Consejo de Estado, "todas las instituciones internacionales consideran la igualdad entre hombres y mujeres como un imperativo de justicia, moral, ético y político, y un elemento fundamental para la paz y el desarrollo económico y social". Coincidieron ambos en que no habrá tal desarrollo sin ellas. Especialmente si no se construye desde lo local, apuntó Mayaki, sugiriendo modos de construir políticas que alienten tal proceso y pongan en valor el peso de la mujer en zonas rurales y advirtiendo del error de creer que las élites solo son cosa de las ciudades.
Tomar conciencia de la igualdad como arma de futuro es ya un costoso y enorme primer paso (y no solo en el continente). Como lo es la necesidad de tener datos fiables y actualizados que visibilicen las desigualdades de género en una zona del mundo donde conseguirlos no resulta fácil, donde faltan hasta registros de nacimiento. Conocer y documentar la realidad femenina importa, insisten en ONU Mujeres, cuyo lema para la celebración de este Día Internacional es Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio. Y así lo ha entendido desde su parcela de trabajo Fatima Fall, directora del Centro de Investigación y Documentación de Senegal, acostumbrada a lidiar con conceptos como tiempo e historia, y a reconstruir la vida cotidiana y un pasado dramático africano que habla mucho del presente. "Cuando oigo a gente que tras las elecciones [recién celebradas en el país] llama a la insurrección...", desvela con pesar, "es porque no han presenciado lo que yo: la violencia".

“Ahora muchas niñas sueñan con ser jugadoras de baloncesto”

Ndèye Sène es una deportista nacida en un humilde barrio de pescadores de Saint Louis que se ha convertido en un referente de constancia en Senegal.

“Soy una dama de hierro... Me pasan cosas increíbles”

Khadi Mbaye forma a mujeres presas en peluquería y estilismo para que a su salida tengan más posibilidades de encontrar un empleo.

“La revolución de la agricultura en África está liderada por mujeres”

Coumba Sow asumió con 35 años el cargo de responsable para África de la oficina del director general de la FAO, ahora lidera el departamento para la resiliencia en la zona occidental del continente.

"Tu carrera nunca te abandonará; tu marido, no se sabe"

Adiara Sy no dudó en irse a trabajar al extranjero y dejar a sus hijos con su padre, un ejemplo de lo rompedora que ella es en el tradicional Senegal. Lleva 30 años luchando por la educación igualitaria en su país.

“Ahora nosotras queremos también la tierra”

Fatimatou Sall es fundadora de la Asociación de mujeres para la solidaridad y el desarrollo de Nord, a la que pertecenen alrededor de 2.000 agricultoras, mayores y jóvenes.

“Mi política es el futuro y la supervivencia de los niños”

Maymuna T. Tounkara, coordinadora de And taxawu talibés, lleva más de dos décadas trabajando para la infancia desfavorecida de Saint Louis.

“Somos africanas y sabemos que tenemos mucho potencial”

Rama Diaw es una diseñadora de moda que ha presentado su trabajo en las mejores pasarelas del mundo. Saint Louis es su fuente de inspiración.

“Me siento orgullosa de que vengan otras pisándome los talones”

Fatima Fall dirige el Centro de Investigación y Documentación de Senegal. Pese a tener una amplia formación en el campo de la conservación del patrimonio y haber alcanzado una posición a la que pocas mujeres llegan en el país, no se considera excepcional.

Betty Lachgar, activista marroquí.

Betty Lachgar: “Los derechos humanos y el feminismo son los mismos en todo el mundo”





