sábado, 11 de octubre de 2014

Malala Premio Nobel de la PAZ

Malala y Satyarthi, premio Nobel de la Paz 2014

El galardón reconoce su lucha a favor de la educación infantil

La activista paquistaní Malala Yousafzai y el indio Kailash Satyarthi / Foto: AFP | Vídeo: Reuters
La paquistaní Malala Yousafzai, la joven a la que los talibanesdispararon a la cabeza en 2012 por defender la escolarización de las mujeres, y el activista indio Kailash Satyarthi han sido galardonados este viernes con el Nobel de la Paz 2014 "por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación", según ha anunciado el Comité Nobel Noruego.
"Los niños deben ir a la escuela y no ser explotados financieramente", ha defendido el Comité Nobel, subrayando que "en los países pobres, el 60% de la población actual tiene menos de 25 años". Según ha explicado al realizar el anuncio el presidente del Comité Nobel Noruego, Thorbjon Jagland, se ha considerado "un punto importante que un hindú y una musulmana, un indio y una paquistaní, se unan en la lucha común por la educación y contra el extremismo". Tras resaltar que gracias a la lucha también de otras personas e instituciones - hay 78 millones menos de niños que trabajan en el mundo que en el año 2000, aunque todavía hay 168 millones - el Comité Nobel Noruego ha incidido en que "la lucha contra la opresión y por los derechos de los niños y adolescentes contribuye a la realización de la 'fraternidad entre naciones' que Alfred Nobel menciona en su testamento como uno de los criterios para el Nobel de la Paz".
En el caso de Satyarthi, ha resaltado que "mostrando gran valor personal" y siguiendo la tradición de Gandhi, "ha liderado varias formas de protesta y manifestación, todas pacíficas, centrándose en la grave explotación de los niños para obtener beneficios financieros". Asimismo, "ha contribuido al desarrollo de importantes convenciones internacionales sobre los derechos de los niños". Kailash Satyarthi, ingeniero informático indio que hace 28 años abandonó el ordenador para denunciar a las multinacionales que en su país explotan a niños de entre 5 y 12 años de edad, encabeza la organización Global March, que ha liberado de la esclavitud empresarial a unos 80.000 niños en más de 160 países.
En cuanto a Malala, "pese a su juventud", lleva años luchando "por el derecho de las niñas a la educación y ha mostrado con su ejemplo que los niños y los jóvenes también pueden contribuir a mejorar sus propias situaciones". Además, ha resaltado el Comité Nobel, "lo ha hecho bajo las más peligrosas circunstancias". "Mediante su lucha heroica se ha convertido en una destacada portavoz de los derechos de las niñas a la educación", ha añadido.
Malala, que acaba de cumplir 17 años, alcanzó notoriedad cuando el Ejército paquistaní echó a los talibanes del valle del Swat en 2009. Se supo entonces que ella era la autora de un diario en el que contaba cómo era la vida bajo el control de los extremistas y que se difundía en la web de la BBC en urdu. Bajo el seudónimo de Gul Makai y desde los 11 años, Malala había relatado con gran candor cómo iban aumentando las restricciones hasta que finalmente cerraron todas las escuelas de niñas.
“Los talibanes han emitido una fetua que prohíbe ir a la escuela a todas las niñas”, escribió en una de las entradas. “[Hoy] sólo asistieron a clase 11 de las 27 alumnas. (…) Mis tres amigas se han ido a Peshawar, Lahore y Rawalpindi con sus familias después del edicto”. La angustia que viven las pequeñas se cuela cuando relata que una compañera le ha preguntado: “Por el amor de Dios, dime la verdad, ¿van a atacar nuestra escuela los talibanes?”.
No era un miedo irracional. Un informe publicado por el Ejército en aquellas fechas aseguraba que los talibanes habían decapitado a 13 niñas, destruido 170 escuelas y colocado bombas en otras cinco. Cuando los militares pusieron fin a la tiranía de los talibanes en Swat, Malala utilizó su repentina fama para promover el derecho a la educación, con especial énfasis en las chicas. Su activismo, dando conferencias en escuelas de todo el país, fue reconocido por el Gobierno, pero no cayó bien entre los extremistas que, tras haberla amenazado en varias ocasiones, el 9 de octubre de 2012 intentaron asesinarla.
Ni siquiera esa experiencia traumática ha apartado a Malala de su objetivo. Una vez recuperada en el Reino Unido, donde fue acogida con su familia, ha seguido promoviendo el derecho a la educación de las niñas. Justo ahora acaba de sacar una versión infantil de su libroYo soy Malala (Alianza Editorial, 2013). Su actitud le ha granjeado el aplauso internacional. El año pasado recibió el premio Sajarov de la Unión Europea y ya estuvo nominada para el Nobel de la Paz; también fue invitada a hablar ante la Asamblea General de la ONU, que declaró el día de su cumpleaños, el 12 de junio, Día de Malala.
Sin embargo, no son sólo los talibanes, con su estrechez de miras y su temor a que la educación aleje a la gente de sus postulados, a quienes molesta Malala. Las escuelas privadas de Pakistán prohibieron su libro. Los responsables arguyeron que no es bastante respetuosa con el islam porque cuando menciona el nombre del profeta Mahoma no añade de seguido la expresión “que la paz sea con él”, como es habitual entre los musulmanes piadosos. Un mero pretexto que esconde desde el temor a represalias de los extremistas hasta meros celos, pasando por la ausencia de verdadera voluntad política para cambiar un país atenazado por la pobreza y la degeneración social.
El Nobel de la Paz es el único que se otorga y se entrega fuera de Estocolmo por decisión del creador de los premios, el magnate sueco Alfred Nobel, ya que en su época Noruega formaba parte del Reino de Suecia. El año pasado hubo 259 nominados para el galardón, que fue a parar a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW), distinguida por sus esfuerzos para eliminar esos arsenales.
En esta edición ha habido una cifra récord de candidatos, 278, pero la lista de las propuestas enviadas por catedráticos universitarios de Derecho o Ciencias Políticas, parlamentarios o antiguos laureados de todo el mundo no se hará pública hasta dentro de 50 años. Sí se sabe que entre los nominados se encuentran, por ejemplo, las Madres de Plaza de Mayo, de Argentina. Entre los favoritos en las casas de apuestas, estaban el papa Francisco, el médico congoleño Denis Mukwege y el exanalista de la CIA Edward Snowden, destaca la agencia Efe.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Nos presentamos



