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sábado, 21 de octubre de 2017

Poesía poeta polaco


 
Ana Clara lee en este enlace tres poemas del poeta polaco, Adam

Zagajewski: "La poesía no está de moda"



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En una ceremonia marcadamente política, el poeta Adam ZagajewskiPremio Princesa de las Letras 2017, ha abierto una escapatoria para las preocupaciones humanas. “En el mundo actual todos quieren hablar sólo de la comunidad y de política, y es cierto que esto es importante”, ha explicado en su discurso. “Pero también existe el alma particular con sus preocupaciones, con su alegría, con sus rituales, con su esperanza, su fe, su deslumbramiento que, a veces, experimentamos”.
Zagajewski ha señalado que España era, en su infancia, un país legendario “de Don Quijote, de caballeros y princesas” y ahora “una de los pilares de la Unión Europea”. El autor polaco ha agradecido el premio en una intervención con otro eje: la progresiva desaparición de la poesía como núcleo central de la cultura.
La poesía no está de moda. La política está de moda. La moda está de moda. Las bicicletas y los patinetes están de moda, los maratones y los medio maratones y la marcha nórdica están de moda”, ha enumerado tras lamentar la progresiva desaparición del público en festivales de poesía.
“No está de moda detenerse en medio de un prado primaveral ni la reflexión. La falta de movimiento es nociva para la salud, nos dicen los médicos. Un momento de reflexión es peligroso para la salud, hay que correr, hay que escapar de uno mismo”, ha dicho sobre la velocidad de la actualidad.

La dualidad del mundo

Su accidentada biografía (nació en Lwów, entonces Polonia y ahora Ucrania, y creció bajo el régimen comunista) se ha filtrado al recordar que Ovidio “escribió sus más bellos poemas en el exilio”, como el que el propio Zagajewski inició en 1975 cuando se instaló en París. Ovidio –dice el premiado- “no entendía la lengua local, y sólo cuando miraba la ilimitable superficie del agua, las oscuras olas le recordaban el color del mar Tirreno”.
Y ha recordado como su juventud comprometida en Polonia, en “una época de tormenta e ímpetu”, viró hacia el descubrimiento de una poesía más pura. “Descubrimos la dualidad del mundo, por una parte, la imaginación; por otra, la obstinada realidad de una mañana de noviembre cuando ya han caído las hojas de los árboles. Durante mucho tiempo, no sabía qué era más importante, lo que existe o lo que no existe”.
Su respuesta al dilema fue asumirlo todo. “Necesité muchos años para entender que hay que tener en consideración ambas caras de este dualismo desigual, puesto que vivimos en una ambivalencia eterna, no podemos olvidarnos del sufrimiento de la gente y de los animales, del mal, que es mucho más tenaz y astuto que los sueños que perseguimos”.
Y ha rescatado ese compromiso con una acusación dirigida al gobierno ultraconservador de Polonia : "Los que hoy defienden la religión a veces acuden a técnicas sociopolíticas detestables: la religión con excesiva frecuencia se asocia con la extrema derecha".
Antes, Zagajewski ha recordado el discurso que Leonard Cohen pronunció en Oviedo en 2011 para explicar qué es la poesía. “La poesía es, de entre las artes, la menos técnica, no surge del taller, o de la teoría, no surge de la ciencia (aunque, añadamos, tener una formación no perjudica a nadie, ni tan siquiera a un poeta), sino que surge de la emoción de la mente y el corazón que no se puede ni prever ni planear”.

 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Poemas de Adam Zagajewski:


Poemas de Adam Zagajewski

Canción del emigrado
En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en el circo,
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan sólo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos y, como ellos,
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.


Versión de Elzbieta Bortkiewicz


Autorretrato
Entre ordenador, lápiz y máquina de escribir
se me pasa la mitad del día. Algún día se convertirá en medio siglo.
Vivo en ciudades ajenas y a veces converso
con gente ajena sobre cosas que me son ajenas.
Escucho mucha música: Bach, Mahler, Chopin, Shostakovich.
En la música encuentro la fuerza, la debilidad y el dolor, los tres elementos.
El cuarto no tiene nombre.
Leo a poetas vivos y muertos, aprendo de ellos
tenacidad, fe y orgullo. Intento comprender
a los grandes filósofos -la mayoría de las veces consigo
captar tan sólo jirones de sus valiosos pensamientos.
Me gusta dar largos paseos por las calles de París
y mirar a mis prójimos, animados por la envidia,
la ira o el deseo; observar la moneda de plata
que pasa de mano en mano y lentamente pierde
su forma redonda (se borra el perfil del emperador).
A mi lado crecen árboles que no expresan nada,
salvo su verde perfección indiferente.
Aves negras caminan por los campos
siempre esperando algo, pacientes como viudas españolas.
Ya no soy joven, mas sigue habiendo gente mayor que yo.
Me gusta el sueño profundo, cuando no estoy,
y correr en bici por caminos rurales, cuando álamos y casas
se difuminan como nubes con el buen tiempo.
A veces me dicen algo los cuadros en los museos
y la ironía se esfuma de repente.
Me encanta contemplar el rostro de mi mujer.
Cada semana, el domingo, llamo a mi padre.
Cada dos semanas me reúno con mis amigos,
de esta forma seguimos siendo fieles.
Mi país se liberó de un mal. Quisiera
que le siguiera aún otra liberación.
¿Puedo aportar algo para ello? No lo sé.
No soy hijo de la mar,
como escribió sobre sí mismo Antonio Machado,
sino del aire, la menta y el violonchelo,
y no todos los caminos del alto mundo
se cruzan con los senderos de la vida que, de momento,
a mí me pertenece.
Versión de Elzbieta Bortkiewicz

Maleta
Cracovia nublada por la mañana, las colinas humeaban.
En Múnich llovía, los Alpes, invisibles
y pesados, descansaban en los valles como piedras.
Hasta Atenas no vimos el sol que
provocó que el aire, todo el aire,
toda una inmensa flota de aire
se transformara en oro tembloroso.
Como dicen los escritores religiosos: de repente
me convertí en otra persona.
Soy tan sólo un turista en el mundo visible,
una de entre esas miles de sombras que
deambulan por las salas inmensas de los aeropuertos-
y detrás de mí como un perro fiel con sus pequeñas ruedas
tengo a mi maleta verde.
Soy tan sólo un turista distraído,
pero amo la luz.

miércoles, 3 de junio de 2015

Poemas polacos



Tadeusz Różewicz

Quién es poeta
poeta es aquel que escribe versos
y aquel que no los escribe
poeta es aquel que rompe las cadenas
y aquel que se las pone
poeta es aquel que cree
y aquel que creer no puede
poeta es aquel que ha mentido
y aquel a quien han mentido
poeta es aquel que tiene boca
y aquel que se traga la verdad
aquel que ha caído
y aquel que se levanta

poeta es aquel que se va
y aquel que irse no puede