Betty Lachgar - © María Gilabert / Alicante Mag
La célebre activista marroquí Betty Lachgar, destacada por su defensa de los derechos humanos universales y las libertades individuales, estuvo el pasado 11 de enero en Casa Mediterráneo para participar en el ciclo ‘Mujeres y el Mediterráneo’. Psicóloga clínica formada en París, Lachgar es una de las fundadoras en 2009 del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales (MALI) que lucha para romper los arraigados tabúes de la sociedad marroquí y las leyes que impiden los avances sociales y personales de la población.
Lachgar y su movimiento defienden causas como la igualdad entre hombres y mujeres, la libertad sexual tanto de las personas heterosexuales como homosexuales, los derechos del colectivo LGTBI, el derecho al aborto, la lucha contra todo tipo de violencia, en particular contra la de género, y el fundamentalismo religioso. Su postura ultraprogresista y sus métodos poco convencionales le han costado amenazas, agresiones, arrestos y comparencias ante la justicia. Pero ni las represalias ni el hecho de estar incluida en la lista negra del Estado Islámico la detienen en su afán de justicia.
¿Que causas defiende el movimiento MALI?
El Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales es un movimiento feminista, universalista y laico, el único realmente universalista y laico de Marruecos. Hay otros colectivos y organizaciones oficiales, pero practican un feminismo interseccional, no universal. Para nuestro movimiento, los derechos humanos y el feminismo son los mismos en todo el mundo, no podemos comprender que haya una dicotomía entre los países del norte y del sur.
Rechazamos el relativismo cultural, estamos en contra de un feminismo islámico, de la defensa de derechos inherentes a unos determinados países… Los derechos humanos y los derechos de las mujeres no deberían conocer fronteras, religión, sexo, ni color de piel. Pero nos resulta muy complicado que nuestro mensaje cale en Marruecos porque el resto de las organizaciones trabaja con un concepto colonialista y además somos un colectivo de desobediencia civil, de avant-garde, una expresión francesa que significa “muy avanzado, más que progresista”.
Para la sociedad civil nuestro movimiento es provocador, algo que en absoluto compartimos. Hablamos de derechos humanos y de libertades individuales y rompemos tabúes. La gente dice: “Tenemos que esperar”. ¿Por qué tenemos que esperar? Hay víctimas del islamismo radical, de un código penal liberticida, de discriminaciones, de varios tipos de violencia, de violencia de género en particular… A la vista de estos hechos no podemos esperar. No podemos trabajar con el relativismo cultural, amparándonos en las costumbres y en los hábitos de una sociedad, que es lo que muchos argumentan contra los avances.
¿Qué acciones reivindicativas organizan desde este movimiento?
Realizamos acciones y performances muy originales, avanzadas y progresistas para Marruecos, aunque la gente las tacha de provocadoras. El movimiento nació en 2009 y nuestra primera acción fue la organización de un picnic durante el Ramadán. El Código Penal castiga que una persona musulmana -en Marruecos no existe la libertad de conciencia- rompa el ayuno durante el mes sagrado. El picnic fue una acción simbólica para denunciar ese artículo liberticida que condena a seis meses de cárcel a una persona considerada musulmana que incumpla el ayuno y para luchar por la libertad de conciencia. La gente no entendió nada. Fue el primer movimiento en el mundo árabe que salió de Facebook a las calles, anticipándose a las Primaveras Árabes de 2011.

Betty Lachgar: "Los derechos humanos y el feminismo son los mismos en todo el mundo" en CONFERENCIAS
Betty Lachgar – © María Gilabert / Alicante Mag

¿Por qué la sociedad marroquí rechaza la defensa de la libertad de conciencia que enarbola MALI?
La gente cree que es un movimiento ateo, cuando en realidad es laicista, lo que defendemos es la libertad de conciencia, la libertad de elección entre creer o no creer. En 2019 me parece increíble que la gente todavía crea que MALI y Betty luchamos contra las religiones. Estoy en contra de las religiones como ideología, del sistema del patriarcado, del uso del velo, pero no estoy en contra de las personas que practican una religión, ni contra los hombres, ni contra las mujeres que llevan velo. Pero la sociedad en general no lo entiende y eso como ciberactivista me ocasiona muchos problemas en las redes sociales.
¿La acción del picnic finalmente se pudo realizar?
No, la policía nos lo impidió. Un par de días después de su publicación por parte de la prensa española se armó un gran escándalo y la policía nos sometió a un interrogatorio. Gracias al eco en la prensa internacional y al apoyo de organizaciones de otros países tenemos la ventaja de que nos hemos hecho famosos y eso nos permite continuar con nuestras acciones. Y al mismo tiempo, esto se ha convertido en una estrategia del gobierno para dar una imagen de respeto a los movimientos críticos.
La realidad es que tanto las autoridades, como la sociedad e incluso las organizaciones de derechos humanos y feministas rechazan nuestras ideas y nuestra forma de actuar porque lo consideran provocador. El movimiento y yo somos víctimas de una censura continua en Marruecos.
¿La prensa oficial no informa de sus acciones?
La prensa del régimen nunca difunde nuestras actividades, la prensa independiente y las publicaciones on-line sí. Tengo muchos problemas con la policía, pero las autoridades no me arrestan por mi activismo, sino que buscan otras razones.