Se presentan tres hermanos, ....
Pronto estrenaré la grabadora  y el sonido mejorará considerablemente.  Disculpad las molestias de la baja calidad del sonido.

lunes, 6 de octubre de 2014

Trata de mujeres nigerianas




2014-04-10

La trata de mujeres y niñas nigerianas: esclavitud entre fronteras y prejuicios

Desde el año 2005 Women’s Link Worldwide ha documentado la realidad de mujeres nigerianas en Marruecos así como en España, aproximándose a sus procesos migratorios y las vulneraciones de derechos humanos que sufren, entre ellas la trata de personas, incluido en aquellos casos en que enfrentan procesos de deportación desde los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) en España. Como continuidad a esta labor de documentación, el presente informe aborda el contexto social, político, económico y cultural de Nigeria y partiendo del mismo analiza las razones por las que es tan frecuente que las mujeres y niñas nigerianas inicien procesos migratorios y cómo muchas veces éstos se vinculan a la trata de personas, como conocimiento esencial para poder identificar y asistir de manera adecuada a mujeres y niñas víctimas y/o posibles víctimas de trata de personas, de modo que se respeten y protejan sus derechos humanos.

Venden a las mujeres en las fronteras


“Venden a las mujeres en las fronteras”

Las víctimas de las mafias que cruzan África rumbo a España sufren violaciones sistemáticas

Cada vez hay más menores entre las subsaharianas que son explotadas por las redes de trata