Betty Lachgar: "Los derechos humanos y el feminismo son los mismos en todo el mundo" en CONFERENCIAS
Betty Lachgar – © María Gilabert / Alicante Mag

¿Qué motivos esgrimen para arrestarla?
En agosto pasado me arrestaron acusándome de embriaguez en un espacio público. En la sociedad es un tabú el hecho de que una mujer esté borracha en la calle. No necesitan pruebas de alcoholemia para demostrar sus acusaciones. Fue una forma de desacreditar mi imagen. En una dictadura como la de Marruecos, cuando la policía arresta a una activista como yo llama a la prensa y ahí comienza la campaña de desprestigio. Fue horrible.
En septiembre de 2016 fui arrestada y víctima de una agresión sexual por parte de la policía. ¿Donde estaban las organizaciones feministas? Las asociaciones de otros países sí me apoyaron, pero en Marruecos, nada, ¡qué vergüenza! Soy una mujer, soy una activista, soy una víctima… No importa si estás de acuerdo con mis ideas, me tendrían que haber defendido, pero cuando se trata de Betty la gente tiene miedo o no quiere mostrar su colaboración con MALI ni conmigo.
¿Qué otros derechos y libertades defiende MALI?
MALI también defiende los derechos sexuales y reproductivos, la libertad sexual de los heterosexuales -en Marruecos no se puede mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio-, los derechos del colectivo LGTBI y el derecho al aborto. En 2012 invitamos al barco del aborto. MALI es el único movimiento pro-elección del país. Actualmente hay un debate en Marruecos, pero realmente no es un debate sobre el aborto voluntario, sino terapéutico. Gracias a nuestra acción de 2012 se ha abierto en el país un debate más amplio sobre el tema.
¿Qué problemas conlleva ser abiertamente homosexual en Marruecos?
El artículo 490 del Código Penal castiga con varios años de cárcel las relaciones sexuales entre personas heterosexuales fuera del matrimonio y el artículo 489 penaliza hasta con tres años de cárcel las relaciones homosexuales. Algunas personas, no muchas, declaran su homosexualidad abiertamente y no les pasa nada, mientras que otras sí van a prisión, depende de las circunstancias.
En estos momentos estamos ayudando a un chico marroquí al que la policía le dio el alto tras un leve accidente de tráfico el pasado 31 de diciembre en Marrakech y al obligarlo a bajar del coche al descubrir que era travesti le agredieron y divulgaron su identidad, imágenes y vídeos en las redes sociales. Desde entonces, el joven sufre daños psicológicos y físicos y está buscando asilo en un país europeo. Nuestro movimiento está intentando obtenerle un visado para que pueda salir de Marruecos.
¿Cómo surgió la acción de la “besada pública”?
A raíz de la publicación en Facebook de una foto de un beso entre un adolescente y su novia, tanto ellos como quien les hizo la fotografía fueron encarcelados. En protesta, organizamos una “besada pública”. No hay ninguna ley que prohiba besarse en público, ese arresto fue un abuso de poder. Precisamente fue una organización de defensa de los derechos humanos la que denunció esos hechos ante las autoridades. Cuando organizamos la besada la población reaccionó con mucha violencia hacia nosotros, nos insultaron, nos arrojaron sillas de los cafés, vasos… Fue horrible.
Para que se produzcan avances sociales, los cambios políticos deben ir acompañados de cambios en la mentalidad…
Efectivamente, tenemos que cambiar las leyes y las mentalidades. Pero soy muy pesimista al respecto, si organizaciones y activistas progresistas no están de acuerdo con nuestras ideas y nuestros medios, ¿qué podemos esperar de otras  personas más conservadoras? Ocurre lo mismo que con el islamismo, es muy peligroso.
Precisamente en 2015 su nombre fue incluido en la lista negra del Daesh. ¿No tiene miedo?
En absoluto. Si tuviera miedo no podría luchar.
Actualmente, ¿dónde reside y qué proyectos tiene en mente?
Vivo entre París y Rabat, y viajo mucho impartiendo conferencias y recabando apoyos para nuestras acciones reivindicativas. MALI es un movimiento que carece de fondos económicos, la mayoría de nuestras acciones no los requieren. Por ejemplo, el 25 de noviembre del año pasado hicimos una performance artística tiñendo de rojo las fuentes de Rabat y tan solo necesitamos unos 20 euros para comprar el colorante alimenticio. Las autoridades lanzaron un comunicado horrible, desprestigiándonos. Estoy a la espera de juicio (risas).
¿De qué se le acusa?
De atentando a un bien público. Estamos organizando otras acciones, entre ellas la preparación del décimo aniversario de nuestro movimiento, y creo que la gente no se va a poner muy contenta.
En Marruecos hay personas, activistas y organizaciones que nos dicen: “Estamos de acuerdo con vuestras reivindicaciones, pero…”. No puedo entenderlo, ¿qué significa “pero”?. Con un “sí” podemos hacer mucho, con un “pero” no podemos hacer nada, nunca.