Una subsahariana que ha pasado siete meses en un campo de Marruecos. / SANTI PALACIOS
Una mujer negra, con un vestido corto naranja fluorescente, se sujeta con las manos el vientre hinchado mientras descansa sentada en la sala de embarque del puerto de Melilla. Tiene la cara hendida con cicatrices y ronda la veintena. Viaja a Málaga y forma parte de un grupo de subsaharianos que acaba de salir del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la ciudad autónoma. Hoy es el gran día, el del salto a la Península con el que los subsaharianos sueñan desde el momento en que abandonan su tierra. A la mujer, sin embargo, no se la ve feliz. Es parca en palabras.
Reticente, cuenta que es nigeriana, que está embarazada de cuatro meses y que ha pasado los últimos tres en el centro de inmigrantes. Antes malvivió en uno de los bosques que rodean la ciudad marroquí de Nador, donde se quedó embarazada. No hay margen para más detalles. Su vigilante, también nigeriano, se presenta con cara de pocos amigos y da la charla por terminada. Él controla sus movimientos. Y ella, según las sospechas de la policía y de las organizaciones que trabajan con subsaharianas, es una víctima más de las redes de trata de personas que fuerzan a las inmigrantes a prostituirse durante su infernal travesía por el norte de África y durante largos años en suelo europeo.
El salto de las vallas y las cuchillas es tal vez la forma más llamativa para entrar a la Península, pero no es la que eligen la mayor parte de las mujeres. Ellas, salvo contadas excepciones, acceden al territorio español en patera o camufladas en coches por los pasos fronterizos. La llegada de estas subsaharianas, ensombrecida por el ruido mediático de la valla, esconde las transacciones de redes criminales transfronterizas que compran y venden mujeres de las que abusan y a las que después obligan a prostituirse. España es uno de los países de destino final de estas esclavas sexuales, cuyo tránsito hasta la Península está bien documentado.
"Cada una depende de un solo hombre, pero las utilizan muchos otros", dice una conocedora de los campos
Las rutas que trazan las redes mafiosas son conocidas. También lo son la ubicación de los campos marroquíes en los que esperan para cruzar a Europa y los polígonos industriales españoles en los que las mujeres se prostituyen a la fuerza. El gran interrogante es cómo es posible que, con este grado de conocimiento, no se pueda proteger a estas mujeres de agresiones y delitos tan previsibles. Para algunos expertos, parte del problema radica en unos mimbres legales aferrados a las fronteras nacionales y que no bastan para combatir fenómenos transfronterizos como la trata de personas.
Fuente: Women´s Link Worldwide.
Sobre el terreno, las evidencias abundan. Los datos están ahí para quien quiera escucharlos. John —nombre ficticio— es un veinteañero nigeriano que ofrece información detallada a las puertas del centro de inmigrantes de Melilla, adonde llegó hace poco más de un mes tras saltar la valla. Antes pasó dos años en Maghnia (Argelia), trabajando para los jefes de las redes de trata de personas, hasta juntar el dinero y poder pagar el peaje para cruzar de Argelia a Marruecos. “Los hombres mienten a las mujeres”, asegura. “Les dicen que es fácil llegar a Europa y que allí encontrarán trabajo. Que irán a Níger y de allí en avión a España. Pero en Níger les dicen que hay que ir hasta Argelia primero. En ese punto, las mujeres ya no tienen dinero y no tienen más opción que seguirles”. Y prosigue: “A las mujeres las venden en las fronteras. Los jefes nigerianos eligen a las que más les gustan. Por el camino, las dejan embarazadas”. Cuenta John que en la travesía hay mujeres de distintas edades. Desde menores hasta de 30 años. Dice también que algunas se arrepienten pero que no tienen cómo volver. Y que otras albergan todavía la esperanza de una vida mejor en Europa. “Cualquier mujer que venga aquí ha sufrido abusos”, asegura. “Ellas no te lo dirán, pero este es el sistema”.
Antes de llegar a Melilla o a las costas andaluzas, las mujeres pasan meses malviviendo en Oujda (localidad marroquí fronteriza con Argelia) o en los bosques de Nador, a 90 kilómetros de Melilla. La policía marroquí conoce la existencia de los campos de subsaharianos y patrulla alrededor para disuadir a los curiosos de que entren. Una persona que los frecuenta a menudo explica que se dividen en dos grandes grupos, los francófonos —Malí, Congo, Camerún— y los anglófonos —Nigeria—, pero asegura que “en todos opera la mafia y en todos hay trata”. “Por las mañanas, las envían a mendigar”, relata. “Las violaciones sistemáticas se dan sobre todo en los anglófonos. Cada una depende de un solo hombre, pero las utilizan muchos otros. Primero las viola el jefe y luego el resto. Están a su servicio. El objetivo es que se embaracen porque así tienen más posibilidades de quedarse en España”. Los niños son su pasaporte. Y concluye: “Si la situación de los inmigrantes hombres es terrible, la de las mujeres es cien veces peor. Esto es una auténtica tragedia humanitaria”.
"Los jefes eligen a las que más les gustan. Por el camino, las dejan embarazadas", asegura un joven nigeriano en tránsito
La antesala de la Península son los campos del bosque: lugares hostiles, heladores en invierno y abrasadores en verano, donde la sarna salta de una piel a otra con facilidad. Chantal —nombre ficticio—, camerunesa, habita desde hace siete meses junto con sus hijos y decenas de subsaharianos en Bolingo, uno de los campos. Habla en un lugar seguro de Nador. “Dormimos en el suelo, sobre un plástico”, relata. “La vida no es fácil. La policía viene todo el rato. En una redada, me llevaron a Rabat y después volví. En el campamento hay muchas mujeres embarazadas y niños”. Esta antigua camarera explica que con lo que mendiga en la calle y el agua que le dan “los árabes”, va tirando. Que no hay comida todos los días, pero que lo poco que consigue, lo guarda para sus hijos, de seis y cuatro años, que hoy la acompañan. Llevan más de un año sin ir a la escuela.
“No puedo recomendar a nadie que venga a pasar por este sufrimiento. El sueño de mi vida es que mis hijos coman, duerman y vayan a la escuela. Que tengan las oportunidades que yo no he tenido. Me salva la esperanza de pensar que algún día lo lograré”. Chantal espera ahora su oportunidad para cruzar el Estrecho en una balsa hinchable. Dice que la presencia de redes y abusos en los campos es un secreto a voces, pero asegura que ella no tiene nada que ver con todo eso. “Hablan de violaciones. El problema es que hay mujeres que no se respetan a sí mismas y por eso no las respetan, pero yo no he visto nada”.
Mujer centroafricana en el puerto de Melilla / SANTI PALACIOS (EL PAÍS)
Como Chantal, varias mujeres en tránsito desde África responden con evasivas y visiblemente atemorizadas cuando se les pregunta por detalles del camino o por violaciones, embarazos y abortos clandestinos en los campos. Les cambia la cara y se dan media vuelta. “Yo no sé nada” es una despedida que se escucha con frecuencia. Las organizaciones que trabajan con subsaharianas aseguran, sin embargo, que es prácticamente imposible que una mujer llegue al norte de Marruecos sola, de espaldas a las mafias. Las que llegan en patera a Melilla o se cuelan camufladas por la frontera, acaban en el centro de inmigrantes.
Carlos Montero es el director del CETI. Es además una persona cercana, que conoce bien a los que pasan por este centro, en el que se amontonan los inmigrantes. Ahora hay 1.480 personas. “Muchas de las subsaharianas que pasan por aquí han sufrido abusos o son esclavas sexuales de los jefes mafiosos”, explica. “El 99,9% de las nigerianas que vienen de Marruecos son explotadas sexualmente”. Sólo en 2013, hasta 59 mujeres fueron trasladadas del CETI a la Península por violencia de género o trata.
Los indicios de la explotación sexual se acumulan en las estrecheces del centro de inmigrantes. Es frecuente, por ejemplo, que al minuto de llamar a una mujer por el altavoz para que acuda a las oficinas, el hombre que la vigila se presente para ver qué pasa. Luego están los abortos. Las mujeres tratan de ocultarlos, pero en ocasiones, cuando hay hemorragias, acaban inevitablemente en la enfermería. Si se detectan indicios como estos, que suelen corresponder a casos de esclavitud sexual, desde la dirección del CETI alertan a las ONG que reciben a las mujeres cuando desembarcan en la Península y que las alojarán en pisos provisionales.
“No puedo recomendar a nadie que venga a pasar por este sufrimiento", dice una muejr de los campos
Uno de los problemas es que muchas subsaharianas llegan en patera directamente hasta las costas andaluzas sin pasar por un centro de inmigrantes. Otro, más relevante, es la incapacidad de las organizaciones receptoras para actuar. En cuestión de días, las recién aterrizadas en la Península desaparecen del radar de las ONG y los servicios sociales. Al poco de llegar a los pisos de acogida, un hombre va a recogerlas y no se las vuelve a ver nunca más. Se convierten en invisibles. Ya en manos de la sucursal mafiosa española, la mujer se prostituye a la fuerza durante años, bajo la estrecha vigilancia de sus captores, para pagar la deuda contraída en el camino: en torno a los 50.000 euros, según calculan personas cercanas a las víctimas. La red española contra la trata de personas estima que entre 40.000 y 50.000 mujeres son explotadas sexualmente en España.