domingo, 6 de mayo de 2018

Feminismo en el mundo árabe



Casa Árabe y la Fundación Tres Culturas organizó una conversación a cuatro voces con Nawal El-Saadawi (Egipto), escritora y militante feminista; Wassyla Tamzali (Argelia), especialista en temas de género; Nieves Paradela (España), profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y Eva Lapiedra (España), es profesora de la Universidad de Alicante. La mesa redonda analizó la evolución de los movimientos feministas en el mundo árabe desde las últimas décadas del siglo XX, con especial referencia a los casos de Egipto y Argelia. Se abordará también la situación actual de la lucha por los derechos de las mujeres, tras la evolución de los movimientos sociales y civiles en los últimos cinco años y la compleja situación que viven muchas sociedades árabes actuales.

martes, 27 de marzo de 2018

El tiempo de las mujeres: Crónicas asiáticas

Se dice que el cambio en el mundo árabe vendrá de la mano de las mujeres o no se producirá. ¿Qué papel jugaron ellas en las revueltas pro-democráticas? ¿Y los hombres, qué papel juegan ellos en la revolución de las mujeres? De todo ello (y mucho más) hablamos en el pasado encuentro con Ángeles Espinosa en Casa Asia Madrid.


lunes, 8 de mayo de 2017

Isabel Allende

Chimanda, escritora


Chimanda, último libro

QUERIDA IJEAWELE. CóMO EDUCAR EN EL FEMINISMO

Chimamanda Ngozi Adichie

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Fragmento

Cuando, hace un par de años, una amiga de la infancia que se ha convertido en una mujer brillante, amable y fuerte me preguntó cómo criar a su hija para que fuera feminista, lo primero que pensé fue que no lo sabía.
Me pareció una tarea demasiado grande.
Pero yo había hablado públicamente de feminismo y quizá eso la indujo a suponerme una experta en la materia. A lo largo de los años también había ayudado a cuidar a los bebés de mis seres queridos; había trabajado de canguro y me había ocupado de mis sobrinos. Había observado y escuchado mucho y aún había pensado más.
Para responder a la petición de mi amiga decidí escribirle una carta, que confiaba fuera sincera y práctica al tiempo que sirviera también como una suerte de mapa de mi pensamiento feminista. Este libro es una versión de dicha carta, con algunos detalles modificados.
Ahora que también yo soy madre de una niña encantadora, me doy cuenta de lo fácil que es dar consejos sobre cómo criar a los hijos cuando no tienes que enfrentarte a la enorme complejidad que comporta.

Recibe antes que nadie historias como ésta

No obstante, considero una urgencia moral mantener conversaciones sinceras acerca de educar de otro modo a los hijos, de crear un mundo más justo para hombre y mujeres.
Mi amiga me respondió que «intentaría» seguir mis sugerencias.
Y, al releerlas ya siendo madre, también yo estoy decidida a intentarlo.

QUERIDA IJEAWELE

Querida Ijeawele:
Qué alegría. Y qué nombres tan bonitos: Chizalum Adaora. Es preciosa. Solo tiene una semana de vida y el mundo ya le despierta la curiosidad. Qué cosa tan magnífica has hecho, traer al mundo a un ser humano. «Enhorabuena» se queda corto.
Tu nota me hizo llorar. Ya sabes que a veces me emociono como una tonta. Que sepas que me tomo tu encargo –cómo criar a una feminista– muy en serio. Y comprendo a lo que te refieres con no saber siempre cuál debería ser la respuesta feminista a determinadas situaciones. Para mí, el feminismo siempre es contextual. No tengo una norma grabada en piedra; lo más parecido a una fórmula que tengo son mis dos «Herramientas Feministas» y quisiera compartirlas contigo como punto de partida.
La primera es tu premisa, la creencia firme e inflexible de la que partes. ...