Una red de tratantes

Las redes que trafican con mujeres subsaharianas cuentan con distintos actores que ejercen funciones precisas, según detalla Women´s Link Worldwide en un reciente informe: La trata de mujeres y niñas nigerianas: esclavitud entre fronteras y prejuicios.

»Captadores. Pueden ser familiares, vecinos, pastores de la iglesia o funcionarios.

»‘Madame’. La mujer que se encarga de la explotación de la víctima en el destino. Selecciona a las mujeres en origen y adelanta los gastos de transporte. Vigila que cumplan las órdenes.

»‘Guideman’. Nigerianos que viven en el norte de África y no han sido capaces de cruzar a Europa. Se encargan del traslado de las mujeres y niñas desde Nigeria hasta Marruecos.

»‘Marido’ o ‘novio’.Establece una relación afectiva con la víctima. La red decide quién será. Son los hombres que normalmente las dejan embarazadas.

»‘Connection man’. El hombre que organiza el salto a Europa.
» Funcionarios corruptos. Pieza clave para que la red funcione a espaldas de la justicia.

La situación se ha agravado en los últimos años con la llegada cada vez más numerosa de menores, según informa Rocío Nieto, presidenta de Apramp, una asociación que ofrece pisos protegidos a las víctimas de la trata. “Son niñas o adolescentes”, explica. “El año pasado pasaron 20 menores por nuestro piso”. Ramón Esteso, responsable de inclusión social de Médicos del Mundo, una ONG que presta asistencia sanitaria a prostitutas subsaharianas en España, asegura que “las que llegan a Almería o a Granada, tarde o temprano van a ser víctimas de prostitución forzada”. Explica además que muchas mujeres dicen que son de otra nacionalidad, pero que en realidad son nigerianas. “Y las que vienen de otros países africanos, aunque salgan de sus países libremente, tienen una probabilidad altísima de que las redes las capten por el camino”, añade. “Algo está fallando. Necesitamos herramientas jurídicas para dar protección a estas mujeres”.
Organizaciones como la Comisión de Ayuda al Refugiado de Euskadi, que recientemente ha visitado Melilla, piden que se considere la trata de personas con fines de explotación sexual como causa de asilo sin que tenga que mediar una denuncia. Su directora, Patricia Bárcena, entiende que, a pesar de que no sean personas perseguidas por un Estado o de que el propio país de origen condene la conducta criminal, son personas en peligro que necesitan protección internacional, en parte porque se enfrentarían a riesgos aún mayores de ser devueltas a sus países. Lamenta, además, que de las 40 solicitudes de asilo de mujeres víctimas de trata que los servicios jurídicos de CEAR tramitaron entre 2009 y 2013 —hasta 29 de ellas de Nigeria— ninguna fue aprobada. “Las autoridades españolas ejecutan a menudo expulsiones de ciudadanas nigerianas a su país de forma no segura considerando que no son víctimas de trata a pesar de la existencia de indicios”, señala Women´s Link Worldwide en un detallado informe sobre el asunto.
Aún así, Bárcena reconoce que el asilo por sí mismo no basta y que se necesitan medidas de protección adicionales. Esteban Velázquez, responsable de la Delegación de Migraciones del Arzobispado de Tánger y buen conocedor de la situación en Nador y Melilla, pide presencia internacional en las fronteras. En su opinión, las leyes y medidas nacionales no bastan. “Esta y otras vulneraciones sistemáticas de derechos humanos en la frontera sur de Europa exigen observadores internacionales permanentes. No puede ser que la Unión Europea dé dinero solo para aumentar la seguridad y no se preocupe de las violaciones de derechos humanos”.
En la actualidad, a estas mujeres se les aplica en España el artículo 59 bis de la ley de extranjería —según el cual, si denuncian a sus captores y colaboran con la policía para desarticular las redes, obtendrán protección—. El problema es que las mujeres del camino callan, no denuncian. No tanto por la presencia física de sus vigilantes, sino sobre todo por la cárcel mental en la que habitan. Los extorsionadores les amenazan con matar a su familia si huyen y viajan sometidas a conjuros y ritos de vudú que las aterrorizan. “El miedo impide a la gran mayoría de ellas dar el paso. Son tumbas”, reconoce José Nieto, jefe del centro de inteligencia de la Unidad Contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Policía Nacional. Explica que la policía ofrece a las subsaharianas el 59 bis porque “el modus operandi con el que llegan estas mujeres supone la existencia de indicios de trata. Si aún no son víctimas, seguramente, lo van a ser”. Sin denuncia de por medio y con las leyes actuales, ve difícil que se pueda ofrecer protección a estas mujeres. “Si no colaboran, se pueden pasar años fuera del radar”.
Este policía sostiene que ha habido progresos importantes en materia penal y explica que ahora hay un nuevo plan nacional contra la trata, pero también le sorprende la pasividad de la ciudadanía ante este tema. “Estamos ante un delito socialmente permitido. Yo aspiro a que cuando la gente vaya a un club a tomar una copa, por lo menos se plantee que igual esa mujer con la que está hablando no está ahí porque quiere; que la esclavitud existe en nuestro país en el siglo XXI”.

viernes, 3 de octubre de 2014

Para bailar este la id

Feliz fiesta del cordero

- Salam  3alicom,  el domingo   voy   a  Mieres con mi  familia. Vamos a comer un  cordero.



Bilal os desea un feliz La Id :
- ¡paraca  3oharcom!


Feliz fiesta del cordero

La Fiesta del Sacrificio (Eid al-Adha) se celebra el 4 de Octubre de 2014, es la Fiesta Mayor del Islam en recuerdo del cordero que Abraham degolló como sacrificio a Dios en lugar de su propio hijo. La festividad, conocida también como Pascua musulmana, tiene lugar al término del peregrinaje anual a La Meca.

Al día siguiente de la peregrinación anual a La Meca, los musulmanes celebran en grupos la Fiesta del Sacrificio, llamada también Eid al-Adha o Fiesta Mayor del Islam, en recuerdo del cordero que Abraham degolló como sacrificio a Dios en lugar de su propio hijo, Isaac.
Esta festividad, conocida también como la Pascua musulmana, coincide este año con el martes 15 de octubre. El día comienza con un rezo comunitario a las 9.00 de la mañana en La Meca, algo que ocurre sólo dos veces al año: al final del Ramadán y el día del Sacrificio del Cordero.
Después siguen una serie de rezos, ceremonias y plegarias personales de los peregrinos hasta que llega el momento de ir al matadero a reservar un cordero. Los musulmanes que tienen medios económicos, pagan el cordero pero sólo tienen derecho a un tercio del mismo, pues las otras dos terceras partes la donan a los que no pueden comprarlo por falta de medios.
De esta forma, la tradición tiene también una parte humana y de ayuda al prójimo. Una vez reservado y comprado el cordero, cada grupo lo degolla mirando a La Meca.


jueves, 2 de octubre de 2014

Robin Hood

Robin Hood

La historia de Robin Hood ocurrió en la  en Tierra de Nadie cerca  de ciudad de Nottingam , hacía  el año 1225.En esta época las personas eran más  felices que hoy.
En esta época vivía Enrique II en una fortaleza. Recaudaba el dinero de los pobres para  acumular mucho dinero.
El Sheriff de Nottingam robaba el dinero de Enrique II recaudaba una parte de los impuestos para él. Con su dinero iba  a la taberna con sus amigos, compra arcos, flechas y catapultas para hacer la guerra a Enrique II.
El domingo el Sheriff de Nottingam va a la iglesia para confesarse y le dice al sacerdote:
-¡Alabado sea Jesucristo para siempre jamás amén
- amen.
- Me acuso de robar dinero de los impuestos
Dos días mas tarde sacerdote cuenta al obispo de Hereord  la concesión de Sheriff .
El Sheriff niega que robaba y acusa a Robin Hood:
- Fue Robin el ladrón. Robó  la bosa del dinero en los bosques de Sherwood
Robin intentó defenderse:
-          ¡Yo no robo, fue  Sheriff!

¡¡¡!Tú robabas!!!

-          - ¡¡No , tú!!

Robin pensó: - voy ahora robar el Sheriff y Enrique II.

 Y así fue como Robin Hood fue a vivir a los bosques de Sherwood , donde no podían atraparle. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

abrazos


Hola

Hola, me llamo Razvan. Tengo catorce años, soy rumano y vivo en Villallana. Estoy en España desde hace  un mes y una semana. Me gusta España, son guapas las ciudades de: Oviedo, Zaragoza, Barcelona, Gijón. Yo estudio en el instituto Santa Cristina de Lena.
Me gusta el instituto, tengo muchos amigos y amigas en el instituto y en mi ciudad.  Me gusta el baloncesto

buna

¡Hola!Me llamo Tarus Rares-Iulian. Soy  rumano,  naci en Botosani, pueblo Flamanzi.Tengo quince años y ahora vivo en Villallana . Yo estudio en el instituo Santa Cristina de Lena, y  tengo muchos nuevos amigos aquí. Es difícil porque no sé la lengua Castellana, pero los profesores aquí me ayudan, me  dan diccionarios. Aprendo nuevas palabras, verbos, conjugaciones…


¡Buna! Ma numesc  Tarus  Rares-Iulian.  Sunt  roman,  ma-m nascut in Botosani,  orasul  Flamanzi.  Am  cincsprezece(15)  ani  si acum locuiesc in Villallana. Eu invat la Institutul Santa Cristina de Lena, si am multi prieteni noi aici. Este greu pentru ca un stiu limba Castellana, dar profesori de aici ma ajuta dandu-mi dictionare. Invat cuvinte noi, verbe, conjugari…

buna

Hola, me llamo Andreea ,yo soy rumana. Estoy en España desde hace  dos mes. Estudié en Rumania 6 años. Ahora vivo en Villallana con mis padres y mis hermanos, Iulian y Razvan.

Me gusta la  música. Tengo 13 años .Estudio en el  instituto IES Santa Cristina de Lena. Estoy en  2ºESO. 

lunes, 29 de septiembre de 2014

¿Por qué venimos en pateras y no en Iberia?

¿Por qué venimos en pateras y no en iberia?
 Imprimir Email POST 12 SEPTIEMBRE 2014 ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EN 19 SEPTIEMBRE 2014 ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN EN 19 SEPTIEMBRE 2014 VISITAS: 101

AFROKAIRÓS - (12/09/2014): Soy Amal, una chica saharaui. Vivo en el desierto argelino, en Tindouf, donde los campamentos de refugiados saharauis. Ahora voy a contar por qué me dispongo a ir a España en patera y no en Iberia. Es una historia que empieza bien, pero se va haciendo larga, fea, cruel y el final, aún por ver, quizás no sea feliz. Pero es real, aunque cueste creerla. Hasta me han dicho que daría para una película, pero yo no quiero ser artista, lo que quiero es ir a Madrid a visitar a mi familia.


Mi familia española es la familia que me acogió los veranos cuando era una niña. Cuando llegábamos salíamos en los periódicos españoles, nos daban la bienvenida y nos hacían muchas fotos sonrientes. Nos preguntaban y contábamos que eran unas vacaciones felices, haciendo amigos, bañándonos y montando en bici. Las autoridades también salían en las fotos, se aplaudían por el programa Vacaciones en Paz, diciendo que nos venía muy bien para cuidar la salud y agradecían la sensibilidad de las familias que nos acogían. Cuando cumples 12 años ya no te dejan volver. Pero mi familia y yo hemos mantenido siempre el contacto. Me llaman al empezar el curso y al terminarlo, se interesan por mis estudios, me felicitan el cumple y el de mi madre. Cuando saben que alguien viaja a los campamentos me mandan un paquetito con regalos. Yo les llamo para preguntar por la abuela y por todos. Una vez vinieron a visitarme a mi campamento en Smara. Durmieron en nuestra jaima y vivieron como los saharauis.

Mayor de edad con pasaporte para viajar
Así hasta que haces 18 años y, si tienes suerte, te dan un pasaporte a tu nombre, ese anhelado papel que da derecho a viajar, a salir de tu país, a cruzar las fronteras como hacen las personas libres. Mi familia en Madrid, encantada con la noticia de mi mayoría de edad y pasaporte, se dispuso a invitarme a pasar un verano más con ellos. A gastos pagados, como hicieron cuando era niña. Todos estábamos emocionados con la idea del reencuentro después de tantos años. Mi madre y mi padre de acogida, la abuela, mis primas, los tíos, mis amigos, todos querían verme y abrazarme, saber de mí y de mi familia, de la vida en el desierto, de mis estudios y de mi futuro. Y yo feliz con ese reencuentro con el que tanto había soñado los últimos años.

El Reino de España me invita
Mi familia formaliza la invitación a ir a España a gastos pagados. Me da pena saber la cantidad de tiempo, dinero e inconvenientes que les lleva. Tienen que ir a la policía, que les advierte de multas y cárceles, justificar su identidad, nuestra relación, sus medios económicos para invitarme, pagar las exhorbitantes tasas, contratarme un seguro privado por dos meses, reservarme billete de avión en Iberia de ida y vuelta desde Argelia a España, y añaden una carta contándolo todo otra vez para adjuntarlo a mi dossier. Me mandan los documentos originales, detalle que tampoco es fácil, porque a un campamento de refugiados en el desierto no llegan ni correos ni servicios de mensajería. Entre los documentos recibidos hay uno que me enorgullece, un documento muy oficial, en un papel muy bonito, con muchos sellos, encabezado con el membrete “Reino de España” y “Carta de Invitación” que acredita que estoy invitada a ir a España por dos meses, ya que mi familia se compromete a alojarme. Y hay un billete de avión, en Iberia, de ida y vuelta, de Argel a Madrid, a mi nombre, Amal Salem. Así se entra por la puerta grande.

Sólo falta el visado español
¿Qué más se puede pedir? ¿Preparo el equipaje? Falta un último detalle, el visado español, el sello adicional en el pasaporte que te autoriza la entrada en el país. Lo pone el Consulado de España en Argelia. No te preocupes, me dice mi familia desde Madrid, es un trámite de la administración española, la misma que te ha cursado la invitación oficial, y tienes todos los demás papeles en regla. Te tienen que dejar entrar. Si no, sería como si el dueño de una finca te invitara a una fiesta y el portero no te dejara pasar. Vale, digo, sin entender mucho.

Empieza la trampa
Empiezo llamando al Consulado español en Argelia, que me dice que están muy ocupados y que ahora se encarga de los visados una empresa, la agencia VFS Global. Llamo a la agencia y me dicen que vaya a solicitar el visado cuando quiera, pero que tengo que solicitarlo en persona, en la oficina de Orán o Argel. Argelia es un país muy grande. Yo vivo en Tindouf y hay que atravesar 1.400 km de desierto para llegar a Orán y 1.700 km hasta Argel. Dicen que el visado se solicita en persona, a lo antiguo, que no vale ni teléfono, ni fax, ni email, ni web, ni webcam para verte. Los españoles de Argelia nos lo ponen muy difícil a los saharauis, que vivimos muy lejos y sin apenas recursos para acceder donde ellos. Consigo recorrer los 1.700 km de Tindouf a Argel para solicitar el visado, les entrego toda la documentación, la carta de invitación oficial del Reino de España, la carta de mi familia española justificando la invitación y los medios económicos, el billete de ida y vuelta en Iberia, el seguro a mi nombre, las identificaciones… Me dicen que estudiarán el dossier y que vuelva en quince días a por el resultado. Como no tengo medios para mantenerme en Argel esos 15 días, desando los 1.700 km de camino para esperar en casa, contenta, porque al entregar la documentación me han dicho que todo estaba bien.

Y la trampa me atrapa
A los quince días me avisan para recoger el resultado del visado. Es un sobre que me darán, de nuevo, en persona. ¿No tendrán teléfonos los españoles de Argelia para comunicarnos sus resoluciones? Todo va bien, me dijeron al entregar la documentación, todo va bien, me dicen los saharauis, todo está bien, me dice mi familia española. Un último esfuerzo económico a afrontar. Recorrer otra vez los 1.700 km hasta Argel, para recoger el visado. Y esta vez volar de seguido a Madrid, en Iberia, donde mi familia española me espera, felices todos de volver a pasar nuestros dos meses de vacaciones juntos.
Tras tres días dando tumbos en el autobús que atraviesa el desierto, llego por fin a Argel y voy rápido a recoger el visado. Me dan un sobre a mi nombre, en su interior un simple formulario en el que tan sólo se han molestado en hacer un aspa en la casilla 2 “l’objet et les conditions du sejour envisagé n’ont pas été justifiés”. No entiendo nada, literalmente, pues yo hablo español y árabe, el único idioma oficial de Argelia. Un amigo me ayuda en su traducción, que no te dejan ir, que no está justificado el viaje. ¿Los españoles de Argelia habrán leído algo del dossier que presenté? Y sin parar de llorar, por mí, por mi familia saharaui, por mi familia española y por todas las personas que nacimos del lado equivocado de las fronteras recorro, por cuarta vez, los 1.700 km de vuelta a los campamentos de refugiados en Tindouf preguntándome ¿por qué los españoles de Argelia me han hecho recorrer 6.800 km. para decirme que no puedo cruzar el Mediterráneo?

Recurso final

Dicen en esa hoja, que me deniega la entrada en España, que tengo dos meses para presentar un recurso en Madrid, ¿por qué me obligan a ir en patera si yo tenía billete en Iberia?